SISTEMATIZACIÓN DE LOS ENCUENTROS DE RECONCILIACIÓN DE LA FUNDACIÓN ÁGAPE POR COLOMBIA Una mirada a la reconciliación como estrategia de reparación simbólica de los sobrevivientes del conflicto armado según su propia percepción PROPUESTA DE SISTEMATIZACIÓN PARA OPTAR AL GRADO PROGRAMA DE TRABAJO SOCIAL FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS Bogotá, 2015 ESTUDIANTE: María Victoria de la Morena García TUTORA: Edna Rodríguez 2 AGRADECIMIENTOS Me siento muy agradecida con esta Vida fascinante y enigmática; no sé durante cuánto tiempo fue tejiendo los hilos para que yo viniera a Colombia, mi segunda casa, y para que me uniera a participar con un granito de arena, en el anhelado sueño de tantos colombianos por un país reconciliado y en paz. Mi agradecimiento es también infinito con Lucía Bohórquez, amiga y alma gemela, compañera de aventuras; ella es quien dio las puntadas finales a ese tejido para que yo llegara a la Fundación Ágape por Colombia. Agradezco inmensamente a Inés Marchand, la Mona, presidenta de la Fundación, por ser una fuente permanente de inspiración, que me ha enseñado valiosos aprendizajes tanto en lo humano como en lo profesional. A Fidelina Hurtado, Esther Aragón, Diana Hernández, Juan Carlos Barrero, Lilianed, Alejandro Arboleda, Frank Trejos y Jorge Andrés Salamanca, protagonistas de esta investigación. Por permitirme entrar a sus vidas. Por enseñarme lo que significa la grandeza del ser humano, su capacidad para superarse a pesar del dolor, la voluntad de perdonar y reconciliarse. A todos los agapitos y agapitas de Canadá, especialmente a Emilia Sánchez, Sandra Londoño, Sara Cortés, Daniel Ruiz, Diana Seluna Fernández, Carlos Padilla y Flor Marina Montoya, por su acogida en la familia agapita; por su inspirador compromiso con su país y su gente desde la distancia. A María del Corral, Claudia Montoya, Helena Salazar y Carlos Jaramillo, por ser ejemplo de lo que significa una sociedad civil comprometida. 3 A la Corporación Universitaria Minuto de Dios, específicamente al Programa de Trabajo Social y a todas aquellas personas que me colaboraron para que pudiera culminar la homologación mi título de Profesional de Trabajo Social en Colombia con éxito. Finalmente doy las gracias a Edna Rodríguez, mi tutora, por sus valiosas orientaciones, su confianza en mi proceso y su paciencia infinita. 4 TABLA DE CONTENIDO RESUMEN………………………………………………………………………………...… 5 1. INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………...…. 6 2. METODOLOGÍA………………………………………………………………………… ... 10 3. PUNTO DE PARTIDA…………………………………………………………………… .. 15 3.1 La institución: Fundación Ágape por Colombia………………………………...… 15 3.2 Los actores: sobrevivientes del conflicto armado………………………………… 20 3.3 El contexto político y legal………………………………………………………….. 24 3.4 Preguntas iniciales…………………………………………………………………… 27 3.5 Objetivos……………………………………………………………………………… 27 4. RECUPERACIÓN DE LA EXPERIENCIA ……………………………………………… 28 4.1 Primer Encuentro de Reconciliación y Convivencia entre víctimas del conflicto armado en Armenia……………………………………………………………. 28 4.2 Cuarto Encuentro de Reconciliación y Convivencia entre sobrevivientes del conflicto armado y sociedad civil en Villavicencio…………………………………….. 47 5. REFLEXIÓN A FONDO………………………………………………………………… ... 56 5.1 Prácticas significativas identificadas en los Encuentros de Reconciliación…… 58 5.2 Marco conceptual…………………………………………………………………….. 69 5.2.1 Reconciliación………………………………………………………………. 69 5.2.2 Primacía de las víctimas…………………………………………………... 71 5.2.3 Encuentro entre los que estuvieron en conflicto: víctima-victimario….. 86 5.2.4 Importancia de la participación de la sociedad civil…………………….. 90 5.2.5 El perdón…………………………………………………………………….. 94 5.2.6 La narración oral de la historia de vida………………………………….. 103 6. CONCLUSIONES………………………………………………………………………… 114 7. BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………………………… ... 121 8. ANEXOS…………………………………………………………………………………... 123 5 RESUMEN La Fundación Ágape por Colombia viene realizando desde el año 2012 Encuentros de Reconciliación y perdón entre diferentes sobrevivientes del conflicto armado colombiano, con el fin de conseguir la reconciliación entre los mismos. El fin último es apostarle a nuevas relaciones interpersonales que permitan reconstruir el tejido social roto por la guerra, y redunden en una sociedad en paz. El presente trabajo es un ejercicio de investigación con el que se sistematiza la experiencia de dos de los Encuentros que la Fundación ha realizado. El objetivo es comprender cómo aportan los mismos al logro de la reconciliación entre los sobrevivientes que han participado en ellos, según su propia percepción, con el fin obtener aprendizajes que permitan fortalecer a la Fundación en este valioso proceso. Siguiendo la metodología de sistematización de experiencias de Oscar Jara, se formulan las preguntas y objetivos ejes de la investigación , se recupera la experiencia vivida en ambos encuentros, y a partir de los testimonios de 12 de los participantes, se hace una reflexión a fondo basada en las categorías: reconciliación, perdón, víctima, sobreviviente, sociedad civil, y narración oral de la historia de vida. Como resultado, se identifican aquellas características más significativas de la metodología que sigue la Fundación para conseguir la reconciliación, y se encuentran aquellas fortalezas y puntos de tensión de la experiencia a la hora de alcanzarla. 