RELACIONES INTERCULTURALES EN EL BARRIO SUBA RINCÓN: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS A PARTIR DE LA OLEADA MIGRATORIA DE POBLACIÓN AFROCOLOMBIANA AUTOR ÁNGELA PATRICIA PIERNAGORDA GARZÓN CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN ESPECIALIZACIÓN EN COMUNICACIÓN EDUCATIVA BOGOTÁ 2017 2 RELACIONES INTERCULTURALES EN EL BARRIO SUBA RINCÓN: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS A PARTIR DE LA OLEADA MIGRATORIA DE POBLACIÓN AFROCOLOMBIANA AUTOR ÁNGELA PATRICIA PIERNAGORDA GARZÓN Presentado para optar al título de Especialista en Comunicación Educativa DIRECTOR YURY FERRER FRANCO CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN ESPECIALIZACIÓN EN COMUNICACIÓN EDUCATIVA BOGOTÁ 2017 3 CONTENIDO INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 4 FENÓMENO SOCIAL ............................................................................................. 5 UNA MIRADA DESDE EL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN EDUCACIÓN EN LA CULTURA ............................................................................................................... 9 ESTADO DEL ARTE ............................................................................................. 12 OBJETIVOS .......................................................................................................... 22 OBJETIVO GENERAL ....................................................................................... 22 OBJETIVOS ESPECÍFICOS .............................................................................. 22 MARCO TEÓRICO ................................................................................................ 22 INTERCULTURALIDAD ..................................................................................... 23 TERRITORIO ..................................................................................................... 26 MIGRACIÓN Y DESPLAZAMIENTO ................................................................. 29 METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN ................................................................. 30 REFERENCIAS ..................................................................................................... 35 4 INTRODUCCIÓN La propuesta de investigación RELACIONES INTERCUTURALES EN EL BARRIO SUBA RINCÓN: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS A PARTIR DE LA OLEADA MIGRATORIA DE POBLACIÓN AFROCOLOMBIANA nace en el marco de la Especialización en Educación Educativa como una propuesta que emerge del trabajo específico en el campo, entendiendo que la comunicación se fundamenta en las relaciones y la educación en las transformaciones. Esta investigación, considera, por una parte, los conceptos: establecidos y marginados acuñados por Elías (1998) y por otro, las relaciones interculturales que se dan en el barrio a raíz de las permanencias, migraciones y desplazamientos de diversas culturas que ahora cohabitan el territorio. Dicha situación ha tenido durante la última década un atenuante, a saber: los habitantes recientes son afrodescendientes, lo cual ha derivado en conflictos permanentes. El documento hace un acercamiento teórico a las categorías de interculturalidad, territorio y migración/desplazamiento planteándose como objetivo principal identificar las relaciones interculturales que se dan en el barrio. Para tal efecto la investigación tendrá un enfoque cualitativo, utilizando métodos etnográfico y narrativo. 5 FENÓMENO SOCIAL Bogotá ha sido uno de los escenarios por excelencia en los cuales migrantes y desplazados de diversas partes del país han establecido su lugar de vivienda. Dichas migraciones y desplazamientos han sido constantes desde principios del siglo XX hasta la actualidad, por lo cual la ciudad es el territorio en el que habitan diversas formas de construcción de sentidos desde hace más de un siglo. La Localidad de Suba, es una de las que ha experimentado esta circunstancia. Para empezar a hablar de la diversidad étnica y cultural de la localidad vale la pena hacer un breve análisis histórico de dicho territorio. Durante la época prehispánica la zona estaba habitada por comunidades Chibchas que aún residen allí como se afirma en el texto Recorriendo Suba del Departamento Distrital de Planeación: El territorio de Suba fue la sede del zipa Tisquesusa […] en las veredas que componen el territorio, sobre todo en la de El Rincón y el extremo occidental de Suba, se refugió y defendió la pureza de la familia chibcha, conservando apellidos como Mususú, Cabiativa, Nivia, Yopasá, Caita y Piracum (Departamento Administrativo de Planeación, 2004, pág. 9). El documento citado también relata que durante el proceso de colonización se dieron relaciones de coexistencia entre colonizadores españoles y comunidades indígenas que, además de posibilitar procesos de mestizaje, generaron la resignificaron el territorio: Suba era un caserío habitado por unas cincuenta personas que vivían en siete manzanas con unas quince casas hechas de paja y barro. En el proceso de colonización Suba fue dividida en ocho grandes posesiones señoriales: El Rincón, Tuna, Casablanca, Tibabuyes, el Cerro Sur, el Cerro del Centro, La Conejera y El Prado (Departamento Administrativo de Planeación, 2004, pág. 10). Hacia 1960, debido a los cambios de la actividad económica que desplazó la agricultura debido a la creciente urbanización, Suba experimenta lo que se 6 denominará en esta investigación, una primera oleada migratoria por parte de los habitantes de la ciudad de Bogotá; cabe recordar que, en 1954 Suba, se anexa como área metropolitana a la capital de la República. Aunque en algunas fincas continuaron los cultivos, especialmente de flores, muchas otras fueron vendidas a compañías constructoras y en muchos casos a urbanizadores piratas. Esto generó un crecimiento urbano acelerado y desordenado y promovió el desplazamiento de una buena parte de la población de Bogotá hacia este sector, lo que lo convirtió en una de las localidades urbanas con mayor expansión no planificada (Departamento Administrativo de Planeación, 2004, pág. 11). Finalizando el siglo XX, la localidad de Suba experimenta una segunda oleada migratoria, procedente fundamentalmente (aunque no de modo exclusivo) de departamentos del área andina del país. Dicha migración se da por causas diversas; por ejemplo, búsqueda de mejores condiciones de vida o, incluso, desplazamientos producto de la creciente violencia originada por el conflicto armado. Durante las décadas de 1970 y 1980, el proceso migratorio procedente de los departamentos de Santander, Boyacá, Tolima y Cundinamarca, generó tensiones complejas en el orden social, económico, político y cultural de la localidad. (Departamento Administrativo de Planeación, 2004, pág. 11). La información referida permite inferir que, hacia finales del siglo XX, la Localidad de Suba estaba habitada por comunidades indígenas Muisca; población mestiza desde la Colonia; habitantes que migraron de Bogotá, hacia la década del 60; y migrantes y desplazados de otros departamentos de la región Andina, desde la década de 1970 y 1980; una tercera oleada migratoria correspondería a la última década y la llegada de población afrodescendiente. Por tanto, los pobladores son de orígenes diversos y las relaciones tienden a ser conflictivas. Este fenómeno puede analizarse desde las categorías: establecidos y marginados acuñada por Norbet Elías (1998), estas surgen en un estudio realizado en el barrio Winston Parva