1 ANÁLISIS DE LA NOCIÓN DE GOCE DESDE UNA PERSPECTIVA PSICOANALÍTICA EN TRES CUENTOS DE JULIO CORTÁZAR: LLAMA EL TELÉFONO, DELIA (1945), EL RÍO (1956), Y EL OTRO CIELO (1966) DANIEL ESTIVEN MOLINA OSORIO CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES PROGRAMA DE PSICOLOGÍA BELLO 2020 2 ANÁLISIS DE LA NOCIÓN DE GOCE DESE UNA PERSPECTIVA PSICOANALÍTICA EN TRES CUENTOS DE JULIO CORTÁZAR: LLAMA EL TELÉFONO, DELIA (1945), EL RÍO (1956), Y EL OTRO CIELO (1966) DANIEL ESTIVEN MOLINA OSORIO Monografía presentada como requisito parcial para optar al título de psicólogo Asesor temático y metodológico CRUZ ELENA GOMEZ GIRALDO Profesor Programa de Psicología CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES PROGRAMA DE PSICOLOGÍA BELLO 2020 3 A Ximena Yadira Perdomo Quiñonez. 4 AGRADECIMIENTOS Agradezco a mis asesores quienes, con respeto y generosidad, dispusieron sus conocimientos para la construcción de este trabajo. En especial a Germán, quien, en calidad de amigo, ha trascendido a fin de aportar a mi existencia. Asimismo, agradezco a la vida por darme la oportunidad de conocer el psicoanálisis y a la literatura por ser mi fiel compañera en los momentos en que la misantropía era la constante. 5 Los profanos sentimos desde siempre vivísima curiosidad por saber de dónde el poeta, personalidad singularísima, extrae sus temas y cómo logra conmovernos con ellos tan intensamente y despertar en nosotros emociones de las que ni siquiera nos juzgábamos acaso capaces. Sigmund Freud, (1908). 6 Contenido Resumen 8 Introducción 9 Planteamiento del problema 12 Antecedentes de investigación 18 Justificación 21 Marco teórico 25 Constitución del sujeto desde el psicoanálisis 25 Noción de goce. 27 Paradigmas del Goce 33 Objetivos 45 Objetivo general 45 Objetivos específicos 45 Metodología 46 Postura epistemológica 46 Estrategia metodológica 47 Fuentes de información 47 Técnicas de recolección de la información 48 Categorización y análisis de la información 48 7 Consideraciones éticas 50 Resultados y discusión 51 Fenómeno del goce en el cuento Llama el teléfono, Delia (1945). 51 Fenómeno del goce en el cuento El río (1956) 54 Fenómeno del goce en el cuento El otro cielo (1966) 57 Conclusiones 63 Referencias 65 8 Resumen La literatura es una forma del lenguaje que ha permitido a través del tiempo, dar cuenta de algunas conceptualizaciones realizadas en el campo del saber, en este caso, el psicoanálisis. Tanto Freud como Lacan, en su obra, muestran la relación entre la literatura y el psicoanálisis al utilizar la misma como vehículo para la construcción de su teoría. Además, el goce es un concepto que Lacan construye durante toda su obra, siendo crucialmente una forma de satisfacción. En ese sentido, se propone dar respuesta a ¿Cómo se evidencia la noción de goce desde una perspectiva psicoanalítica en tres cuentos de Julio Cortázar: Llama el teléfono, Delia (1945), el río (1956), y el otro cielo (1966)? Para ello, por parte de la metodología, se cuenta con el paradigma del constructivismo como postura epistemológica. La estrategia metodológica alude al análisis de contenido. Como fuente de información se tienen los textos de Freud, Lacan, Miller y los artículos que sirvieron de antecedentes de investigación. Se utilizó la revisión documental como técnica de recolección de información. Finalmente, se utilizó la matriz categorial para la categorización u análisis de la información. Los principales hallazgos corresponden a la relación encontrada entre el fenómeno del goce y los cuentos del escritor Julio Cortázar. Relación que es relevante para ambos campos en la medida en que ilustra nuevas formas de articulación en conceptos del psicoanálisis y formas de la literatura, dando nuevas miradas a cómo la teoría psicoanalítica puede ser expresada y ejemplificada a través de construcciones literarias. Palabras clave: Goce, literatura, psicoanálisis, discurso, análisis, satisfacción, subjetividad. 9 Introducción La literatura como expresión del lenguaje ha permitido, a través del tiempo, variedad de ejemplificaciones de algunas construcciones teóricas. En este caso, ha servido al psicoanálisis como apoyo frente a algunas de sus conceptualizaciones. Ejemplo de ello, es el estudio que hace Freud frente a narraciones como Edipo Rey, Hamlet, Gradiva: una fantasía Pompeyana, para dar cuenta de algunos fenómenos ocurridos en la psiquis humana y que, constituirán parte de su obra. De otro lado, el goce es un concepto creado por Lacan que da cuenta del modo especifico en que se inserta la satisfacción de los seres hablantes. Este concepto, fue desarrollado a través de toda su obra, siendo sometido a diferentes modificaciones y mostrando lo problemático que puede ser capturar en un solo punto, un elemento tan ampliamente abordable como lo es la satisfacción. En ese sentido, se buscó dar respuesta a la pregunta de investigación ¿Cómo se evidencia la noción de goce desde una perspectiva psicoanalítica en tres cuentos de Julio Cortázar: Llama el teléfono, Delia (1945), el río (1956), y el otro cielo (1966)? proponiendo dar cuenta de la relación posible entre la literatura, como vía de ejemplificación, y un concepto que da cuenta de la vida psíquica de los seres humanos, a saber, el goce. Es así que, se estableció la búsqueda de antecedentes en dos vías: goce en relación con la literatura y, textos de la obra de Julio Cortázar junto a conceptos psicoanalíticos. Resultado de la misma, fueron algunos trabajos como los de Bianchi (2013), Mantilla (2016), Orozco y Gamboa (2011), Celis (2017), Di Gerónimo (2004), los cuales se empeñaron en producir en dirección a algunas de las vías que orientó la búsqueda. 10 De este modo, se procedió a justificar el trabajo en función de la relevancia y la pertinencia, aludiendo a la importancia del mismo para la sociedad, la disciplina psicológica, la universidad y mi persona. Ello permitió, dar a conocer los beneficios y las garantías a las diferentes instituciones al dar paso a la investigación que se propuso, en función de una nueva y novedosa producción en el campo del saber. Seguidamente, se pasó a la construcción del soporte teórico, el cual abarcaba, todo lo relacionado frente al concepto de goce por parte del psicoanálisis. En ese sentido, se establecieron apartados distribuidos en función de la constitución del sujeto desde el psicoanálisis, noción y paradigmas del goce, logrando así el establecimiento de un marco de referencia que permitiera dar paso a un análisis más claro y riguroso de los cuentos establecidos. Por lo cual, se estableció como objetivo general el analizar la noción de goce desde la perspectiva psicoanalítica en los cuentos seleccionados, realizando objetivos específicos, los cuales consistieron en la identificación del fenómeno del goce en cada uno de los relatos. Esto, establece el lugar al cual se dirigió el trabajo, buscando la manifestación de este concepto en los personajes que eran participes de las narraciones. Además, por parte de la metodología, se cuenta con el paradigma del constructivismo como postura epistemológica. La estrategia metodológica alude al análisis de contenido. Como fuente de información se tienen los textos de Freud, Lacan, Miller y los artículos que sirvieron de antecedentes de investigación. Se utilizó la revisión documental como técnica de recolección de información. Finalmente, se utilizó la matriz categorial para la categorización u análisis de la información. En ese sentido, se dio paso al análisis de los cuentos y a la documentación de la forma en que el fenómeno de goce aparecía en cada uno de ellos. Se buscó mantener dentro del mismo una 11 porción inicial que hablara de asuntos concernientes a la parte editorial del relato; luego, se contextualizaba y se daban a conocer datos relevantes de la narración para, posteriormente, dar paso al análisis y a las impresiones frente a la singularidad de los personajes y su relación con el fenómeno del goce. Finalmente se concluyó que por parte de Llama el teléfono, Delia (1945), se pudo encontrar que la manera en la que el personaje principal, Delia, se relaciona con su satisfacción, corresponde a lo que Miller (199) categoriza dentro del paradigma I y II, los cuales corresponden a la imaginarización y la significantización del goce respectivamente. Asimismo, se encontró de parte del cuento el río (1956), elementos que daban cuenta que el personaje, el cual, al mismo tiempo contaba la historia, tenía rasgos característicos de dos formas del goce, las cuales aluden a la imaginarización del goce y, al goce discursivo. Estas maneras de gozar reposan en rasgos muy particulares de lo que el personaje mostro estar presente en su singularidad. Finalmente, el cuento el otro cielo (1966), reveló el goce imposible y el goce normal, como las formas más notorias de gozar que tenía el personaje principal frente a la vinculación con su propia satisfacción. Estas formas, revelaban, al mismo tiempo, rasgos característicos de la subjetividad del mismo, lo que enriquece este trabajo al pesquisar y descifrar la manera en que estas formas operan. 12 Planteamiento del problema La literatura es una forma del lenguaje que en variedad de ocasiones permite dar cuenta de algunas conceptualizaciones realizadas en distintos campos del saber; ésta no ha sido ajena al psicoanálisis y le ha servido tanto para brindar apoyo en la elaboración de nociones centrales, como para dar paso a innumerables ejemplificaciones. En la obra de Freud existen varios análisis literarios que han permitido la construcción de algunos elementos principales. El complejo de Edipo es un concepto central de la teoría que surge a partir del análisis de la tragedia de Sófocles, Edipo Rey. Al iniciar la elaboración del concepto a través de la obra literaria, Freud (1900) dirá que “la antigüedad nos ha legado una saga cuya eficacia total y universal sólo se comprende si es también universalmente válida nuestra hipótesis sobre la psicología infantil” (p.270). Edipo Rey le sirve a Freud para dar cuenta del desarrollo en que venía trabajando, donde “el enamoramiento hacia uno de los miembros de la pareja parental y el odio hacia el otro” (p.269) ilustraban los deseos sexuales experimentados por el niño hacia la madre y los sentimientos de hostilidad hacia el padre. Estos sentimientos se establecen en la infancia y luego son reprimidos, es decir, no advienen provisoriamente a la consciencia; sin embargo, constituyen un antecedente crucial que define la forma de enamoramiento de los individuos, sus elecciones de objeto, sus identificaciones, y, en consecuencia, una parte fundamental de su posición ante el goce. En Edipo rey, el oráculo predice que Edipo está destinado a tomar la mano de su madre Yocasta y matar a su padre Layo para seguidamente convertirse en Rey de Tebas, por lo cual su padre lo abandona siendo un bebé y una familia extranjera lo recoge y lo cría. Posteriormente, se dirige a Tebas y accede al reinado donde años más tarde llega una peste; los pobladores van al 13 oráculo quien asegura que la peste acabará cuando el asesino del antiguo Rey sea asesinado. Es allí donde Edipo se da cuenta de que ha matado a su padre y se ha casado con su madre, lo que lleva a que se arranque los ojos y se marche de su patria. Es así como a raíz del análisis de la tragedia de Edipo, Freud (1900) da cuenta que “el rey Edipo, que dio muerte a su padre Layo y desposó a su madre Yocasta, no es sino el cumplimiento de deseo de nuestra infancia” (p.271), y concluirá que el texto literario de Sófocles “es la reacción de la fantasía frente a esos dos sueños típicos, y así como los adultos los vivencian con sentimientos de repulsa, así la saga tiene que recoger en su contenido el horror y la autopunición” (p.272). En el mismo trabajo, Freud (1900) se sirve de la Tragedia de William Shakespeare, Hamlet, para ilustrar la acción contraria planteada en Edipo Rey. Mientras que en Edipo salía a la luz y era realizada la muerte del padre, “en Hamlet permanece reprimida, y sólo averiguamos su existencia —las cosas se encadenan aquí como en una neurosis— por sus consecuencias inhibitorias” (p.273). El horror de vengarse del usurpador del trono de su padre y quien realizó “sus deseos infantiles reprimidos” (p.274), lo detiene. Asimismo, se halló el análisis publicado (Freud, 1906 – 1908), de la novela Gradiva: una fantasía pompeyana, de Wilhelm Jensen, la cual le sirvió a Freud para afirmar que la obra literaria de Jensen “ha resuelto los enigmas más esenciales del sueño” (p.7) a través del análisis de “aquellos sueños que jamás fueron soñados, sino creados por poetas y atribuidos a unos personajes de invención dentro de la trama de un relato” (p.7). Además, la novela Los elixires del Diablo, de E. T. A. Hoffmann, le sirvió a Freud (1919) para ilustrar lo ominoso, argumentando que dicha obra literaria “exhibe todo un haz de motivos a los que cabría adscribir el efecto ominoso de la historia” (p.234). También, a partir de la misma 14 se animó a formular los dobles que en su momento hacían referencia a “la identificación con otra persona hasta el punto de equivocarse sobre el propio yo o situar el yo ajeno en el lugar del propio” (p.234). Por otro lado, existen algunas elaboraciones que permitieron ilustrar la articulación entre algunas comprensiones de la teoría psicoanalítica y la literatura. Lo planteado por Carlos Rey (2008) en Las otras lecturas de Freud. Psicoanálisis y literatura, elabora un recorrido a través de la obra freudiana en el que se precisan momentos históricos en los que se establece una relación directa con lo literario, bien sea a través del análisis de obras literarias o de la incorporación de elementos literarios a la teoría; lo que constituye un trabajo investigativo concentrado en mostrar la relación existente entre el psicoanálisis y la literatura. Otra elaboración en torno a la articulación entre literatura y psicoanálisis corresponde a lo hecho por Juan Carlos Rojas Fernández (2006) en un ensayo que buscaba mostrar una posibilidad de relación entre dichos saberes y que dio como resultado que “la literatura es la frontera entre la verdad del inconsciente y el saber literario. Estas dos características manejan el lenguaje: el psicoanálisis en las asociaciones del analizando y las puntuaciones del analista y la literatura en la enunciación escrita” (p.230). También, Carlos Celis (2017) a través de su coyuntura entre un concepto del psicoanálisis (goce) y una obra literaria (Los pecados de Inés de Hinojosa), logró establecer un análisis que permitió comprender y explicar cómo y porqué el personaje principal disfrutaba dirigiéndose hacia la muerte. Comprensión que, en este caso, puede ser facilitada por la articulación entre el concepto de la obra psicoanalítica y la creación literaria. Lo anterior permite dar cuenta de la relación que ha existido entre el psicoanálisis y la literatura, relación que, como se ha ilustrado, ha estado presente en parte importante de la obra 15 psicoanalítica favoreciendo la creación y articulación de conceptos centrales; en suma, ha servido como herramienta de apoyo a la hora de dar cuenta de la teoría y ha facilitado el conocimiento y comprensión de la teoría. Dentro de esos conceptos de la teoría psicoanalítica que la literatura y las artes en general permiten una mejor ilustración, se encuentra la noción de goce de la cual se ocupa este trabajo. Para ello, es necesario tener claro a qué hace referencia el término y realizar una distinción entre lo que se define popularmente por goce y lo que el psicoanálisis plantea como goce. Dicha distinción permitirá elucidar con mayor precisión el concepto, las premisas y funciones del goce con las cuales se va a trabajar. Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE, 2007), gozar se refiere fundamentalmente a sentir alegría o placer bien sea por alguien o por algo. También, hace referencia a poseer o tener algo que es bueno. En otras palabras, lo que se entiende popularmente por gozar es la experimentación de una sensación de alegría, bienestar, placer y desahogo o la posesión de algo que para la persona que lo posee sea bueno y no malo. Para Freud (1920), el yo se encuentra del lado del principio del placer en la medida en que se resiste a lo que surge como displacer en el aparato psíquico por obra de la compulsión a la repetición en lo reprimido, es por ello que afirma: “empero, ya hemos considerado esta clase de displacer: no contradice al principio de placer, es displacer para un sistema y, al mismo tiempo, satisfacción para el otro” (p.20). Es a partir de estas elaboraciones, que posteriormente Jacques Lacan planteará que en esa compulsión a la repetición es posible un exceso de placer más allá de lo que se puede soportar, experimentando dolor en esa satisfacción. 16 Según Evans (1996), en el Diccionario Introductorio de Psicoanálisis Lacaniano el goce (Jouissance) aparece inicialmente en Lacan en los seminarios de 1953 a 1955 en donde se aborda desde la lógica hegeliana del AMO y el esclavo, donde es este último el encargado de proporcionar objetos de goce al primero. En 1957, el termino se utiliza para referirse al goce de un objeto sexual y a los placeres de la masturbación. Seguidamente, Evans (1996) afirma que Lacan explicita el sentido del goce como orgasmo. En 1960, Lacan desarrolla la oposición entre placer y goce donde el Principio de Placer es quien pone límite al goce y en vista que el sujeto busca constantemente transgredir aquel limite y que solo puede soportar cierta cantidad de placer, aparece el goce como un placer doloroso, como un sufrimiento derivado de la propia satisfacción del sujeto. Por su parte, Lacan (1970) platea que el “goce por cuanto está prohibido por ciertas cosas confusas. Son confusas, pero no tanto, porque llegamos a articularlo perfectamente con el nombre de principio de placer, lo que no puede tener más que un sentido -no demasiado goce” (p.100), mostrando aquí una relación con la teoría de Freud y al mismo tiempo una modificación tacita de no demasiado goce, es decir, abriendo la posibilidad de gozar de manera no excesiva. Lo anterior, permitió mostrar que el concepto goce a partir del psicoanálisis va mucho más allá que sentir placer, alegría, bienestar o poseer algo bueno como suele entenderse el término; éste plantea una importancia relevante en la medida en que permite hacer una lectura más compleja del malestar de un sujeto, las vicisitudes que vive a partir de gozar, la manera en la cual se relaciona éste con ese tipo de satisfacción, el estado de sufrimiento inherente a todo sujeto, la necesidad que encuentra cada uno de transgredir su límite de placer y lo problemática que puede ser esta condición en el sujeto apartándole de su deseo. 17 A partir de lo anterior, y soportado en el interés de esta relación entre psicoanálisis y literatura, este trabajo se ocupó de analizar tres cuentos del escritor argentino Julio Cortázar, titulados Llama el teléfono, Delia (1945), el río (1956), y el otro cielo (1966), con el propósito de encontrar el modo mediante el cual se ilustra en estas narraciones, y en especial en la vida de los personajes, el concepto de goce desde la perspectiva psicoanalítica. En consecuencia, la pregunta que orienta este trabajo investigativo fue: ¿Cómo se evidencia la noción de goce desde una perspectiva psicoanalítica en tres cuentos de Julio Cortázar: Llama el teléfono, Delia (1945), el río (1956), y el otro cielo (1966)? 18 Antecedentes de investigación En esta revisión se pretendió dar cuenta de trabajos realizados sobre el tema abordado. Para ello, se plateó dos relaciones: la primera, elaboraciones que comprendieran el relacionamiento entre goce y literatura; la segunda, la relación entre algunos de los escritos de la obra de Julio Cortázar y algunos conceptos del psicoanálisis. Esto para identificar algunos vacíos en la temática elegida que justificaran la realización de la propuesta de investigación. El trabajo de Bianchi (2013), “La subjetividad y el goce femeninos. Las nuevas representaciones de las prostitutas en la literatura latinoamericana contemporánea. Cuerpos, placeres y alteraciones”, muestra a través de diferentes novelas del siglo XX, entre ellas Juana Lucero, Santa, Nacha Regules, entre otras, cómo la mujer que ejerce la prostitución se ubica en el lugar de un sujeto que goza, en este caso, en un placer que va más allá del dinero y que está por encima del mismo. En este trabajo fue posible observar la correspondencia entre el concepto de goce y su relación con las diferentes novelas latinoamericanas que plantea la autora, a través de las cuales, fue posible ver cómo se desenvuelven en la existencia los sujetos cuyas vidas se encuentran en un placer que va más allá de una satisfacción agradable. Lo cual fue de importancia para el presente trabajo ya que brinda elementos que permitan la comprensión de la articulación entre el goce y la literatura (Bianchi 2013) Por su parte, Mantilla (2016), en su trabajo “Pesadilla y obra literaria: un goce reducido a letra, la función de lo escrito”, ilustra cómo el horror que se vive en una pesadilla es un horror manifestado como un exceso de goce y a partir de eso se convoca a la escritura para posibilitar, de alguna forma, el trámite de ese goce. Es así como la autora a través de obras creadas a partir 19 de una pesadilla como son Casa tomada de Julio Cortázar y Réquiem de Antonio Tabucchi, intenta dar cuenta de cómo fue posible hacer con ese goce. La investigación planteó como resultado que “en definitiva, no se puede más que intentar aproximarse a este goce reducido por Uno, hecho del Uno procedente de lalengua, para apuntar a lo que cada Uno logra hacer con él” (2016, p.78), es decir, cada autor tiene su particular relación con la lalengua y en esa medida logra hacer con ese goce en su escritura. Por lo demás, este trabajo fue importante en vista que permitió ilustrar cómo el creador literario a través del goce experimentado en una pesadilla se sirve de su obra para dar paso a su tramitación. Orozco y Gamboa (2011), plantean a través de algunas obras literarias cómo en nombre del amor se sucumbe al goce debido al paradigma establecido para amar, además de mostrar cómo la cultura se ha encargado de ensalzar al sacrificio en muestra irrefutable del amor. Plantean una relación en la que se evidencia la aparición de esta forma de gozar en los textos literarios, mostrando una forma específica de gozar auspiciada por la cultura. Celis (2017), por su parte, busca establecer en la novela colombiana Los pecados de Inés de Hinojosa, la relación que existe entre el personaje principal de Inés y su particular forma de desenvolverse en la existencia con un goce que la dirige a la muerte. En las consideraciones metodológicas el autor expone que no pretende dar cuenta de la subjetividad del creador de la novela sino de la manera en que vive el personaje dentro de la obra, es decir, pretende hacer un análisis de la manera en que Inés goza y cómo es que ese goce la lleva a la muerte. El autor concluye que el goce “es propio de la estructura del sujeto que no ha sabido hacer con la insistencia que, desde su cuerpo, le reclama, y de no inscribirla en las lógicas del orden simbólico y el deseo puede arrastrarlo a lo peor” (p.203). En el caso de Inés, “fue 20 condenada a muerte sobre todo por el pecado de la carne, porque su participación en los crímenes quedó oculta en la intimidad de las sábanas donde se fraguaron” (p.203). Como se puede ver, el análisis de Celis (2017) presenta elementos de importancia para el presente trabajo. Principalmente, evidencia la relación que se puede formar entre el psicoanálisis y la literatura. Por otro lado, presenta la posibilidad de seguir la vida de un personaje y encontrar explicación y comprensión a las diferentes dinámicas que establece para hacer en la existencia con lo que su cuerpo le reclama, ya sea que se encauce en un deseo o se dirija hacia la muerte. Di Gerónimo (2004), a través de su artículo de reflexión trató de ilustrar el concepto lacaniano de la Cosa, en el poema Resumen de otoño de Julio Cortázar. En esto tuvo como resultado que el poeta “orilla la Cosa, sin mencionarla, pero que tiene la posibilidad de nombrar el vacío del que no se habla ni aún perciben algunos” (p.6). En esta medida, es un trabajo que ilustra la destreza del poeta de percatarse de elementos que el psicoanálisis ha establecido y sin saber en su obra son representados. En síntesis, lo anterior ilustra las distintas formas en que ha sido abordada la relación entre el goce y la literatura en estudios académicos, además de algunos cuentos y novelas de Julio Cortázar en relación a conceptos psicoanalíticos. Sin embargo, aunque se ha encontrado trabajos (Mantilla, 2016) que articulan cuentos de Julio Cortázar y el concepto de goce, estos han sido desde la perspectiva del exceso de goce que produce una pesadilla. Sigue habiendo vacíos en la articulación de la obra de Julio Cortázar con el concepto psicoanalítico de goce, de modo que es posible afirmar que hay poco o casi nada de esta articulación y es por esto que el presente trabajo puede aportar a la construcción de saber en tanto pretende dar cuenta de cómo se evidencia el concepto de goce en los cuentos Llama el teléfono, Delia (1945), el río (1956), y el otro cielo (1966). 