6 INTRODUCCIÓN Durante el primer semestre de 2014 realicé mi práctica profesional como trabajadora social en una Fundación en la que ya venía participando desde el 2013 como voluntaria: Ágape por Colombia, una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es apoyar a la reconstrucción del tejido social en Colombia a partir de la reconciliación entre los distintos actores que han sobrevivido al conflicto armado y que se consideran sectores opuestos. Dicha reconciliación se promueve a través de la participación en Encuentros de tres días, en los que se trabajan talleres cuyo eje principal son las narraciones de las historias de vida, entre otros aspectos. Es una organización que se creó en el año 2007, y desde el inicio ha estado constituida por unos diez voluntarios que viven en Canadá; en los últimos dos años han incorporado varios voluntarios en Colombia que apoyan su propuesta, entre los que me encuentro. Uno de los aspectos que más me impactó al participar en los Encuentros, es experimentar y vivir lo que la propia organización denomina “lo mágico del Encuentro”, concepto que no se refiere a una realidad objetiva de lo que sucede a lo largo del mismo, sino absolutamente subjetiva, y que, a pesar de que cada uno lo vive de manera distinta, en todos tiene que ver con la transformación personal, la conexión con los otros, la espiritualidad, la emocionalidad, la empatía hacia el dolor del otro, la solidaridad, etc. Los Encuentros suelen finalizar con un punto álgido de emocionalidad donde se sienten lazos de hermandad entre los que participaron, a pesar de haberse podido considerar enemigos anteriormente, y un compromiso de todos en seguir participando en futuros Encuentros para contribuir a los objetivos de la Fundación, y por tanto al cambio de la situación del país. Mi compromiso con el grupo de personas que integran la Fundación, fue creciendo a medida que me iba contagiando de sus ideales, su entusiasmo, su voluntad y sus 7 esfuerzos por sacar adelante unas actividades que tienen como fin aportar un grano de arena en la urgente necesidad de participación de la sociedad civil para la construcción de paz del país; es un acto que a mi juicio constituye un valioso ejercicio de ciudadanía crítica, activa y constructiva. Durante el 2013 participé en tres actividades de la Fundación: un banquete de la reconciliación en Bogotá, un encuentro para trabajar el duelo entre los niños de la comunidad indígena Nasa que vive en el resguardo de Caloto, en el Cauca, y un encuentro de reconciliación en Villavicencio. Al inicio de 2014, cuando inscribí la materia de la práctica profesional, propuse al programa de trabajo social que me permitieran realizar dicha práctica en la Fundación Ágape por Colombia, a través de las actividades que venía realizando como voluntaria; consideraba que este espacio era privilegiado para desempeñarme como trabajadora social, por el papel importante que esta profesión puede jugar en el ámbito de la reconciliación, dentro de este nuevo escenario del postconflicto, el cual parece que se va a desarrollar en los próximos años en Colombia. Además, entre los integrantes del equipo hay dos trabajadoras sociales: Inés Marchand, presidenta de la organización, motor de su nacimiento y continuidad, y Sandra Londoño, secretaria de la misma. Ambas son quienes principalmente han diseñado los talleres que se realizan en los Encuentros, diseño que posteriormente es revisado, debatido y validado por el resto del grupo de voluntarios. Durante los meses que hemos estado trabajando he aprendido mucho acerca del enfoque desde el que trabajan, y también hemos tenido debates muy enriquecedores acerca de las metodologías. Partiendo de ese contexto, decidí hacer como trabajo de investigación para optar al grado de trabajadora social, una sistematización de la experiencia de los Encuentros de 8 reconciliación de la Fundación Ágape. Hasta el momento, la Fundación ha realizado cinco Encuentros en Colombia: • I Encuentro de reconciliación y convivencia, marzo 17, 18 y 19 de 2012 en Armenia. • II Encuentro de Reconciliación y