Comprender para participar, actuar, crear y transformar 25 años de investigación en el campo de la comunicación   Comprender para participar, actuar, crear y transformar :25 años de investigación en el campo de la comunicación / Liliana del Rosario Raigoso Contreras, Betty Martínez Ojeda, María Teresa Muñoz Pico...[y otro más]. Bogotá : Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO, 2022. ISBN: 978-958-763-538-6 263p.: il. 1.Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO -- Facultad de Ciencias de la Comunicación -- Historia -- Colombia 2.Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO -- Facultad de Ciencias de la Comunicación -- Investigaciones -- Colombia 3.Educación superior -- Investigaciones -- Colombia 4.Investigación Científica -- Colombia 5.Educación -- Investigaciones -- Colombia 6.Comunicación -- Investigaciones i.Martínez Ojeda, Betty ii.Muñoz Pico, María Teresa iii.Rodríguez Páez, Luis Carlos. CDD: 378.12 C65c BRGH Registro Catálogo Uniminuto No. 104222 Archivo descargable en MARC a través del link: https://tinyurl.com/bib104222 ® Corporación Universitaria Minuto de Dios - UNIMINUTO. Todos los capítulos publicados en Comprender para participar, actuar, crear y transformar 25 años de investigación en el campo de la comunicación, fueron seleccionados de acuerdo con los criterios de calidad editorial establecidos en la Institución. El libro está protegido por el Registro de propiedad intelectual. Se autoriza su reproducción total o parcial en cualquier medio, incluido electrónico, con la condición de ser citada clara y completamente la fuente, siempre y cuando las copias no sean usadas para fines comerciales, tal como se precisa en la Licencia Creative Commons Atribución – No comercial – Sin Derivar que acoge UNIMINUTO. Comprender para participar, actuar, crear y transformar 25 años de investigación en el campo de la comunicación Presidente del Consejo de Fundadores   P. Diego Jaramillo Cuartas, cjm Rector General Corporación Universitaria Minuto de Dios–UNIMINUTO   P. Harold Castilla Devoz, cjm Vicerrectora General Académica   Stéphanie Lavaux   Subdirectora Centro Editorial-PCIS   Rocío del Pilar Montoya Chacón   Rector Bogotá Presencial   Jefferson Enrique Arias Gómez   Vicerrector Académico Bogotá presencial   Nelson Iván Bedoya Gallego   Director de Investigación Bogotá presencial   Benjamín Barón Velandia Coordinador de Publicaciones Bogotá presencial   Jonathan Alexander Mora Pinilla   Decana Facultad de Ciencias de la Comunicación Eliana del Rosario Herrera Huérfano   Autores Liliana del Rosario Raigoso Contreras Betty Martínez Ojeda María Teresa Muñoz Pico Luis Carlos Rodríguez Páez Asistente editorial Leonardo Alfonso Bernal Prieto Corrección de estilo  Nathalie de la Cuadra Diseño y diagramación   Magaly Rodríguez Herrera Imagen de portada Javier Fernando VIllamil Velásquez Marisabel García Acelas   Fotografía Minga muralista Toribío, Cauca (2017) Impresión Editorial Minuto de Dios Corporación Centro Carismático Minuto de Dios Impreso en Colombia - Printed in Colombia Primera edición: agosto 2022 200 ejemplares   Proceso de arbitraje doble ciego:  Recibido del manuscrito: noviembre de 2020 Evaluado: enero de 2022  Ajustado por autores: febrero 2022  Aprobado: marzo de 2022   Corporación Universitaria Minuto de Dios–UNIMINUTO Calle 81 B # 72 B – 70   Bogotá D. C.–Colombia 2022 Tabla de Contenido Presentación ........................................................................................................................9 Introducción ................................................................................................................13 Capítulo 1 Contexto de creación de la Facultad ........................................................ 17 Capítulo 2 Apuesta epistemológica de la Facultad ..................................................31 Capítulo 3 Historia de la investigación en la Facultad de Ciencias de la Comunicación .................................................................79 Capítulo 4 Nacimiento de las líneas de investigación .......................................... 107 Capítulo 5 25 años entre preguntas, comunidades, metodologías .............. 131 Capítulo 6 Divulgación y apropiación del conocimiento .....................................149 Capítulo 7 Conclusiones .............................................................................................................163 Apéndices Algunas pistas para los jóvenes investigadores ..............................175 Facultad de Ciencias de la Comunicación de UNIMINUTO: la investigación en comunicación durante 2020-2021 ................. 185 Lista de investigadores y personas relacionadas con los procesos investigativos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, de UNIMINUTO 1994-2019 .............................................199 Anexo 1 Algunos productos generados en la Facultad (1996-2019) ....... 201 Autores ..................................................................................................................... .225 Índice de Figuras .......................................................................................................229 Índice de Anexos .........................................................................................................231 Referencias ..............................................................................................................233 A la memoria de Martha Bernal y David Moreno, quienes nos enseñaron que la mejor investigación es aquella que se hace desde el sentipensar, más allá de la razón, buscando en el corazón. 9 Presentación Cuando hablo de investigación no puedo dejar de pensar en qué me llevó a encaminarme por esta vertiente, aun teniendo en la cabeza la idea de que la comunicación solo se relacionaba con los medios de comunicación. Claro, era muy joven cuando entré a la Facultad y no sabía mucho más allá de lo que me habían comentado acerca de la comunicación asociada con el periodismo, específicamente con la presentación en noticieros. Por eso, cuando tuve la primera clase de investigación mi panorama cambió por completo. Era una mañana de febrero de 2004, todos estábamos expectantes; de pronto cruzó la puerta una mujer joven, de tez blanca, con una voz un poco fuerte, nos saludó y nos dio la bienvenida a su clase. La primera tarea que nos dejó fue leer un texto de Carl Sagan, se llamaba “No hay preguntas estúpidas”. Debo confesar que amé y amo ese texto porque nos muestra que la investigación surge de nuestra capacidad de preguntar, pero esa capacidad se ha ido disminuyendo por el miedo al escarnio o por la simple creencia de que todo ya está dicho. Cada vez más nuestros jóvenes se vuelven reacios a preguntar, les da miedo verse como los sabiondos del salón o piensan que sus pre- guntas no son válidas, que los van a regañar o que se van a burlar de ellos. Se les está dificultando sorprenderse por el mundo que habitan porque los adultos les hemos coartado su poder de imaginar. Solo 10 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Presentación piensen en lo que hace un padre con un niño que pregunta mucho, al final se cansa y le dice: “las cosas son así porque si”; ese niño crece con la idea de que la respuesta a todo es “porque sí” y de esa manera resuelve cada incógnita que se le atraviesa en el camino. Por eso, cuando Sagan me dijo a través de su texto la siguiente fra- se: “No hay preguntas estúpidas, hay estúpidos que no preguntan”, entendí que no quería dejar de preguntar, que me interesaba saber más sobre el mundo, pero, sobre todo, que necesitaba aprender más acerca del campo de la comunicación. De ahí en adelante me di a la tarea de formarme como investigadora en comunicación. Empecé a leer a Jesús Martín Barbero, Luis Ramiro Beltrán, Juan Díaz Bordenave, Rosalia Winocur, Rosa María Alfaro y un sinnú- mero de autores que me enseñaron diversas cosas sobre el campo y me invitaron a profundizarlo cada vez más y más. Con el tiempo me encontré con otra valiosa lección: la investigación es un pro- ceso que se nutre de la necesidad de reflexionar y aprender sobre el entorno y todo aquello que nos rodea, y en ese ejercicio se pone sobre la mesa el pensamiento y el sentimiento. A esto se le llama sentipensar, un concepto complejo y hermoso que Orlando Fals Borda explica con mucha claridad. En eso me la he pasado en estos once años de experiencia acadé- mica, sentipensando, pero no solo lo que hago como investigadora, también como docente, madre, esposa, hija, amiga, compañera, entre otros roles. Sentipensar la vida me ha permitido darle un sentido diferente a cada rol y a reconocer que la investigación es un camino lleno de miles de aprendizajes. En ese camino, te encuen- tras con gente diversa que te va regalando un poco de sí y también se lleva un poco de ti. En el encuentro de saberes que se logra a través del ejercicio de la investigación, no solamente es válida la palabra del investigador; de hecho, las comunidades juegan un rol fundamental en la com- prensión y validación de estos procesos, y por eso son tan valiosos. La pedagogía de la palabra se funde en un sinfín de enseñanzas que 11 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Presentación no solo permiten darles respuesta a las preguntas, sino también buscar fuentes de solución a los problemas. Al final del día, lo más significativo de todo es la enorme satisfacción que se siente en el corazón y la incalculable cantidad de aprendizajes que quedan para la vida. Así como yo, muchos de los investigadores de la Facultad de Cien- cias de la Comunicación de la Corporación Universitaria Minuto de Dios (UNIMINUTO) han venido trabajando en el sentipensar, en la pedagogía de la palabra, en la comprensión de los problemas que afectan los territorios, en la capacidad de crear y transformar, en la urgencia de generar nuevas utopías en un país que parece haber perdido el horizonte. Han sido veinticinco años en los que los docentes hemos dejado un pedacito de nosotros en más de un centenar de investigaciones. Cada ejercicio indagativo es un reflejo de las preguntas, los vacíos y las esperanzas de los investigadores relacionados con las teorías, metodologías y realidades del contexto. En ese sentido, este libro no solo busca mostrar lo que ha sido este cuarto de siglo de investigación profesoral, sino también cómo esta investigación se ancló a un contexto de país, de región, de mundo. Se identifican las teorías más significativas que orientaron las pro- puestas epistemológicas de los docentes para que el lector pueda comprender cada manera de entender la comunicación. Se plantean nuevos retos que no son aplicables solamente a la Facultad, sino que además responden a la transformación constante del campo y a las nuevas líneas de indagación que han venido surgiendo con el tiempo. Este libro parte de la experiencia de la Facultad para contarle a académicos, investigadores, estudiantes y, en fin, a todo aquel que se interese en el campo de la comunicación cómo la investigación nos ha marcado, transformado y retado. Porque la investigación que hemos hecho se ha construido con las comunidades, con sus luchas, sus sueños y sus resistencias. Creemos en una nueva Co- lombia, justa, equitativa, honesta, pacífica. Nuestra experiencia bien 12 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez puede servir de ejemplo a otras Facultades que estén en el proceso de repensarse. En definitiva, este no es un ejercicio endógeno, esta es una necesidad latente de sistematizar nuestro camino para que no solo nosotros aprendamos de él. Por eso, querido lector, lo invitamos a adentrarse en nuestra historia para aprender de ella y para que usted se vea en ella. Liliana del Rosario Raigoso Contreras Docente investigadora, Facultad