21 Justificación La presente investigación busca dar cuenta de la noción de goce desde una perspectiva psicoanalítica en los cuentos Llama el teléfono, Delia (1945), el río (1956), y el otro cielo (1966) de Julio Cortázar. Su abordaje es pertinente ya que aporta elementos que ayudan a ilustrar el goce a partir de la literatura. También, permite observar que el concepto de goce continua vigente y que es posible dar cuenta de ello en la vida de los personajes en los cuentos seleccionados. A través de esta investigación se pretende mostrar que la literatura es una herramienta que permite indicar aspectos del sujeto concernientes a su manera de resolver cómo vérselas con su particular forma de gozar en la vida. Asimismo, permite ver que la literatura es un medio que ilustra, a veces de formas más cercanas a la vida, lo que plantean algunas teorías y sirve como vía ilustrativa para corresponder a algunas construcciones teóricas. También, la pertinencia de esta investigación permite dar cuenta que el goce al ser una conceptualización vigente, continúa en desarrollo y compresión. La presencia del concepto goce indica que es posible considerar que el sujeto encuentra satisfacción en su sufrimiento y que casi siempre no tiene consciencia de ello. Además, es posible ver que el sujeto se encuentra dividido, en falta y que al contrario de lo que la psicología propone, esta falta y escisión es constitutiva. Es por ello que la pertinencia de esta investigación contribuye a considerar la importancia del goce. A través de este es posible identificar, más allá de la literatura, su pertinencia en la época actual donde se evidencia la manera generalizada en la que la sociedad ingresa en las dinámicas que propone el sistema capitalista. Sistema que tiene como fin último una uniformidad del goce. 22 Por otra parte, esta investigación es relevante en vista de que hasta la actualidad no ha habido trabajos académicos que se encarguen de la relación entre goce y los cuentos Llama el teléfono, delia (1945), el río (1956), y el otro cielo (1966) de Julio Cortázar. Si bien se han realizado investigaciones que han trabajado relatos del autor como, por ejemplo, Mantilla (2016) y Di Gerónimo (2004), a la luz de conceptualizaciones psicoanalíticas y, asimismo, términos de psicoanálisis en obras literarias de otros autores, no se ha abordado la relación mencionada. También se encontró que se ha trabajo el concepto de goce, pero este ha sido abordado desde obras literarias diferentes a las que se proponen en esta investigación. Las elaboraciones de Bianchi (2013), Celis (2017) y Mantilla (2016) dan cuenta de ello tomando la noción de goce como una parte fundamental en su trabajo en el que buscaron dar cuenta del concepto en una o varias obras literarias y cómo se manifestaba el goce en la vida de sus personajes. En este punto, la presente investigación resulta novedosa ya que se dirige a ilustrar una relación que antes no había sido trabajada. En ésta, dispone de un concepto que ha sido abordado a partir de otras construcciones literarias junto con un autor que, si bien se ha trabajado, no ha sido desde la conceptualización que se propuso en este trabajo. Así, el presente desarrollo apunta a llenar vacíos en la manifestación de goce en los cuentos Llama el teléfono, Delia (1945), el río (1956), y el otro cielo (1966) de Julio Cortázar; pero de manera especial, ilustrar esa noción teórica en un material literario. Seguidamente, esta investigación involucra a la academia en la medida en que le permite comprender desde las ciencias humanas y sociales la trascendencia del lenguaje en los sujetos, en principio porque una expresión del lenguaje como la literatura, permite dar a conocer cómo se involucran los sujetos en el sufrimiento y es justamente ser seres del lenguaje lo que permite que fenómenos como el goce operen en los seres humanos. 23 Esto permite articular el presente trabajo en la línea de investigación Desarrollo humano y comunicación inscrita en la Corporación Universitaria Minuto de Dios, en la cual se busca devolver el papel principal del lenguaje como un protagonista en la interacción humana y resaltar la importancia del mismo al actuar como mediador entre lo que conocemos y queremos transmitir. Además, esta línea de investigación se encarga de temas como el lenguaje, la semiótica y la literatura, temáticas para las cuales esta investigación es relevante ya que aporta elementos de importancia que permiten contribuir a la construcción de saber de la misma. Esta generación de saber a través de esta propuesta permite mostrar que el psicoanálisis y la literatura aportan actualmente elementos fundamentales al lenguaje y por ende a los sujetos mismos de la época. Es por ello que el presente trabajo permite inscribirse en la sublínea de investigación Subjetividad, ética y desarrollo humano de la Universidad Minuto de Dios ya que ésta tiene como objetivo el favorecimiento de la relación entre psicología y otras áreas del saber cómo son filosofía, literatura, psicoanálisis, entre otras, a fin de encargarse de problemas relacionados con lo concerniente a la subjetividad. Finalmente, esta investigación me ha suscitado interés en varios aspectos. Al analizar la noción de goce en un conjunto de relatos literarios para percibir cómo se manifiesta en el desarrollo de la vida de sus personajes, me es posible comprender la forma en que opera el goce en la vida de un sujeto; sujeto que posteriormente podrá estar en el consultorio y que demandará saber acerca del malestar que lo aqueja. Esta profundización teórica y de alguna manera práctica representa el acercamiento a un saber neurálgico de la vida anímica de los sujetos. Saber que permite comprender muchos 24 fenómenos del malestar de la humanidad, las lógicas de los pueblos y la cotidianidad de los sujetos. De allí, el convencimiento de formas de pensar e intervenir el sujeto desde la crítica, la ética y el saber del mismo, saber que da cuenta de su verdad y verdad que debe ser manifiesta y que la más de las veces el sistema quiere callar con toda suerte de imposición personal, económica o política. 25 Marco teórico En el presente apartado se pretende esclarecer algunos puntos fundamentales que, según las conceptualizaciones psicoanalíticas, dan cuenta de la noción de goce. Para ello, se pretende dar a conocer cómo está constituido el sujeto para el psicoanálisis, cómo la teoría psicoanalítica concibe el cuerpo, qué es el goce, y cuáles son los paradigmas del goce y sus posibles formas de operar. En ese sentido, se busca la construcción de un sustento teórico que posibilite dar paso a la resolución de la pregunta de investigación ilustrada anteriormente. Constitución del sujeto desde el psicoanálisis En psicoanálisis un ser humano está constituido por un componente orgánico y un componente anímico, es en este componente anímico en que trabaja fundamentalmente, tratando de establecer una hipótesis que dé cuenta por qué existe lo anímico, qué función tiene, por qué es importante, cómo funciona, entre otras. Con ello, logra proponer una teoría en la cual muestra una posible comprensión y explicación de los elementos constitutivos de un sujeto. Freud en 1915 señaló en sus trabajos sobre metapsicología la importancia del concepto de pulsión cómo elemento constitutivo de los seres humanos. En principio porque a diferencia de los estímulos corporales “no proviene del mundo exterior, sino del interior del propio organismo. Por eso también opera diversamente sobre el alma...” (2012, p.114). A diferencia de los estímulos fisiológicos, la pulsión viene del interior del organismo, lo que la conduce a no actuar como una “fuerza de choque momentánea” que pueda ser cancelada automáticamente luego de una acción motora, sino que se mantiene cómo una fuerza constante, la cual no puede ser eliminada de ninguna manera, es decir, cualquier acción motora de huida para querer deshacerse de ella de nada sirve y deviene cómo una necesidad cuya única forma de 26 cancelación momentánea es disminuir el nivel de tensión que produce, a través de su satisfacción. Seguidamente Freud en 1915, señala la existencia de una trabazón entre lo corporal y lo anímico, siendo allí el lugar donde aparece la pulsión como “un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un representante {Reprasentant} psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma” (2012, p.117) siendo esto una ilustración a la separación de estímulo y pulsión, donde está última emerge como una necesidad que reclama ser satisfecha. Es en ese sentido donde continúa diciendo Freud en 1915 que la pulsión está sometida al principio del placer, es decir, que opera bajo la lógica del placer-displacer y, por tanto, su funcionamiento se basa en la regulación de dichas sensaciones dentro del aparato anímico de un sujeto. Son esas lógicas las que van a definir el funcionamiento que tiene la pulsión en cada sujeto, determinando en el uno por uno su fuente, esfuerzo, objeto y meta. Freud en 1920, menciona que el placer y el displacer hacen referencia a la “cantidad de excitación presente en la vida anímica —y no ligada de ningún modo—, así: el displacer corresponde a un incremento de esa cantidad, y el placer a una reducción de ella” (2012, p.7). En otras palabras, el aparato anímico de los seres humanos opera en función de tal excitación, en donde al aumentar ésta dentro del sistema producirá displacer en el sujeto y con su diminución retornará al estado del placer. 27 Noción de goce. Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE, 2007), gozar se refiere fundamentalmente a sentir alegría o placer bien sea por alguien o por algo. También, hace referencia a poseer o tener algo que es bueno. En otras palabras, lo que se entiende popularmente por gozar es la experimentación de una sensación de alegría, bienestar, placer y desahogo o la posesión de algo que para la persona que lo posee sea bueno y no malo. En Psicoanálisis se plantean ideas distintas que se separan de lo que popularmente, en el lenguaje común, se puede entender por goce. Dicho concepto ha sido producto de un arduo trabajo en el transcurso de la obra psicoanalítica, en donde, inicialmente Sigmund Freud advierte, sin darse cuenta, unas pequeñas aproximaciones y es Jacques Lacan quien lo desarrolla y consolida de una manera amplia. Freud en 1920 al hablar acerca de las neurosis traumáticas, señala que el enfermo vuelve constantemente a la escena generadora del trauma a partir de sus sueños, despertando de esta con la sensación de terror frente al recuerdo de los hechos revividos. Cuando se quiere considerar el contenido del sueño, el soñante nada sabe de la naturaleza del mismo. Por tanto, dirá Freud, es posible que esto se dé gracias a “las enigmáticas tendencias masoquistas del yo''(2012, p.14); en ese sentido, cada repetición produce en el sujeto una cierta ganancia de placer de la cual él mismo nada sabe. Por otro lado, en ese mismo texto, Freud aborda el caso del niño con su juego: “Fort-Da”. En este, ilustra la posibilidad de una sutil ganancia de placer en la repetición de una acción que en su momento fue displacentera. El niño repite con total dominio una acción que le representa la ausencia de su madre. Al tener la voluntad de arrojar objetos arbitrariamente, tiene la potestad de 28 aceptar e incluso repetir de manera agradable eso que en su momento le produjo dolor. Dirá Freud que “Comoquiera que sea, si en el caso examinado ese esfuerzo repitió en el juego una impresión desagradable, ello se debió únicamente a que la repetición iba conectada a una