convivencia, Cali, Noviembre 10,11 y12, 2012. • III Encuentro. Taller de apoyo al duelo para niños y jóvenes de la comunidad Nasa-Paez, Vereda de Huellas, Caloto, Cauca, 12,13 y 14 de octubre 2013. • IV Encuentro de reconciliación y convivencia entre sobrevivientes y sociedad civil, 2, 3 y 4 de noviembre de 2013, Villavicencio. • V encuentro taller de comunicación y convivencia para parejas víctimas de la violencia, Villavicencio, mayo 31 y junio 1° y 2 de 2014. Como se puede apreciar, de los cinco Encuentros que hasta el momento ha realizado la Fundación, tres han sido destinados a trabajar exclusivamente la reconciliación como objetivo principal (el primero, el segundo y el cuarto). Dado los intereses de esta investigación, elegí sólo dos Encuentros de los que la Fundación dedicó al objetivo de la reconciliación, como objeto de la sistematización (transcendiendo al que realicé durante la práctica profesional): el primero, porque es el más nombrado entre los participantes como experiencia significativa para la transformación de sus vidas; y el cuarto, porque participé en el mismo como sociedad civil, y porque supone una novedad para la metodología de la Fundación, al incorporar nuevos perfiles entre los participantes: policías ex-secuestrados, y mujeres víctimas de violencia sexual. La Fundación ha podido valorar el aporte que estos Encuentros hacen en la vida de las personas a partir de las conversaciones que se han mantenido con algunos de los participantes con posterioridad a los mismos; también al ver los cambios significativos que algunos de ellos han experimentado en sus vidas y que lo atribuyen a su paso por este evento; y por último, a raíz de los comentarios que todos hacen en las actividades que se organizan para concluir estos. 9 No obstante, no se ha realizado con anterioridad una sistematización con la que valorar, junto con los participantes, en qué medida esta “fórmula” de los Encuentros y la metodología seguida en los mismos, contribuye a cumplir con el objetivo de reconciliación que la Fundación se propone en su misión y objetivos. Considero que es muy valioso para la Fundación, poder reflexionar de manera crítica acerca de tales aspectos metodológicos, a fin de comprender el alcance que estos tienen en la consecución de sus objetivos. Así que las preguntas orientadoras para esta sistematización serían ¿cómo consideran los participantes de la Fundación Ágape, que los Encuentros de Reconciliación les aporta en sus vidas? ¿les parece que la metodología que utiliza la Fundación durante los mismos permite conseguir el objetivo de Reconciliación de la Fundación? A mi juicio, la sistematización de los Encuentros de Reconciliación de la Fundación Ágape permitirá, por un lado, recoger y visibilizar de manera organizada, los procesos que la Fundación viene realizando, lo cual puede constituir un valioso ejercicio de memoria para la misma; por otro lado, y en interrelación con lo anterior, dicha visibilización y la mirada crítica, pueden constituir una puerta para repensarse colectivamente en sus procesos, y a partir de ahí fortalecer aquellos aspectos que son exitosos para sus objetivos, y seguir trabajando en mejorar otros; por último, se pretende que este trabajo permita sacar aprendizajes significativos para ser más eficaz en los objetivos que se propone, y tal vez en algún momento, que esta “forma de hacer” peculiar a la Fundación, pueda ser replicada por otras organizaciones, en pro de la construcción de la paz. 10 2. METODOLOGÍA Para realizar esta sistematización me basaré en la ruta metodológica para la sistematización de experiencias propuesta por Oscar Jara, educador popular y sociólogo latinoamericano con un gran compromiso por la transformación de las situaciones de desigualdad social del continente, quien considera a la sistematización como un tipo de investigación surgida de las propias experiencias de desarrollo latinoamericanas, con un fuerte componente político. Es uno de los autores latinoamericanos que ha aportado a la conceptualización de la sistematización de experiencias como proceso contextualmente situado, crítico, con el que se pretende extraer aprendizajes a partir de la experiencia vivida. Según O. Jara. (1994) la sistematización es la interpretación crítica de una o varias experiencias, las cuales, a partir de su ordenamiento y reconstrucción, permiten descubrir o explicitar la lógica del proceso vivido, los factores que han intervenido en dicho proceso, cómo se han relacionado entre sí, y por qué lo han hecho de ese modo. El proceso de ordenamiento de la información difusa y dispersa genera a su vez un aprendizaje compartido (Oscar Jara citado en Tipán, 2006, p.8) Por tanto, este autor propone un tipo de sistematización que no solo aborda la recogida y el