de Ciencias de la Comunicación 13 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Introducción Investigar, hacer preguntas, reflexionar son procesos anclados a la esencia del ser humano. El valor de hacer preguntas radica en la curiosidad insaciable de todo investigador, quien preocupado por la realidad que lo circunda, la cuestiona constantemente. Esos cues- tionamientos dan paso a reflexiones y debates que con el tiempo se convierten en ejercicios transformadores en los cuales la realidad adquiere un sentido de cambio claramente necesario. En este orden de ideas, la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC) de la Corporación Universitaria Minuto de Dios (UNIMINU- TO), desde sus inicios, en febrero de 1994, ha sido consecuente con estas reflexiones y las ha anclado a los principios fundamentales institucionales, en los cuales se evidencia una latente preocupación por la realidad del país. Por tanto, se ha mantenido el propósito de estimular y favorecer el desarrollo de proyectos de investigación aplicada, asociados al contexto social, político y económico de Co- lombia. Así entendida, la investigación es, por un lado, el vínculo entre la responsabilidad social y la pertinencia de la actividad aca- démica con las comunidades, sobre las cuales ejerce influencia la Universidad; por otro lado, es el soporte teórico-metodológico de la actividad formativa de la investigación curricular y el eje de di- reccionamiento de las líneas de investigación de la Facultad. En ese sentido, la FCC, preocupada por la comunicación frente al desarrollo humano y social, y acorde con sus principios fundadores, 14 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Introducción parte de una investigación en comunicación participativa, democrática y ciudadana. Esta investigación está centrada en la responsabilidad social de su ejercicio y en el rigor científico. Por eso, durante estos 25 años de funcionamiento (1994-2019) los docentes de la Facultad han desarrollado más de un centenar de proyectos de investigación articulados a la comunicación como proceso generador de participación y transformación. Cada uno de estos estudios está ajustado a las diferentes líneas que se han establecido, dependiendo de cada momento histórico. Muchos de los trabajos han merecido reconocimientos académicos y sociales y su impacto ha sido visible en el contexto. Dado que durante estos años la investigación aplicada ha atravesado diversas realidades sociales y varios de los procesos de la Facultad se han ido transformando, surge la necesidad de sistematizar este ejercicio. Se trata de tener una mirada holística y organizada sobre el espectro de la práctica investigativa en este tiempo. Por eso, el presente libro responde a la necesidad de reconocer las investigacio- nes producidas por los profesores-investigadores de la FCC. En esta publicación, se visualiza la especificidad temática, la recurrencia de los problemas abordados, su pertinencia social y la dimensión del aporte a las líneas de investigación establecidas. Asimismo, se definen los principales campos de interés interdisciplinarios, las poblaciones con las que se ha trabajado, los métodos y enfoques que han direccionado los procesos investigativos en este cuarto de siglo que lleva funcionando la Facultad. El lector se encontrará en este texto con varios apartados que le permitirán comprender los hitos más importantes de la investi- gación en la Facultad; además, con la identificación de las distin- tas propuestas teóricas que le dan sustento epistemológico a la investigación que se ha desarrollado a lo largo de su historia. De esta manera, se hace un acercamiento a los debates que se dieron para la creación de las líneas de investigación, y a través de di- versas gráficas se busca que el lector comprenda el impacto de la investigación dentro de los procesos desarrollados por la Facultad. 15 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Introducción Este libro está dirigido tanto a investigadores, como académicos del campo de la comunicación y estudiantes que quieran aprender a través de la experiencia que ha desarrollado la Facultad durante 25 años. Lo que se encontrará en estas páginas no es solamente el retrato de una experiencia amplia, sino una muestra del compro- miso social y político que la Facultad ha asumido desde sus inicios. En coherencia con lo que se articula en su discurso, los profesores se han inclinado hacia una investigación comprometida con la comprensión para la transformación y con la apertura de espa- cios de reconocimiento de saberes desconocidos e invisibilizados por las estructuras de poder colonial. Ha sido un cuarto de siglo atravesado por múltiples cambios en las matrices culturales que sustentan la construcción subjetiva del mundo y los investigadores han tratado de conectarse con esos cambios, buscando compren- derlos de manera plena. En el capítulo 1, se hace un breve acercamiento al contexto de crea- ción de la Facultad, para entender lo que estaba pasando en el mundo y específicamente en Colombia, en la época cuando se fundó. En el capítulo 2, se abordan las bases epistemológicas sobre las que se ha sustentado la Facultad y las investigaciones que se han desarrollado en esta. Es un recorrido muy interesante por la epis- temología clásica de la comunicación, el enfoque de comunicación asociada al desarrollo humano y la búsqueda del cambio social, la pedagogía de la comunicación y la comunicación desde las visua- lidades. En el capítulo 3, se recogen los hitos más importantes en la historia de la investigación en la Facultad; se habla de la teoría y del posicio- namiento de las epistemologías latinoamericanas que marcaron las bases teóricas de las investigaciones. En el capítulo 4, se plantea la necesidad de enfocar las investiga- ciones en líneas especificas relacionadas con las inquietudes de los investigadores y se hace referencia al nacimiento de los grupos 16 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez de investigación con relación a las políticas de medición de grupos de Colciencias. En el capítulo 5, se muestra cómo la Facultad ha generado espa- cios para la difusión y socialización del conocimiento que se ha producido desde la investigación; mientras que en el capítulo 6, se evidencia lo que han sido los problemas, los métodos, los tipos, las comunidades y demás elementos que atraviesan los ejercicios investigativos desarrollados en la Facultad. En el capítulo 7, se plantean algunos de los aprendizajes y las re- flexiones surgidas a partir de las investigaciones desarrolladas en la Facultad. Por último, en los apéndices, se hace un recuento de la investigación llevada a cabo en la Facultad en el periodo 2020-2021 y algunos retos por venir. En ese sentido, esta publicación les plantea el reto a los investiga- dores en comunicación de ser coherentes con lo que se piensa y se hace, con el fin de crear más espacios de debate que permitan transformar la realidad de las poblaciones vulnerables del país. Además, busca que los docentes-investigadores en este campo se preocupen por formar jóvenes comprometidos con su entorno, ya que si estos jóvenes son capaces de reconocer lo que los afecta, pueden hallar la voluntad de cambiarlo. Para esto, se pueden apo- yar en la creación, la experiencia gráfica y visual, la gestión de la comunicación, la comprensión de la cultura, la participación y la educación. 17 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1 Contexto de creación de la Facultad En el inicio… Todo investigador es primariamente un ser ligado a una experiencia vital, en el seno de estas relaciones donde se generan las tareas y problemas que impulsan el trabajo investigativo, pero donde también se expresan los intere- ses que dan orientación y sentido a su práctica cotidiana. Paul Ricoeur (citado en Torres, 1996, p.75). A primera hora de la mañana, un lunes de febrero de 1994, en una pequeña oficina de tres espacios: decanatura, secretaría y sala de profesores, con una mesa redonda de seis puestos, exaltados y algo nerviosos, con la ilusión de los sueños que se inician y bajo la orientación de la decana Gladys Daza, ocho docentes de distintas disciplinas y una secretaria se preparan para comenzar lo que había sido hasta entonces una propuesta soñadora que empezaba a concretarse ese primer semestre del año con 28 estudiantes. Por los corredores circulaban el bullicio y la alegría, ¿quiénes de ellos serían los nuestros? La expectativa crecía, la primera clase 18 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad tendría inicio en un amplio e iluminado salón a la izquierda de la oficina a las siete en punto. Los 15 estudiantes de la jornada diur- na completamente expectantes y alineados muy ordenadamente esperaban a la profesora que puntual apareció en el marco de la puerta. “Buenos días, bienvenidos a la Facultad de Comunicación Social-Periodismo de la Corporación Universitaria Minuto de Dios”, todos sonrientes respondieron al saludo. Betty Martínez Ojeda Docente-investigadora Facultad de Ciencias de la Comunicación Una Facultad, miles de sueños En febrero de 1994 abrió las puertas lo que en su momento se de- nominó Facultad de Comunicación Social-Periodismo de la Cor- poración Universitaria Minuto de Dios (UNIMINUTO). Se le dio el nombre del único programa que ofrecía para esa época. Anclada en la filosofía cristiana de la Organización Minuto de Dios y con la experiencia del programa más longevo de la televisión colombiana (El minuto de Dios), se dio a la tarea de formar comunicadores socia- les-periodistas con un enfoque en la comprensión de las realidades para la transformación de estas. Convencidos de las necesidades del país y permeados por las tras- formaciones que acarreaba la nueva constitución estrenada en 1991, los docentes y directivos de la Facultad se pusieron la meta de impregnar a sus estudiantes con un sentido social, que sería su sello en todas partes. Por eso, en las clases no se hablaba solamente de técnicas o medios, sino también de procesos, relaciones y diálogo. Claramente los nuevos comunicadores tenían que ser críticos y para eso necesitaban conocer la historia del mundo y del país, para poder pretender de alguna manera cambiarla. 19 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad Por lo anterior, este primer capítulo se centra en esos aconteci- mientos que marcaron la historia del mundo y del país. Sucesos en los que se enmarcó la fundación de la Facultad y que de distintas maneras abrieron los caminos para que la universidad pensara seriamente en la necesidad de formar comunicadores sociales en un primer momento. También habla del proyecto educativo de la Facultad, sus inicios, lo que incentivó su creación y cómo a partir de la generación de espacios de discusión surgieron nuevos pro- gramas antes de terminar el siglo XX. Finalmente, se refiere a la hoy llamada Facultad de Ciencias de la Comunicación, que en la segunda década del sigloXXI le dio la bienvenida a cinco nuevos programas enfocados en fortalecer la mirada del campo por dis- tintos caminos que se entrecruzan. Primeros años de la última década del siglo XX La creación de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de UNI- MINUTO tuvo lugar en un contexto local y global, cuyo eje se cir- cunscribía a lo que los pensadores de la época definían como el fin de la modernidad y la entrada inminente de la postmodernidad. La década inmediatamente anterior había dejado en vilo los princi- pales paradigmas de constitución de la cultura occidental, lo que transformó definitivamente el panorama sociopolítico, cultural y económico a escala global. Se promovía, como nunca, el cuestio- namiento a los parámetros tradicionales de los campos de pensa- miento y acción de la modernidad. La política exterior de Ronald Reagan en Estados Unidos y su lucha contra el “imperio del mal”1, la guerra de Irak, los comienzos del neoliberalismo exacerbado Reagan-Thatcher, el surgimiento del sistema-mundo capitalista, 1 Discurso 23 de marzo de 1983, presentación de la Iniciativa de Defensa Estratégica. 