ganancia de placer de otra índole, pero directa.” (2012, p.16). Seguidamente Freud (1920), alude a la compulsión de repetición tratando de ilustrar la relación existente entre esta y el principio del placer. En ese sentido, reconoce: “Es claro que, las más de las veces, lo que la compulsión de repetición hace re vivenciar no puede menos que provocar displacer al yo, puesto que saca a luz operaciones de mociones pulsionales reprimidas”. Además, agrega: “Empero, ya hemos considerado esta clase de displacer: no contradice al principio de placer, es displacer para un sistema y, al mismo tiempo, satisfacción para el otro”, considerando así que la compulsión de repetición se ciñe a la lógica que establece el principio del placer y mostrando que en dicha lógica lo reprimido y el yo son fundamentales en esa lucha de fuerzas por imponerse el uno sobre el otro. Más adelante, en ese mismo texto, Freud (1920) continúa su pesquisa por la neurosis aludiendo al desaire que experimenta el niño cuando se le retira el cariño destinado a causa de su crecimiento y desarrollo. Dicha frustración se experimenta al fracasar su satisfacción incestuosa y, en general, cuando se ve desplazado de su lugar privilegiado. Todo el conjunto de experiencias provocadoras de tal desaire el neurótico lo lleva a la transferencia y lo repite “con gran habilidad”. Lo importante es que se “repite a pesar de todo; una compulsión esfuerza a ello”. Aludiendo una vez más a aquella compulsión a repetir escenas desagradables en los sujetos, esta vez por vía de la transferencia. Por otra parte, según Evans (1996), en el Diccionario Introductorio de Psicoanálisis Lacaniano el goce (Jouissance) aparece inicialmente en Lacan en los seminarios de 1953 a 1955 29 en donde se aborda desde la lógica hegeliana del AMO y el esclavo, donde es este último el encargado de proporcionar objetos de goce al primero. En 1957, el término se utiliza para referirse al goce de un objeto sexual y a los placeres de la masturbación. Seguidamente, Evans (1996) afirma que Lacan explicita el sentido del goce como orgasmo. En 1960, Lacan desarrolla la oposición entre placer y goce donde el Principio de Placer es quien pone límite al goce y en vista que el sujeto busca constantemente transgredir aquel límite y que solo puede soportar cierta cantidad de placer, aparece el goce como un placer doloroso, como un sufrimiento derivado de la propia satisfacción del sujeto. Por su parte Lacan (1959-1960) en La Ética del Psicoanálisis dedica parte importante del seminario a ocuparse del concepto de goce, en especial, en el apartado que denomina: La Paradoja del goce. Allí, alude a varios elementos relacionados con el concepto y, en ocasiones, se dirige a los planteamientos Freudianos para ilustrar la aparición del mismo en su enseñanza, dando como resultado la estructuración del concepto de manera más amplia a partir de este momento de la obra de Lacan. En dicho texto, Lacan (1959-1960) en el Capítulo XIII, La muerte de Dios, dedica una de sus clases a hablar del símbolo sexual a partir del artículo de Sperber. Luego, aborda lo Numinoso en la vida de los seres humanos apoyado en lo que Freud plantea en Moisés y el monoteísmo con el propósito de pasar así a algunas consideraciones acerca del goce a partir del mito Tótem y Tabú de Freud. Según Lacan (1959-1960), en el acto de la horda primitiva se plantea un misterio, este consiste en que una vez muere el padre, quien funge como representante de la ley, el goce no se desborda, no se abre paso; sino, por el contrario, esa prohibición de gozar queda establecida y 30 reforzada. En ese sentido, Lacan dirá: “Estando exterminado el obstáculo bajo la forma del asesinato, el goce no deja por ello de estar menos interdicto y, aún más, la interdicción es reforzada.” (p.214) Sin embargo, Lacan (1959-1960) se dirige a los planteamientos freudianos de El malestar en la cultura, para mostrar que el goce va en la vía de reforzar su interdicción, esto es “Cualquiera que se dedique a someterse a la ley moral ve siempre reforzarse las exigencias siempre más minuciosas, más crueles; de su superyó.” (p.214) Con esto, Lacan propone la transgresión como la medida necesaria para acceder al goce “y que, para retomar a san Pablo, para esto muy precisamente sirve la Ley; La transgresión en el sentido del goce sólo se logra apoyándose sobre el principio contrario, sobre las formas de la Ley.” (p.214). En este sentido, el goce se expone como aquella paradoja en la cual un sujeto refuerza y consolida su ley moral, definiendo las exigencias de su superyó, quien al estar más adherido a la ley se comporta de manera más cruel. Ese empeño de un sujeto por acercarse y cumplir la ley, una vez sea hecha la transgresión, servirá como medida al sufrimiento del mismo. En otras palabras, la paradoja consiste en que la ley es interdicción del goce y al mismo tiempo, la medida sobre la cual, al realizarse la trasgresión, este se efectúa; entre más ley haya más prohibición y al mismo tiempo, más castigo, por tanto, más goce. Seguidamente Lacan (1959-1960), en el capítulo XIV: El amor al prójimo, prosigue su exposición sobre el goce retomando el texto freudiano El Malestar en la cultura. Este refiere la naturaleza agresiva, tramposa, violenta, cruel, usurpadora, nociva y prepotente que tiene el ser humano con su semejante. Allí Lacan, logra formular “que el goce es un mal (...)-es un mal porque entraña el mal del prójimo” (221). Ese mal “es lo que se llama el más allá del principio del placer” (221). En ese sentido, Lacan resalta la importancia que tiene el principio del placer en 31 la constitución del goce, donde este último, es considerado como un mal en tanto contiene la maldad hacia al otro, basada en el principio de la pulsión establecido por Freud. Así mismo, Lacan (1959-1960) continúa su desarrollo, mostrando cómo lo que se haga al otro, será algo que se realice sobre sí y, en ese sentido, la maldad hacia el semejante ha de dirigirse a la persona propia. Es por ello que se remite al discurso utilitarista para dar cuenta de cómo la instrumentalización del otro en el fondo es una agresión a sí mismo. Además, alude a la manera en que el altruismo se disfraza de generosidad y finalmente se precisa como una muestra de auténtico egoísmo. Allí Lacan, señala: “Lo que quiero es el bien de los otros a condición de que siga siendo a imagen del mío.” (p.227). Al finalizar esa clase, Lacan (1959-1960) retoma algunas acciones realizadas por Santas cómo Ángela de Folignio y María Alacoque con el propósito de ejemplificar ese más allá que se juega en el goce. En aquellos hechos en particular, se constata la naturaleza dolorosa de esa satisfacción que entraña el goce en sí mismo: Evidentemente, en ciertas hazañas con las que se provoca nuestro juicio, se trata de ese más allá del principio del placer, de ese lugar de la Cosa innombrable y de lo que allí sucede, como cuando se nos dice, por ejemplo, que una Ángela de Folignio bebía con delicia el agua en la que acababa de lavar los pies de los leprosos y les-ahorro los detalles -había una piel que quedaba atragantada y así sucesivamente- o cuando se nos cuenta que la bienaventurada María Allacoque comía, con una recompensa de efusiones espirituales no menor, los excrementos de un enfermo.(p.327) Seguidamente, Lacan (1959-1960) hace referencia a algunos casos de la obra de Kant a fin de continuar dilucidando la naturaleza del concepto de goce. Dichos casos sirvieron como ejemplos a Kant para mostrar el peso de la Ley en los seres humanos. En primer lugar, Kant plantea una historieta con dos ejemplos. El primero, corresponde a un hombre a quien se le pide 32 escoger entre estar una noche con una dama ilegal a consecuencia de ser ejecutado posteriormente. El segundo, consta de un hombre a quien se le pide dar falso testimonio para la muerte de alguien o elegir morir él. En el primer ejemplo, Lacan (1959-1960) hipotetiza que la elección de aquel hombre concierne a pasar la noche con la mujer. Con ello, lo que aparece es que “la noche con la dama (pasa) de la rúbrica del placer a la del goce, en tanto que el goce -para eso no hay necesidad de sublimación- implica precisamente la aceptación de la muerte” (p.229). Es decir, que ese más allá de la satisfacción, ese daño a sí mismo, ese sufrimiento y ese dolor, son características propias del goce, el cual, se ha de presentar como un placer que conduce a la muerte. En el segundo caso, Lacan (1959-1960) menciona cómo elegir entre hacer daño al otro, puede hacer pensar al sujeto e incluso elegir su propia muerte al no concebir la idea de causar daño a su semejante en razón del llamado imperativo categórico. Como dirá Lacan: “En efecto, atentar contra los bienes, contra la vida, contra el honor de otro, transformado en regla generalmente aplicada, arrojaría el universo entero del hombre en el desorden y el mal” (p.228). En ese sentido, Lacan (1959-1960) señala que “si la ley moral es susceptible de desempeñar aquí algún papel, éste es precisamente el de servir de apoyo a ese goce, a hacer que el pecado devenga lo que san Pablo llama desmesuradamente pecador” (p.229). Es por ello, que es posible notar que el goce tiene una relación con la ley y que la misma le sirve a él para su operación en la vida de los seres humanos. 33 Paradigmas del Goce Según Jaques-Alain Miller (1999), en una conferencia dictada en los Ángeles llamada los paradigmas del goce, es posible extraer en la obra de Lacan una serie de momentos en su enseñanza acerca del goce. Dichos momentos, Miller los plantea como fotogramas, es decir, que son una secuencia que, para ser entendida, debe ser vista con cierta agilidad. Según Miller (1999), el PARADIGMA I: La imaginarización del goce, obedece a la primera incursión de la enseñanza de Lacan en la doctrina del goce. Este comienzo se encuentra marcado por la introducción de la dimensión de lo simbólico en la existencia humana. Además,” Domina este primer momento conceptual la comunicación concebida como intersubjetiva y dialéctica” (p. 141). Dicha comunicación se da en el campo de la intersubjetividad, sin embargo, no hay equivalencia entre los sujetos en tanto el analista se concentra en escuchar, puntuar, acentuar, etc. Allí aparece, en la enseñanza de Lacan, la noción del Otro definido como “lugar de la palabra, lugar del lenguaje, lugar de la estructura y lugar de todas las determinaciones del sujeto” (p. 142) y representado a través de la letra A. Seguidamente Miller (1999), alude al interés de Lacan, en su retorno a Freud, por el desciframiento, ya que este le permite establecer su diferenciación entre significante y significado dentro de la estructura de la comunicación. Apoyado en aquel desciframiento simbólico, Lacan pudo dar cuenta de la relación de goce que se establece por parte del Otro y del Sujeto. Miller (1999), muestra como Lacan plantea la idea de que "la satisfacción esencial debe ser encontrada en la comunicación misma, que tiene que ver con el otorgamiento de sentido” (p. 34 143). Es decir, en esta forma de gozar, la satisfacción radica en el sentido que se otorga en el orden semántico. De lado del Sujeto, cuenta Miller (1999), el aprisionar sentido causa sufrimiento, lo cual, genera síntoma ante lo que podría ser llamado represión. Una vez reaparece ese sentido deviene nuevamente la satisfacción. Además, por parte del Otro “la validación del sentido subjetivo culmina en el reconocimiento” (p.144). Es decir, el Otro sirve al Sujeto para gozar en la medida en que este “confirma y admite las curiosas, sorprendentes, a veces desviadas formaciones lingüísticas” (p. 143) que devienen del sujeto para así alcanzar su satisfacción. Según Miller (1999), a lo anterior se extiende la siguiente pregunta derivada de querer saber qué sucede en Freud bajo la construcción hecha recientemente, es decir, “¿Qué hay de las pulsiones, de la investidura libidinal y de sus fijaciones, del fantasma, del superyó, así como del yo?” (p. 144). Ante esa inquietud, precisa que lo simbólico no es todo ya que existe una satisfacción imaginaria la cual ha de llamarse, goce. En el primer paradigma de Lacan la libido tiene un estatuto imaginario, y el goce como imaginario no procede del lenguaje, de la palabra y de la comunicación. No procede del sujeto para hablar con propiedad, se