de Leicaster Inglaterra que analiza como las relaciones entre los pobladores están dadas según la antigüedad en el territorio, los habitantes 7 con más de dos décadas de antigüedad en el barrio segregan y marginalizan a los habitantes nuevos, estigmatizándolos por medio del uso del chisme y la burla, esta situación deriva en relaciones violentas. Dicha situación se hace evidente en Suba, donde quienes que han cohabitado el territorio de Suba hace más de dos décadas, son establecidos, situación que da cabida a que los migrantes o desplazados de las últimas dos décadas sean considerados marginados. El barrio Rincón, de la localidad de Suba es un ejemplo de esta situación, pues históricamente ha cambiado la significación de su territorio y, particularmente, durante la última década dicha migración/desplazamiento se ha agudizado, pues según las percepciones de los habitantes establecidos del barrio, aspectos como la inseguridad y el hacinamiento se han agravado desde la llegada de afrocolombianos al barrio, este análisis se desprende de expresiones de los residentes del barrio como: “cuando yo era niña era mejor, el barrio se dañó mucho con la llegada de esos costeños” (Mujer 25 años), “desde que montaron la zona de barranquillita (sector donde se ubican bares y barberías) eso da miedo pasar, eso está peor hace como cuatro años” (Hombre 40 años), “cuando yo tuve mi hijo (hace 11 años) esto se empezó a poner feo” (Hombre 36 años). La marginalización de habitantes nuevos se hace latente con dos particularidades: por una parte, esta procede de zonas diferentes a la región andina y, por otra, tiene un agravante racial, pues principalmente se ha dado por habitantes afrodescendientes. Esto ha configurado nuevas relaciones en el barrio, en el que cohabitan grupos de vecinos establecidos allí desde hace varias décadas (en su mayoría también desplazados y migrantes) y los recientes migrantes/desplazados. Este barrio, que históricamente ha estado catalogado como de “alta peligrosidad”, precisamente por la condición marginalizada de sus habitantes, entra en una dinámica de marginalización de los migrantes y desplazados afrodescendientes, ya que consideran que su presencia ha afectado negativamente sus dinámicas. 8 Estas representaciones sociales en el barrio están llenas de estigmatizaciones y prejuicios, en cuyo contexto, como lo afirma Elías: […] se puede observar que la sola antigüedad de una formación, con todo lo que esto encierra, es capaz de crear un grado de cohesión grupal, identificación colectiva y mancomunidad de normas, aptos para inducir en unas personas la gratificante euforia ligada con la conciencia de pertenecer a un grupo superior y el concomitante desprecio por otros grupos (Elias, 1998, pág. 85). Aquí convergen dos situaciones la consideración de relaciones entre establecidos y marginados y el agravante racial, ya que, por ejemplo, las noticias recogidas en la prensa sobre población afrodescendiente son preocupantes; el artículo “¿Afros en la mira?” publicado en la revista Semana, recoge algunos hechos relacionados, como: “Hay que darle piso a esos negros”, se alcanzó a escuchar en la cancha de fútbol de Caracolí, un barrio de Ciudad Bolívar, antes que dos sicarios en moto jalaran el gatillo y le dispararan a Edward Samir Murillo y Daniel Andrés Perlaz. Juan de Dios Mosquera, director del Movimiento Cimarrón dijo que “nunca habíamos visto algo así, una ola de homicidios en tan poco tiempo, chicos de 13 a 20 años. Dicen que van a matar a todos los negros, nadie quiere salir de sus casas, la gente está encerrada. Se está estigmatizando a los jóvenes, dicen que hay que atacarlos, que todos son delincuentes”. María es cantante y una noche, al salir de un concierto en La Candelaria, la rodearon tres hombres con la cabeza rapada. Pensó que la iban a atracar, pero empezaron a pegarle, gritándole “negra H.P.”, dándole puños y patadas en el piso. Ningún vecino intervino, ningún carro paró, no pasó nada. Después de la golpiza, estuvo 20 minutos tirada en la calle antes de lograr ir al CAI de Las Aguas. Ahí le preguntaron si estaba borracha y le dijeron: “es que ustedes son muy problemáticos”. El “ustedes” se refería a los afros. (Semana, 2015). Como si esto fuera poco, algunos de los comentarios hechos a esta publicación Web, dan cuenta de un superficial reconocimiento de la diversidad cultural, pero también de una exigencia de aunarse a las normas establecidas con antelación por 9 los pobladores residentes lo que da luces para entender que la interculturalidad crítica está lejos de ser una práctica: Yo no tengo nada contra ellos […] pero es que ellos son muy abusivos, son groseros no respetan, y algo si deben saber, a ellos no les gustaría que un mestizo fuera a joder a su tierra, si ellos entienden que deben acomodarse al lugar donde llegan seguramente será menos conflictivo vivir con ellos. –usuario mirandocloacas– (Semana, 2015). Abordar esta situación resulta importante para contribuir a dinamizar las relaciones sociales en una ciudad en la que, cada vez más, se hace necesario establecer relaciones interculturales críticas como lo propone Walsh (2016) en lugar de buscar, defender y exacerbar purismos culturales regionalistas, o de profundizar relaciones de poder basadas en aspectos como la “antigüedad de residencia”. Ahora bien, para aproximar un diagnóstico a esta situación primero hay que preguntarse ¿Cuáles son las relaciones interculturales que se tejen entre habitantes establecidos y los recientes migrantes/desplazados afrocolombianos en el barrio suba Rincón? UNA MIRADA DESDE EL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN EDUCACIÓN EN LA CULTURA La problemática antes expuesta constituye un escenario ideal para el campo de estudio de la Comunicación Educación en Cultura (C-E-C), ya que se trata de un caso transversal al mismo, pues requiere reconceptualizar lo que conocemos como comunicación, educación y cultura. En primer lugar, nos referiremos a la comunicación ya no restringida al flujo de información, sino basada en las relaciones y no exclusivamente en los intercambios. El aspecto relacional de la comunicación en esta propuesta, significa trascender lo meramente informativo, entender que la comunicación también es conmover, afectar, interactuar, sentir, cambiar, modificar. Es decir: 10 La comunicación, desde su punto de vista, tendría un carácter de extrema necesidad, por que hace posible la vida social, la interacción humana y está fundada en […] la existencia de un tipo de intercambios en que los sujetos hallan un espacio de encuentro para sus diferencias y un modo de negociación para yuxtaponer voluntades de difusión y estrategias de acción fundamentalmente antagonistas. (Gonzalez, ¿Qué implica el C-E-C desde lo cultural?, 2016, pág. 168). El concepto de comunicación rompe por completo la idea clásica asociada a los medios y se reconstruye sobre la idea de la transformación surgida en los sujetos, dadas sus relaciones. En segundo lugar, la educación, implica reconocer que los espacios de aprendizaje rompen los muros de la escuela y empiezan a habitar otros entornos, reconfigurando territorios de aprendizaje y entendiendo que se puede aprender en cualquier lugar. Así mismo, bajo la premisa importante de que los conocimientos no pertenecen exclusivamente a unos sujetos, sino que los saberes son construcciones colectivas, que están permeadas por identidades y que, a su vez, han sido configuradas históricamente, por tanto, esos saberes son colectivos, polifónicos y