Diego Jaramillo Cuartas, cjm sacerdote de Dios y de la naturaleza José Celestino Mutis Colección Hojas Mutisianas 1. Presidente del Consejo de Fundadores Padre Diego Jaramillo Cuartas, cjm Rector General Padre Harold Castilla Devoz, cjm Vicerrectora general académica y de Asuntos Estudiantiles Stéphanie Lavaux Presidente Padre Diego Jaramillo Cuartas, cjm Asesor Académico Alberto Gómez Gutiérrez Secretario Leonidas López Herrán Diego Jaramillo Cuartas, cjm sacerdote de Dios y de la naturaleza José Celestino Mutis Jaramillo Cuartas, Diego José Celestino Mutis : sacerdote de Dios y de la naturaleza / Diego Jaramillo Cuartas. Bogotá : Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO, 2023. ISBN: XXXXXXXXXX 43p. : il.; Colección Hojas Mutisianas 1.Mutis, José Celestino -- 1732-1808 -- Biografías 2.Sacerdotes -- Biografías 3.Botánicos -- Biografías 4.Geógrafos -- Biografías 5.Médicos -- Biografías. CDD: 925.468 J67j BRGH Registro Catálogo Uniminuto No. 104717 Archivo descargable en MARC a través del link: https://tinyurl.com/bib104717 Título: José Celestino Mutis: sacerdote de Dios y de la naturaleza Autor: Diego Jaramillo Cuartas, cjm Coordinación de la obra: Leonidas López Herrán Subdirectora Centro Editorial: Pilar Montoya Chacón Diseño y diagramación: Ricardo Molina Sanchez Imagen de portada: Retrato José Celestino Mutis Autor: 01 Anónimo, Actividad: Información Biográfica Autoría desconocida. Firmado: No Tipo: 01 Óleo sobre tela Colección Hojas Mutisianas ISBN: Primera edición: Marzo 2023, Bogotá, D.C. Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO Calle 81B No. 72B - 70 Teléfono (571) 291 6520, extensión 6012 Bogotá, D.C. ® Comisión Mutis y la Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO. Todos los documentos publicados en este libro Aproximación a una bibliografía mutisiana fueron seleccionados de acuerdo con los criterios de calidad editorial establecidos en la Comisión y en la Institución. El libro está protegido por el Registro de propiedad intelectual. Se autoriza su reproducción total o parcial en cualquier medio, incluido electrónico, con la condición de ser citada clara y completamente la fuente, siempre y cuando las copias no sean usadas para fines comerciales, tal como se precisa en la Licencia Creative Commons Atribución – No comercial – Sin Derivar que acoge UNIMINUTO. Contemplando la naturaleza, elevaba su espíritu a su Autor, le adoraba y se desprendía enteramente de la tierra… Para unirse más a Él, recibió las órdenes sagradas en 1772. Desde aquella época fue un verdadero sacerdote de Dios y de la Naturaleza Francisco José de Caldas Diego Jaramillo Cuartas, cjm sacerdote de Dios y de la naturaleza José Celestino Mutis Muchos títulos y oficios podrían servir para honrar la memoria de José Celestino Mutis Bossio (1732- 1808). El de sacerdote es uno de ellos, que ahora quiero subrayar y que el académico José de Mier usó como título de uno de sus libros, editado en 2008. Ya en un artículo necrológico escrito en 1808 por el sabio Francisco José de Caldas, al fallecimiento de Mutis, se dice que Mutis fue “sacerdote de Dios y de la naturaleza”. 7 De Cádiz a Santa Fe de Bogotá 1. De Cádiz a Santa Fe de Bogotá José Celestino Mutis nació en Cádiz (España) el 6 de abril de 1732, hijo de Julián Mutis y de Gregoria Bossio. Tuvo como hermanos a Francisco, quien recibiría la ordenación sacerdotal en la Compañía de Jesús, y a Manuel, quien fue el fundador de la familia Mutis, en Colombia. En Cádiz, el sabio Mutis inició sus estudios de Gramática Castellana, teniendo como maestro al jesuita Juan de Torres, de quien hace mención con amistad y gratitud. Cursó, además, con aprovechamiento, Botánica, Latín y Filosofía, materia cuyo grado obtuvo en 1753, y quizá también algunos cursos teológicos. Luego en Madrid dedicó cuatro años al estudio de la Medicina, y hasta pensó especializarse en esta materia en Londres o en París, pero cambió de opinión en 1760, cuando don Pedro Messía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo y Cárcamo, nombrado Virrey de Santa Fe de Bogotá, en la Nueva Granada, lo invitó para que lo acompañara al Nuevo Mundo, como su médico personal. Con tal cargo, Mutis viajó 8 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza al continente americano y no, como equivocadamente lo dicen algunos historiadores, como capellán del Virrey. Para viajar a su destino, Mutis salió de Madrid el 28 de julio de 1760, hacia Cádiz, en travesía de dos semanas, de la que narra diversas peripecias: algunas de ellas aluden al encuentro con varios enfermos; otras, a vegetales que observaba en los caminos; en Marchena, visita a su tío materno, el padre Bossio, ex provincial de los jesuitas, y su encuentro con su hermano Francisco, de quien dice que se hallaba muy contento al ingresar a la Compañía de Jesús, “religión a la que siempre mostró tanta inclinación, en lo que quedé sumamente complacido”. Y añade: “Hicimos una tierna despedida, propia de hermanos que entrañablemente se han querido”. Como manifestación de su espíritu piadoso, Mutis anota que a media hora de emprendido ese viaje, el mulo en el que cabalgaba, cuando sintió en su piel el roce con las cuentas del rosario que el médico iba rezando, se asustó y en un corcoveo lo tumbó. Habla también de una