ordenamiento de datos o informaciones en un documento, sino, sobre todo, le apuesta a lograr aprendizajes críticos de las experiencias vividas. Plantea que toda sistematización de experiencias debe tener, por un lado, un sentido político, es decir el para qué de la misma; por otro lado, también debe tener un sentido técnico, es decir qué hacemos y cómo lo hacemos. Deja claro que el sentido técnico depende del sentido político y que este último debería estar relacionado con la transformación de las condiciones de desigualdad e injusticia social. Con respecto al sentido político, claramente esta sistematización tiene un para qué que 11 está vinculado a la transformación social: considero que repensar de manera crítica cómo la Fundación está aportando a la reconciliación para mejorar sus propios procesos, es una respuesta clara a ese para qué. Así mismo, el objetivo de mejorarlos, es hacer una apuesta política clara por una forma de manejar la construcción del tejido social y la convivencia en esta situación de conflicto armado: no se le apunta a apuestas como la seguridad democrática, el juicio o la eliminación del otro para conseguir la paz, sino por la reconciliación. En cuanto al sentido técnico, cabe resaltar dos conceptos que él plantea, como lo son la participación y el conocimiento; la primera hace referencia a quiénes, cuándo, y en qué grado se toman decisiones durante el proceso de sistematización en lo relativo a qué, para qué y cómo sistematizar; el segundo aborda el tema de qué se puede considerar conocimiento. Paso a comentar ambos conceptos en relación a esta sistematización. Con respecto a la participación de los miembros de la Fundación y de las personas que asisten a los Encuentros, en la toma de decisiones y elaboración de este trabajo, el alcance de la sistematización ha sido limitado: la decisión de trabajar sobre este objetivo y no otro, responde a una inquietud personal que a su vez era compartida con otra compañera integrante de la Fundación y que fue objeto de algunas conversaciones. No obstante, no es algo ajeno a los intereses de la propia Fundación, es decir no es un interés que surja de la nada, sino que está inscrito de forma implícita en los de la propia Fundación, pues es captado a partir de conversaciones personales o reuniones grupales. Sin embargo, no hubo un ejercicio previo de consenso con el resto de miembros de la Fundación o los participantes de los Encuentros, acerca de cuál tema hubieran querido abordar para esta investigación; esto fue así sobre todo por motivo de tiempos personales para realizar el trabajo, y de posibilidades de acceso a realizar actividades grupales con un grupo tan disperso (unos en Canadá, otros distribuidos por diversas regiones colombianas entre lo urbano y lo rural); pero no cabe 12 duda que ello habría sido un aporte muy valioso, y hubiera conferido mayor apropiación al trabajo. Vale mencionar no obstante, que se informó al grupo de voluntarios de Canadá de esta iniciativa de manera muy somera, y fue sobre todo con la presidenta, la tesorera y otro miembro ubicado en Colombia (con los que formo principalmente grupo de trabajo para organizar los Encuentros), con quienes compartí la propuesta y le dieron el visto bueno. Manifestaron lo interesante y útil que les parecía ésta, y les envié avances de algunos de los capítulos de la investigación, así como de los formatos de entrevista para que los retroalimentaran. Por último, los resultados serán socializados con todos los voluntarios de la Fundación. Con respecto al concepto del conocimiento, el autor introduce varias ampliaciones como por ejemplo: atreverse a la creatividad personal de pensar por uno mismo, incorporar los saberes locales como conocimientos válidos, así como también lo afectivo y cultural, es decir las emociones, sentimientos, creencias y valores. Algunos de estos aspectos se introducen en la sistematización, la cual, al recoger bastantes testimonios de los participantes sobre su mirada y experiencia de la reconciliación, le infieren a esta investigación esa dimensión afectiva y cultural, y reconoce los saberes de todos ellos en este sentido. Con respecto a la ruta metodológica que propone Oscar Jara, ésta está compuesta por cinco fases: el punto de partida, las preguntas iniciales, recuperación del proceso vivido, la reflexión de fondo: ¿por qué pasó lo que pasó?, y los puntos de llegada; a continuación desarrollo cómo se han abordado para esta sistematización. 