20 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad la caída del muro de Berlín, entre otros, eran algunos de los signos predominantes de las transformaciones sin precedentes que per- mitieron la tesis del cambio de época. En ese sentido, se evidenciaba una fuerte tendencia a las grandes transformaciones, como producto de la obsolescencia de los más importantes presupuestos teóricos que habían definido el panorama de occidente hasta entonces. De forma irrefrenable se sucedían las expresiones de autodeterminación de las organizaciones sociales, la reivindicación del reconocimiento de la multiplicidad cultural, la autonomía y la lucha por los derechos de las poblaciones y los grupos menos favorecidos, aquellos que por tradición habían estado silenciados, al negársele la expresión de su propia voz. Las últimas décadas del siglo XX se caracterizaban por una compleja agitación política y social, en la cual el surgimiento de movimientos sociales, organizaciones y manifiestos, a nivel internacional, expre- saba las profundas inconformidades por las condiciones extremas de desigualdad e inequidad en el planeta, inmerso en el devenir del fenómeno de la globalización y la hegemonía de las sociedades industrializadas sobre los países ubicados en la periferia. En el mundo, la extrema pobreza, la violencia y el hambre eran fenóme- nos que tomaban dimensiones catastróficas e inmanejables, y que dejaban asoladas poblaciones enteras frente al avance irrefrenable de la sociedad de consumo. Según el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, (1994), el número de subalimentados en el planeta ascendía a 822 millones, de los cuales 63 millones habitaban en América Latina y en el Caribe. La ventaja de los países pertenecientes a la Unión Europea (creada en noviembre de 1993) y de Estados Unidos había alcanzado grados tan altos que el panorama global se polarizaba de forma insosteni- ble. La deuda externa contraída por los países en vías de desarrollo con Estados Unidos y otros países desarrollados incrementaron nuevas formas de colonialismo y explotación. Por tanto, el aumento 21 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad desmedido de la pobreza extrema en estos países se convirtió en un reto de superación constante e inalcanzable. Ante la incontrolable desigualdad global producto de los efectos del capitalismo en la etapa de maduración de la modernidad, la aparición de múltiples fórmulas de intervención —no siempre lo suficientemente efectivas y desinteresadas— produjo una suerte de sofismas de distracción ante la apremiante realidad de los pueblos sometidos a la inequitativa distribución de los recursos. Esto, en palabras de Arturo Escobar (1996), significaba una “conveniente dependencia” generada por un capitalismo fundamentado en la creación de poblaciones consumidoras. Esta situación suscitó, a la postre, una real transformación de la estructura social y llevó al final del siglo XX a la ubicación de los pobres como objetos de conocimiento y administración lo que generó un dispositivo técni- co-discursivo que dispuso al universo de lo social (Donzelot, 1979) en el centro de las disputas por el acceso a su administración por distintas razones: políticas, económicas o de prestigio simbólico. En las últimas décadas del siglo XX, como nunca, se hacían más re- veladoras las nociones de la ineficacia histórica de los Estados para enfrentar las contundentes problemáticas sociales que derivaban inevitablemente en conflictos sociales de grandes dimensiones. En una situación de aguda preocupación por lo social, los fenómenos y las problemáticas que de ello se derivaban, la pobreza, el conflicto, la violencia, la insalubridad y la falta de educación, entre otros, surge la necesidad imperiosa de su conceptualización y medición (Reyes, 2008). En las décadas en mención, ya se habían alcanzado de forma muy rigurosa y casi obsesiva las más concretas defini- ciones de las categorías problemáticas de la vida social, las cua- les cada vez eran más evidentes a escala global y necesitaban ser encajadas en los parámetros científico-técnicos del pensamiento occidental y en los discursos de la modernidad para su control y regulación. Lo que en términos de Foucault (1979) era una de las características más determinantes de la modernidad: la biopolí- tica o la administración y dominación por parte del Estado y otras 22 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad instituciones de las estructuras de sustentación de la vida, de su producción, sostenibilidad y optimización. El llamado biopoder, o la gubernamentalización de la vida social, parecía ser el signo de los tiempos en la última década del siglo. Conceptos como desigualdad y exclusión se advertían más como constructos mentales o indicadores, que como verdaderos fenó- menos apremiantes en el planeta. Sin embargo, no se podía hablar de una “teoría de la pobreza” (Reyes ,2008) y ello implicaba una gran dispersión de los abordajes sobre el problema. En algunos escenarios académicos, ya se coincidía en considerar el tema de la pobreza, más allá de una medición, como un asunto político y humanitario al cual se le debería ofrecer soluciones alternativas, distintas y urgentes. Las iniciativas surgidas desde diferentes ver- tientes parecían insuficientes ante el ya incuestionable descontrol de la desigualdad, recrudecida con la hegemonía del modelo neo- liberal en Occidente y su propuesta del desarrollo capitalista. Los fenómenos de inequidad habían llevado a su máxima expresión la vulnerabilidad social. En el caso de Colombia, el último año de la década de los ochenta había sido el más cruento en su historia: varias bombas, entre esas, en un avión de Avianca que cubría la ruta Bogotá-Cali, otra en las instalaciones del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en Bogotá y otra en el diario El Espectador, tenían a los colombianos sometidos a un miedo permanente, pues no se sabía ni cuándo ni dónde otra bomba podría explotar. Además, los asesinatos de Carlos Pizarro, Luis Carlos Galán y José Antequera, entre otros miembros de la política nacional, hacían pensar en el triunfo del narcotráfico sobre la democracia. Sin embargo, un grupo de jóvenes universitarios de instituciones públicas y privadas que estaban preocupados por la incapacidad de la Constitución de 1886 para afrontar los problemas políticos, económicos y sociales del país, le dieron esperanza a la población 23 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad a través de la creación del movimiento Séptima papeleta, que logró que en las elecciones de 1990 se incluyera una papeleta adicional con el fin de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, que le diera vida a una nueva constitución. Fue así como tras cuatro meses de deliberaciones, el 4 de julio de 1991, durante el Gobierno de César Gaviria, fue promulgada la Constitución de 1991, que reemplazó la Constitución de 1886 y trajo varios cambios, entre ellos, a la administración pública y la concepción de nuevos derechos en el país. Tres años después UNIMINUTO inauguró su tercera Facultad, que nació como Facultad de Comunicación Social y que en 2003 pasó a denominarse Facultad de Ciencias de la Comunicación, con el fin de dar cabida a nuevos programas y formas de comprender los procesos comunicativos y sus incidencias. Apertura de la Facultad En un contexto complejo, desde los puntos de vista subjetivo, social y epistemológico, pero con un gran compromiso y responsabilidad, UNIMINUTO abrió las puertas de su nueva Facultad, con el claro compromiso de asumir un gran desafío: generar una educación distinta en un área en la cual la institución tenía gran experiencia: la comunicación. Consciente de los retos que enfrentaría, la institución decidió ofre- cer al país una propuesta educativa pensada para constituirse en una óptima oferta de formación para el mundo laboral, que diera cuenta del sentido social que la hizo posible. La Facultad de Comunicación Social-Periodismo inició sus labores a dos años de la apertura de la Universidad, como la tercera de sus Facultades. 24 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad UNIMINUTO es una institución de educación superior que brinda una propuesta educativa, novedosa y alternativa, que tiene como misión la búsqueda de la excelencia académica en un marco de- mocrático de actualización permanente de sus procesos de au- toevaluación y a partir de los principios de interdisciplinariedad y flexibilidad curricular. Por eso, ante las necesidades urgentes del contexto social mencio- nado, el propósito de UNIMINUTO al crear una nueva Facultad de comunicación social era formar profesionales que enfrentaran los retos del nuevo siglo con la suficiente capacitación y sensibilidad para interpretar analítica y críticamente estos fenómenos inusua- les desde un campo disciplinar que igualmente se desplegaba con inusitada velocidad. En febrero de 1994 la Facultad de Comunicación Social-Periodismo de UNIMINUTO inició labores mediante el Acuerdo del Consejo Superior n.° 001 de 1993, en cumplimiento de la Ley 30 de 1992, código Icfes 41121. Ofrecía un programa académico profesional cuya característica fundacional era una novedosa concepción de la comunicación de vanguardia en su época, que implicaba la asun- ción del ser humano como preocupación central de las reflexiones académicas y como directriz coetánea de los principios filosóficos de la institución en la cual se encontraba inmersa. Esta institución, aunque joven, surgía visionariamente de la intensa experiencia so- cial que le precedía, desarrollada por una organización que durante medio siglo enfocó toda su actividad y esfuerzo hacia el desarrollo humano y social, y a la atención de las poblaciones más necesitadas. En su calidad de institución de educación superior, entendía como su función sustantiva la formación, y delegaba la investigación so- lamente a los ejercicios formativos. Sin embargo, desde sus inicios, por la orientación de la decanatura y por la natural necesidad de los docentes con recorridos investigativos extensos, se concibió inseparable el ejercicio académico de las prácticas de investigación en sentido estricto. 25 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad Este primer Proyecto Educativo de la Facultad (1997)2 se inscribió en los principios filosóficos fundamentales de la Universidad, decla- rando su intención de formar profesionalmente desde la ciencia y la tecnología a un auténtico comunicador social-periodista, capaz de comprender, analizar e interpretar la realidad social, de procesar y difundir la información de interés general en los medios masivos. Debía ser un profesional competente para gestar, innovar e impulsar medios alternativos de comunicación participativa y comunitaria que propiciaran una interacción real entre los distintos actores sociales, y así mismo capaz de manejar y diseñar las diversas es- trategias comunicacionales como apoyo organizacional dentro de una dimensión ética e interdisciplinaria. Su principal objetivo era formar profesionales en comunicación social-periodismo y nuevas tecnologías de la información, con especial énfasis en comunicación participativa y comunitaria, y en periodismo investigativo. Para este tipo de competencias, era indiscutiblemente necesaria una apuesta seria y decidida por la investigación, como componente indispensable de todo ejercicio académico y profesional. Los profesionales de esta Facultad serían competentes para comprender, analizar e interpretar la realidad (social, política, económica, cultural y ecológica) gestar, procesar, difundir y socializar la información de interés público a través de los diversos medios masivos y alternativos. Asimismo, estarían preparados para desempeñarse en medios impresos y audiovisuales; serían capaces de incidir de manera significativa en la transformación social con sentido crítico, ético y responsable. Como se puede advertir, la intensión primera de su fundación era corresponder efectivamente a las problemáticas sociales que la organización abordaba desde hacía cuatro décadas, pero en este caso desde la perspectiva de formación en los más actualizados avances científicos y tecnológicos 2 PEF. Primer borrador, septiembre de 1997. 