mujer, ataviada con una camándula muy grande, que los atendió en una posada del camino, y de cómo, en una casa en donde pasó una noche, bendecían los alimentos y oraban devotamente. El 7 de septiembre se embarcó rumbo a Cartagena de Indias, adonde llegó el día 31 de octubre. De allí, siguió a Mompox y a Honda y luego hacia Santa Fe de Bogotá, para llegar a su destino el 24 de febrero de 1761. Como quien dice, siete meses para viajar desde la capital de España hasta la actual capital de Colombia. Ya en la Nueva Granada, ejerció su oficio de médico, trabajó en explotaciones mineras en La Montuosa, Vetas (Norte de Santander) y en El Sapo (cerca a Ibagué, en el Tolima), rehusó ser alcalde de Girón (Santander), continuó sus observaciones sobre 9 De Cádiz a Santa Fe de Bogotá la flora y la fauna del país y fue profesor de astronomía en el Colegio del Rosario, en la capital del virreinato. En esta faena docente, explicó la teoría heliocéntrica, a partir de las enseñanzas de Nicolás Copérnico, de Galileo Galilei y de Isaac Newton. A pesar de que desde hacía siglo y medio el heliocentrismo se había venido exponiendo en las universidades del mundo, en Santa Fe de Bogotá causó el rechazo de la Universidad Santo Tomás, pues todavía lo tachaban como error doctrinal, opuesto a la Biblia. En esa controversia hubo acusaciones ante el Tribunal de la Inquisición, que no prosperaron, dado que una cédula real había ordenado se enseñasen las teorías de Newton1 . Algunos autores relacionan estos episodios con la decisión de Mutis de pedir el presbiterado, como luego veremos. ■ 1 Gredilla ([1911] 1982, p. 52). 10 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza R. CRISTOBAL (1930) Retrato José Celestino Mutis, 1732-1808, Óleo sobre tela, c. 1805 fuente: AA. VV Museo Nacional, selección de obras. Bogotá: 1986. Royal Botanic Gardens, Madrid 11 La ordenación sacerdotal 2. La ordenación sacerdotal A los tres años de estar en Nueva Granada, José Celestino Mutis empezó a gestionar su ordenación sacerdotal. Don José de Mier recoge los principales documentos relacionados con este empeño, que ahora me permito reseñar, siguiendo el orden observado por este autor: 1. El 26 de noviembre de 1764: el Papa Clemente XIII acoge favorablemente la petición del seglar José Celestino Mutis quien, “llevado por el fervor de la devoción y por otras razones, ardientemente desea alistarse en la milicia sacerdotal y ser promovido a todas las sagradas órdenes, incluyendo la del presbiterado, para en ellas servir al Altísimo mientras le durare la vida”. Esa carta debió ser enviada a Roma por el arzobispo de Bogotá, Javier de Araux y Rojas. En la bula de respuesta se permite a Mutis ordenarse de sacerdote y, ya como presbítero, seguir ejerciendo la medicina, pero no la cirugía. 12 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza 2. Ocho años después de haber obtenido el permiso de ordenarse, el 26 de noviembre de 1772, el arzobispo de Bogotá, Agustín Manuel de Camacho y Rojas, “cerciorado de la buena conducta y arregladas costumbres” de Mutis “y de su inclinación al estado eclesiástico” le concede que pueda vestir los hábitos clericales 2. 3. El 29 de noviembre de ese mismo año Mutis recibe la tonsura clerical y el 6 de diciembre las cuatro órdenes menores que entonces se solían conceder. La tonsura era un corte de cabello que se hacía al ingresar en el estado clerical. Algunos religiosos usaban una tonsura amplia, que solo mantenía un cerco de pelo en la cabeza; los otros clérigos, una pequeña corona en el centro superior de la cabeza, costumbre que perduró hasta el Concilio Vaticano II. Las órdenes menores eran cuatro servicios o ministerios que desempeñaban los clérigos. Por el ostiariado se encargaba, a quien lo recibía, cuidar las llaves de los templos y controlar quienes allí entraran. El lectorado concedía leer la biblia en la liturgia; era oficio de lectores y catequistas. Por el exorcistado se confiaba poder para liberar a los fieles del poder del demonio, y por el acolitado, se pedía a quienes lo recibían preparar el pan y el vino para la eucaristía y colaborar en las ceremonias litúrgicas. Diez días después de la recepción de esos ministerios, el 16 de diciembre de 1772 Mutis fue ordenado como subdiácono, que entonces se consideraba una orden mayor. Implicaba la promesa del celibato, y el rezo de las horas litúrgicas, que eran: los maitines u oración matinal, los laudes o alabanzas por cada nuevo día, las horas menores o pausas en el trabajo, llamadas: 2 De Mier (1968, p. 39). 13 La ordenación sacerdotal prima, que se rezaba a las seis de la mañana; tercia, a las nueve; sexta, a mediodía y nona, a las tres de la tarde. Horarios que no siempre se tenían en cuenta con precisión. Al caer la tarde, se rezaban las vísperas, nombre inspirado en el lucero vespertino, llamado Vesper por los romanos, que se puede observar cuando se va poniendo el sol. Para despedir el día, se recita la oración de la noche, llamada completas. El 17 de diciembre recibió Mutis la orden del diaconado, oficio que implica relación con la predicación de la Palabra de Dios y con la distribución de la eucaristía. El 19 de diciembre de ese año 1772, el sabio Mutis fue ordenado de presbítero. En esa misma fecha recibió las licencias para celebrar la eucaristía y para confesar, que le fueron renovadas en los años de 1775, 1779, 1782, 1799 y 1800. En los documentos citados por el señor De Mier, se alude a que fue “examinado, aprobado y hallado idóneo”, a “su pericia, idoneidad y suficiencia”, y a que “se ha entregado a la contemplación de las cosas celestiales”. Recién ordenado, recibe la autorización de confesar, excepto a religiosas, pero luego también se le concede esa licencia. ■ 14 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza PABLO ANTONIO GARCÍA DEL CAMPO (1744-1814) Retrato José Celestino Mutis, 1732-1808, Ca. 1805 Óleo sobre tela, c. 1805 fuente: AA. VV Museo Nacional, selección de obras. Bogotá: 1986. Ubicación Museo Nacional de Colombia. 