nos pertenecen a todos. En este aspecto vale la pena rescatar que el ejercicio de aprendizaje entre los vecinos del barrio Suba Rincón sería, como lo afirma Solano (2016), la de construir sentidos y permitir que la mediación de saberes se oriente hacia la comprensión de distintas maneras de explicar el mundo. En este caso los procesos de aprendizaje son multidireccionales e implican ampliar el horizonte de posibilidades de vivir la vida en el barrio. Por último, la cultura debe entenderse como un marco de referencia en cuyos contextos diversos ocurren procesos de comunicación educación. Esta puede entenderse mejor, desde este enfoque como “lo cultural”, expresión que implica la existencia, conocimiento y experiencia de diversas formas de cultura, entendidas 11 desde el carácter polisémico y multidimensional que tienen; en ellas son fundamentales los saberes populares, ancestrales y cotidianos. La existencia de diversas culturas y no sólo una, nos pone en la tarea de construir nuevas maneras de existencia dadas por las tensiones y las mediaciones realizadas relacionalmente sobre aspectos cotidianos, que usualmente son percibidos como conflictos, pero que, en este marco, serían más bien dinamizadores de las relaciones sociales. Nos encontramos entonces frente a un fenómeno social que se encuentra en el campo de la interculturalidad crítica, que se configura como un campo de acción futuro, ya que esta orienta a través del auto-reconocimiento y que “apunta a la re-existencia y la vida misma, hacia un imaginario otro y una agencia otra de con-vivencia –vivir con– y de sociedad” (Walsh, 2016, pág. 228). La marginalización de los recientes habitantes afrodescendientes por parte de los vecinos establecidos en el barrio suba Rincón, se enmarca, además, en los subcampos de lo cultural, y la diversidad o vida diversa. Como ya se mencionó, la comprensión de lo cultural como diverso y la interacción entre los sujetos que experimentan dichas culturas, permitirá analizar estas dinámicas desde el C-E-C. Así mismo, una propuesta comprensiva de la diferencia permitirá: Un abordaje comprensivo en un marco epistémico critico […], considerando las mediaciones derivadas de estos órdenes, así como de los encuentros y las relaciones de poder implícitas en la construcción de sentido, tanto de cada entramado cultural, como en el ejercicio mismo de investigar sobre lo diferente, sobre la otredad. (Solano, 2016, pág. 138). Esta mirada asume que la diversidad es cambiante y por tanto conduce a una transformación constante y que trastoca los órdenes instituidos, en este caso los de los habitantes establecidos del barrio Suba Rincón. La C-E-C es el campo de estudio adecuado pues es claro que el proceso intercultural que se da en el Barrio Suba Rincón, requiere entender la comunicación 12 desde un enfoque relacional y la educación desde un enfoque que posibilite la transformación. ESTADO DEL ARTE El estado del arte de esta investigación se realizará desde tres perspectivas de análisis: documentos oficiales, investigaciones afines e información periodística. Antes de abordar el estado del arte de los documentos oficiales, es de resaltar que al momento de realizar esta investigación en Bogotá -al igual que en el resto del país- no existían datos estadísticos que permitieran asegurar la cantidad específica de afrodescendientes que viven en la ciudad. Mientras que se estima desde el Gobierno Nacional que hay cerca de cuatro millones de personas afrocolombianas, raizales y palenqueras, las cifras no oficiales hablan de 14 a 16 millones, pero más allá de especulaciones no hay cifras oficiales. (vanguardia.com, 2017) Los datos establecidos corresponden a las proyecciones del censo de 2005, y las políticas públicas realizadas están hechas con base en dichas proyecciones, según esto la ONG Movimiento Cimarrón afirma: En el Censo 2005 no se contó correctamente a la población afrocolombiana, se hizo una muestra censal que la invisibilizó en la mayoría de los municipios y ciudades del país. En esto radica la enorme importancia de hacernos contar bien en el Censo 2018. [...] Para las comunidades y las familias afrocolombianas hacernos contar bien, hasta la última persona de la ruralidad y la marginalidad urbana, es un compromiso colectivo de vida, de supervivencia colectiva de nuestra identidad cultural, de lucha contra la pobreza, la marginalización, la discriminación, el atraso educativo, el abandono y la desatención de los gobiernos y de los gremios empresariales. Es un compromiso de lucha por el reconocimiento, respeto y aplicación de nuestros derechos en las 13 políticas públicas, comenzando con el plan de desarrollo nacional y el plan de inversiones plurianuales. En el 2018 no podemos permitir que vuelva a ocurrir la desaparición o masacre estadística de la población afrocolombiana del censo del 2005. (MovimientoCimarrón, 2017) Para el presente estado del arte se hizo un rastreo de cinco documentos oficiales de la Secretaria de Planeación Distrital que en su mayoría describen la Localidad de Suba desde un marco socio-demográfico, dichos documentos abarcan el período 2001 a 2011. A saber: Suba transformación social para el Siglo XIX, RECORRIENDO SUBA: Diagnostico físico y socioeconómico de las localidades de Bogotá, D.C., UPZ 28. Cartillas pedagógicas de POT, CONOCIENDO SUBA: diagnóstico de los aspectos físicos, demográficos y socioeconómicos y Población afrocolombiana en el Distrito Capital de 2011 En los primeros cuatro documentos las menciones a las comunidades afrodescendientes, o incluso indígenas, son escasas por no decir inexistentes. Al ser documentos oficiales se quedan muy cortos en la descripción que pretenden hacer sobre su población; así mismo pasa con categorías como desplazamiento o migración, en relación con las cuales las menciones son muy superficiales, evidenciándose que no hay un tratamiento exclusivo y diferenciado de dichas problemáticas. Haciendo un rastreo cronológico el documento “Suba Transformación Social para el Siglo XIX” analiza demográficamente el territorio con base en indicadores de 2008 de la Subdirección de Desarrollo Social del DAPD (Departamento Administrativo de Planeación Distrital); este documento afirma que la Localidad de Suba es multiétnica y provee unas primeras cifras de aproximación al número de habitantes afrodescendientes en la localidad. Suba es una de las localidades que comporte la pluralidad étnica del país, pues cuenta entre sus habitantes con la diversidad multiétnica que caracteriza a la nación colombiana. Entre sus pobladores se encuentran unos 4.700 Indígenas y 14 aproximadamente 20.000 Afrocolombianos. Los primeros son representados por el Cabildo Indígena Muisca de Suba; los segundos no tienen una organización que los represente; a pesar de ello, en los últimos años el Fondo de Desarrollo Local ha ejecutado proyectos con miras a su identificación, legitimación y rescate de los valores culturales locales. (Junta Acción Local de Suba, 2001, pág. 2). Posteriormente se publica una cartilla oficial de la Secretaría de Planeación Distrital llamada “Recorriendo Suba” (2004), allí la descripción sociodemográfica no es muy específica y hace apenas mención a las comunidades afrodescendientes, al igual que al desplazamiento. No obstante, también se encuentran documentos como Población afrocolombiana en el Distrito Capital de 2011 donde la Secretaria Distrital de Población, realiza una caracterización especifica de las comunidades afrodescendientes en Bogotá, el surgimiento de este