26 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad que se tuvieran al alcance; ese fue el propósito inicial de su fundador, el padre Rafael García Herreros.3 Concepción del proyecto educativo de la Facultad Teniendo en cuenta el modelo educativo institucional praxeológico, la estructura del proyecto educativo de la Facultad corresponde a esta directriz desde su génesis. La praxeología, en palabras del principal mentor del enfoque en UNIMINUTO, el padre Carlos Juliao: Comprende el conjunto de las “teorías de la práctica” y se presen- ta como el enfoque que otorga un lugar adecuado, en el campo de la teoría y de la investigación, al profesional práctico-reflexivo, aquel que busca aprehender su propia experiencia y forma- lizar, desde ella, una teoría apropiada. (Juliao, 2002, p. 48). Por tanto, las condiciones contextuales del nacimiento del nuevo programa académico implicaban asumir las grandes y permanentes transformaciones en el orden de la producción de conocimientos, con la exigencia de la constante actualización de su equipo de profe- sores y de enfrentar la velocidad de los cambios tecnológicos, sobre todo en las áreas de la información y la comunicación. Lo anterior exigió a la institución esfuerzos adicionales que estuvo dispuesta a asumir desde el comienzo. Así, la institución era consciente del reto que significaba implemen- tar un programa novedoso con un énfasis en periodismo investiga- tivo, comunicación participativa y comunitaria, pues claramente la preferencia de los candidatos de este tiempo era una carrera centrada en los medios masivos convencionales. Sin embargo, a pesar de lo poco atractiva que resultaba, en su época, una oferta 3 Sacerdote eudista, fundador de la Organización Minuto de Dios. 27 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad en comunicación participativa de carácter regional y local, la ins- titución decidió asumir el riesgo. Para hacer realidad la propuesta, fue necesario apelar a la extensa experiencia de la Organización Minuto de Dios en el uso social de los medios. La experiencia de UNIMINUTO en los ámbitos de la formación y la producción en comunicación era muy amplia y con altos grados de responsabilidad e impacto social. Muestra de ello es el trabajo por décadas con estaciones radiales en diferentes ciu- dades de Colombia y con la productora de televisión Lumen 2000. En aquel entonces, ya se empezaba a incursionar en la creación de centros de publicación que estuvieran al servicio de los productos investigativos de la Universidad. La conjunción de los resultados de esta experiencia con la cuali- ficación académica de su equipo humano permitió la puesta en marcha de este proyecto, con una concepción de comunicación nueva y distinta tanto desde su propuesta teórica-epistemológica, como desde las estrategias metodológicas de sus prácticas, y deci- didamente enfocada en contribuir a los procesos de desarrollo en los sectores comunitarios. Para muchos de los docentes de entonces, llegados de diversas áreas de las ciencias sociales y humanas, el discurso institucional era completamente coherente con las expectativas propias, y fue fácil e inmediata la identificación con la propuesta académica, además de la interesante perspectiva de participar en la creación de un proyecto en el cual había mucho por hacer. Muy temprano, la investigación empezó a convertirse en el elemento clave y en el eje articulador del currículo. Teniendo como plataforma conceptual y misional el desarrollo humano y social, los procesos de indagación de los fenómenos sociales eran necesarios para ofrecer una formación integral, con principios éticos y sensibilidad frente a las problemáticas sociales más apremiantes en su época. Todo ello se soportaba en el conocimiento que le dan los 50 años de experiencia en medios de comunicación, a los cuales comprendió 28 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad siempre como potentes mediadores para la consecución de mejo- res condiciones de vida para las comunidades menos favorecidas: Estos dos sólidos argumentos (el talento humano y la historia de la Organización) permitieron que la Facultad y el Programa fueran adquiriendo un perfil distintivo y único dentro del tra- bajo en comunicación en el país, y además, marcaran el derro- tero del Proyecto Educativo de la Facultad (PEF), con la preocu- pación por entender la comunicación y coadyuvar a procesos de desarrollo al interior de los sectores comunitarios, que ha sido la brújula y el sentido del trabajo en docencia, investigación y extensión de la Facultad, el Programa y UNIMINUTO. (Facultad de Ciencias de la Comunicación, 2003, p. 20). La creación de nuevos programas permitió que la Facultad no solo fortaleciera el trabajo que venía adelantando desde 1994, sino que además considerara el cambio de nombre, dado que la comunicación social no era el único eje que articulaba los procesos de enseñan- za-aprendizaje, así como los de investigación. En ese sentido, en 1998, se abrió la Especialización en Comunicación Educativa, que se convirtió en el primer programa de posgrado de la Facultad, basado en la construcción de conocimiento dialógico y en la perspectiva del reconocimiento de la comunicación como ejercicio clave dentro del proceso educativo. Esta especialización se vinculó con la investigación a partir de la indagación por las relaciones entre comunicación y educación. En ese mismo año se creó la Coordinación de Investigaciones, unidad encargada de sistematizar los ejercicios investigativos de docentes y estudiantes, y de abrir espacios de diálogo para generar reflexiones epistemo- lógicas que permitan potenciar la investigación que se desarrolla en la Facultad. Un año después, en 1999, comenzó la Tecnología en Comunica- ción Gráfica y la Escuela de Medios para el Desarrollo. La primera abrió el debate frente a las conexiones que se establecen entre la comunicación y la industria gráfica, buscando generar soluciones 29 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 1. Contexto de creación de la facultad prácticas a los problemas que la industria venía enfrentando. Por su parte, la escuela surgió como una unidad de la Facultad encargada de conectarse con la proyección social y los ejercicios de reflexión en torno al uso de los medios como espacios de construcción de comunidad, ciudadanía y tejido social. En la segunda década del siglo XXI, este centro de estudios, ahora Facultad de Ciencias de la Comunicación, le dio la bienvenida a cinco nuevos programas: Tecnología en Realización Audiovisual (2010), Especialización en Comunicación Estratégica para las Orga- nizaciones (2013), Maestría en Comunicación, Desarrollo y Cambio Social (2014), Maestría en Comunicación, Educación en la Cultura (2016) y pregrado en Comunicación Visual (2017). Cada programa aportó a la consolidación de nuevos campos de in- vestigación desde la comunicación y ayudó a mostrar la diversidad de escenarios donde se puede ahondar el proceso comunicativo. Le dieron paso a la comprensión de los ejercicios de realización y producción audiovisual, así como a la urgencia de ahondar en una comunicación organizada y estratégica que potencie la incidencia de las organizaciones sociales y privadas en los asuntos neurálgi- cos del país. En el caso de las maestrías, estas abrieron el camino a la consolidación de la propuesta epistémico-metodológica de la Facultad, proponiendo discusiones sobre la importancia del campo de la comunicación y el cambio social, y los saberes otros, tan rele- gados por la cultura occidental, incapaz de desligarse de un saber europeizado que históricamente se ha tomado como legítimo. La creación de la Facultad no solo correspondió a la necesidad de la institución, sino también a una época convulsionada llena de grandes cambios. Por eso, atañendo a la historia que la atraviesa, la Facultad sigue abriendo nuevos espacios de debate de lo epis- temológico y lo histórico a partir de la apertura de programas de posgrado y pregrado que están anclados a las industrias culturales, al cambio de paradigma y a la comprensión de la comunicación como un campo en constante transformación. 31 Capítulo 2 Apuesta epistemológica de la Facultad La comunicación genera participación, la participa- ción es condición de la democracia real, el ejercicio de- mocrático construye solidaridad, la solidaridad engen- dra convivencia fraterna, y se mejora la calidad de vida de las mayorías porque la palabra se hace de dominio público. Es la dinámica comunicativa del tejido social. Tenemos la Palabra (1996) Pensarse desde la raíz La última década del siglo XX fue un punto de inflexión para la ciencia en general, pero, sobre todo, para las ciencias sociales en términos de la fundamentación de sus estatutos epistemológicos, en pleno desplome de los paradigmas científicos occidentales que definieron la modernidad. La crisis general de la epistemología ad- judicada al auge universalista del positivismo como normatividad hegemónica, homogénea y unitaria buscaba reafirmar la tradición epistemológica clásica estableciendo los postulados radicales de la racionalidad occidental a través del método formalizante, el cual les dio a las ciencias la condición de “realismo duro” y garantía de 32 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad racionalidad científica. En las postrimerías del siglo, los debates se polarizaron en diferentes frentes, y situaron a la epistemología de las ciencias sociales en uno de los campos de mayor ebullición y discusión en el ámbito académico. Casi 50 años después de la publicación de su libro La estructura de las revoluciones científicas (1962), el filósofo e historiador estadou- nidense Thomas S. Kuhn seguía generando fuertes controversias con sus postulados sobre las emergencias de nuevos paradigmas científicos como resultado de las crisis de los antiguos. A pesar de las múltiples críticas, algunos de sus axiomas eran acogidos con beneplácito. Ejemplo de ello es su teoría sobre la dinámica constante del conocimiento, que por primera vez involucraba componentes tan novedosos como los sujetos, los contextos y las necesidades coyunturales de los entornos sociales donde se daban dichas emer- gencias. Como pocas veces antes, la ciencia era vista como un fe- nómeno social, y el sujeto cumplía un papel protagónico a manera de sujeto concernido y encarnado, el sujeto del mundo de la vida. Esta perspectiva inicialmente fue acogida con entusiasmo por el ca- rácter hermenéutico que el autor impregnó en su análisis histórico de las ciencias y los ajustes evolutivos de los paradigmas científicos a las realidades de la vida concreta. Esto indicó un camino inusual que empezaba a quebrar la rígida estructura de la epistemología moderna, sobre todo, en su confrontación con el positivismo lógico. Sin embargo, esos ligeros quiebres en la teorización de la ciencia, asumidos por el pensamiento occidental y su riguroso método cien- tífico, no dieron total respuesta a la complejidad que se avecinaba. Los axiomas kuhnianos, por ejemplo, el de las anomalías, fueron