15 Opiniones acerca de la opción vocacional 3. Opiniones acerca de la opción vocacional Normalmente, quien se plantea la opción sacerdotal la atribuye al llamado recibido de Dios. Podríamos preguntarnos cómo recibió Mutis esa vocación y cuáles fueron los motivos que lo indujeron a pensar en el sacerdocio. En las diferentes obras consultadas no aparecen con plena claridad las causas de su opción. Hay opiniones que alegan desde el deseo de servir a la Iglesia y coronar su vida piadosa hasta otras que expresan motivaciones negativas en un creyente. Comenzamos aludiendo a estas. 3.1. Opiniones negativas Antonio Caballero, en su libro Historia de Colombia y sus oligarquías, escribe, hablando de Mutis: Era hombre piadoso en materia de religión. Pocos años después, se hizo cura. Pero cabe sospechar que era más bien agnóstico y quizá masón, como lo fueron tantos 16 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza clérigos dieciochescos: ya funcionaban logias masónicas en Cádiz… es probable que su ordenación sacerdotal tuviese el objeto de conveniencia de evitarle sospechas de la Inquisición, ante la cual lo empapelaron dos veces los dominicos… en ambas ocasiones salió absuelto3. Esa opinión solo se sustenta en sospechas, pues su autor no dice en qué se basa para escribirla. De las logias masónicas solo se habla en Colombia a partir de 1820, 18 años después de la muerte de nuestro biografiado. También en línea negativa sobre la decisión vocacional de Mutis se expresa Álvaro Pablo Ortiz, quien escribe: “Personalmente dudamos que el sabio tuviera e hiciera gala de unas profundas convicciones religiosas. Más bien, pensamos que en él se desarrolló en realidad un conflicto entre razón y fe” y añade: “En su decisión de asumir la vestidura talar, después de cumplidos los cuarenta años de edad, vemos más un gesto político y estratégico que otra cosa”. Ortiz afirma, además, que Mutis fue sacerdote carmelita, lo que no es cierto y, en otro lugar de su obra, habla del “carácter hermético de Mutis, la sobrevaloración permanente que hacía de sí mismo (‘Soy el oráculo del Nuevo Reino’), su distanciamiento psíquico y jerárquico de sus más cercanos colaboradores y discípulos…”, y se pregunta si Mutis cumplió las restricciones sobre el ejercicio de la cirugía que le puso el Papa, y si estudió “filosofía, sagradas Escrituras, teología y cánones, estudios absolutamente necesarios para acceder al sacerdocio”4 . Ortiz, en ese texto citado, ve en la opción sacerdotal de Mutis un gesto político y estratégico, y cita al respecto un artículo de 3 Caballero (2018, p. 147). 4 Ortiz (2003, pp. 35 y 54). 17 Opiniones acerca de la opción vocacional monseñor Germán Pinilla, publicado en 1973 en la Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario5 . Sin embargo, en las páginas citadas, monseñor Pinilla afirma que esa decisión tuvo como base una motivación espiritual y madura: “No fue arrebato infantil, sino serena determinación de un hombre en la plenitud de la madurez” y añade que las razones que movieron a Mutis “son profundamente religiosas y su austera vida encuentra en la vida clerical completa realización”, y en otra frase agrega: “Tanta y tan viva es su fe, que no halla mejor marco para la realización cabal de su proyecto de vida que la consagración definitiva al Señor, en el sacerdocio”. En la obra Mutis, apóstol de Linneo, aparecen estas opiniones de José Antonio Amaya: La tardía ordenación de Mutis en 1772 ha provocado perplejidad en investigadores como Enrique Pérez Arbeláez que, en su obra “Mutis y la Expedición Botánica”, aparecida en 1967, considera que este habría ingresado al clero movido por el oportunismo; José María de Mier, por su parte, matiza esa interpretación en su “Mutis Sacerdote”, de 1986. Lo que no se ha considerado es que la vocación de Mutis aparece durante su juventud en España, en medio de la arraigada tradición católica de su familia, y que se consolida con estudios de teología en Cádiz y de “filosofía y teología” en la Universidad Hispalense de Sevilla. 6 5 Ibidem, pp. 35-43. 6 Amaya (2005, I, p. 258). 