relaciona con el yo como instancia imaginaria ­ Lacan interpreta el yo a partir del narcisismo y el narcisismo a partir del estadio de espejo­ . Aquí encuentra muy naturalmente la fórmula freudiana del yo como reservorio de la libido, y lo extiende al punto de decir, página 427 de los Escritos, que el narcisismo envuelve las formas del deseo (p.144). Además, Miller (1999), muestra que el goce, en este paradigma, es intra-imaginario y descrito por Lacan como estancado, inerte y permanente. “De un modo general, cuando se rompe la cadena simbólica ascienden de lo imaginario los objetos, los productos, los efectos del goce” (p.145). Sin embargo, aunque lo imaginario tiene cierta autonomía, al mismo tiempo, se ve 35 involucrado en una suerte de dominación por parte de lo simbólico en vista que eso imaginario sirve de material a eso simbólico. En este punto, la realidad se presenta como una disyunción entre lo simbólico por parte del significante y entre lo imaginario por parte del goce. Seguidamente Miller (1999) en el PARADIGMA II: La significantización del goce, señala que este hace parte de la segunda enseñanza de Lacan acerca de la doctrina del goce; además, completa poco a poco lo planteado en el paradigma I, apoderándose de él al punto de dominarlo completamente. De esta forma, se establece un cambio conceptual el cual consiste en “demostrar que todos los términos que fueron vertidos en la categoría de lo imaginario son, en definitiva, tan bien retomados en lo simbólico que son fundamentalmente términos simbólicos” (p.147). En ese sentido, declara Miller (1999) que la elaboración de Lacan consiste en escribir la pulsión en términos simbólicos a partir del sujeto de la demanda y lo hace a través de la fórmula ($◊D). Así mismo, se efectúa un tránsito del fantasma que pasa a formar parte del orden simbólico en la fórmula ($◊a). Además, se desplaza en concepto de regresión abordado por “el retorno de significantes que han sido empleados en demandas pasadas.” El gran momento de este paradigma, según Miller (1999), sucede cuando Lacan traslada el falo de un estatuto imaginario a un estatuto simbólico. Poco a poco pasa a “desplazar las líneas hasta llegar al falo como significante” (p.148). Además, en ese esfuerzo de Lacan por la significantización del goce, se crea el deseo definido como el “significado de una cadena significante inconsciente cuyo vocabulario estaría constituido por la pulsión” (p.148). Dicha definición de Lacan acerca del deseo abrió paso a la significantización de goce, es decir, “a un goce mortificado, un goce pasado al significante” (p.148), en donde los modos de 36 satisfacción han de estar ligados al deseo. En ese sentido, el goce se encuentra entre el deseo, en tanto significado de la demanda inconsciente y, entre el fantasma, en vista que “contrae todo lo que el goce comporta de vida” (p.150) a partir de la inserción del pequeño a que funge como concentrador de lo libidinal ligado a lo viviente. Por parte del PARADIGMA III: El goce imposible, Miller (1999) puntualiza que fue creado en la obra de Lacan debido a la necesidad presentada en el paradigma anterior. Dicho paradigma fue introducido en el Seminario La Ética del psicoanálisis y fue importante para Lacan en tanto presentó una asignación distinta del goce, un goce asignado a lo real. Según Miller (1999), en este paradigma Lacan introduce el das Ding, la Cosa, para señalar que la satisfacción se encuentra fuera de lo imaginario y lo simbólico, encontrándose, más bien, en el orden de lo real. Aquí, hay una ruptura en la enseñanza de Lacan, en tanto el goce pasa a ser descrito fuera del sistema y con un carácter absoluto. En este paradigma, menciona Miller (1999) Lacan introduce el vaso de Heidegger debido a que este “es un objeto creado que viene en más en el mundo. Tiene, al mismo tiempo, paradójicamente, la propiedad de introducir el menos y, de esa manera, la posibilidad de llenarlo” (p.151). Además, se reduce el goce a un lugar vacío y se introduce la posibilidad de que el sujeto barrado tenga la posibilidad de llenarlo. En ese sentido, todo aquello que esté fuera del sistema y tenga propiedad de absoluto, se encontrará en la posibilidad de ocupar aquel lugar. Por otra parte, Miller (1999) señala que para Lacan el acceso al goce es vía la transgresión. Además, muestra la “oposición entre la libido transcripta como deseo, que figura entre los significantes, y la libido como das Ding, que aparece por fuera de todo significante y 37 significado” (p. 152). En este punto, Lacan articula la oposición entre el placer como lo bueno y, el goce, como lo malo, lo nocivo y lo desgarrador. Es así como, para Miller (1999) este paradigma se enfoca en poner al goce del lado de la Cosa. Siendo la Cosa definida como el Otro del Otro, es decir: es el Otro del Otro exactamente en tanto falta en el Otro. El valor que Lacan reconoce aquí al goce como la Cosa es equivalente al Otro barrado. Es lo que hace del goce el Otro del Otro, en el sentido de lo que falta, de lo que falla en el Otro (p.153-154). En el Paradigma IV: El goce normal, Miller (1999) refiere que hay, por parte de Lacan, una reconciliación entre lo imaginario y lo simbólico. Allí, el goce se encuentra fragmentado en objetos a y situado en un pequeño hueco en donde aparece una pulsión pensada nuevamente en una pulsión de ida y vuelta. A diferencia del goce horroroso del paradigma anterior, en este paradigma el goce aparece como “el arte, el cuadro, la contemplación pacífica del objeto de arte. Como dice Lacan, la obra de arte calma a la gente, la reconforta, le hace bien" (p. 155). En este paradigma, Miller (1999) muestra como Lacan apoyado en su Seminario: Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis, señala que ahora “el goce no viene en más, se inserta en el funcionamiento del significante” (p.155), es decir que, para este caso, no deviene el goce como exceso, sino que se conecta al normal funcionamiento de la vida psíquica. Por otra parte, Miller (1999) hace alusión a los conceptos alienación y separación que aparecen en este periodo de la enseñanza de Lacan. En este momento, el “sujeto permanece como conjunto vacío y está representado como significante” (p.156). De otro lado, es allí donde se retraduce la función de la pulsión como respondiendo a la represión y a la identificación dando como resultado que “Ahí donde estaba el sujeto vacío, viene entonces el objeto perdido, el 38 objeto a” (p.156). De esta forma, se sobre impone “la estructura del sujeto a la del goce, y del mismo modo que el sujeto vale como falta ­ en ­ ser, se imponedefinir a la pulsión como que incluye una hiancia o un pequeño hueco” (p.156). Otro elemento importante que ilustra Miller (1999) en este paradigma, es el cambio de idea que hace Lacan acerca del inconsciente en donde se “describe el inconsciente exactamente como un borde que se abre y se cierra” (p. 156). En ese sentido, Lacan lo describe como una zona erógena “para mostrar aquí que hay una comunidad de estructura entre el inconsciente simbólico y el funcionamiento de la pulsión” (p. 157). Añadido a lo anterior Miller (1999), alude a el cambio frente a la libido por parte de Lacan. En este paradigma, muestra la libido “como órgano, objeto perdido y matriz de todos los objetos perdidos” (p. 157). Además, frente a la conjunción de las operaciones de alienación y separación se ve en la necesidad de pasar de un cuerpo viviente en un cuerpo sexuado. De otra parte, Miller (1999) muestra cómo en este paradigma al separarse el objeto a como elemento del goce, dicho objeto pasa a fungir en doble sentido para el sujeto. Por una parte, “encarna, reproduce la Cosa, es su figura elemental” (p. 158). Mientras que, por otro lado, “está sujeto al Otro. En cierto modo hace de mediador entre la Cosa y el Otro.” (p. 158). En ese sentido, la búsqueda de ese objeto a, será la forma bajo la cual se ha de establecer el goce en este paradigma; la búsqueda de ese objeto que genera la sensación de completitud y que, sin embargo, nunca será el adecuado. El Paradigma V, corresponde al Goce Discursivo. Según Miller (1999), este paradigma se desarrolla una vez Lacan ha elaborado sus cuatro discursos. Es así como “Lacan llamó 39 discurso a la alienación y a la separación unificados” (p. 160). Además, esto dio paso a plantear que hay “una relación primaria de los significantes con el goce.” (p.160). En un primer momento, muestra Miller (1999), Lacan se ocupa de como la libido, el organismo y el ser viviente son capturados por la estructura significante. Luego, al introducir los cuatro discursos, Lacan modifica la definición del filósofo y lógico Charles Sanders Peirce acerca del signo, el cual era definido como lo que representa algo para alguien. El cambio de Lacan consistió en señalar que el “significante, a diferencia del signo, representa al sujeto para otro significante” (p. 161). Dicha definición presenta una forma circular que, a su vez, tiene la función de presentarse estructuralmente en forma de binario, el cual, Lacan ha de usar en sus matemas y es “un binario orientado en la medida en que se trata de un significante que tiene su valor de representación subjetiva para otro” (p.162), generando el principio de una cadena, de una repetición. De esta forma, Miller (1999) muestra como “S1 S2, es la estructura del lenguaje reducida al significante tal como está presentada por Lacan en el inconsciente” (p.162). Esto a su vez, genera la cuestión de a qué tipo de sujeto corresponde dicha estructura, surgiendo como repuesta la idea de “se llama sujeto a lo que es vehiculizado por un significante para otro significante” (p. 162). De esta manera, Miller (1999) indica como Lacan “por representar lo irrepresentable abre al significante a su repetición, repetición cuyo principio es el fracaso en cumplir de manera completa la representación de la que se trata” (p. 162). En ese sentido, “cuando se escribe S1 como un conjunto de un elemento, se tiene la representación del sujeto, pero, más secretamente, 40 se tiene su ser de falta, que está por detrás y que surgiría si se borrara este S1.” (p. 163). De esta forma: El conjunto mismo no tiene existencia y sólo comienza a aparecer si un significante se inscribe allí. Esto es lo que justifica a Lacan de utilizar esta presentación para decir que el significante hace surgir al sujeto y lo hace surgir al mismo tiempo que lo fija en la representación que le da, eludiendo así su vacío constitutivo (p. 165). De ello surge la pregunta acerca de la materia que origina ese sujeto, a lo cual Lacan ha de contestar que es la irrupción de la palabra en el ser. En este momento, Lacan intenta formular el estatuto del goce en términos de significante y significado tratando de articular este sistema a partir del Falo. Para ello, elabora la menos phi como significación (­φ) del goce para denotar el goce prohibido y la phi mayúscula (Φ) como significante del goce para dar cuenta del goce que falta, que esta barrado, mortificado. En este punto, señala Miller (1999), se muestra el aspecto central de este paradigma, a saber, “que al mismo tiempo que el goce está prohibido, puede ser dicho entre líneas” (p. 165). Además, se coloca el goce en el lugar de objeto perdido. Dicho de otra manera, se establece una relación equivalente entre el sujeto y el goce, siendo aquí el momento en donde Lacan ilustra que “el punto de inserción del aparato significante es el goce” (p.166). En este sentido, manifiesta Miller (1999), hay un cambio en Lacan de cuerpo a sujeto. Además, hay, a su vez, un renunciamiento de su parte frente a la autonomía de lo simbólico en tanto se retraduce lo elaborado hasta el momento “en términos de: en la cadena significante se vehiculiza el goce” (p. 165). 