asimilados con esperanza como aquellos novedosos y por tanto des- conocidos fenómenos con los que las ciencias sociales tendrían que lidiar, y de los cuales la investigación científica daría cuenta. Pero, a la postre, dichos axiomas no fueron suficientes para enfrentar los retos de unas disciplinas tan exigidas por la complejidad de una época convulsionada desde el punto de vista del cambio civilizatorio 33 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad que se estaba viviendo, y las mismas disciplinas tuvieron que auto- rrevisar sus principales estructuras epistemológicas con el fin de proponer nuevas perspectivas y líneas de fuga para la superación de las crisis disciplinares. Este estado de incertidumbre y confusión, muy propio del fin de siglo y milenio, no menguó el entusiasmo de algunos fieles defensores de los más clásicos parámetros cartesianos del método, al insistir desde la interdisciplinariedad en la delimitación de los objetos de estudio y los fenómenos relativos a cada episteme, reafirmándose en la formalización y delimitación científica clásica, ante la grave pérdida de la sustancialidad acostumbrada. Y, aunque estaban en entredicho los más rígidos establecimientos de la tradición episte- mológica, siempre se reconoció la necesidad de preservar lo mejor del andamiaje lógico que permitió la organización más eminente del conocimiento moderno y que a algunos de los investigadores de la Facultad les parecía que debían preservar, ante la arremetida de las posturas deconstructivas que, en el criterio de algunos, no ofrecían propuestas claras. De esta manera, este capítulo busca explicar cómo se formó la apuesta epistemológica de la Facultad en sus inicios hasta el pre- sente. Se parte de la epistemología clásica para darle la entrada a conceptos más contemporáneos que han marcado las formas de ver la comunicación y de hacer investigación en esta línea. Se con- tinúa con marcos epistémicos en los que se ha fundamentado la Facultad, para finalizar con una vertiente muy significativa que ha atravesado toda la historia de los programas que tiene la Facultad: la comunicación visual. Perspectiva desde la epistemología clásica Los primeros cuatro años de la Facultad se caracterizaron por una decidida postura de reafirmación de la comunicación como una 34 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad disciplina científica, basada en un objeto de estudio reubicado, lo cual hacía eco al énfasis y a los enfoques investigativos del progra- ma-Facultad. Esto es, el desplazamiento del fenómeno mediático de su ubicación como centro de la reflexión disciplinar para dejar en su lugar a la capacidad humana de producción y expresión simbólica. Esta perspectiva, consignada en casi todas las versiones del Proyecto Educativo de la Facultad (PEF), se centra en entender la comunica- ción como una disciplina que quiso durante todo el siglo XX validar su objeto de estudio (medios masivos), desde una perspectiva equi- vocada según los requerimientos de la epistemología clásica. Para Felipe López Veneroni (1989), este corresponde efectivamente a un fenómeno, es decir, una de aquellas formas mediante las cuales el objeto deviene perceptible. Alejándose de las teorías esencialistas que dividen el conocimien- to y las disciplinas, según las supuestas verdades a las cuales se pretende llegar, se entendía que una disciplina es un conjunto de investigaciones, no de verdades, acerca de problemas que versan sobre las mismas expresiones de un fenómeno. Por tanto, el objeto de estudio es considerado más bien el núcleo de convergencia de una multiplicidad de preguntas que versan y se comprenden en los fenómenos. En esa línea de acción, desde sus inicios la Facultad asumió como objeto de estudio de la comunicación la expresión y el intercambio de la capacidad simbólica, reconociendo que cumplen a cabalidad con los estrictos requerimientos epistemológicos modernos, en el marco de un campo inagotable de interrogantes, que incluye la ciencia contemporánea y, por qué no, el conocimiento comunicativo en la posmodernidad. Todas las formas de su praxis descansan en el contexto de la cultura, donde la expresividad humana es capaz de manifestarse en los intercambios de sentido, lo que es propio de la socialización humana. Esta última hace posible, a la vez, la densidad de la cultura y el moldeamiento de la subjetividad, y asi- mismo se convierte en la cualidad definitoria de nuestra especie, 35 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad según Cassirer, cuando expresaba que el humano es el animal simbólico y que López Veneroni denomina una forma específica del ser del hombre. (Documento Fundamentación epistemológica de la FCC, 2011). Siguiendo con López Veneroni se puede afirmar que este objeto de estudio se manifiesta y se representa a través de diversos fenó- menos (lenguajes, el arte, la religión, la magia, la ciencia incluso la corporeidad, los ritmos, los colores, sabores, la imagen); es decir, todo aquello por donde transita y se recrea el sentido, todas aque- llas formas expresivas de la condición humana que trascienden indiscutiblemente cualquier mediación tecnológica o determina- ción del discurso. Al detenerse en aquel objeto que es motivo de discusión, medios masivos, por su sustancialidad tecnológica, no corresponde efectivamente a un objeto, sino a uno de los fenómenos a través de los cuales hace praxis la expresividad humana (López Veneroni, 1989). Al darse este giro analítico, es importante tener en cuenta que en ningún caso eso significa una descalificación o negación de la importancia que tiene el fenómeno respecto al objeto, pues debe considerarse que son componentes de una misma estructura inte- lectual de aprehensión de problemas de gran significación para la mente humana y que tan valiosos son los abstractos e inconmen- surables objetos, como las formas objetivas por las cuales estos se encarnan en el mundo, en formas expresivas que, como ya se dijo, le dan tesitura y sentido a la cultura y al moldeamiento a las subjetividades. Según esta postura teórica, la negociación de sentido se lleva a cabo de forma permanente en el mundo de la vida cotidiana y consti- tuye la esencia del mundo social, y ya sea infinitamente mediado o mediatizado, es un escenario único e irremplazable de interés científico. Vale decir que para ello se requiere una mirada amplia, flexible, verdaderamente interdisciplinaria en la cual los fenóme- nos se entiendan y resignifiquen en su irremplazable función para 36 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad la investigación; esto es, permitir el acceso con ellos, a través de ellos y por ellos al apasionante y desconocido universo del objeto de estudio, así sea por breves instantes. Solo hasta entonces la co- municación logrará, como lo hicieron algunas de sus antecesoras, agotar la discusión bizantina entre teoría y práctica, y reconocerá que no es posible la una sin la otra, pues las dos dimensiones del proceso intelectivo humano se necesitan y se imbrican en la es- tructura compleja del conocimiento. Ahora bien, en una nueva versión del PEF de noviembre de 2009, ya se expresaba entre sus principios una concepción de comunicación que evidencia la transversalidad de esta noción a través del tiempo: La Facultad de Comunicación Social de la Corporación Univer- sitaria Minuto de Dios concibe la comunicación humana como un bien que caracteriza, distingue y fundamenta la esencia misma del ser del hombre. […] entre el hombre y el mundo, la co- municación aparece como mediación sociocultural que le per- mite reinventarse a sí mismo […] desde la perspectiva dialéc- tica comunicación –cultura, la interpretación de la realidad se lleva a cabo mediante procesos simbólicos que se elaboran en actos colectivos de intercomunicación. La capacidad simbólica del hombre lo constituye, lo forma como tal, siendo ésta la po- sibilidad única de supervivencia de la especie. (PEF, 2009, p.19). La afirmación y reubicación de este novedoso objeto de estudio no fue un asunto fácil, debido, primordialmente, a que el nacimiento de la comunicación como disciplina tiene como contexto la década de los años veinte del siglo XX, en pleno apogeo de la industrialización y la tecnología, dentro del marco del desarrollo capitalista. Esta situación marcaría la configuración de la más joven de las ciencias sociales y definiría la consistencia de su complejo campo, teniendo que enfrentarla cercanamente, en ocasiones asumiéndola y en otras cuestionándola la llamada racionalidad tecnológica. Sobre este tema se enfocaron insistentemente los debates aca- démicos en el interior de la Facultad. En una época cuando se 37 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad incentivaba la lógica instrumental, se hacía muy difícil insistir en la delimitación de un objeto extremadamente abstracto, com- pletamente subjetivo y definitivamente contrario a la directriz positivista, como lo es el estudio de la capacidad simbólica. Gastón Bachellard, en su libro Epistemología (1997), señala la trans- formación ejercida sobre la filosofía de las ciencias por la irrupción de la mentalidad y la producción tecnológico- industrial, que im- pactaron y orientaron de forma decisiva casi todas las dimensiones de lo social, específicamente a las estructuras científicas, lo que determinó su horizonte de sentido hacia las concepciones más pragmáticas según el modelo del progreso. Si trazamos un cuadro general de la filosofía contemporá- nea, nos sorprenderá el poco espacio que ocupa en la filo- sofía de las ciencias. De un modo más general, las filosofías del conocimiento parecen estar hoy día en desgracia. Los esfuerzos del saber parecen impregnados de utilitarismo; los conceptos científicos, tan acordes, están considerados como simples valores de utensilidad (Bachellard, 1997). Es fácil, por tanto, comprender por qué en una época cruzada por el fascinante fenómeno tecnológico, su impacto ha sido de tal mag- nitud que es difícil vencer la tentación de ubicarla en el centro de interés epistemológico, determinando al objeto, sus concepciones teóricas y sus metodologías. La influencia operada en todos los ámbitos de la cultura definió un modo específico de racionalidad, que ya Heidegger vislumbraba como “pérdida de la esencia del ser”, y dejaba al sujeto a merced de los mismos dispositivos de funcionamiento mecánico con los cuales debió interpretar el mundo. Para el filósofo alemán, autor de la Pregunta por la técnica, la época moderna se enfrentó a la técnica de una forma irresistible, lo que le impidió sustraerse a su impacto y afección. Su avance y dominio hace que se naturalicen sus dispositivos de objetivación del mundo. Lo instrumental se convierte, en sí mismo, en una forma específica del pensar 38 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad moderno occidental, del que Heidegger (1993) advierte: “en todas las regiones de la existencia del hombre está cada vez más estrechamente cercado por las fuerzas de los aparatos técnicos y de los autómatas” (p. 24). Denota con ello la inminencia de deslindar la espectacularidad de las instalaciones tecnológicas de las profundidades del ser, donde habita su verdadera esencia y trascendencia de su condición humana. Como producto de esa concepción, la racionalidad imperante no solamente afectó las dimensiones económicas y productivas de la sociedad, sino que incluso desplazó al sujeto del centro de la reflexión social, para ubicar como objeto lo instrumental de la práctica humana. Heidegger señala de manera reiterada que las personas se alejan de su verdadera esencia por la exaltación de la técnica como máximo poder en una visión epocal, seductora que instituye lo “que está adelante” como fundamental y oculta lo “verdadero” que subyace en este acontecimiento. Confusión