18 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza 3.2. Opiniones positivas Escuchemos ahora a Néstor Villegas Duque, en su libro Mutis, una Obra y un Espíritu, en donde dice: Ocurrió el acontecimiento más serio y elevado de su vida, su ordenación sacerdotal, de manos del excelentísimo señor arzobispo Camacho y Rojas. ¡Oh suceso, no tan sorprendente ni de mayores mudanzas, cuanto peregrino y no de total explicación! … ¿Por qué se hizo Mutis sacerdote y por qué a los cuarenta años? No abrazó él esta cruz por motivos expiatorios… No, la juventud de Mutis fue inmaculada, como su vida toda. Entonces, no obrando este motivo, ni tampoco una vocación definida, hay que convenir en que fue un ansia espiritual, la que nombra Wolfgang von Hagen en su artículo ya conocido dedicado al Sabio, sin que puedan admitirse las “consideraciones vitales” que sus páginas sugieren. Existía en él, como tanto se ha dicho, una religiosidad viva y poderosa, supeditada, como vocación, por su indecible anhelo del conocimiento. El sacerdocio estaba en él dentro de lo posible, pero no dentro de lo seguramente realizable; para decirlo mejor, estaba dentro de lo irrealizable. … La bondad emprendedora de su corazón y el perenne deseo de servir exaltaron su religiosidad y lo pusieron otra vez en el camino eclesiástico. Si no podía dedicar su vida a una Expedición Botánica, se entregaría a la Iglesia “como último término a su felicidad temporal”, según se lo expresó al arzobispo Compañón muchos años después. Decidió, pues, abrazar el sacerdocio7 . 7 Villegas (1968, pp. 77-79). 19 Opiniones acerca de la opción vocacional Me permito también citar al padre Enrique Pérez Arbeláez. Él dedica dos páginas, con diferente apreciación, en su libro José Celestino Mutis y la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada al tema que nos ocupa y escribe que Mutis, al concluir el mandato del virrey Messía de la Cerda, tenía que permanecer en Santa Fe como médico y “previó… que él quedaría fijo en Bogotá a una vida contra su afición, mal pagado por añadidura, perdidos los contactos con su amada naturaleza tropical. Pudo ser este el motivo que, añadido a la piedad de su espíritu, lo hizo ordenarse de sacerdote en diciembre del año 72. Con ese cambio, de nuevo lograba ser, como dice el poeta inglés, ‘señor de sus destinos y capitán de su propia alma’”8 . Pero algunas páginas después, Pérez Arbeláez añade: … El 19 de diciembre de 1772, Mutis se ordenó de sacerdote y dijo su primera misa en las subsiguientes navidades. A este hecho profundo no habría que buscarle otra explicación sino la fe, la devoción, la espiritualidad cristianas que lo acompañaron toda la vida. Además, él sabía muy bien que la vida sacerdotal era compatible con las ciencias naturales, escrutinio de la obra de Dios, y así lo comprobaba en muchos grandes científicos, sus contemporáneos. Pero quizá el sacerdocio de Mutis tiene esa otra explicación que damos en capítulo anterior.9 Un excelente biógrafo de Mutis fue Federico Gredilla, cuyo libro fue editado en Madrid y en Bogotá, respectivamente en 1911 y 1982. En dicha obra, aparece esta apreciación sobre el sabio: Creyente sincero y profundamente católico, pues diariamente dedicaba a las prácticas de la devoción 8 Pérez Arbeláez (1983, p. 45). 9 Ibidem, p. 54. 20 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza cuantos ratos disponibles le permitían sus ordinarias ocupaciones, simultaneaba el estudio de las ciencias naturales con las teológicas y, aspirando a un estado más perfecto, previos los requisitos necesarios, se ordenó de sacerdote en Bogotá, el 19 de diciembre de 1772, que era un sábado y témporas, y cantó su primera misa la nochebuena del referido año, o sea, unos diez años después de su llegada a la Nueva Granada.10 También Gredilla trata de indagar los motivos profesionales que llevaron a Mutis a optar por el ministerio sacerdotal, aunque se basa no en su primer anhelo manifestado en 1764, sino años más tarde, en una carta del virrey Messía de la Cerda al soberano español. En la nota que el virrey Messía dirige al Rey, en mayo de 1771, pidiéndole que erigiera en Santa Fe la cátedra de Medicina y que confiara a Mutis su desempeño con “asignación de quinientos pesos en el ramo de aguardiente”, sugiere expresamente que el elegido deseaba prestar este servicio y que no regresaría a la península sino cuando dejara en el Nuevo Reino discípulos merecedores de la confianza pública. Tal solicitud se hizo en circunstancias muy significativas. Un año hacía que don Pedro había llamado a Mutis de la Montuosa y lo había devuelto a “las prácticas aborrecidas” de médico en Santa Fe; se preveía además el pronto regreso del mandatario a Europa, dado que la vista se le estaba acortando en forma alarmante. El científico previó lo que sin duda sucedería: que “el memorial del virrey sería refrendado con autoridad real y que él quedaría fijo en Bogotá a una vida contra su afición, mal pagado por añadidura, perdidos los contactos con su amada naturaleza tropical”. Pudo ser el 10 Gredilla ([1911] 1982, p. 89). 