documento se da precisamente por la inquietud alrededor de la cantidad de afros que habitaban la ciudad para la fecha y sus condiciones de vida, el documento caracteriza la población afro con base en el censo a hogares de 2005, se describe que las condiciones de vida están por debajo del promedio de la capital del país […] el análisis […] evidencia que la población afrocolombiana en Bogotá cuenta con mejores condiciones socioeconómicas que el promedio nacional de afrocolombianos, y que los habitantes de las zonas donde se presenta alta concentración de población negra. A pesar de ello las personas que residen en la capital no alcanzan los niveles sociales y económicos de la población no étnica (Secretaria Distrital de Planeación, Dirección de equidad y politicas poblacionales, 2011, pág. 15) Así mismo, los datos que provee este texto se basan en cifras de desplazamiento. Con respecto al racismo el estudio asegura que 15 […] se encontró que las personas en la franja de edad entre los 13 y 26 años son más tolerantes con los afrocolombianos que las personas ubicadas en el rango de edad entre 27 a 50 años y de otra parte las personas de estrato alto son más tolerantes que las personas de estrato medio y bajo (Secretaria Distrital de Planeación, Dirección de equidad y politicas poblacionales, 2011, pág. 20). De estos documentos se desprenden las siguientes conclusiones: 1. Las referencias a pobladores afrodescendientes en documentos oficiales durante la primera década del presente siglo son someras y aparecen especificadas en documentos exclusivamente dedicados a comunidades afrodescendientes. 2. Como se afirmó al presente de esta sección, no existen datos específicos sobre la cantidad de afrodescendientes que habitan la ciudad o las localidades. 3. En todos los documentos se hace referencia a las bajas condiciones económicas a las que se ven sometidos los pobladores afrocolombianos en la ciudad. En segundo lugar, con respecto a las investigaciones, en 2006 se realizó una investigación por parte del observatorio de cultura urbana de la Alcaldía Mayor titulada Estado del arte de la investigación sobre las comunidades de afrodescendientes y raizales en Bogotá, D.C, que recoge una muestra significativa de documentos investigativos sobre los afros en Bogotá, en este documento se tienen en cuenta diversos aspectos específicos de la población afro. El rastreo documental hecho por Rodríguez (2006) empieza por reseñar textos que dan cuenta de la existencia de población de ascendencia africana desde la época de la colonia haciendo un recorrido historiográfico, allí recalca la importancia de conocer que los orígenes afro en Bogotá se remontan a épocas de la Colonia y que por tanto no son un hecho reciente, así mismo, reafirma que la población afro ha sido invisibilizada en la capital. 16 En dicho documento se hace especial mención al trabajo del Centro de Estudios Afrocolombianos (CES) de la Universidad Nacional de Colombia, del cual se desprenden tres importantes investigaciones sobre la población afrocolombiana en Bogotá, Estudio socioeconómico y cultural de la población afrodescendiente que reside en Bogotá (1999-2001), Convivencia interétnica dentro del sistema educativo de Bogotá (2000-2001), Rutas senderos y memorias de los Afrocolombianos en Bogotá (2001-2004), otro documento es Mi gente en Bogotá: estudio socioeconómico y cultural de los afrodescendientes que residen en Bogotá (2002). Otros estudios hacen en la referencia a la presencia afro en la capital como Negros, mulatos y zambos en Santa Fe y Bogotá: sucesos personajes y anécdotas de 2002 escrito por Lina María Vargas donde se reivindica la presencia y herencia afro en la capital, una de las conclusiones de dicho texto es que Los años sesenta constituyen el penúltimo periodo de migración de afrocolombianos a la ciudad, principalmente profesionales afrodescendientes vinculados al sector público, fase previa a la actual caracterizada por el desplazamiento forzado. (Rodríguez & Jimenez, 2006, pág. 29) Esta idea se refuerza en el trabajo previamente mencionado Poética del peinado afrocolombiano donde la autora “logra mostrar que la llegada de los primeros inmigrantes negros a la ciudad se caracterizó por un movimiento de gente intelectual y trabajadora” (Rodríguez & Jimenez, 2006, pág. 29) Desde la visión historiográfica de Vargas, en Bogotá se dieron tres oleadas migratorias de población afrodescendiente, la primera de la época de la colonia, la segunda referenciada anteriormente y la última debido al desplazamiento forzado. Vale la pena mencionar que si bien el texto, Estado del arte de la investigación sobre las comunidades de afrodescendientes y raizales en Bogotá, D.C. hace referencia a la migración como causa de la movilidad de afros de su lugar de origen hacia la 17 capital, es notorio que hace hincapié en el desplazamiento forzado como causa de la presencia reciente de dicha población en la capital. Por otra parte, allí se referencia el trabajo de Inírida Morales, La presencia afrocolombiana en las ciudades: Bogotá, una experiencia multicultural (2003), donde habla de la reconstrucción étnica de los afro en una capital multicultural, también el trabajo titulado Acá antes no se veían negros: estrategias de inserción de la población negra en Santa Fe de Bogotá (2002) esta investigación abre el debate sobre la multiculturalidad que se construye en la ciudad. Desde una perspectiva más cercana a esta investigación, el trabajo de Alianza Entre pueblos, titulado, Hacia una ciudad intercultural: visión panorámica de los pueblos indígenas, afrodescendientes, raizal y ROM que habitan el distrito capital de 2004, donde se abordan los procesos históricos que desembocaron en encuentros interculturales en la capital y recalcan el papel de la escuela para el éxito de dichas relaciones. Finalmente, dicho estado del arte referencia varias obras situadas en el rescate de los saberes culinarios, artísticos o recreativos de la población afrocolombiana en la capital, en estos documentos se reivindica la inserción de saberes afro dentro de las prácticas sociales capitalinas. El estado del arte recoge otros documentos a saber; La ciudad migrante: una aproximación al fenómeno de la etnicidad afrourbana vista a través de los pajonaleños en Bogotá (2001), La construcción de nación desde los afrolatinoamericanos: caso Bogotá D.C. (2004), Atlas de las culturas afrocolombianas (2003) y la Catedra presencia afrocolombiana en las ciudades una experiencia multicultural realizada en 2003. Un artículo titulado “¡LOS AFROS SOMOS UNA DIVERSIDAD!” IDENTIDADES, REPRESENTACIONES Y TERRITORIALIDADES ENTRE JÓVENES AFRODESCENDIENTES DE MEDELLÍN, COLOMBIA, se encuentra como la 18 investigación más cercana a la presente, pues además de tratar temas de afrodescendencia, aborda la migración en una ciudad capital. Tal como lo evidencian los autores Centraremos nuestra atención en las dinámicas de inserción urbana de la población afrocolombiana que ha llegado - y continúa llegando diariamente- durante las últimas dos décadas a la ciudad de Medellín, puesto que de este proceso de movilidad humana deriva directamente la conformación de las dos urbanizaciones que son estudio de caso (Vladimir & Garcia, 2010, pág. 49) Al igual que en el documento Estado del arte de la investigación sobre las comunidades de afrodescendientes y raizales en Bogotá, D.C. este alude a la existencia de comunidades afro desde la época de la colonia la presencia de las poblaciones negras o afrocolombianas en Medellín