que debilitó la fundamentación de la comunicación como disciplina científica a finales del siglo XX. En este orden de ideas, Felipe López Veneroni (1997) encuentra con- tradictorio que la racionalidad instrumental mecanicista genere una cosmovisión en la que lo tecnológico deviene en sustancia propia, lo que dificulta formular teóricamente el proceso de objetivación del fenómeno de la comunicación como inmanente a los medios. Ésta, que el autor denomina contradicción pragmática, afectó de- cididamente los conceptos de ciencia, objeto, fenómeno, método, investigación, ante la necesidad de ajustarlos a los requerimientos de esta nueva racionalidad, descentrando el objeto trascendente que le correspondía en el contexto de representación de la capaci- dad simbólica. Por tanto, se puede concluir que, desde un punto de vista filosófico, la ontología de la comunicación se establece sobre el principio rec- tor de la especie, es decir, en la interrelación subjetiva inmanente a su condición social que le es constitutiva. El sujeto se entiende solamente en su expresividad como condición necesaria de su 39 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad existencia y de la construcción social de la realidad, en una suerte de interpretación compartida del mundo que representa el prin- cipio de la mediación simbólica (no mediatización). Esto comporta un complejo proceso de articulación significativa por el cual se modula el sentido de los participantes del evento comunicativo, que implica la condición de posibilidad de la especie humana. Para el enfoque eminentemente social de la Facultad, era vital que todos sus programas y unidades participaran de la misma concepción de comunicación, en este caso, de una disposición epistemológica fundada en la producción de sentido, que se en- tiende únicamente como propia de las relaciones sociales. Este planteamiento teórico apoyaría de manera coherente el enfoque participativo de sus principios fundadores y el talante social y hu- manístico que le dio origen. En este sentido, la importancia de lo participativo y el análisis de la epistemología de la comunicación se materializaron en las dos primeras investigaciones realizadas por los docentes: Tenemos la palabra. Enfoques multilaterales de la comunicación participativa en Colombia (1997) y Participación so- cial en los medios masivos canales regionales y sociedades urbanas 1997-1998 (1997-1998). La primera investigación se enfocó en la necesidad de sustentar la perspectiva epistemológica en la que se basaba la Facultad, así como en darle un sentido de país a la propuesta de investigación a partir de una reflexión teórica que permitiera construir las líneas sobre las que se basarían las primeras indagaciones que se desarrollaran en la Facultad. El segundo ejercicio investigativo se preocupó por analizar la pregunta: ¿qué sentido tiene hablar de participación social en la información que cotidianamente consumen los pú- blicos? En consonancia con el enfoque participativo, su intención fue entender si realmente existían ejercicios participativos en la información que circulaba por los medios masivos de esa época. Las dos investigaciones se convirtieron en un insumo valioso para nutrir el debate sobre el enfoque participativo y la relación de este con lo que podrían ser las líneas de investigación. 40 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad Las reflexiones provocadas por las investigaciones mencionadas y los constantes debates académicos que surgían en la Facultad die- ron paso a la creación de las primeras líneas de investigación, que surgieron en 1998. Esto también fue un aporte para llevar a cabo la primera reforma curricular en abril de 2000, lo que también abrió el espacio a pensar en el consecuente cambio de denominación de la Facultad, para dar cuenta de los retos de los nuevos tiempos y, de manera enfática, su apuesta epistemológica, que le suponía asumir a la comunicación como una disciplina científica. En la antesala de la primera autoevaluación con fines de acreditación en 2003 y ante la diversificación de sus programas y unidades de apoyo (un programa profesional en Comunicación Social-Periodismo, una Tecnología en Comunicación Gráfica, una Especialización en Comu- nicación Educativa y una Escuela de Medios), se tomó la decisión de denominar Facultad de Ciencias de la Comunicación a este nuevo nicho académico que acogería la multiplicidad de conocimientos y prácticas, propios del amplio espectro de la comunicación. Un proyecto de largo alcance pensado hacia el futuro. En el Documento final de actualización y restructuración del pro- grama de pregrado (2000), se señala de la siguiente manera la fun- damentación epistemológica con la que el programa de Comuni- cación Social-Periodismo preparaba su primera acreditación de alta calidad: Con el propósito de formar estudiantes en Comunicación So- cial-Periodismo, la Facultad aporta los principios teóricos y la fundamentación científica de las Ciencias de la Comunicación y del Periodismo, no solamente desde la perspectiva tecnoló- gica, desde la complejidad del pensamiento contemporáneo, sino, ante todo, desde la recuperación del hombre como suje- to-objeto, fundamento de lo comunicativo a través de la capa- cidad simbólica del ser humano […] reivindicando la esencia del pensamiento contemporáneo que se traduce en la trans- disciplinariedad y en una actitud abierta hacia nuevas teorías del conocimiento […]. Más que un problema tecnológico, el 41 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad fenómeno de la Comunicación es considerado como una diná- mica que se refiere primordialmente a un modo específico del ser del hombre y a una práctica social (Manuel Martin-Serra- no) que se concretiza en el contexto histórico, como ejercicio de participación, reconocimiento, diálogo y tolerancia. (p. 80) . Esta perspectiva teórica definió el carácter de la investigación en la Facultad y constituyó la piedra angular de la argumentación de alta calidad ante los pares académicos del Consejo Nacional de Acreditación (CNA) en 2005. La defensa puntual de esta postura epistemológica fue el centro de la cualificación en el proceso de acreditación. La comunicación como campo Las últimas décadas del siglo XX estuvieron permeadas por los in- tensos debates sobre la disyuntiva entre las dos posturas teóricas que parecían permanecer en constante disputa. Por un lado, un estatuto epistemológico clásico fundado en la delimitación de un objeto de estudio inmanente a la ciencia moderna y, por el otro, una aprehensión de la comunicación como disciplina entendida desde la concepción de campo de conocimiento. Desde el derribamiento del paradigma clásico de la comunicación emisor-mensaje-canal-receptor, planteado por Harold Laswell, la mirada sobre el fenómeno comunicativo había experimentado enormes transformaciones. Además, con la publicación del texto de Jesús Martín Barbero, De los medios a las mediaciones. Comuni- cación, cultura y hegemonía, se fortaleció la reflexión sobre el papel de la comunicación en la cultura. Por tal razón, la investigación desde esta disciplina en América Latina cada vez se convertía en un campo más amplio y crítico que ameritaba desarrollarse de manera inmediata y eficaz. Para ello, era urgente determinar una estructura teórica lo suficientemente estable y capaz de soportar 42 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad un tipo de investigación en comunicación rigurosa que posibilitara el avance científico del campo de conocimiento. La crisis de los paradigmas epistemológicos en el interior de las ciencias sociales puso en tensión los fundamentos de la investi- gación en comunicación, sobre todo para las posturas científicas más clásicas y ortodoxas. En el libro Tenemos la palabra. Enfoques multilaterales de la comunicación participativa en Colombia (Fran- co et al., 1997) se hacen evidentes los indicios de la crisis y se de- nota el inicio de las búsquedas de una interpretación contextual más ajustada a la realidad de los pueblos latinoamericanos. Allí se refieren algunas condiciones que podrían suscitar, entre otros, los nuevos problemas surgidos para la comunicación en el orden teórico y práctico, los cuales obedecerían al reacomodo político en Latinoamérica y que tienen que ver con tres circunstancias puntuales: primero, la recuperación del concepto de democracia; segundo, el problema de la modernización y de su articulación con la democracia en el sentido de la apertura hacia nuevas posibilidades de acceso a condiciones modernas de vida sin exclusión política, como había sucedido tradicionalmente en la región, y tercero, la redefinición del concepto de cultura, que se refiere no solamente a las expresiones de los pueblos, sino también a los circuitos de producción e intercambio de lenguajes y mensajes, aparatos y tec- nologías nuevas, códigos y campos de significación, sistemas de comunicación en los que se tramita (en su producción y consumo) al material simbólico, etcétera. Adicionalmente, vale la pena recordar los tres grandes fenómenos que caracterizaron esta época, y que coadyuvaron a la especificidad de los estudios latinoamericanos: las nuevas tecnologías de la infor- mación y la comunicación, el debate modernidad-posmodernidad y la aparición del concepto de lo híbrido en la cultura. Claramente, la investigación en la Facultad centraba todo su interés en estas nuevas miradas sobre las problemáticas sociales latinoa- mericanas, en las que confluía lo global con lo local, y las vertientes 43 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad teóricas internacionales con los marcos teóricos propios. Como se puede advertir, ello le otorga un carácter único a la panorámica de resultados que se iba desplegando. Así, la actividad investigativa continuaba con el mismo ímpetu, independiente de la resolución del problema sobre cuál sería el estatuto epistemológico para la disciplina de la comunicación aceptado universalmente. Es indudable que la explosión inusitada de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones no solo transformaron el horizonte investigativo de la comunicación, sino que también des- centraron, en sentido estricto, su objeto de estudio. Sin embargo, dada la radicalidad de su consistencia y su irrupción irrefrenable en los contextos globalizados, empieza a posicionarse como uno de los temas de máximo interés y preocupación para las ciencias sociales en general y particularmente, por razones obvias, para los estudios e investigaciones en comunicación. En este orden de ideas, las preguntas empiezan a centrarse en los inéditos fenómenos que devienen del exponencial crecimiento del mundo tecnológico. Desde la aparición de internet, la sociedad globalizada sufre una aceleración excepcional, pero con aún muy pocos elementos de interpretación. La situación es que después de aproximadamente una década aún no son suficientes, ni en mag- nitud ni en profundidad, las investigaciones sobre las mutaciones culturales y subjetivas relacionadas con las prácticas sociales a través de estas nuevas redes vinculantes del orden social. La telepresencialidad, la virtualidad y las redes sociales en general aún son campos que requieren más exploración con una visión suficientemente crítica, aunque se da por sentado que estos nuevos componentes del ámbito tecnológico de punta han logrado transmutar el sentido epistemológico de la comunicación humana. Los cambios y pérdidas en la comprensión del tiempo-historia, del espacio-territorio y del cuerpo-corporeidad han redimensionado incluso la aprehensión de lo subjetivo e identitario en general, de las nuevas estéticas, sentidos y sensibilidades, producto del 44 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad acercamiento y de la adaptación