1. Punto de partida: vivir la experiencia que se va a sistematizar. A este respecto, participé en el IV Encuentro de Reconciliación y convivencia entre sobrevivientes y sociedad civil celebrado el 2, 3 y 4 de noviembre de 2013 en Villavicencio. Como 13 mencioné al inicio, quisiera también dar cuenta del primer Encuentro que se hizo (I Encuentro de Reconciliación y Convivencia de Víctimas del conflicto, Armenia, 17, 18 y 19 de marzo 2012), a pesar de que no participé en el mismo, porque es percibido por los participantes y la propia Fundación, como un hito dentro del recorrido histórico de la misma en Colombia. 2. Preguntas iniciales: en esta fase, será necesario definir: Cuáles son las preguntas ejes, aquellas que permiten delimitar el objeto a sistematizar de la experiencia. Para qué queremos sistematizar: es decir, definir el objetivo, la finalidad y la utilidad de la sistematización. Cuáles son los aspectos de esas experiencias que nos interesa sistematizar. Aquí se precisa de un eje de sistematización, así como de unas categorías. 3. Recuperación del proceso vivido: para lo cual se reconstruye lo que pasa, y se ordena y clasifica la información. En cuanto al enfoque y técnicas metodolo�icas utilizadas, éstas se han basado en el análisis documental; los soportes documentales utilizados para hacer el análisis han sido: • El video realizado por la Fundación Ágape por Colombia durante el primer Encuentro de reconciliación y convivencia entre víctimas y sociedad civil. Se trata de un video de 1h15m de duración que recoge algunos de los momentos más significativos de los talleres. Se visualiza el desarrollo de dichos talleres. • Las tomas de video realizadas por los estudiantes de la Universidad Minuto de Dios durante el cuarto Encuentro de reconciliación y convivencia entre sobrevivientes del conflicto armado. En dichas tomas hay tanto entrevistas a los participantes, como imágenes del desarrollo de los talleres y de las actividades recreativas. • Los dos informes de reporte realizados por la Fundación, que describen y evalúan tales encuentros. 14 • Material fotográfico de ambos Encuentros. • Entrevistas realizadas específicamente para esta investigación; elaboré tres formatos de entrevistas estructuradas; una para los representantes de la sociedad civil, otro para los representantes de desplazados, ex-secuestrados y mujeres, y otro para representantes de los jóvenes desvinculados. • Dichas entrevistas fueron enviadas por mail a los participantes que tenían correo electrónico. En algunos casos fueron realizadas telefónicamente. • De un universo de 16 personas de la sociedad civil que participaron en uno o en los dos encuentros, le envié la entrevista a 14 de los que disponía contacto, y respondieron cuatro. • De un universo de 9 jóvenes desvinculados que participaron en uno o en los dos encuentros, hice la entrevista a dos. • De un universo de 7 policías que participaron en el encuentro, le hice la entrevista a dos. • De un universo de 5 mujeres de la Asociación Mujeres Mirando al Futuro, que participaron en el encuentro, no le pude hacer la entrevisa a ninguna. • De un universo de 4 desplazados que participaron en uno o en los dos encuentros, le hice la entrevista a uno. • Entrevistas realizadas en otros encuentros a algunos de los participantes. • Grabaciones de audio de tres grupos focales que se realizaron durante el V Encuentro de apoyo a la comunicación de las parejas. • Grabaciones de audio de un grupo focal que se realizó con varios jóvenes desvinculados específicamente para esta investigación. 4. La reflexión de fondo. Se trata de responder a la pregunta de por qué pasó lo que pasó. Los momentos más importantes son aquellos en los que se interpreta de manera crítica los hechos, se visibilizan y analizan las contradicciones, se hacen reflexiones a partir de la teoría y se miran las relaciones y tensiones en contradicción. 15 5. Los puntos de llegada: para finalizar, se redactan las conclusiones, y se prepara la socialización de las mismas en función del público al que irá dirigida. Por motivos de confidencialidad algunos nombres de los entrevistados han sido modificados o no llevan los apellidos. 3. PUNTO DE PARTIDA 3.1 La institución: Fundación Ágape por Colombia Ágape por Colombia es un un organismo sin ánimo de lucro, conformado por un grupo de voluntarios que decidieron unir sus esfuerzos para apoyar la reintegración social y la reconciliación de las diferentes víctimas del conflicto armado colombiano. Dicho grupo, se constituyó recientemente con personería jurídica en Canadá, pero no tiene constitución de personería jurídica en Colombia; inició su labor en el 2007 en Canadá, lugar donde vivían todos los participantes de la Fundación que la integraban en aquel momento, los cuales son colombianos. En la actualidad, además del grupo de voluntarios que residen en Canadá, se han sumado otro grupo de voluntarios en Colombia, principalmente en Bogotá. Historia La Fundación se constituye en 2007 a partir del inicio de un programa piloto de pasantías culturales y