y Antioquia tiene una historia de más de tres siglos, a pesar de los imaginarios sociales en general tienden a referirse a estas personas como migrantes -y más recientemente como desplazados-, desconociendo su presencia histórica en la ciudad y negando con ello la afrodescendencia antioqueña urbana. (Vladimir & Garcia, 2010, pág. 59) Allí también deja claro como en la ciudad aún se estereotipa a la población afro A pesar de todo en la ciudad, siguen operando diferentes formas de discriminación y de violencia que reproducen una serie de estereotipos negativos y que se difunden en diferentes escenarios de la vida (Vladimir & Garcia, 2010, pág. 61) Algunas conclusiones que se desprenden de estos textos son: 1. El fenómeno de migración / desplazamiento por parte de comunidades afro es estudiado ampliamente, desde una mirada historiográfica, se definen tres momentos -previamente mencionados- donde se realizaron dichas 19 migraciones. No obstante, el último momento de migración señalado se limita a los procesos de desplazamiento y poco tiene en cuenta la migración voluntaria 2. La mayoría de investigaciones que refieren asuntos culturales, artísticos o recreativos están basados en estudios de población del pacifico, la región del caribe, no ha sido igualmente estudiada. 3. Con respecto a la interculturalidad, las investigaciones utilizan en mayor medida el concepto multicultural quizá por el auge jurídico de la época que abarco -durante la constituyente del 91- el concepto interculturalidad aparece en contextos referidos a la escuela o la educación formal exclusivamente. Por último, desde la perspectiva de los artículos periodísticos, se analizaron tres documentos en donde se evidencia la estigmatización de que es parte la población afrocolombiana en suba. Dichos artículos fueron seleccionados por su relevancia en virtud de la localización geográfica. El diario El Tiempo, reseñaba en su artículo de Así se vive en la Bogotá Negra de 2015 “Los negros están matando y atracando a los blancos”, se quejaban los vecinos del barrio Rincón de Suba, a principios del año pasado, ante las autoridades locales (alcaldía menor y Policía de Suba) y administración distrital. Los líderes de la comunidad afro, por su parte, aseguraban que solo los juzgaban por su color de piel; que este era un claro hecho de discriminación racial. “Decían que los negros robaban, hacían bulla en la calle y eran agresivos, pero no pueden juzgar si son buenos o malos solo por el color de la piel. Hay que entender que, cuando llegan a Bogotá, forman colonias con gente de su tierra, mediante las cuales se acompañan y se ayudan; esto sin hacerle mal a nadie”, explicó Rudesindo Castro, exdirector de Asuntos Étnicos del Distrito. (Asi se vive la Bogotá Negra, 2017) En ese mismo artículo se encuentra 20 “No es que seamos racistas, es que (a los afrocolombianos) no los vemos trabajando, pero sí atracando los fines de semana. Después de las 10 de la noche pasan en grandes grupos gritando y haciendo escándalos; le dan patadas a las puertas, rompen los vidrios y al día siguiente se ven muertos, heridos”, reza una carta firmada por 52 vecinos que residen entre las calles 125B y 131, entre carreras 91A y 93A (también en Suba), que fue enviada a la Alcaldía Mayor, a finales del 2011, con el ánimo de conocer por qué las autoridades no tomaban medidas al respecto. (Asi se vive la Bogotá Negra, 2017) Si bien el articulo toma diversas perspectivas, narra hechos ocurridos que estereotipan a la población afro que vive específicamente en el barrio Suba Rincón, incluso hace referencia a una carta enviada por los vecinos solicitando a la alcaldía que intervenga en lo que para los vecinos establecidos es una problemática que surgió a raíz de la migración afrodescendiente. El mismo diario en su artículo Uno de cada cinco colombianos es negro, deja clara la situación de desigualdad a la que se ven condicionadas las poblaciones afro en Colombia “Los lugares donde está concentrada la población negra muestran los indicadores más precarios. En las grandes ciudades, los ingresos de los afro son más bajos” (Redacción el Tiempo, 2017). También se consideró una columna de las Dos Orillas titulada Negro, una requisa”, y el tema se volvió viral, que se refiere a un video que se virilizó en redes sociales en el cual un hombre tras ser solicitado por una requisa de la policía responde enfadado entre otras cosas: ¿Por qué a ellos no los requisas? Porque son blancos […] ¿por qué a ellos no los detienes y les preguntas sus papeles? Porque ellos si son de esta ciudad, ellos si son de aquí de la capital, ellos no son sinónimos de peligro […] cada minuto van pasando doscientas personas y escoges a los dos negros y los detienes […] son las ocho de la mañana, pero mi prisa si es sospechosa, pero la prisa de ustedes [los blancos/mestizos] no es sospechosa porque ustedes si son ciudadanos (Registro magnetofónico, 2017) El articulo tras un rastreo del personaje, llamado Carlos Angulo concluye: 21 La reacción de Angulo a la luz de quien no ha vivido la discriminación racial es exagerada, pero es que le pasa con frecuencia. […] Este hombre —que por cuenta de las redes pudo elevar su voz de protesta—, asegura que el color de su piel siempre lo hace victimario, aunque se esté defendiendo. Cuenta cómo el señor del bus, el del taxi, el arrendador o el empleador deciden si lo que él busca le sirve o no, por el color de su raza. Insiste en que las grandes fortunas de este país detrás de la minería, la ganadería, la agricultura, la pesca, etc., se construyeron con fuerza negra y ni a ellos —cuando los liberaron—, les reconocieron económicamente su esfuerzo ni la posición ancestral que les pertenece. (Registro magnetofónico, 2017) Un tercer artículo, titulado Costeños se parrandean a Suba describe como una protesta popular de los habitantes residentes del Barrio Costa Rica aledaño al Rincón solicita que se vayan los negros del sector. El documento considera las versiones de habitantes antiguos y población afrocolombiana, dejando de manifiesto algunas características recurrentes, la música a alto volumen, la violencia física respuesta a las agresiones verbales, el hacinamiento en las viviendas, entre otros. No obstante, el artículo también reseña las agresiones que sufren los afro, no les venden en las tiendas, no les arriendan e incluso jóvenes han sido asesinados. El artículo de 1999, es pertinente para enmarcarse espacio-temporalmente, y concluye describiendo que tras un fallido acuerdo de convivencia “todavía hoy, la rumba de volumen alto sigue impidiendo que costeños, chocoanos, tumaqueños, caucanos, y bogotanos de Suba, se entiendan a la hora de compartir espacio” (Gómez, 2017) De esta revisión se desprenden las siguientes conclusiones: 1. Los artículos de prensa relatan realidad cercana, usualmente relacionadas con hechos de violencia o que generan conflicto, sin embrago, no se consideran las variables estructurales del problema, como la falta de oportunidades en los lugares de origen 22 2. Aunque los artículos tienden a buscar versiones opuestas para evitar ser parcializado, finalmente terminan estereotipando la población afrocolombiana en Suba. OBJETIVOS OBJETIVO GENERAL Identificar las relaciones interculturales que se establecen en el barrio Suba Rincón a raíz de la oleada migratoria de población afrocolombiana durante la última década. OBJETIVOS ESPECÍFICOS Describir las transformaciones de las territorialidades de los habitantes establecidos y los habitantes recientes de