al fenómeno tecnológico, lo que modifica los grandes sistemas de la cultura como el político, económico, religioso, y sus parámetros clásicos de establecimiento. La profundización en estos fenómenos constituye una veta de obli- gatorio tratamiento investigativo en el presente y futuro de la Facul- tad. Según el filósofo italiano Gianni Vattimo, estos temas ameritan un tratamiento preponderante, responsable y emancipador de la comunicación, que la ubican como un fenómeno de primer orden y de interés general para las demás ciencias. En una época de grandes replanteamientos de las instituciones tradicionales, con éticas imbricadas en los devenires de las nuevas estéticas, el cuestionamiento de la linealidad de un único tiempo cronológico, las pérdidas de lugares antropológicos por el surgi- miento de las trayectorias y la velocidad extrema, la redefinición de la noción de lo político, de lo público y de la ciudadanía, la famosa emergencia de la incertidumbre como estado intelectual y emocio- nal frente a la pérdida del mundo que se creía constante, sumados a tantas otras transformaciones de lo que la modernidad mostró como estable, tuvieron un impacto radical en el replanteamiento de la investigación en comunicación, cada vez más comprometida y exigida por los constantes y profundos cambios. Todo lo anterior indica, sin lugar a duda, que el fenómeno comunica- tivo, por pertenecer esencialmente a la dimensión social, constituye un campo extenso y muy complejo de problemas imbricados de tal envergadura que no es posible pensarse desde un solo ángulo, ni su naturaleza puede ser abordada a partir de una sola perspectiva. Por tanto, aunque sin renunciar a la conquista de un estatuto episte- mológico clásico de la modernidad, que le otorgara su sustancialidad disciplinar como fenómeno eminentemente humano, y apelando a sus mismos componentes fundamentales, se empezó a reconocer en la comunicación un campo transdisciplinar. Efectivamente, desde una ontología de la interacción humana se espera un profesional 45 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad que “explique y estudie (comunicólogo), pero además edifique ciencia (ciencias de la comunicación social) y lo multiplique (comunicador y periodista)”. (Programa de comunicación social, 2000, s.p) Para María Immacolata Vasallo (2005), el interés que se manifes- tó por la globalización ha producido aportes renovadores en los estudios de comunicación, lo que se traduce en un incremento de trabajos interdisciplinarios, el surgimiento de nuevas categorías de análisis derivadas de la complejización de los contextos, y un trabajo teórico cada vez más complejo. Para la autora, la creciente preocupación en América Latina por la condición disciplinaria de la comunicación ha llevado a asumir los retos epistemológi- cos, teóricos y metodológicos, enmarcados en los devenires de la globalización y la gran influencia de la teoría de la complejidad de Edgard Morin (1994). Ante los imperativos de sus propios objetos de estudio, las ciencias sociales iniciaron el arduo pero fructífero camino de la complemen- tariedad metodológica y la articulación teórica, reconociéndose en los fenómenos de estudio. La naturaleza cercana de sus epistemes permitió desplazar la preocupación radical por las delimitaciones epistemológicas, lo que abrió las fronteras de conocimiento cientí- fico que se nutrían de las mismas fuentes. De ello surge la inquietud que aún pervive en algunos sectores intelectuales y académicos sobre la no existencia de criterios claros y consistentes entre las fronteras disciplinares en las ciencias sociales, las cuales aparecen en ocasiones muy difusas. Así es como la problemática se centra en dos posturas contradicto- rias que ameritan ser reflexionadas con detenimiento, sobre todo tratándose de un campo de conocimiento muy joven. La primera está basada en la más clásica epistemología, hija del más riguroso establecimiento científico de la maduración de la modernidad. La segunda, la postura relajada y flexible, llegó a su punto álgido en los primeros años del siglo XXI y que, en su posición más extrema, llegó a demeritar de forma obsesiva la rigurosidad del método 46 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad científico, en el cual la totalidad de los profesores e investigadores de la época habían sido formados. Desde diversos sectores de pensamiento se formaban las reformu- laciones de las perspectivas teóricas y metodológicas de las ciencias sociales, y entre ellas las de la comunicación. La problematización de los enfoques tradicionales no apagó el entusiasmo de muchos investigadores que insistían en la necesidad de legitimar el ejercicio de la investigación científica de la comunicación. Indudablemente, aceptar como estatuto disciplinario un campo cuya especificidad es eminentemente interdisciplinar es con- secuente con una posición crítica frente a la parcelación de los conocimientos y la tensión producida por la celosa apropiación metodológica. Vassallo de Lópes señala una amplía definición de campo académico, enmarcada en la concepción de campo científico planteada por Pierre Bourdieu y que parte de una visión macro como el conjunto de instituciones de educación superior, cuya misión se centra en el estudio y en la formación universitaria de profesiona- les de la comunicación. De allí se desprenden subcampos como el científico, encargado de la producción del conocimiento; la investi- gación académica tiene la función de producir conocimiento teórico y aplicado por medio de la construcción de objetos, metodologías y teorías; y el educativo, cuya característica es la reproducción de ese conocimiento por medio de la actividad educativa como tal y del profesional que aplica el conocimiento y genera vínculos con el mercado laboral (Vasallo, 2005). Para Bourdieu, un campo científico corresponde a su noción tra- dicional de campo: Un espacio estructurado, un campo de fuerzas —hay domi- nantes y dominados, hay relaciones constantes, permanen- tes, de desigualdad, que se ejercen al interior de ese espa- cio— que es también un campo de luchas para transformar o conservar este campo de fuerzas. Cada uno al interior de ese 47 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad universo, empeña en su competencia con los otros la fuer- za (relativa) que posee y que define su posición en el campo y, en consecuencia, sus estrategias. (Bourdieu, 1997, p. 57). Así, el campo científico es entendido como la disputa de fuerzas y posiciones adquiridas, es el escenario de luchas por la estructura jerarquizada de la institucionalidad científica, que implica tanto una competencia técnica, como un poder político, ya que es inse- parable de las condiciones sociales en las que se sitúa y desarrolla. Como campo de fuerzas y tensiones le son propias las luchas por el monopolio, en este caso de la autoridad para enunciar y actuar según la legitimidad adquirida. Admitir la disciplina de la comunicación como un campo de cono- cimiento implica asumirla desde la convergencia y el diálogo, pero también desde la lucha de poderes, en este caso la lucha por la figu- ra de “autoridad” científica, fundamentada en la legitimidad de la enunciación. Este es un accionar estratégico en el cual las prácticas corresponden a los roles de los agentes involucrados enmarcados por estructuras extremadamente simbolizadas. Sin embargo, a pesar de la visión heurística que algunos autores le adjudican a la noción de campo de Bourdieu, es importante recordar todo el én- fasis que da a la formulación de teorías muy formalizadas y densas: El campo científico es, al igual que otros campos, el lugar de prácticas lógicas, pero con la diferencia de que el habitus científico es una teoría realizada e incorporada. Una práctica científica tiene todas las propiedades reconocidas a las prác- ticas más típicamente prácticas como las prácticas deportivas o artísticas. Pero eso no impide, sin duda, que sea también la forma suprema de la inteligencia teórica […] Pero la especi- ficidad del “oficio” de científico procede del hecho de que ese aprendizaje es la adquisición de unas estructuras teóricas extremadamente complejas, capaces, por otra parte, de ser formalizadas y formuladas […] y que pueden adquirirse de for- ma acelerada gracias a la formalización. (Bourdieu, 2001, p. 75). 48 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad Por consiguiente, pensar los innumerables y complejos problemas latinoamericanos, desde una perspectiva global, exigía una mayor amplitud del radio de acción de las reflexiones en investigación. La cobertura de las dinámicas culturales que se desplegaban ameritaba no frenar los procesos investigativos, sino, por el contrario, abrir el horizonte epistemológico en aras de la profundidad de su abordaje. Para el profesor Jesús Martín-Barbero (1984), fue necesario perder la obsesión por el objeto propio para asumir las verdaderas dinámi- cas (el proceso) de los fenómenos que se empezaban a producir en América Latina. Para ello, propuso el rediseño de la investigación en comunicación en dos sentidos: el primero es el desplazamiento del concepto de comunicación desligando su característica mediática para asumir el de cultura en un sentido eminentemente antropo- lógico; esto es, como formas particulares de ser, gramáticas axio- lógicas, sistemas narrativos. Es decir, aprender a leer los códigos de reproducción de la sociedad, en general, de producción simbólica de la realidad. En esa dirección, el autor propone pensar los pro- cesos comunicativos no tanto desde la misma disciplina como tal, sino desde las matrices que articulan el intercambio social, desde sus conflictos y los procesos de generación de las identidades. El segundo es la multiculturalidad, pensada de una manera distin- ta, en la cual la diferencia con los países hegemónicos, Estados Unidos y Europa “no significa ser atrasados sino distintos” (1984, p. 80). Entender, igualmente, que la cultura no es homogénea y lo que implica encontrar la multiplicidad de lógicas, percepciones y modos de ver el mundo invita a reconocer las culturas diferentes que conviven en las ciudades y que luchan por su reconocimiento. Para este autor, el verdadero problema consiste en que el mundo está sometido a una “estructura de homogenización cultural galopante”. Se trata entonces de analizar la dominación de la cultura nacional sobre las culturas regionales, comprimiéndolas, negándoles el recurso de la inclusión democrática y la riqueza de la diversidad. 