21 Opiniones acerca de la opción vocacional motivo que, añadido a la piedad de su espíritu, le hizo ordenarse de sacerdote en diciembre del año 177211 . Pero a los ya citados motivos para pedir la ordenación, podríamos añadir la espiritualidad vivida en su familia, pues un tío materno y un hermano fueron sacerdotes jesuitas, y dos sobrinas optaron por la vida religiosa, y entre los allegados a su parentela se menciona al padre Eloy Valenzuela. Otros autores juzgan de diversa manera la decisión de Mutis. Leamos dos citas extractadas del libro Mutis y el movimiento ilustrado en la Nueva Granada, cuyo autor es Santiago Díaz Piedrahíta: Se ha dicho que Mutis pudo ser jansenista y aun enemigo de los jesuitas. No conocemos ningún documento en el que conste que el gaditano defendiese las ideas de la predestinación, apoyase alguna de las teorías de Cornelius Jansen o mostrase algún tipo de reservas sobre la autoridad pontificia. Mutis, como buen ilustrado, al igual que Caballero y Góngora, apoyó las reformas educativas y se opuso a la enseñanza de tipo escolástico, pero fue siempre fiel a la Iglesia y a su arraigada fe de católico, comprobada en su tránsito a la vida religiosa 12. Líneas después, añade: El 19 de diciembre de 1772, cuando contaba 40 años de edad, se hizo sacerdote, tanto por vocación como por conveniencia. En tal decisión influyeron la polémica sobre la educación y los inconvenientes causados por 11 Ibidem, p. 45. 12 Díaz Piedrahita (2008, p. 36). 22 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza las acusaciones que de allí surgieron, así como una dosis de desencanto, amarguras y frustración al no poder modernizar los métodos educativos. De hecho, Mutis era un hombre religioso de toda la vida, dominaba el latín y tenía una sólida base intelectual que le permitían con facilidad el cambio de estado sin restarle oportunidades a su vocación de científico13 . La académica Mercedes Medina de Pacheco, en su libro La Expedición Botánica, dice: “Era un cristiano creyente y un místico de la naturaleza… Mutis afirmaba que ‘el conocimiento de la naturaleza acerca a Dios’. Fue ese uno de los motivos por el cual este naturalista y médico se hizo sacerdote”14 . He recogido algunas opiniones, desde los que piensan que Mutis era agnóstico, masón, jansenista, sin profundas convicciones religiosas; luego, los que juzgan que Mutis pidió la ordenación como presbítero para eludir los castigos de la inquisición, o por hacerse a una manera de vivir sin tener que retornar a España, y que en ello hubo oportunismo y un gesto político o estratégico. Otros, por el contrario, subrayan el carácter espiritual del gaditano, y lo que hoy llamaríamos su rectitud de intención. 3.3. Qué dijo Mutis En vez de analizar tan diferentes opiniones, creo preferible escuchar al mismo Mutis, en lo que dijo y en lo que hacía. Oigámoslo. En carta de Mutis, dirigida a uno de sus antiguos condiscípulos 13 Ibidem. 14 Medina (2019, p. 27). 23 Opiniones acerca de la opción vocacional de medicina, el doctor Francisco Martínez de Sobral, médico (y no “deán de la catedral de Bogotá” según en dos ocasiones lo afirma Renán Silva en su libro Los ilustrados de la Nueva Granada15 ) se lee, 17 años después de su ordenación, un testimonio bastante afirmativo acerca de sus disposiciones espirituales: La Providencia dirigía las cosas… … para resolverme últimamente a abrazar el estado eclesiástico a que jamás allá me hubiera resuelto… Vea vuesamerced, amigo mío, mi mayor felicidad, porque en ella fundo mi salvación; pasando una vida a lo filósofo cristiano… … he renunciado a todas las ambiciosas miras a que suele ser inclinado el corazón de los mortales, porque solo pienso pasar mi vida a lo filósofo cristiano y disponiéndome para la eternidad. … mis particulares reflexiones cristianas han cortado de raíz las esperanzas de mi vuelta, porque nada de este mundo llena mi corazón, sino el testimonio de una buena conciencia para esperar, si no a rostro firme, a lo menos con un corazón prevenido, los últimos instantes de esta miserable vida. Yo aquí de nada más puedo servir a vuestra merced que de encomendarlo a Dios en mis tibias oraciones y sacrificios, como ciertamente lo hago… … Vuelvo a recordar a vuesamerced, por las menudas circunstancias con que supo y me escribió, de la Nochebuena en que celebré mi primera misa; mucho más, cumpliéndose hoy, que escribo esta, 17 años en que recibí el sagrado carácter, de que me hallo cada día más 15 Silva (2002, pp. 58 y 547). 24 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza contento, y si no con el mismo fervor, al menos con la dulce memoria de reunirse todas las circunstancias de diez y nueve, sábado y témporas.16 Esta carta fue escrita en Mariquita, el 19 de diciembre de 1789. Parecida idea aparece en una carta de Mutis al arzobispo Baltazar Jaime Martínez Compañón, fechada el 6 de noviembre de 1792, casi a los 20 años de su ordenación. En ella dice que se ha visto “limitado a las funciones más sencillas del sacerdocio, desde que resolví en edad madura ejercerlas como último término de mi felicidad temporal”. Quizá a esas sencillas funciones se refiere cuando habla del “consuelo del prójimo en el confesonario y la seguridad de su conciencia en el Altar” 17. ■ 16 Mutis ([1789] 1968, I, pp. 503-507). 17 Ibidem, p. 78. 25 Sacerdote de Dios 4. Sacerdote de Dios En los escritos de Mutis aparecen alusiones a su vida de creyente; son palabras de un cristiano normal, piadoso y observante. En su viaje de Cádiz a Madrid, casi al iniciarlo, hace varias alusiones espirituales, algunas de ellas ya mencionadas en este escrito: “El 28 de julio de 1760, asustado el mulo por el ruido de las cuentas del rosario que iba rezando, me tiró a tierra”18 . Luego narra que: En Jébenes, el tío López comenzaba sus comidas con fórmulas diferentes… algunas veces le oí comenzar de este modo: “Jesús, esto que hemos de comer, bendígalo Dios, que tiene el poder”. Concluía diciendo: “Benedicamus Domino”, y haciéndonos rezar un Padrenuestro y un Avemaría por todas las almas de nuestros fieles difuntos 18 Mutis ([1760] 1983, I, pp. 1-2). 