población afrocolombiana. Reconocer los imaginarios sobre los que se tejen las relaciones de habitantes establecidos y migrantes afrocolombianos en el barrio Suba Rincón. MARCO TEÓRICO Teniendo en cuenta el fenómeno social descrito se proponen las siguientes categorías de investigación: Interculturalidad, en virtud de la consideración diversa de lo cultural y la co-existencia de culturas diversas en el barrio suba Rincón, de esta categoría se desprende dos aspectos; la consideración de lo afrocolombiano y lo andinocentrista además de las condiciones dialógicas o de conflicto que se pueden establecer en la interculturalidad. Posteriormente el territorio, siendo esta una segunda categoría de análisis para la reconstrucción de sentidos y apropiación de los mismos; esta se define como territorio de arraigo y territorialidad en transición, finalmente las categorías desplazamiento/migración para configurar los motivos por los cuales los sujetos de investigación se encuentran habitando el barrio, así mismo 23 para ampliar la mirada con respecto de otras visiones y la reconstrucción de sentidos. INTERCULTURALIDAD La categoría interculturalidad es relevante, por dos razones fundamentales; en primer lugar, requiere el reconocimiento de la existencia de varias culturas, no una única y dominante, y, en segundo lugar, al abordar el concepto de interculturalidad ponemos en juego la existencia de choques culturales y por tanto de la negociación de sentidos como lo afirma Rizo (2013). Para referirnos a los procesos educomunicativos que se dan en el barrio Suba Rincón es necesario enmarcarlas precisamente en el concepto de interculturalidad, que […] implica abordar la relación entre yo y el otro (o entre nosotros y ellos) […] lo anterior requiere de forma inevitable, entender la relación entre identidad y alteridad, como una relación indisoluble de absoluta interdependencia (Rizo, 2013, pág. 33) Para empezar, es necesario establecer una diferenciación entre los conceptos multicultural e intercultural, ya que el primero se refiere exclusivamente al reconocimiento de la existencia de otras culturas, no obstante, el reconocimiento no es suficiente, y menos para el campo de la educomunicación donde son las relaciones las que se configuran como elemento vital para la transformación de los sujetos. Como lo afirma Rizo (2013) aludiendo a lo expuesto por Turner (1993) […] cuando el multiculturalismo asume cultura e identidad étnica como sinónimos corre el peligro de definir la cultura como la propiedad de un grupo étnico o una raza; corre el peligro de reificar las culturas como entidades separadas por hacer demasiado hincapié en la homogeneidad interna de las culturas No obstante, para que las relaciones interculturales sean posibles es imprescindible que los sujetos se auto identifiquen e identifiquen a los otros, como pertenecientes a culturas diferentes, “los suficientemente diferentes, como para que se auto 24 perciban distintas, teniendo que superar algunas barreras personales y contextuales para llegar a comunicarse de forma efectiva” (Rizo, 2013, pág. 36) En este caso la identificación de los grupos establecidos andinocentristas en términos de Arocha (2017) y los grupos afrocolombianos. Debe aclararse que el termino afrodescendiente utilizado en la presente investigación corresponde a la categoría vinculada a la legislación colombiana ya que como afirma el Ministerio de Cultura “Dentro y fuera de las comunidades negras afrocolombianas se ha generado un amplio debate- que aún no se resuelve- acerca de cuál es el etnónimo correcto para denominarlas” (Ministerio de Cultura, 2017, pág. 1), esta situación se da precisamente a que lejos del imaginario general la afrocolombianidad no constituye una uniformidad de características o costumbres y que por el contrario es heterogénea, en Colombia se distinguen los grupos: Afrocolombiano: Persona que presenta una ascendencia africana reconocida y que posee algunos rasgos culturales que les da singularidad como grupo humano, comparten una tradición y conservan costumbres propias que revelan una identidad que la distinguen de otros grupos, independientemente de que vivan en el campo o en la ciudad (Numeral 5, art 2 Ley 70/93). Raizal del archipiélago de San Andrés y providencia Pueblo étnico que habita el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, sus raíces son afro- anglo-antillanas y sus integrantes mantienen una fuerte identidad caribeña. La Sentencia C-530 de 1993: “La cultura de las personas raizales de las Islas es diferente de la cultura del resto de los colombianos, particularmente en materia de lengua, religión y costumbres, que le confieren al raizal una cierta identidad. Tal diversidad es reconocida y protegida por el Estado y tiene la calidad de riqueza de la Nación." Y, de otra parte, la Sentencia T-174 de 1998 agrega: "(...) Por tal razón, la cultura de las personas raizales de las Islas de Providencia, al ser diferente por sus características de tipo lingüístico, de religión y de costumbres, al resto de la Nación, ostenta una especial condición que nos permite incluirla dentro de la concepción de diversidad étnica y cultural, situación que la hace acreedora de la especial protección del Estado.” 25 Palenquero: Persona que hace parte de una comunidad negra descendiente del cimarronaje, proceso que traduce las gestas libertarias y de resistencia a las prácticas esclavistas de la Colonia, esta resistencia tuvo como expresiones militares y territoriales concretas a los palenques o rochelas, y constituyen un capítulo representativo de las dinámicas organizativas del negro en Colombia. De otra parte, el palenquero (como lengua) es una construcción local de lenguaje producto de la diáspora africana. (Secretaría Distrital de Planeación, 2010, pág. 35). En otros casos y como ocurre en Suba Rincón habitan afrodescendientes que se diferencian entre sí por su procedencia regional, pero que indistintamente son denominados por los residentes como costeños. Así mismo, se identifica la cultura andinocéntrica ya que: Desde la región Andina se construyó una visión de la nación que se volvió dominante, hasta el punto de ser compartida por elites regionales [...] la jerarquía de los territorios, que dotaba a los Andes de una superioridad natural y la jerarquía [...] de las razas, que ponía en la cúspide a las gentes de color blanca (Arocha & Moreno, 2017, pág. 8) Por tanto, en el barrio Suba Rincón se da el encuentro de culturas claramente diferenciadas entre afrocolombianos y habitantes de procedencia andina. Ahora bien, es preciso clarificar que las relaciones interculturales pueden darse de formas diversas, es decir, aunque idealmente se refiera a relaciones dialógicas y de negociación, estas también pueden ser de conflicto. Así pues, se dan relaciones interculturales aun cuando exista el conflicto, y desde la perspectiva del presente trabajo, el conflicto constituye un dinamizador de las relaciones sociales y no una problemática a resolver. Por tanto, se entiende entonces que las relaciones que se dan entre los habitantes establecidos y los migrantes afrocolombianos se encontraran en permanente tensión, y lo que se pretende desde el campo de la educomunicación es que se interioricen procesos de diálogo y negociación permanentes, en virtud de dichas 26 tensiones “se trata de promover el libre encuentro de las diversas culturas y una productiva interacción entre ellas, sin pretender anular ni destruir la diversidad, al contrario, desplegándola más, complicándola