49 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad Alrededor de estas reflexiones, la propuesta de Martín-Barbero sería más adelante un pilar importante para la creación de la Tec- nología en Comunicación Gráfica que se abre en 1999 , en la que se conjuga el ejercicio de comprensión de la cultura con la impor- tancia alrededor de los procesos de análisis de las tecnologías de la comunicación y la información, y la producción y el sentido de las imágenes; esto está anclado a la propuesta sobre la preocupación por el signo impulsada por Umberto Eco (1976). Asimismo, años después, Martín-Barbero aportó una parte del sustento conceptual a la Tecnología en Realización Audiovisual (2010) y al pregrado en Comunicación Visual (2016); de esta manera, sentó las bases del debate en torno a la cultura y permitió que dentro de este se abor- dara la inquietud por la cultura visual en una sociedad totalmente atravesada por el impacto de las imágenes que circulan libremente en todo tipo de plataformas. Además, Jesús Martín-Barbero apoyó el proceso de reflexión interna desarrollado en la Facultad, lo que permitió sentar las bases para la creación de la Maestría en Comunicación, Desarrollo y Cam- bio Social. Por eso, su aporte sigue siendo significativo, dado que abrió el debate frente a la importancia de que la academia esté en conexión constante con la realidad que la circunda. Así, pues, no se trata únicamente de la teoría, pues esta debe estar atravesada por una práctica que solo será significativa si corresponde a las necesidades reales del contexto. Finalmente, se podría decir que ante estas dos vertientes epistemo- lógicas: la una tendiente a delimitar un objeto de estudio científico y la otra hacia la formulación de las ciencias de la comunicación como campo, la FCC optó por mantener una postura no excluyente de ninguna de las dos. De ahí que haya reconocido y validado su primigenio y tan defendido objeto de estudio, pero entendiendo también que su praxis se despliega en un campo interdisciplinar, más amplio y flexible, y cuyas reglas no son dadas unidireccional- mente desde el rígido método, sino desde las voces mismas de la 50 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad cultura, que paulatinamente se han ido develando a través de la investigación: La Facultad de Ciencias de la Comunicación de UNIMINUTO, desde sus inicios, se sumó a las nuevas voces que declaran, como objeto de estudio de la comunicación, a la expresión e intercambio de la capacidad simbólica. Todas las formas de su praxis descansan en el contexto de la cultura, donde la expresividad humana es capaz de manifestarse en la circulación e intercambios de sentido, propio de la socialización humana, que hace posible a la vez, no solamen- te la densidad de la cultura y el moldeamiento de la subjetividad, sino que se convierte en la cualidad definitoria de nuestra especie, según Cassirer […], cuando afirmaba que el humano es: el animal simbólico y que López Veneroni […] denomina: una forma específica del ser del hombre. (Proyecto Curricular de Programa, 2009, p. 37) Un concepto propio del desarrollo humano y social Uno de los pilares fundantes de la institución y de la propuesta curri- cular de la entonces llamada Facultad de Comunicación Social-Pe- riodismo fue y continúa siendo el concepto de desarrollo humano y social; éste constituye el eje estructural teórico-metodológico y axiológico que define la especificidad ontológica de la institución y se puntualiza como uno de sus más preciados principios, que hacen eco a su histórica preocupación por la justicia social y la dignificación del ser humano en todas sus dimensiones. Estaba claro que su opción por el desarrollo no correspondía a una coyuntural intención de crear un objetivo muy actualizado para producir una estrategia competitiva como nueva oferta académica en el país, sino que reflejaba el horizonte de sentido de la organiza- ción y, por tanto, emergía de los fundamentos y de la filosofía de la misma comunidad que la originaba: la eudista. Aunque han cam- biado muchas de las condiciones de su fundación y el conocimiento 51 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad científico se ha transformado casi hasta su propio desdoblamiento, la sensibilidad frente a las desigualdades del mundo social ha per- manecido incólume y ha sido la directriz que ha movido durante más de dos décadas las reflexiones académicas y la proyección social de su práctica, con igual intensidad y motivación que en sus orígenes, y ha sido transversal en todos sus discursos, propósitos y acciones. Por estas razones, los que en aquel entonces llegaban de unas cien- cias sociales militantes con las mismas inquietudes por los proble- mas del desarrollo en sus latitudes encontraron eco e identificación con este nuevo proyecto que presentaba como su imperativo mi- sional y apuesta política, en el sentido más amplio y profundo del término, la democratización, la participación y el reconocimiento a la diferencia. No obstante, en una época convulsionada intelectualmente, cuando todos los conceptos establecidos por la modernidad jubilosa del siglo XX empezaban a tambalear y a desestabilizarse desde sus cimientos, las definiciones de estas grandes categorías de la cultura quedaron en la palestra pública en medio de los intensos debates, críticas y reformulaciones. Esto sucedió con el concepto de desarrollo, para este caso, el desarrollo humano y social. En efecto, no era posible encontrar con facilidad una definición de desarrollo ajustada a los requerimientos de la perspectiva parti- cular de la Facultad. Como idea novedosa en la historia humana, apareció hasta inicios del siglo XX, con propósitos de reivindica- ción y repatriación, una vez finalizada la segunda guerra mundial. Su objetivo estaba orientado a la generación de un nuevo orden mundial caracterizado por la homogenización de una organización sociopolítica, en la cual las potencias mundiales abogaban por la elevación y optimización de las condiciones de vida de países y re- giones alejadas de los países más industrializados y por ende ricos. Es así como, en medio de estos devenires del pensamiento moderno en la frontera de la posmodernidad, resultaba imposible no cuestionar 52 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad el carácter unívoco y desigual del planteamiento desarrollista en marcha desde mediados del siglo XX. Evidentemente, la idea del desarrollo, entendido como un proceso de progresión uniforme hacia la imagen paradigmática de la cultura occidental, resultaba problemático por su fundamentación radical en el crecimiento económico y sus consecuentes desajustes, tanto para los contextos multiculturales, en general, como para las organizaciones sociales, en particular. Por consiguiente, surgían los más variados interrogantes ante la presencia de los efectos devastadores de la aplicación abrupta y unívoca del modelo. Latinoamérica no hizo esperar su reacción desde los ámbitos intelectuales ante la creciente imagen de la po- breza, los desequilibrios sociales, el conflicto, la afección mortal de los nichos naturales de la vida, entre otros padecimientos que, hacia finales del siglo XX, presentaban dimensiones catastróficas. Pero también se han incubado los procesos de internacio- nalización de la economía a escalas inéditas, la revolución informática y comunicacional, la manipulación genética de la agricultura y de la vida y un nuevo mapa de las rela- ciones de poder. Los ciclos de la naturaleza se han alterado dramáticamente a escala planetaria, un estado de guerra latente, que se encarna en territorios de todos los confines, parece abrir una etapa de conflictos armados perpetuos y se ha alterado profundamente la cultura, las subjetividades y las representaciones sociales. El entorno para el desarrollo se ha hecho, entonces, más complejo. (Useche, 2008, p. 45). Para Arturo Escobar, uno de los más relevantes exponentes de la escuela del posdesarrollo, el concepto se convirtió en un discurso de poder y control de las fuerzas de la modernización: la urbanización y la industrialización, sin tener en cuenta el costo social, cultural y político que ello conllevaba: El desarrollo y la modernidad involucran una serie de prin- cipios; el individuo racional, no atado ni a un lugar no a una 53 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad comunidad; la separación de naturaleza y cultura; la econo- mía separada de lo social y lo natural; la primacía del cono- cimiento experto por encima de todo otro saber. Esta forma particular de modernidad tiende a crear lo que la ecóloga hindú Vandana Shiva llama “monocultivos mentales”. Ero- siona la diversidad humana y natural. (Escobar, 2011, p. 279). La pregunta entonces fue: ¿qué costo tendrán que pagar los países llamados en vías de desarrollo para acceder al estatuto de desa- rrollados? Estamos hablando de las implicaciones que tendría, si ello fuera posible, dar un salto del tercer mundo al primero. Los debates se exacerbaban entre las distintas posturas; sin embargo, nadie quería renunciar por completo a esta, que parecía la última oportunidad para vencer los innumerables males que aquejaban al denominado tercer mundo. El analfabetismo, el hambre, la insalu- bridad y otra multitud de problemáticas suscitaron la explosión de las variadas modalidades del desarrollo, pero como afirma Escobar (1996), casi todas ellas giraban en torno al mismo eje discursivo. Aunque se concebía que el concepto de desarrollo estaba asociado a las ideas de progreso, evolución y crecimiento, y si bien es vital el crecimiento económico per cápita en los países con vulnerabilidad económica, el común denominador de los debates académicos en la Facultad por ese entonces giraba en torno a la necesidad de crear estrategias inmediatas para combatir las desigualdades tan abis- males entre países, regiones y segmentos de lo social, y mejorar las condiciones de las poblaciones, considerando factores tan esencia- les para la promoción de la calidad de vida como la participación. De esta manera, la Facultad de Comunicación Social-Periodismo fue perfilando su apuesta de modelo de desarrollo centrado en el ser humano, como un fin en sí mismo y no como medio, incluyendo la atmósfera social y cultural que le rodeaba. Para ello, se consideraba esencial el aseguramiento de las necesidades básicas estandari- zadas, como la alimentación, la salud, la educación, pero al lado de componentes clave para la calidad de vida de los seres humanos, la participación y el respeto por los bienes simbólicos de los grupos 54 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad humanos, aspectos desconocidos en los indicadores habituales de los organismos internacionales de medición del desarrollo. Ante la necesidad de establecer una noción ceñida al enfoque es- pecífico de la Facultad y de la Universidad de la manera más clara posible, se instó a algunos de los miembros del Consejo de Facul- tad para que perfilaran una concepción propia de desarrollo que abarcara los elementos mínimos definidos como indispensables, pues sin ellos no se alcanzaría la plenitud como seres humanos. Por tanto, en el marco del desarrollo como un imperativo moral y de una necesidad humana, se concibió: La totalidad de las acciones emprendidas para coadyuvar con una sociedad a la consecución de un conjunto ordenado y equi- tativo de condiciones de vida óptimas, que se estiman deseables con respecto a determinados parámetros valorativos erigidos hacia el interior de cada cultura como ideales y paradigmá- ticos, en ámbitos de justicia social para la satisfacción de las necesidades materiales, psicológicas y culturales, para la pro- moción de la calidad de vida y la armonía individual y colectiva, y enmarcados dentro del principio de la libre determinación de los pueblos. (Facultad de Ciencias de la Comunicación, 2005). Una vez establecidos los elementos sustanciales sobre los cuales pensar de una manera propia el desarrollo o al menos enfatizar los componentes axiomáticos de su concepción para esta Facultad, se prepara en 1999 la actualización y la restructuración curricular de su programa profesional de pregrado en Comunicación Social-Pe- riodismo, donde se incorporan los más actualizados avances teó- rico-metodológicos de la disciplina como tal y, en general, de las ciencias sociales, que daban soporte a sus énfasis en Comunicación Participativa y Periodismo Investigativo. En el momento se encontraban dos grandes tendencias opuestas en el orden mundial. Por un lado, el panorama económico dominado 55 Liliana Raigoso Contreras | María Teresa Muñoz Pico | Betty Martínez Ojeda | Luis Carlos Rodríguez Páez Capítulo 2. Apuesta epistemológica de la Facultad por el neoliberalismo el libre mercado, la globalización, el llamado capitalismo salvaje y todos los fenómenos económicos asociados; por otro lado, la lucha por el reconocimiento de las identidades culturales, por los derechos ciudadanos, la participación política, las búsquedas de autonomía y autodeterminación de los pueblos, así como las pugnas por la vigencia de