laborales en Canadá para menores que pertenecieron a los grupos armados ilegales y que hacían parte del Programa del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) de Niños, Niñas, Jóvenes y Adolescentes 16 desvinculados. Dicho programa se desarrolló bajo el patrocinio de la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) y del ICBF (Web Ágape). Por tres años, tales adolescentes visitaron Canadá en los meses de verano, durante los cuales se quedaban en casas de familias colombianas y compartían actividades y tiempos con una comunidad de colombianos migrantes y refugiados. En esos tiempos compartidos, de manera inesperada, se dieron experiencias de restauración de la confianza y de construcción de la convivencia entre ellos y los miembros de la sociedad civil, así como con las otras víctimas del conflicto colombiano. Por tanto, “los jóvenes desvinculados, además de beneficiarse del programa de pasantías, se convirtieron en agentes de reconciliación (...)” (Web Ágape). Dados los resultados exitosos conseguidos, y tras la supresión de la política de concesión de visas a estos jóvenes por parte del gobierno canadiense, la Fundación decidió replicar la experiencia en territorio colombiano, con el deseo de fortalecer el tejido social en un ámbito de paz. Actividades La Fundación realiza diferentes actividades para la consecución de sus fines; éstas están enmarcadas dentro de lo que la Ley 1448 de Víctimas considera “medidas de satisfacción” de carácter simbólico, para dignificar a las víctimas, y acompañar sus procesos de dolor por el daño causado: • Los Encuentros de Reconciliación y Convivencia: son espacios que duran tres días, habitualmente se realizan en un fin de semana, tiempo durante el cual se desarrollan unos talleres, y se propicia la convivencia, dado que todos los participantes comparten alojamiento y comidas. 17 Participan un máximo de 50 personas, con la pretensión de crear un momento íntimo, donde haya oportunidad para el diálogo, y no masificación. Hasta el momento se han realizado tres encuentros de este tipo: dos en 2012 (Cali y Armenia), y uno en 2013 (Villavicencio). La Fundación convoca a unas 10 personas por cada grupo objetivo (jóvenes desvinculados, mujeres, desplazados, policías ex-secuestrados, sociedad civil); se pretende que el 15% de los partipantes sean personas de la sociedad civil que no han sido directamente afectados por el conflicto armado. Esto último es una de las señas de identidad de la Fundación, pues se fundamenta en la necesidad de sensibilizar a una sociedad civil que ha sido indiferente con la guerra y sus consecuencias, por un lado, y en la convicción de que no es posible que sean únicamente las víctimas las que se consuelen entre sí. Cada Encuentro realizado ha tenido unas particularidades en las actividades realizadas en función de los participantes. No obstante, como línea continuadora, se han realizado unos talleres que siguen cuatro ejes: la confianza, la reconciliación, la responsabilidad y el perdón. En cada uno, se establecen unas preguntas orientadoras para que, por pequeños grupos mezclados, dialoguen entre sí. Se combina con momentos de trabajo en grupo grande, que en muchas ocasiones conlleva actos simbólicos de reconocimiento de las historias vividas por todos ellos. El eje central de todas las actividades es el relato de sus propias historias de vida, dando libertad para que cada persona pueda contar aquello que necesite. Es en el relato de esas historias, en un marco de respeto y legitimidad, que todos tienen la oportunidad de escuchar a personas que no hubieran escuchado en otros contextos, y comprender sus sentimientos y acciones. Como eje transversal a los talleres, se encuentran los momentos de distensión y 18 ocio para romper el hielo y para fomentar la confianza entre los participantes. Estos momentos se concretan en la realización de partidos de fútbol, u otros juegos, en función de las posibilidades que ofrezca el lugar donde se reúnen, así como fiestas en la noche con karaoke y baile, y la compartida de los espacios de comidas. Para la Fundación uno de los resultados significativos ha sido el de la creación de vínculos importantes entre los participantes. Además de estos tres encuentros de reconciliación, la Fundación ha realizado otros dos encuentros, un poco diferentes: en 2013, llevó a cabo uno con niños y jóvenes de la comunidad indígena Nasa de Caloto, donde se trabajó el duelo para acompañarlos y apoyarlos en las distintas pérdidas de familiares y amistades que han tenido a causa del conflicto, que ha supuesto una profunda ruptura en sus vidas. En junio de 2014 se realizó un encuentro dirigido a los policías que habían sido secuestrados y sus parejas, a fin de apoyarles en la reintegración familiar, proceso