más” (García, 2006, pág. 31) para ello debemos reconocer que la cultura no es un objeto inmóvil si no que es una característica móvil de los humanos. Por último, la postura intercultural crítica se conecta con la teoría de Elías sobre establecidos y marginados (1998) pues los migrantes afrocolombianos son marginados por su reciente llegada al barrio, pero allí también se encuentra un fuerte componente de discriminación racial, asociada a la historia y estigmatizaciones propias de la condición de afrodescendencia, lo afro “que se distingue de la llamada clase media, cuya aspiración corporal apunta a seguir el modelo de los cuerpos hegemónicos de la clase dominante” (Bruzzone, 2015, pág. 127). La congruencia de una mirada crítica desde lo intercultural facilitará una perspectiva más amplia desde el componente historiográfico de la investigación. TERRITORIO Indudablemente las relaciones interculturales se dan en un espacio geográfico determinado, en este caso es el barrio Suba Rincón de la cuidad de Bogotá, allí se hacen presentes dos concepciones asociadas al territorio, el de arraigo y el de territorialidad en transición. Para empezar, los habitantes residentes se relacionan con el territorio del barrio con un sentido de arraigo (a pesar de que este ha sufrido varias transformaciones y que de por si se ha formado a raíz de constantes migraciones), esto se debe a que han residido en el barrio por más de dos décadas, allí han construido sus viviendas y criado a sus hijos, por tanto, es el espacio en donde se han constituido como vecinos Vemos, entonces, que [el territorio] está marcada en el origen y las raíces que han formado la identidad de un pueblo; identidad que se expresa en su manera de 27 hablar, de pensar de sentir y de relacionarse con otras formas de vida (Noreña, Saenz, & Caedozo, 2014, pág. 317) Por su parte las comunidades afrodescendientes han establecido en sus lugares de origen formas de relacionarse con su territorio, por ejemplo: El territorio, en nuestras comunidades [costa pacífica colombiana] es entendido más allá de la mera objetivación física del terreno, este es asumido desde nuestra vivencia cultural, toda vez que en el territorio tejemos y construimos relaciones familiares, comunitarias, económicas, simbólicas religiosas y espirituales… (Saenz, 2014, pág. 386) Se puede observar que los habitantes afrodescendientes conservan un fuerte sentimiento de arraigo hacia el territorio del que son originarios, pues es allí donde se configuraron sus vivencias culturales, que ahora al intentar ser reproducidas en otro territorio encuentran opositores, dichos opositores han establecido en el barrio rutinas y hábitos que generan sentidos de pertenencia basados en la antigüedad, y en algunos casos en el origen, en contextos diferentes lo afirman Elías (1998) y Bruzzone (2015), la antigüedad parece darles una condición de superioridad frente a otros, en este caso los afrocolombianos. Frente al concepto de arraigo es inevitable que surja el de desarraigo, ya que por diversas razones (desplazamiento forzado o migración voluntaria) los afrocolombianos abandonan su territorio de origen y se ven abocados a vivir en un no lugar en el sentido de pertenencia, pues las únicas determinantes para seleccionar un espacio determinado son las razones económicas y redes de apoyo. Así pues, de antemano podemos asegurar que el territorio para ellos no significa, pues allí no han desarrollado ninguna practica cultural, no hay memoria, no hay arraigo. La situación se complejiza aún más si añadimos la marginalización por parte de los habitantes antiguos que no están dispuestos a dinamizar las significaciones del territorio. Pero, que el barrio no signifique nada para los migrantes en términos territoriales, no implica que este no pueda llegar a significar, esta posibilidad se da con dos condiciones; la primera es el tiempo allí habitado que permita generar memorias 28 comunes y prácticas de apropiación y asignación de sentido, pero también en virtud del tipo de relaciones que se den entre establecidos y habitantes recientes si estas se dan de manera dialógica y negociadora, o si por el contrario son estigmatizadoras e impositivas. La multiplicidad de sentidos que habitan el barrio […] hacen […] unos espacios sociales heterogéneos, donde sus residentes disputan sentidos de uso de los espacios comunes como así también establecen unas distinciones que muchas veces se hallan cargadas de segregación y violencia simbólica (Bruzzone, 2015, pág. 119) Considerando la oleada migratoria afrocolombiana que ha recibido el barrio Suba Rincón durante la última década se puede estudiar las relaciones con el territorio como territorialidades en tránsito en donde se han establecido relaciones conflictivas que hasta el momento no han permitido la intersubjetividad, en donde El aquí se reconoce porque hay un allí, donde está el otro. El sujeto puede percibir la realidad poniéndose en el lugar del otro y esto es lo que permite el sentido común reconocer a otros como análogos al yo (Rizo, 2013, pág. 30) El otro sigue siendo diferente y es visto en virtud de las diferencias lejos de encontrar puntos de convergencia que los unan, sin embargo, es el mismo territorio el que habitan y por eso se considera territorio en transición, a la construcción y reconstrucción del territorio en virtud de las relaciones que posibiliten la transformación del territorio, es decir territorialidades. Dicho concepto ha sido trabajado, en diversas investigaciones, como territorio en transición particularmente para el caso de los desplazados por la violencia, pues debido a su desarraigo de manera violenta se ha buscado que estos establezcan lazos de significación con los nuevos territorios que habitan: Sentimientos y percepciones de los desplazados podrían dar cuenta de un proceso de construcción de nuevas territorialidades a partir de la apropiación de los espacios a adonde han llegado y que ahora habitan; las relaciones sociales que inician y establecen, la percepción de sí mismos como habitantes de esos lugares y sentimientos nacientes de “estar ahí” en el marco de las características físicas del 29 nuevo espacio les comunicas formas desconocidas de apropiación de esas condiciones. (Ocampo, 2017, pág. 175) No obstante, esta descripción no habla de lo que ocurre con los residentes de los territorios y, por tanto, toca superficialmente el hecho de que las territorialidades son construidas por residentes y migrantes. Sería erróneo considerar que es un simple asunto de adaptación de unos a otros, esas territorialidades son más bien una construcción colectiva y por tanto se consideran territorialidades en transición. Nótese que el concepto de territorialidad surge diferenciado de territorio ya que; “el territorio es un elemento material […] mientras que la territorialidad es la relación establecida con este, constituye un sistema de valores atribuido al territorio” (Ocampo, 2017, pág. 172), por tanto, lo que se encuentra en transición son las territorialidades, es decir las significaciones que se establecen en el territorio. MIGRACIÓN Y DESPLAZAMIENTO Es necesario establecer la diferenciación entre estos conceptos pues las causas de movilidad del territorio de origen marcan las relaciones sociales o institucionales que se desarrollan en el lugar de recepción, así mismo, los estereotipos que existen en la ciudad por ejemplo sobre los desplazados por el conflicto armado. Este marco conceptual está basado en la Organización internacional para las migraciones (2006) que define: Persona desplazada: Persona que huye de su Estado o comunidad por temor o peligros distintos a los que originan el status de refugiado. Una persona desplazada generalmente se ve obligada a huir por un conflicto interno o por desastres naturales u otros. (Organización Internacional para las Migraciones, 2006, pág. 53) Así mismo, para el caso colombiano la consideración especifica seria: Desplazados internos: Personas o grupos de personas que se han visto forzadas u obligadas a huir o dejar sus hogares o su residencia habitual, particularmente como resultado o para evitar los efectos de un conflicto armado, situación de violencia 30 generalizada, violación de los derechos humanos o desastres naturales o humanos y que no han atravesado una frontera de un Estado internacionalmente reconocido. (Principios Rectores de los desplazamientos internos, Doc. ONU, E/CN.4/1998/53/Add.2.). (Organización Internacional para las Migraciones, 2006, pág. 20) El prolongado conflicto armado que ha vivido Colombia genero una gran cantidad de desplazamientos de personas e incluso comunidades enteras que se establecieron en varias ciudades principales. Ser desplazado tiene implicaciones sociales más allá del orden jurídico, y que se están asociadas a la pobreza, la vulnerabilidad y la delincuencia. Por otra parte, debido a la falta de oportunidades, también se presenta una gran movilidad de personas que se movilizan voluntariamente, según la Organización Internacional para las Migraciones: Migrante: A nivel internacional no hay una definición universalmente aceptada del término “migrante.” Este término abarca usualmente todos los casos en los que la decisión de migrar es tomada libremente por la persona concernida por “razones de conveniencia personal” y sin intervención de factores externos que le obliguen a ello. Así, este término se aplica a las personas y a sus familiares que van a otro país o región con miras a mejorar sus condiciones sociales y materiales y sus perspectivas y las de sus familias. (Organización Internacional para las Migraciones, 2006, pág. 41) Considerando esta diferenciación, la presente investigación tendrá en cuenta las causas de la llegada de la población afrodescendiente al barrio Suba Rincón, pues esto caracteriza las relaciones sociales e institucionales que estos establecen. METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN Para identificar las relaciones que se establecen en el barrio Suba Rincón entre habitantes establecidos y recientes habitantes afrocolombianos es necesario utilizar un enfoque cualitativo de investigación que permita establecer una relación directa con los sujetos de investigación. 31 El abordaje será mixto, ya que involucra dos métodos de investigación; etnográfico y narrativo. La etnografía aparece como enfoque adecuado para realizar la investigación pues: pretende describir y analizar ideas, creencias, significados, conocimientos y prácticas de grupos, culturas y comunidades (Patton, 2002; McLeod y Thomson, 2009). Incluso pueden ser muy amplios y abarcar la historia, geografía y los subsistemas socioeconómico, educativo, político y cultural de un sistema social (rituales, símbolos, funciones sociales, parentesco, migraciones, redes y un sinfín de elementos). La etnografía implica la descripción e interpretación profundas de un grupo, sistema social o cultural (Creswell, 2009). (Hernández Sampieri, 2014, pág. 501) Así pues, es la etnografía el mecanismo ideal para identificar cómo se relacionan los sujetos de investigación espacio-temporalmente. Este método permitirá identificar finalmente las formas mediante las cuales se relacionan los sujetos de investigación. En segundo lugar, un diseño de investigación narrativa es pertinente porque: pretenden entender la sucesión de hechos, situaciones, fenómenos, procesos y eventos donde se involucran pensamientos, sentimientos, emociones e interacciones, a través de las vivencias contadas por quienes los experimentaron. Se centran en “narrativas”, entendidas como historias de participantes relatadas o proyectadas y registradas en diversos medios que describen un evento o un conjunto de eventos conectados cronológicamente (Hernández Sampieri, 2014, pág. 487) Utilizar estos métodos de investigación permitirá acercarse al fenómeno social de una manera que permita identificar las relaciones desde el campo de la educomunicación, pues se abordarán las experiencias desde una perspectiva 32 biográfica personal y también desde una mirada del contexto, además de que los productos finales se enmarcan dentro del campo. Ver tabla 1. ETNOGRÁFICO NARRATIVO Pregunta de investigación Preguntas sobre las características, estructura y funcionamiento de un sistema social (grupo, organización, comunidad, subcultura, cultura), desde una familia, hermandad o hinchada hasta una megaciudad. Preguntas orientadas a comprender una sucesión de eventos, a través de las historias o narrativas de quienes la vivieron (experiencias de vida bajo una secuencia cronológica). Eventos como una catástrofe, una elección, la biografía de un individuo, etcétera. Marco o abordaje Información que proporciona Descripción y explicación de los elementos y categorías que integran al sistema social: historia y evolución, estructura (social, política, económica, etc.), interacciones, lenguaje, reglas y normas, patrones de conducta, mitos y ritos Historias sobre procesos, hechos, eventos y experiencias, siguiendo una línea de tiempo, ensambladas en una narrativa general. Categorías relacionadas con tales historias y narrativa. 33 ETNOGRÁFICO NARRATIVO Diseños Diseños etnográficos *Estudian a grupos, organizaciones y comunidades *También elementos culturales Los diseños pueden ser: *“Realistas” o mixtos *Críticos *Clásicos *Microetnográficos *Estudios de casos culturales Diseños narrativos *Analizan historias de vida y vivencias sobre sucesos considerando una perspectiva cronológica *Se cimientan en narrativas escritas, verbales, no verbales e incluso, artísticas Sus tipos son: *De tópicos *Biográficos *Autobiográficos Tipo de problema de investigación más apropiado para ser abordado por el diseño Cuando se pretende describir, entender y explicar un sistema social. Cuando las historias detalladas ayudan a comprender el problema. Instrumentos de recolección de los datos más comunes Observación participante, notas de campo, entrevistas, documentos (de toda clase) y artefactos. Entrevistas y documentos (escritos, audio y video). Estrategias de análisis de los datos Triangulación (integración de las evidencias). Cronología de eventos e historias, ensamblaje de elementos que integran la historia, recuento de la historia por parte del investigador Producto La descripción y explicación de un sistema social. Una historia secuencial que integra varias narrativas 34 Tabla 1: Cuadro explicativo métodos etnográfico y narrativo. (Hernández Sampieri, 2014, págs. 469, 471, 472). Los sujetos de investigación son establecidos de origen andino del barrio Suba Rincón y migrantes/desplazados afrocolombianos que sean relevantes para caracterizar la población. Así mismo, la observación en el barrio permitirá caracterizar el contexto. Algunas técnicas a utilizar serán la entrevista a profundidad, observación, construcción de cartografías del territorio, construcción de línea de tiempo, recolección de información escrita, fotos, etc. Para la construcción de las narrativas. 35 REFERENCIAS Arocha, J., & Moreno, L. d. 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