26 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza GARCÍA DEL CAMPO, PABLO Retrato José Celestino Mutis, 1780 - 1814, Óleo sobre tela, fuente: GIL TOVAR, Francisco. Historia y arte en el colegio mayor del rosario. Bogotá. Ediciones rosaristas, 1982. Ubicación: Colegio del Rosario, Colombia, Bogotá, Colombia, Bogotá. Escuela Local 27 Sacerdote de Dios para que S.M. las tenga en descanso, y las nuestras que de este mundo vayamos. Después otro Padrenuestro y Avemaría a san Antonio para que dé a ustedes y a todos los caminantes un feliz viaje por cualquiera parte en que caminasen y nos acompañe a todos con su gracia en la gloria19. Y anota que la hija de López “llevaba en su cuello, pendiente sobre el pecho de la parte afuera, un rosario de 15 dieces, guarnecido cada diez con una gran medalla de plata, que, además de la cruz y otros cascabeles que no pude reparar bien, formaba un relicario muy de gusto”20 . Y habla además de: … un convento de religiosos franciscanos… que vimos frecuentado por un golpe de gentes del mismo pueblo (Malagón), con el motivo de ganar el jubileo de la Porciúncula21 . El 3 de agosto (domingo). Pensamos hallar misa en la Venta, pero la casualidad de nuestra llegada nos impidió el cumplimiento de esta diligencia cristiana. Es cosa que me maravilló bastante el ver el descuido de aquellos que podían evitarlo en una materia tan importante. Catorce o dieciséis personas que estábamos en la Venta nos hallábamos privados de este socorro espiritual que pudiéramos haber tenido… si hubiera habido tiempo de avisar al religioso22. 19 Ibidem, p. 5. 20 Ibidem, pp. 7-8. 21 Ibidem, p. 10. 22 Ibidem, pp. 12-13. 28 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza Mutis alega que fue una omisión no excusable porque la distancia no era ni de dos leguas23 . Ya embarcado hacia Cartagena, aparecen, en las páginas de su viaje, alusiones a la celebración de la eucaristía. Citamos algunos ejemplos, tomados del Diario de Observaciones: El día 29 de septiembre de 1760 dichas las misas de devoción y obligación”24 . El 1 de octubre: se cantó solemnemente la misa… el último día de la novena a san Francisco Javier para pedir buen tiempo. El día 4 se cantó solemnemente la misa (además de las acostumbradas rezadas)… y yo hacía de sochantre… A la noche, por víspera de la Virgen del Rosario, se cantó solemnemente la letanía de la Virgen, después del rosario… El 5, en obsequio a la Virgen del Rosario, cantó el P. José Miers la misa para el pueblo, y la oficiaron… y yo… El 6 se cantó una misa por el P. Miers 25. El día 11 se ofició por el P. Francisco, y los instrumentos acostumbrados, la misa… El 12… a la noche se dio fin al rosario solemne. … El 29 de octubre llegan a Cartagena 26. Cantan públicamente la Salve a la Virgen de la Popa. Ya en tierra firme, Mutis viaja a Bogotá. Habla de la misa de precepto que, por dificultades de acceso a las iglesias, se celebra por temprano a las 8 de la mañana, pero a veces hasta las 12 del día. Se queja de poca devoción en la gente27 y de que, en el 23 Ibidem, p. 13. 24 Ibidem, p. 41. 25 Ibidem, pp. 44-45. 26 Ibidem, p. 60. 27 Ibidem, pp. 60-61. 29 Sacerdote de Dios pueblo de Morales, curato de Simití, hay dificultades espirituales y la gente vive sin misa ni sacramentos28 . En todo el trayecto, da gracias a Dios por no haber tenido accidentes29 y no haber padecido30 y se ríe de las conjeturas injuriosas de la gente que atribuye a Dios el incendio en un convento y de un templo31 . Ya ordenado de presbítero en diciembre de 1772, a los 40 años de edad, Mutis celebró la primera eucaristía solemne en la Navidad de ese año, y siguió desempeñando su servicio sacerdotal durante casi 36 años, lo que no sería normal si fuese cierto lo de “masón, agnóstico u oportunista”. Cito algunas frases suyas relacionadas con su ministerio sacerdotal. En los años de 1774 y 1775, es elegido como representante del clero arquidiocesano al Concilio Provincial de Santa Fe, en el que desempeña el cargo de Notario Mayor y guardián de los documentos. El 3 de octubre de 1777, en carta al arzobispo de Santa Fe, monseñor Agustín de Alvarado y Castillo, manifiesta que rehúye puestos importantes y que, aunque lloviesen mitras episcopales, procura escapar de ese aguacero. En 1781 dialoga con el arzobispo Antonio Caballero y Góngora, a quien habla de la paz y la comprensión que se debe guardar con los sublevados en el conflicto de los Comuneros; y en carta dirigida desde las minas del Sapo, le recuerda al prelado que cuando este había visitado dicha explotación minera, había celebrado la eucaristía y bendecido a sus trabajadores. 28 Ibidem, p. 66. 29 Ibidem, p. 21. 30 Ibidem, p. 71. 31 Ibidem, p. 115. 