difícil para ellos, pues la separación también generó muchos cambios y rupturas familiares. • Banquetes de reconciliación: con posterioridad a los encuentros explicados anteriormente, la Fundación propicia nuevos encuentros más informales entre los participantes que se conocieron durante los mismos, alrededor de un almuerzo, para seguir compartiendo experiencias, afianzando los lazos de confianza y fortalecer el tejido social y generar redes de apoyo entre sí. Los vínculos establecidos durante los encuentros perduran a través del tiempo y contribuyen a sanar en algo las heridas de la guerra, así como a la restauración de las relaciones de confianza entre los distintos grupos, el fomento de una convivencia pacífica y la participación activa de la sociedad civil en busca de la reconciliación. 19 • Programas de apoyo: a partir de las relaciones establecidas en los encuentros, y de conocer las historias personales de los participantes, se han venido detectando distintas necesidades de los mismos que les condicionan sus posibilidades de integración y recuperación. Es por ello que la Fundación, de una manera puntual y no sistematizada, ha venido apoyando en los siguientes ámbitos: Educativo: facilita el acceso a implementos educativos y servicios no cubiertos por otros programas. Ágape ha financiado la consecución de computadores para facilitar los estudios, la obtención de licencias de conducción, pagos de matrículas, enlace con programas educativos. Productivo: facilita acceso a los proyectos productivos que los jóvenes presenten, si son viables y entran dentro de las capacidades financieras de la entidad. Situaciones de emergencia: facilita la transmisión de fondos de distintos donadores para responder a las necesidades inmediatas e imprevistas de los jóvenes y que no están cubiertas por otros programas. Hasta la fecha se han facilitado fondos para cubrir gastos de transporte en situaciones de riesgo para los jóvenes, ayuda a pago de deudas, arriendos y servicios en mora y también para problemas graves de salud. La financiación de los encuentros se realiza principalmente con actividades que el grupo de voluntarios de Canadá organiza para recaudar fondos y donaciones (fiestas, venta de empanadas, contactos con determinadas empresas). No obstante en el último encuentro la Gobernación del Meta apoyó económicamente, y en futuros encuentros hay una alianza con la Unidad de Víctimas para que también apoye económicamente. 20 3.2 Los actores: los sobrevivientes del conflicto a rmado Con respecto a los grupos con los que Ágape viene trabajando, inició con jóvenes desvinculados, refugiados y sociedad civil, pero estos se han ido ampliando en función de las necesidades que en cada encuentro se han ido manifestando, y de los contactos que se han ido haciendo en los mismos con otros grupos y personas. En general, Ágape va vinculando en sus actuaciones a aquellos grupos que han sido víctimas del conflicto armado de una u otra manera, y que en múltiples ocasiones han sido o se han sentido como grupos opuestos entre sí, pues el objetivo es volver a restablecer los vínculos y el tejido social ante estas rupturas. Suma a estos grupos, de manera intencional, a la Sociedad Civil, como actor imprescindible en este restablecimiento de las relaciones. Hasta ahora ha trabajado con: Jóvenes desvinculados, mujeres víctimas de violencia sexual, comunidad indígena Nasa, policías liberados, familias desplazadas. A continuación amplío información sólo de aquellos grupos que han participado en los Encuentros de reconciliación: Jóvenes desvinculados Aunque el conflicto armado se conforma por situaciones políticas, sociales y económicas, de gran complejidad en la que intervienen muchos actores adultos, sin embargo, en el campo, en las acciones militares, gran parte de los contendientes son niños, niñas y adolescentes, que han sido reclutados por los grupos ilegales en millares a lo largo del mismo. En Colombia, el Programa Interinstitucional de Atención y Protección de la Niñez Desvinculada del Conflicto Armado define a los niños y niñas vinculados como todo menor de edad que participa en acciones de guerra orientadas por un grupo armado irregular, desarrollando actividades de inteligencia, logística o combate. Y los niños 21 desvinculados del conflicto armado como aquellos que han abandonado el conflicto bien sea por voluntad propia, captura, o entrega del grupo al Estado u otra entidad. (ARC, 2004). El artículo 6 de la ley 782 de 2002, define: “Todos los niños, niñas y jóvenes menores de 18 años que en cualquier condición se desvinculen de organizaciones al margen de la ley son víctimas de la violencia política”. Por lo anterior, no son infractores a la ley penal ni menores en situación de abandono o peligro