41 Allí se da cuenta, según Miller (1999), de una relación primitiva que funciona en doble sentido. Por un lado, hay una “pérdida de goce, entropía, pero situada como efecto del significante” (p.166), es decir, hay una perdida significante de goce. Mientras que, por otro lado, existe un suplemento de goce, siendo introducido el objeto a como plus de goce, que corresponde a la repetición de gozar. Repetición que en este paradigma es importante en tanto apunta al goce. Es así, como en este paradigma, el goce no se alcanza vía la transgresión, sino vía de la entropía, de la perdida producida por un significante, es decir, por medio del saber. Este es “medio de goce en un doble sentido, en tanto que tiene efecto de falta y produce el suplemento, el plus de goce” (p.167). Lo cual abre paso a la frase de Lacan en donde menciona que la verdad es hermana del goce. En ese sentido, alude Miller (1999) a la repetición como forma fundamental del significante, en donde esta aparece entre menos phi y a, es decir, entre la falta y el suplemento. Así mismo, se reconoce que Lacan plantea el significante, el Otro y toda la dimensión del orden simbólico en conexión con el goce. “Esto da un nuevo valor a la metonimia, ya que ahí donde estaba el sujeto, está de ahora en más el goce perdido.” (p.168). Es así, como Miller (1999) dirá que este paradigma consta que el sujeto vaya más allá de la transgresión y se direccione a la asunción del goce y a la caída del sujeto supuesto saber, así esto le implique desconocer la verdad como impotencia. Dicha asunción del goce remite a la repetición; en esta la repetición se encuentra, en efecto, en lo que denominamos como síntoma. Es allí, donde toma sentido la novedad que trae Lacan en este periodo de su enseñanza, a saber, el plus de goce, el cual, colma, aunque jamás colme la pérdida de goce. En ese sentido, lo 42 que hace este suplemento es que al mismo tiempo que el sujeto goza, conserva la falta de goce y por tanto la lista de objetos bajo los cuales se goza se extiende y amplifica. De alguna manera lo que se sucede es que se abre la posibilidad de gozar, aunque sin lograr hacerlo de manera exhaustiva. Finalmente, Miller (1999) reconoce que este paradigma está definido por la “relación entre el significante y del goce, entre el saber y del goce” (p. 171), en tanto “el significante es causa del goce, medio de goce, lo que quiere decir que el goce es la finalidad del significante” (p. 171). Además, “el significante emerge del goce ya que lo conmemora” (p. 171), por lo cual se rescata la incidencia que tiene el goce en la dimensión de los simbólico, en donde se concentra lo que atañe al goce y corresponde a este el paradigma del goce discursivo. De otra parte, el Paradigma VI corresponde a La No Relación. Según Miller (1999), el punto de partida de este es el seminario Aun, en donde es posible observar un cambio en el último periodo de la enseñanza de Lacan que consiste en reconstruir su aparato conceptual desarrollado hasta ahora bajo las premisas del lenguaje y la palabra dirigida al Otro y su incidencia en la captura del organismo viviente; además de la relación entre el significante y el goce. Aquí aparece, según Miller (1999) lalengua que es definida como “la palabra antes de su ordenamiento gramatical y lexicográfico (p. 172). Además, esta es “la palabra en disyunción con la estructura del lenguaje, que aparece como una derivación con relación a este ejercicio primero y separado de la comunicación” (p. 172). Seguidamente Miller (1999) precisa que este paradigma funge como la No Relación, en vista de la disyunción que es protagonista en esta última parte de la enseñanza de Lacan. Muestra 43 de ello es “la disyunción del significante y del significado, la disyunción del goce y del Otro, la disyunción del hombre y la mujer con la forma No hay relación sexual.” (p. 173). Además, el Otro, el Nombre del Padre y el Falo son reducidos a conectores. De esta manera, se observa un cambio, en donde son los conectores quienes suplen la conexión que falta en el ingreso a esa nueva pragmática. En este punto, alude Miller (1999), se presenta una suerte de oposición frente al concepto de estructura y el concepto de la No Relación. Por parte de la estructura, se muestra una relación de lo que no cesa de escribirse, de lo real, del lado de la rutina. Sin embargo, de parte de La No Relación, se encuentra la invención y se cuestiona el intento de operar sobre el goce a partir del sentido, de la palabra. Se genera así la cuestión, precisa Miller (1999), del taponamiento de la invención por parte de lo rutinario. Además, Lacan postulo como punto de partida el goce, la existencia del goce. Sin embargo, llega a un punto donde declara que el psicoanálisis no funciona para señala que solo es posible el psicoanálisis en un cuerpo viviente, en un cuerpo que es definido por lo que se goza. En este sentido, señala Miller (1999), se expresa en la obra de Lacan la disyunción entre el goce y el Otro, lo que genera la propuesta del Otro del Otro bajo el modelo del Uno. Por tanto, se ha de establecer el comienzo del goce a Uno solo, separado así, del Otro, es decir, todo goce ha de ser fundamentalmente, goce Uno. Dicho goce, expresa Miller (1999), tiene como lugar el cuerpo. Es así como el goce fálico es una versión del goce Uno, el cual Lacan, ha de definirlo como el goce masturbatorio, del solitario, del idiota, el goce que aborda la no relación al Otro, el goce real. Asimismo, se expresa 44 un goce en la palabra que no es necesariamente implica comunicación o ligazón al Otro, sino que es, lo que Lacan denomina blablablá, enlazado en el goce propio, en el goce Uno. Finalmente, Miller (1999) señala la importancia de lo planteado por Lacan en el seminario Aún al demostrar la trascendencia de la estructura, la rutina y el acento kantiano a la invención. Esto, en tanto, en los agujeros que se hallan en la estructura es posible hallar un lugar a la invención facilitando que todo sea semblante y que por consiguiente haya lo Real. En ese sentido, gozar, aunque implique como elemento común la satisfacción del sujeto, no va a ser lo mismo. Hay subjetividades en donde el gozar refiere la satisfacción de otorgarle sentido a algo y será imaginaria; en otros casos será en lo simbólico o, en otros, en lo real y por parte de la trasgresión; también los hay donde la satisfacción está dentro y hace parte de un sistema y donde está afuera y hay que buscarla. Por supuesto, puede ser posible evidenciar rasgos de una y de otra manera de gozar dentro del mismo sujeto. 45 Objetivos Objetivo general Analizar la noción de goce desde la perspectiva psicoanalítica en los cuentos Llama el teléfono, Delia (1945), El río (1956) y El otro cielo (1966), de Julio Cortázar. Objetivos específicos Identificar el fenómeno del goce desde la perspectiva psicoanalítica en el cuento Llama el teléfono, Delia (1945) de Julio Cortázar. Identificar el fenómeno del goce desde la perspectiva psicoanalítica en el cuento El río (1956) de Julio Cortázar. Identificar el fenómeno del goce desde la perspectiva psicoanalítica en el cuento El otro cielo (1966) de Julio Cortázar. 46 Metodología A través del siguiente apartado se ilustra la metodología de la cual se sirve el presente trabajo. La misma cuenta con apartados que dan cuenta de los aspectos metodológicos que orientan la investigación. Entre ellos se encuentran la postura epistemológica, la estrategia metodológica, las fuentes de información, las técnicas de recolección de información, la categorización y análisis de los datos y las consideraciones éticas. Postura epistemológica La postura epistemológica que se utilizó en el trabajo ha sido la concepción que propone el paradigma del constructivismo, el cual, según Guba y Lincoln (2002) su ontología es relativista, es decir, existen múltiples realidades y estas son vistas como construcciones mentales, las cuales dependen de los individuos o el grupo que las sostienen. Por ende, no existen verdades absolutas y las construcciones pueden ser alterables. Además, Guba y Lincoln (2002) señalan que este paradigma está constituido por una epistemología transaccional y subjetivista, ésta supone la vinculación entre el objeto de investigación y el investigador, considerando en ese sentido, que los productos de la investigación sean concebidos como creaciones. En ese sentido, al igual que en la teoría crítica desaparece la distinción tradicional entre ontología y epistemología. Finalmente, los autores refieren que el paradigma del constructivismo se soporta en una metodología hermenéutica y dialéctica, en esta se sugiere que sólo a partir de la interacción entre el investigador y quienes responden es posible que las construcciones individuales se puedan producir. Dicha construcción puede ser interpretada y contrastada mediante los intercambios dialécticos y la hermenéutica. 47 Estrategia metodológica La estrategia metodológica que se ha elegido para la presente monografía alude al análisis de contenido. Según Valbuena (2011), esta estrategia metodológica consiste en realizar un análisis a partir de un texto escrito que permita a los investigadores la construcción de una interpretación desde el marco conceptual que estos hayan asumido. Desde luego, este análisis se hace de manera rigurosa separando los elementos del contenido en categorías, estableciendo una sistematización que permita la posterior elaboración de un nuevo conocimiento. Por otra parte, esta estrategia tiene como condición indispensable que el contenido sea necesariamente un texto escrito, por lo cual, contribuye a el presente trabajo en la medida en que este busca analizar en un contenido literario una noción teórica en particular. Esta estrategia metodológica refiere a la finalidad del presente trabajo y posibilita la realización del análisis que se pretendió elaborar. Fuentes de información Para la investigación se contó principalmente con los textos directos de Freud y Lacan, cómo también algunas construcciones de varios psicoanalistas que sirvieron como punto de apoyo a la comprensión de algunos puntos específicos de la teoría. Dichos insumos teóricos facilitaron la comprensión e ilustración de la concepción de goce desde el psicoanálisis y lo relacionado con la construcción del marco teórico. Entre los textos de Sigmund Freud se encuentran: Pulsiones y destinos de pulsión (1915), Más allá del principio del placer (1920). Por parte de Jacques Lacan: Escritos 1 (2009), Escritos 2 (2009), Seminario 1 Los escritos técnicos de Freud (1953-1954), Seminario 11 Los Cuatro Conceptos fundamentales de psicoanálisis (1964), Seminario 20 Aun (1972-1973), Otros escritos 48 (2001), Psicoanálisis, Radiofonía y Televisión (1970-1974). Colette Soler. El en-cuerpo del sujeto (2013). Jairo Gerbase. Los paradigmas del psicoanálisis (2012). Dylan Evans. Diccionario Introductorio de Psicoanálisis Lacaniano (1996). Así mismo, se contó con los cuentos de Julio Cortázar Llama el teléfono, Delia (1945), El río (1956) y El otro cielo (1966), los cuales se concibieron como el contenido mediante el cual se habría de realizar el análisis de la noción de goce. Dicho material literario representa una fuente de información fundamental en tanto aporta los elementos necesarios para la tarea de la ilustración de una concepción psicoanalítica en una elaboración literaria. Técnicas de recolección de la información La técnica de recolección de información que se utilizó fue la revisión documental en tanto se ha servido de los textos escritos para la recolección de la información del abordaje investigativo. Por otro lado, se ha hecho uso de la matriz categorial para la categorización y análisis de la información recolectada con el fin de sistematizar y analizar la información que condujo al posterior resultado. Categorización y análisis de la información Para la categorización y análisis de la información se utilizó la matriz categorial. Dicha herramienta consiste en elaborar categorías a partir de los objetivos específicos; estas fueron elaboradas con el fin de dar cuenta de los objetivos y por ende del análisis riguroso de la información. La matriz se complementa con una tercera columna destinada a los pasajes específicos de los cuentos que responden a las categorías, y una cuarta columna destinada para 49 los comentarios analíticos que integran el análisis teórico e interpretativo de los pasajes. A continuación, la matriz categorial: Tabla 1. Matriz categorial. Objetivos específicos Categorías Identificar el fenómeno del goce desde la perspectiva psicoanalítica en el cuento Llama el teléfono, Delia (1945) de Julio Cortázar. Fenómeno del goce en el cuento Llama el teléfono, Delia (1945) Identificar el fenómeno del goce desde la perspectiva psicoanalítica en el cuento El río (1956) de Julio Cortázar. Fenómeno del goce en el cuento El río (1956) Identificar el fenómeno del goce desde la perspectiva psicoanalítica en el cuento El otro cielo (1966) de Julio Cortázar. Fenómeno del goce en el cuento El otro cielo (1966) 50 Consideraciones éticas Se dio cumplimiento a lo establecido en la resolución 8430 de 1993, en el cual se establecen las normas científicas, técnicas y administrativas para la investigación. También se siguieron los deberes estipulados en el capítulo VII del código de ética del psicólogo, Ley 1090 de 2006, donde se establecen los aspectos relativos a la investigación científica, la propiedad intelectual y las publicaciones. 