30 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza En 1782, Mutis publicó su “Método general para el cuidado de las viruelas”, y en 1783, “Las tradiciones que deben observarse en la inoculación de esa enfermedad”. En este año de 1783, con el apoyo del Arzobispo Virrey, se funda la Expedición Botánica y Mutis es nombrado su primer director. Desde el 1 de mayo hasta el 29 de junio, Mutis vive en La Mesa (Cundinamarca) en donde es recibido por el párroco, Juan Laureano Rojas y Torres, quien le deja la casa cural y el cuidado pastoral de la población. El arzobispo dice que Mutis es “el eclesiástico más completo que tiene en el arzobispado”. En carta del primero de mayo de ese año, Mutis habla de la dificultad de asistir a la celebración de la misa, tanto en La Mesa como en Tena, y de que le pidieron bautizar a un niñito nacido hacía tres días32 y un mes más tarde, de hechos sucedidos al salir y al retornar a la iglesia33 . Alusiones similares se mencionan en 1784. De La Mesa, la Expedición Botánica se trasladó a San Sebastián de Mariquita, en el Tolima, en donde floreció la Escuela de Pintores, bajo su vigilante mirada. El 5 de junio de 1785 murió su colaborador Roque González, quien se ahogó cuando hubo de pasar un río, que estaba en crecida por recientes aguaceros. A ese respecto, Mutis escribió: He pagado un tributo a su memoria, mandándole decir muchas misas... Le perdono todo el dinero que me debía y le había suplido yo en sus años de servicio en El Sapo. Distribuiré lo que ha ganado en esta ocasión de caporal y herbolario, y las halajitas (sic) de su uso, en 32 Mutis ([1789] 1968, II, p. 10)., p. 66. 33 Ibidem, p. 35. 31 Sacerdote de Dios beneficio de su pobre familia, costeando de mi cuenta los gastos de su sepultura y las limosnas aplicadas por su alma. Dios le haya dado el descanso eterno”34 . Años más tarde, por orden del virrey, pasaron a Bogotá la Expedición y la Escuela de pintores. En esos años, Mutis vivió en la casa sacerdotal de los templos de Santa Inés y Santa Gertrudis. En 1792, en carta al arzobispo de Bogotá, Baltasar Jaime Martínez Compañón, Mutis se excusa de no aceptar el puesto de Examinador Sinodal, alegando para ello que no tiene tiempo para prepararse al estudio de los temas que debería asumir y que su carácter, “naturalmente blando y condescendiente”, le impediría tomar buenas decisiones35 . Quizá la incompetencia alegada sea solo expresión de su timidez y humildad, pues Díaz Piedrahíta afirma que Mutis “tenía una sólida base intelectual que le permitía con facilidad el cambio de estado sin restarle oportunidades a su vocación científica”36 . Quizá sea oportuno tener en cuenta que la mayoría de sus libros religiosos eran de moral y no de teología, según dice Renán Silva37 . Espigando frases e ideas en las cartas de Mutis, aparecen alusiones a las bendiciones de Dios, a la oración personal y a la litúrgica, a los libros usados en la Iglesia, a las leyes eclesiásticas relacionadas con el ayuno y la abstinencia, y también a la vocación religiosa de sus sobrinas. Igualmente, hay numerosas cartas enviadas o recibidas a sus arzobispos o a otros presbíteros. 34 Ibidem, pp. 624-626. 35 Mutis ([1789] 1968, I, pp. 77-81). 36 Díaz Piedrahíta (op. cit., p. 36). 37 Silva (op. cit., p. 285). 32 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza Los obispos fueron Francisco de Arauz y Rojas, Agustín Manuel de Camacho y Rojas, Agustín de Alvarado Castillo, Antonio Caballero y Góngora y Baltasar Jaime Martínez Compañón. Con Caballero y Góngora hubo frecuente correspondencia. En el archivo compilado por Guillermo Hernández del Alba se hallan 110 cartas de Mutis a Caballero y Góngora y 64 de este a aquel. En su carta del 27 de marzo de 1783, agradece al arzobispo virrey, pues lo acompañó “hasta el extremo de usar conmigo la estimable condescendencia de celebrar el santo sacrificio de la misa y bendecir después aquella mina en el mismo cerro, bien distante de la iglesia del real; bendición singular y memorable que no habrá logrado ninguna mina en ambas Américas”. ■ 33 Sacerdote de la Naturaleza 5. Sacerdote de la Naturaleza La Creación fue el libro abierto en el que Mutis leía la presencia de Dios. A él no le podemos hacer los reproches de la Biblia a los hombres necios que, viendo las maravillas del mundo, atribuyen su autoría a las fuerzas de la naturaleza, al fuego, al viento, al agua impetuosa o a los astros del cielo o a los ídolos por ellos fabricados pues, como dice san Pablo en su epístola a los romanos, lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras. Mutis, según la afortunada expresión de Francisco José de Caldas, fue sacerdote de Dios y de la Naturaleza. Ya en los párrafos anteriores nos referimos al sacerdote católico que recibió el sacramento del Orden y vivió de acuerdo a su estado. Aludamos ahora al científico y al creyente que se maravillaba de cada flor y de cada animal que encontraba, los estudiaba con amor y se inspiraba en ellos para bendecir al Creador. 34 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza SALVADOR RIZO Busto encarnado de José Celestino Mutis, 1780-1810, Óleo sobre lienzo 118 x 104 cm, fuente: Raisbeck, Daniel Ed. Bicentenario de la independencia. Bogotá: Banco de la República, Credencial, 2019. Ubicación: Museo de la Independencia, en comodato al Museo Nacional de Colombia. 