51 Resultados y discusión A través de este apartado se dan a conocer los resultados obtenidos a partir del análisis de la noción de goce en los tres cuentos seleccionados del escritor Julio Cortázar. Dicho análisis permite la resolución de la pregunta de investigación ¿Cómo se evidencia la noción de goce desde una perspectiva psicoanalítica en tres cuentos de Julio Cortázar: Llama el teléfono, Delia (1945), el río (1956), y el otro cielo (1966)? Fenómeno del goce en el cuento Llama el teléfono, Delia (1945). “Llama el teléfono Delia” (1945), es un cuento corto que narra la historia de una mujer y madre soltera llamada Delia. Ella, además de asumir su función como madre, se encarga de pagar las facturas, mantener el hogar y cuidar a Babe, su bebé. Hace dos años, su pareja, Sonny, decide marcharse del hogar y, desde allí, nada sabe de él. Dicha partida, la deja en una condición desfavorable material y subjetivamente. Al inicio del texto, se muestra una escena en donde Delia siente un dolor “Como vidrio molido” (p.39) en sus manos a causa del jabón que penetra en las grietas de su piel mientras lava los platos. A pesar del tormento que esto le produce, “No lloraba porque una secreta energía la rechazaba en la fácil caída del sollozo; el dolor del jabón no era razón suficiente” (p.39) para llorar, no merecía sus lágrimas. Por encima de todo sufrimiento, las lágrimas eran reservadas para una aflicción mayor, a saber, la ausencia de Sonny. Tal parece, a Delia le eran indiferentes las calamidades en las que vivía, producto de un recuerdo. El relato literario da la impresión que Delia siente la partida de su amante muy próxima y que, pase lo que pase, ella conserva la esperanza de que esa persona vuelva con los 52 brazos abiertos, arrepentido por el tiempo que pasó y buscando una reivindicación a través de la promesa de quedarse para siempre. Sin embargo, las cosas no suceden de esta manera, pasa el tiempo y Delia perpetúa su dolor a través de los días, haciendo de su pesadumbre un lastre infinito que no parece terminar. Esta situación se repite día tras día, le incomoda, le genera malestar, le carga y sin embargo, es posible evidenciar un más allá en aquella esperanza tormentosa del retorno de su pareja. Da la impresión de que Delia disfruta de esperar a quien no llegará, disfruta y siente con honor el tener que enjabonar sus manos laceradas y pensar orgullosamente en que en algún momento, todo eso valdrá la pena. Por tanto, es posible vislumbrar un elemento notorio en la singularidad de Delia, a saber, una cierta comodidad en su estado de abandono, la cual, le imposibilita para moverse de allí. Como se muestra en el relato Delia no supera dicha pérdida, la recuerda cada día. En este punto, se podría pensar que, esta parte de su forma de gozar se relaciona con la significantización del goce, en tanto, el significante de abandono, en la singularidad de Delia, apuntala el gozar. Muestra de ello, es la posición en la que Delia se relaciona con el tiempo, ya que “le gustaba atender de continuo el reloj […] aunque le entristeciera asociar al tiempo la ausencia de Sonny” (p. 40), su abandono ¿Acaso no se martirizaba más tener presente el tiempo si ese tiempo estaba asociado a su estado de abandono? ¿Por qué insistía en tener tan vigente algo que, según el relato, sucedió hace dos años? Otro punto llamativo que se asocia a la sentida ausencia de su pareja, es la atención que Delia deposita al teléfono, esperando que en algún momento se dé cumplimiento a la llamada 53 que ella tanto espera, la llamada de Sonny. Esto va configurando en ella, lo que ha de mostrar el autor como la fantasía que, en algún momento, esa llamada sucederá. En efecto, el autor permite el cumplimiento de la fantasía de Delia. Suena el teléfono, Delia, como de costumbre, espera que sea su amante, quien le contesta del otro lado, para suerte de ella, arrepentido y pidiendo el perdón por sus faltas. Sin embargo, aunque Delia tiene la potestad de perdonar y acabar con sus penas le niega el perdón. Asunto que permite una vez evidenciar la fuerza con la que ese significante de abandono opera en su vida, al punto de continuar en el tiempo. Finalmente, el autor nos muestra que el cumplimiento de aquella fantasía, era a la vez, una elaboración de Delia. Es decir, la llamada por parte de Sonny no se efectuó, en vista que él había muerto ese día dos horas antes, aproximadamente. Esta relación de Delia con lo fantástico permite dar cuenta de otra manera particular del goce, a saber, la imaginarización de este, en tanto, la función de lo imaginario tiene gran valor y el sujeto disfruta con la creación de elementos que, en el caso de Delia, les permitan tramitar de algún modo su realidad. Todo esto, permite aludir a la amplitud del concepto de goce. Amplitud que posibilita la manifestación conjunta en un mismo sujeto. No siempre es necesario que el goce implique sufrimiento, lo verdaderamente relevante en la función que tiene dentro de la singularidad del sujeto y que le permite la instalación en la subjetividad del mismo cuando se instala allí. Llama el teléfono Delia es un caso en el orden de lo imaginario, en tanto literatura, que permite tener elementos de comprensión para la cotidianidad. 54 Fenómeno del goce en el cuento El río (1956) El río, es uno de los dieciocho cuentos que forman parte del libro, Final del Juego, publicado en 1956 por la editorial Presentes. Dicho libro, se divide en tres partes y se hizo con la intención de ser un juego para el lector en tanto posee tres niveles de lectura, coherencia y comprensión, siendo el nivel uno el correspondiente a los cuentos más accesibles y, el nivel tres, alude a los cuentos más densos, complejos e incomprensibles. Por su parte, el río es el tercer cuento de la primera parte que, por su contenido, podría ser considerado en un nivel dos de dificultad. En él, hay una relación heterogénea y discontinua del tiempo, en donde, no hay divisiones claras que permitan evidenciar que aconteció primero y qué después, lo que causa que, para este cuento, estén sujetas variedad de interpretaciones posibles. Se podría decir que el río da cuenta de un matrimonio en donde probablemente los años y las particularidades del mismo han ocasionado una crisis en la mujer. Crisis que da la impresión de ser frecuente, al punto que el hombre (los llamó así, en vista que el texto no ofrece sus nombres) se acostumbra a ella, la ignora, la tolera, la deja que se quede y permanezca allí. Crisis que lleva a la mujer a amenazar constantemente a su esposo, entre enojos y tristezas, a suicidarse en el río Sena. Amenazas que, entre la repetición y la rutina, dejan de tomar sentido y se vuelven parte cotidiana de la vida en pareja. Además, muestra el relato que, en algunos momentos la salida, la reconciliación, el silencio de esta queja, era posible gracias al encuentro entre sus cuerpos y la inmersión de nuevo en la “vida real”. 55 Es confuso percatarse del momento en que esta mujer accede a su suicidio. Toda la trama del cuento se ofrece desde la perspectiva del hombre, de quien ha de desarrollarse el siguiente análisis, tratando de reconocer aspectos fundamentales de su subjetividad y cómo la manera en que se desenvuelve el relato permite identificar cual es la relación que se establece entre el goce y la forma en que este personaje, por medio del autor, nos da cuenta de la muerte de su querida esposa. En un primer momento, el hombre se encuentra en una conversación con su mujer que, por lo visto, él no le escucha, está ausente. En este dialogo, al parecer virtual e imaginario, le expresa a la mujer su familiaridad con los enunciados de la misma, acerca de su lanzamiento al rio Sena. Además, le da a conocer la poca atención que le presta a los mismos, en vista que en ocasiones lo vence el sueño y simplemente se deja ir por él, sabiendo que en algún momento sentirá a la mujer junto a sí, quizá llorando, quizá despertando a la once, como siempre. Continua el relato mostrando aquel diálogo que se dirige esta vez a la actitud prepotente y burlona del hombre, subestimando y tomando por engaño, chantaje y escenas patéticas las amenazas de la mujer. Tanto, que le propone que se relacione con alguien más inteligente que él a fin de crear un vínculo más armonioso. Además, aunque no menciona la razón del malestar de su esposa, le expresa su escucha, su paciencia, su tolerancia con esa situación. En medio de ello, va entrando en sus sueños, en donde se lleva los gestos que aún encuentra llamativos de su mujer y se permite empezar a soñar allí, en donde, según él, nadie se ahoga. Sin embargo, aquel hombre se pregunta por qué sigue viendo a la mujer allí, acostada junto a él, si ella ya había tomado la decisión de irse, de ahogarse, de cambiar su lecho acolchonado por uno más ancho, frágil y cambiante. La ve dormir y así, con esa quietud, vuelve 56 a notar en ella aquellos gestos que le eran gratos. En aquel instante, el hombre refiere una confusión al no saber si en verdad la mujer se había marchado o era algún sonido producido en medio de letargo. Lo que es cierto, es que este la siente allí, junto él, en su cama. En aquella cama, acontece un solemne ceremonial, en el cual, lentamente el hombre comienza a dominar a la mujer hasta conducirla, según parece, a la consumación del acto sexual. Hecho por cierto curioso, en vista que de repente y sin mediación alguna, la mujer va apareciendo poco a poco descrita mojada, desnuda, con los ojos abiertos y entre las piedras del muelle donde en medio voces y gritos, la acaban de sacar, seguramente sin vida, seguramente a causa del suicidio en el río Sena, del cual, hablaba siempre, pero al mismo tiempo, donde no se sabe en qué momento ocurrió ¿Será real todo lo que el hombre describía que vivía? ¿No será acaso un recuerdo en el que este se refugia y se satisface? ¿Por qué rememorar una y otra vez el dolor de una pérdida de esas características? ¿Qué encuentra este hombre en todo ello para quedarse allí? Las anteriores, son preguntas que podrían permitir descifrar la relación entre el goce y lo particular de este personaje. Al parecer, este hombre se encuentra divagando en medio de un recuerdo, de una fantasía. En esta, sostiene un dialogo con la mujer, específicamente retomando escenas que posiblemente sucedieron junto antes de la muerte de aquella. En ese dialogo, este hombre le habla con toda tranquilidad, le expresa su sentir, sus ideas, pero ella no responde. Tal parece, aquí es posible observar un rasgo especifico relacionado con la imaginarización del goce, en tanto, el estar atrapado y, al parecer, disfrutar de un suceso en el orden de lo imaginario permite a este hombre la tramitación de su existencia. El divagar en todo ese acto ceremonial para, finalmente, dar a la mujer por muerta, posiblemente sea un recorrido 57 que se repite y que, aparentemente, por doloroso que sea, genera una suerte de satisfacción en este hombre. De otro lado, es posible ver un rasgo característico del paradigma III, el goce imposible, que refiere a la transgresión como vía de acceso al goce. Como se ve en el relato, este hombre procuraba no saber nada de la queja de su mujer y es solo cuando ella comete el acto, en medio de lo que él nos cuenta, cuando advierte la importancia de aquellos reclamos y, posiblemente la culpa de no hacer nada al respecto, lo haya llevado a formar la fantasía de rememorar todo lo sucedido y, castigarse de esa manera, por lo que dejó de hacer. En definitiva, es posible notar el goce, observando los rasgos de la singularidad del relato y, como el personaje, se mueve dentro del mismo. En este caso, es curioso asistir al recuento de alguien que ha vivido una escena traumática y, en aras de la culpa, goza, si se me permite la expresión, de manera múltiple y diversa. El goce es un elemento presente y, a pesar de la densidad de la narración, fue posible avizorarlo y dar cuenta de él. Fue posible, pesquisarlo, bordearlo, ver, una vez más, su manifestación, a veces tan dañina, a veces tan constructiva, pero siempre haciendo parte del goce. Fenómeno del goce en el cuento El otro cielo (1966) El otro cielo, es el último de los ocho cuentos que hacen parte del libro Todos los fuegos el fuego. El mismo, es el cuarto libro de cuentos encontrado en la obra de Julio Cortázar y, fue publicado por primera vez, en 1966 por la editorial suramericana. Además, muestra el dominio y la fascinación del autor por el género del cuento, navegando y creando con gran habilidad relatos literarios dignos de admirar. 