35 Sacerdote de la Naturaleza Federico Gredilla38 escribió que Mutis “simultaneaba el estudio de las ciencias naturales con las teológicas”, y Mutis mismo afirma: “Mi amor a estos países es consecuencia de un corazón agradecido y, más que todo, a los beneficios debidos al Altísimo”. Cuando Mutis viajaba desde Cádiz a Cartagena, nos cuenta en su Diario de Observaciones: “Logré ver una bandada de pescados que llaman voladores... A la tarde logré verlos con la misma admiración que la primera vez; pues es motivo para alabar al Creador ver volar por bastante trecho y con suma velocidad un animal destinado a moverse entre las aguas”39 . Ya en nuestra patria, encuentra una ceiba de 40 varas de altura, de la que dice: “Noticioso de la belleza de este árbol, vino a verle nuestro virrey con la mayor parte de la familia, con quienes constantemente alabamos al Creador de una producción tan hermosa”40 . Adentrándose en el territorio de la Nueva Granada y refiriéndose a los nidos de los pájaros mochileros, escribe: “Es admirable la providencia del Creador en sus criaturas”41 . Luego, ya en el interior del país, habla de las hormigas que ponen sus huevos en una especie de zurroncillos, para que no sean destruidos por el clima o por otros animales, y dice que “según el orden de la Providencia, para la multiplicación de los insectos, las madres cuidan del lugar y no los dejan expuestos 38 Gredilla (op. cit., p. 89). 39 Ibidem, p. 40. 40 Ibidem, p. 74. 41 Ibidem, p. 81. 36 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza a los enemigos”42 ; y más adelante, refiriéndose a una hormiga alada, escribe: “Oh santo Dios, qué maravillosas son tus obras”43. Igualmente, refiriéndose a otra especie de hormigas, escribe: “El hortelano descubrió un hormiguero de Tigras... y luego una salamanquesa que se prende y afirma al pellejo del hombre y sobre los palos... Lo libró de ese peligro la Divina Providencia, que nos libra a cada paso de una infinidad de peligros, especialmente a los que caminamos por barzales y precipicios en esta América”44. Y, luego, añade: “¡Oh santo Dios! Cuánto tiempo y constancia se necesita para ir descubriendo los arcanos de la naturaleza”45 . En las páginas siguientes del Diario de Observaciones, leemos: “Esta es una Providencia propia del Sumo Dispensador y árbitro de todas las cosas, que quiso hacer la plaga, pero no multiplicarla hasta el extremo”46 . Más adelante expresa: “Todo será en honra y alabanza del Altísimo, de cuyas obras solo podría descubrir el hombre algunos rasgos y eso después de mucho tiempo y estudio”47 . El 2 de diciembre de 1773, en el Colegio del Rosario, habla “de la admirable hermosura del Universo... armonía que en sus movimientos guardan los planetas... sabiduría y bondad de Dios omnipotente”. El 8 de octubre de 1778, después de describir una familia de hormigas, escribe: “Alabemos, Señor, todas las criaturas y 42 Ibidem, p. 325. 43 Ibidem, p. 372. 44 Ibidem, p. 381. 45 Ibidem, p. 399. 46 Ibidem, p. 400. 47 Ibidem, p. 417. 37 Sacerdote de la Naturaleza humillemos nuestra soberbia, pues tanto ignoramos acerca de unos insectos tan comunes”48 . Y en 1782, en su plan de curación para las enfermedades agudas describe, como “un especial beneficio de la Divina Providencia […], la yerba impropiamente llamada Paraguay en algunas de estas provincias, en otras té del país, y es la escobilla menuda Scopraria dulcis entre los botánicos”49 . Debo reconocer que en escritos posteriores de Mutis no he hallado muchas expresiones de alabanza y oración como las anteriormente transcritas, quizá porque el oficio del científico lo llevaba a describir físicamente las plantas y animales, pensando en la ficha técnica que debía proporcionar a otros naturalistas. Así siguió Mutis avanzando en sus estudios hasta que, como escribe Federico Gredilla: “Encanecido en la ciencia y en los trabajos de exploración, dio cuenta, al Creador, de todos sus actos el 11 de septiembre de 1808, pasando después a contemplar al autor de sus días, a quien no cesó de admirar en sus obras y de cumplir sus mandamientos”50 . En el artículo necrológico sobre Mutis, publicado el 11 de septiembre de 1808, Caldas escribió: Contemplando la naturaleza, elevaba su espíritu a su Autor, le adoraba y se desprendía enteramente de la tierra… Para unirse más a Él, recibió las órdenes sagradas en 1772. Desde aquella época fue un verdadero sacerdote de Dios y de la Naturaleza. Divididos todos sus momentos entre la religión y las ciencias, fue un modelo 48 Ibidem, p. 415. 49 Mutis ([1782] 1983, pp. 190-192). 50 Ibidem, p. 267. 38 JOSÉ CELESTINO MUTIS: sacerdote de Dios y de la naturaleza de virtudes en la primera, y un sabio en las segundas. Él supo reunir la ciencia de Linneo a la de los santos. Nosotros apelamos al testimonio de los enfermos, de los pobres y de las personas virtuosas que lo trataron de cerca. Su muerte fue preciosa a los ojos del Señor 51. Es de notar que el autor de estas frases fue el único, de los antes citados, que conoció personalmente a Mutis y compartió con él. Los otros párrafos corresponden a autores que leyeron a Mutis y se forjaron sus juicios respecto de él, quizás en ocasiones más reflejando sus propios pensamientos que los de Mutis. José Celestino Mutis fue inhumado en el templo de Santa Inés, en Bogotá, iglesia del convento en donde vivían sus sobrinas. Al exhumarlo, se encontraron con sus huesos un rosario con cadena de oro, una cruz de oro y tres medallas. Era el último testimonio de un devoto creyente. ■ 51 Caldas (1808, Supl., p. 2). 39 Libros consultados Libros consultados Amaya, José Antonio. Mutis, apóstol de Linneo. 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