58 El otro cielo, inicia con la narración de un hombre que poco a poco, va dando a conocer asuntos importantes de su cotidianidad. Cuenta como, en algunas ocasiones, disfruta de deambular por las calles, por su barrio preferido, situado entre cafés, galerías, burdeles y todo tipo de vicios y vehículos de placer; queriendo encontrar siempre a Joisane, la mujer con la que compartirá la noche. Además, refiere que esa actividad es el mejor antídoto frente a la aburrición que vive siendo corredor de bolsa y poseedor de una familia. Este personaje, refiere que realiza esta actividad desde hace bastante tiempo y que, incluso, todo sucedía, a veces, con una suerte de naturalidad. Ese lugar, era su patria secreta llena de preferencias callejeras en donde fue a quitarse la infancia y desde ese momento se vio seducido por aquel falso cielo. Cielo que describe como un paraíso colmado de mujeres, bebidas, lencerías, habitaciones, perfumes y todo lo que una persona, cansada de una familia y un trabajo, pudiese tener. En el relato se muestra, cómo este hombre acudía al presunto cielo desde muy temprana edad. Además, revela cómo las vivencias en aquellos lugares lo marcaron a tal punto de referir que “la antigua fascinación perdura siempre “(p.176). En la actualidad, estaba acompañado de su novia, Irma, a quien le ocultaba su patria secreta, su otro cielo. Lo hacía, según él, a fin de conservar su posición como buen marido, como buen futuro padre, como buen hijo. En medio del tránsito por su patria secreta se encuentra con Joisane, una prostituta que sirve como vehículo para contrarrestar lo que implica el mantenimiento de su vida familiar y que, gracias a la amenaza de un supuesto estrangulador de prostitutas que rodea la zona, esta le brinda la confianza de consumar el placer del paraíso en su habitación, situación que va creando entre 59 ambos innegables lazos de afecto que los lleva a frecuentar galerías, cafés, diálogos y momentos en la cama. Las veces que no amanecía en casa, su madre, le miraba entre sorprendida y avergonzada; situación que era resuelta con chocolates y flores cómo muestra del final de la ofensa. Sin embargo, la mercenaria relación con Joisane, aunque en medio de mentiras, esperas y condiciones, permitía que aquel hombre pudiera lidiar con su noviazgo, su conversación de sofá, su labor como corredor de bolsa. Esta relación, además de permitirle la continuación de su vida “normal”, era una parte fundamental de su otro cielo; no importaba si estaba sujeta a tener que esperar cada vez que Joisane se encontraba ocupada con otros clientes o cuando su amo la reclamaba cada vez que quisiera. No importaba si la honestidad por parte de ella se encontraba ausente o si la seriedad, la consolidación, el establecimiento de algo era ignorado allí. Lo importante era habitar en aquel mundo diferente en donde no se pensaba ni en Irma, ni en horarios y siempre al azar de los encuentros y de la suerte. En aquel escenario secreto, rondaba la amenaza y el temor constante de Laurent, un asesino dedicado a matar prostitutas. Gran parte del relato se ocupa en mostrar los efectos que produce en el personaje y su paraíso secreto la amenaza de este hombre, para todos, desconocido. Se describe la tristeza y frustración que experimenta este hombre al ver como su patria secreta, su refugio, su reposo verdadero se veía permeado por el miedo, la sospecha, la amenaza de un nuevo ataque de Laurent. Todo esto, provocó que aquel paraíso no fuera el mismo. Este hombre deambulaba en la soledad de los cafés y el frio de la nieve junto a Joisane a fin de encontrar el calor y el refugio de 60 los amigos. En alguna ocasión, una vez pasaron la noche entre vinos, cafés y tertulias se dirigieron a ver la muerte pública de un presunto envenenador de cafés de cuenta de la guillotina. Muerte que se conectaba al temor que existía frente al asecho del asesino y que hacía cada vez más intransitable aquella patria prohibida. En aquellos días, este hombre había desmejorado bastante y le parecía vergonzosa e inconciliable la idea de regresar a su hogar a fin de retornar a la supuesta protección que este le brindaba frente al asesino. Lentamente se apoderaba de él la necesidad de renunciar a su patria secreta, el miedo del asesino y la nostalgia por los días de dicha en su santuario de felicidad. Sin embargo, con dificultad trataba de conservar la tenue esperanza del final de aquel oscuro momento. Justo en ese instante, en una de esas casualidades que, al final, no lo son tanto, se encuentra con su querida Joisane, quien le da la noticia que, finalmente, todo había terminado y que el asesino había sido capturado en flagrancia luego de dar muerte a otra mujer. Además, que su nombre era Paul y que era Marsellés. Lo que generó en este hombre que pudiese retornar a su patria secreta entre la compañía de Joisane, las copas de vino, las pipas, los paseos por las galerías y las tazas de café. De otro lado, en ese entre tiempo había muerto el sudamericano a causa de una repentina enfermedad, solo y en un cuarto de hotel. Este, era uno de los sospechosos frente al asesinato de las mujeres, el cual, una vez se capturó Paul, quedó descartado. Ambas muertes fueron las primicias dadas una vez se retornó a aquella patria secreta. Sin embargo, el aumento excesivo del trabajo a causa de la guerra, el casamiento con Irma, la espera de un bebé y, sobre todo, el sentir que estas muertes en el barrio, de alguna 61 manera, eran la suya, provocaron el destierro de este hombre de su patria y el establecimiento en su lugar aburrido, monótono, poco feliz, pero seguro. Lo anterior, permite ilustrar elementos específicos dentro de la trama y la subjetividad de este hombre lo cual, a su vez, posibilita configurar su manera particular de vérselas con el goce y de hacer con él. En primer lugar, destacar el nombre que tenía su íntima compañera Joisane; nombre que tiene escritura y sonido de increíble parentesco con la palabra Jouissance, la cual significa goce en francés. Hecho curioso es que su compañera, que era parte crucial de su otro mundo, su otro cielo, su patria secreta, representaba, junto a los demás elementos constituyentes de dicha vida, las dos formas características en que aparece el goce dentro de este relato. Ella, se manifiesta como lo que este hombre siempre encuentra, casi sin buscarlo; aflora, cómo aquello prohibido pero que, este hombre, siempre desea; se muestra, como su compañera casi inesperable que le da sentido a su aburrida vida familiar y laboral. Siendo esta una forma extraordinaria de ejemplificar la manera en que aparece el goce en la vida de los seres hablantes, lo cual, nos brinda un parentesco con entre Joisane y el goce más allá de su parte escritural. Una de las formas del goce que aparece en el relato corresponde al goce imposible. Esto, en vista que, la satisfacción que generaba en el hombre su patria secreta requería de un dote de transgresión para que fuese posible. Cada vez que este hombre buscaba en galerías, cafés y burdeles la diversión junto a Joisane, transgredía su ley representada en el trabajo y la familia. Representada, a través de Irma, su madre, su trabajo de respetado corredor de bolsa que no le bastaba y, por lo demás, según él, le aburría. 62 Esta manera de gozar es muy característica en el relato al mostrar como este hombre encontraba su felicidad en ese paraíso, ese cielo, esa patria que sentía casi suya y que siempre que accedía e a ella, corría el riesgo de perder a su familia y su trabajo, cosas que le aburrían, pero que, al mismo tiempo, eran importantes. Quizá, este hombre se percataba de ello, sin embargo, como sucede en esta modalidad de goce, por decirlo en palabras sencillas, la satisfacción que se pretende alcanzar es mayor y, de alguna manera, la transgresión vale la pena. Asimismo, es curioso ver como estos dos cielos constituyen, configuran y conforman una unidad subjetiva que dan cuenta, en ese sentido, de otra manera de gozar presente en el personaje principal de la narración, a saber, el goce normal. A pesar de que a este hombre le era necesario poner en riesgo para poder acceder al lugar donde encontraba su satisfacción, el relato da la impresión de que eso formaba parte de un funcionamiento, una lógica, una trama. En ese sentido, lo que aparentemente es una división entre un cielo y otro cielo, en realidad puede ser considerado como un conjunto, en el cual, una cosa permite el funcionamiento de la otra. Al establecerse una lógica entre aquellos componentes en la vida de este hombre, es posible plantear la hipótesis que, dentro de su subjetividad, el goce aparece como asunto en el orden de lo normal, que permite, al mismo tiempo, un funcionamiento y una continuación de su vida cotidiana. Es así como, Irma y Joisane, en su subjetividad pueden constituir un conjunto. Asimismo, su trabajo y las galerías, lo cafés y los burdeles, hacen parte del mismo. Y, por supuesto, su cielo, su hogar, su comodidad, pueden unirse al conjunto frente a su otro cielo, su paraíso, su patria secreta. Es allí, donde el goce normal posiblemente encuentre cabida y, en general, el fenómeno del goce es ilustrado en la vida de este personaje como ejemplo de la vigencia de la teoría psicoanalítica en el drama de la subjetividad de los seres hablantes. 63 Conclusiones La conceptualización del goce por parte de Lacan, al presentarse de manera tan amplia y con varios cambios a lo largo de su obra, permite tener un abanico de posibilidades conceptuales, lo cual, desde esa condición favoreció la comprensión del fenómeno de goce en los cuentos seleccionados y el poder determinar bajo que modalidad del mismo se amparaba la manera en que se daba la resolución de la satisfacción en algunos personajes. En ese sentido, gozar, aunque implique como elemento común la satisfacción del sujeto, no va a ser lo mismo. Hay subjetividades en donde el gozar refiere la satisfacción de otorgarle sentido a algo y será imaginaria; en otros casos será en lo simbólico o, en otros, en lo real y por parte de la trasgresión; también los hay donde la satisfacción está dentro y hace parte de un sistema y donde está afuera y hay que buscarla. Por supuesto, puede ser posible evidenciar rasgos de una y de otra manera de gozar dentro del mismo sujeto. Por parte de Llama el teléfono, Delia (1945), se pudo encontrar que la manera en la que el personaje principal, Delia, se relaciona con su satisfacción, corresponde a lo que Miller (199) categoriza dentro del paradigma I y II, los cuales corresponden a la imaginarización y la significantización del goce respectivamente. Asimismo, se encontró de parte del cuento el río (1956), elementos que daban cuenta que el personaje, el cual, al mismo tiempo contaba la historia, tenía rasgos característicos de dos formas del goce, las cuales aluden a la imaginarización del goce y, al goce discursivo. Estas maneras de gozar reposan en rasgos muy particulares de lo que el personaje mostro estar presente en su singularidad. 64 Finalmente, el cuento el otro cielo (1966), reveló el goce imposible y el goce normal, como las formas más notorias de gozar que tenía el personaje principal frente a la vinculación con su propia satisfacción. Estas formas, revelaban, al mismo tiempo, rasgos característicos de la subjetividad del mismo, lo que enriquece este trabajo al pesquisar y descifrar la manera en que estas formas operan. De esta manera, se deja la puerta abierta frente a posibles interpretaciones frente a los cuentos y al concepto de goce, siem