y no les es aplicable el código del menor. Se ha entendido por los investigadores del tema y así lo ha recogido la norma, que cualquier forma de vinculación es obligada, ya que no hay posibilidades de escoger camino distinto, que ofrezca mejores alternativas. No hay voluntariedad en ser víctima (Suárez, 2004). El interés de trabajar con ellos desde la Fundación Ágape radica en la importancia de su papel dentro de la reconciliación, puesto que son víctimas que también a su vez se sienten victimarios, y su situación permite entender la complejidad del conflicto armado, no reducirlo a una cuestión de buenos y malos. Sociedad Civil La retroalimentación obtenida de parte de otras instituciones tanto gubernamentales como privadas señala que en Colombia las víctimas del conflicto se consuelan entre ellas, puesto que la sociedad civil (la trama de personas, organizaciones, empresas, entidades que conforman una sociedad, que no es la Administración pública, y que tampoco han participado o han sido afectados directamente por el conflicto armado) tradicionalmente se ha mantenido al margen del conflicto. Las víctimas han manifestado en algunas ocasiones la falta de apoyo, la indiferencia y la ausencia del gobierno y de la sociedad en general con respecto a su dolor y a sus muchas pérdidas, siendo a veces más desoladora esta indiferencia que las situaciones 22 vividas. El aporte original de Ágape consiste en la presencia activa de la sociedad civil como testigo y como agente de cambio, asumiendo a la vez su parte de responsabilidad en el conflicto. Mujeres víctimas de violencia sexual Según el Informe Basta Ya, del Centro de Memoria Histórica (2012), las mujeres son de los grupos más afectados por el conflicto armado, pues es principalmente en ellas en quien recae el peso de los impactos de la violencia que se ejerce sobre ellas mismas o sobre sus familias. Algunos datos que revela dicho informe es que entre 1985 y 2012, 2.420.887 mujeres han sido víctimas de desplazamiento forzado, 1.431 de violencia sexual, 2.601 de desaparición forzada, 12.624 de homicidio, 592 de minas antipersonal, 1.697 de reclutamiento ilícito y 5.873 de secuestro (CNMH, 2012). El conflicto armado ha tenido impactos múltiples en ellas: alterando sus proyectos de vida debido a la desestructuración familiar ocasionada, el cambio de roles y funciones, el destierro del campo a la ciudad en condiciones paupérrimas, la ruptura de lazos, y redes familiares o de solidaridad, la violencia en sus cuerpos, y en su psiquis, la falta de tiempos y espacios para sus propios duelos, el desprecio de lo que para ellas es significativo, sus creencias, etc. (CNMH, 2012) La Fundación trabajó con la Asociación Mujeres Mirando al Futuro, de Villavicencio, la cual participó, a través de un grupo de 5 mujeres en uno de sus encuentros. Allí constató que dicho grupo tenía graves secuelas todavía por las situaciones de violencia vivida, mucho más evidentes que en los otros grupos; las mujeres solicitaron repetir encuentros donde las mujeres puedan ser escuchadas, sientan que son importantes para el resto de la sociedad, se les reconozca su dolor, y se las acompañe 23 en su proceso, tantas veces solitario. Policías liberados En el IV Encuentro que Ágape realizó en noviembre de 2013, una parte de los participantes fueron policías o ex - policías liberados; algunos fueron secuestrados por las Farc durante tres años, otros durante trece años. El contacto con todos esos policías para su participación en aquel encuentro de Reconciliación, fue a través de los Sargentos Forero y Lasso, ambos policías que en el 2011 fueron liberados tras trece años de secuestro, y que se sienten muy identificados con la misión de Ágape de trabajar por la reconciliación, y creen necesario trabajar la misma con todos sus compañeros de secuestro. Las víctimas del secuestro en Colombia son numerosas, dado que el mismo se utilizó profusamente durante los 90 como táctica de guerra. En este sentido, Lola Viviana Esguerra, de la Fundación para la Libertad, ONG colombiana que viene trabajando sobre este tema desde 1991, plantea que “Colombia vivió su “noche más oscura” a causa del secuestro en la década de los noventa. En el año 2000 se secuestraba en Colombia el 60% del total de personas que se secuestraban en ese momento a nivel mundial. Hoy, diez años después, la situación ha mejorado: de 8 secuestros diarios en el 2000 pasamos a 1 secuestro diario en el 2010” (Esguerra, 2011, p.3). Según datos del Ministerio de Defensa de Colombia, en 2000 hubo 3.706 secuestrados, cifra que disminuyó a 160 en el 2009 (Esguerra, 2011). “En Colombia han secuestrado a más de 21 mil personas en los últimos doce años y se asevera que por cada víctima son cinco personas del grupo familiar las afectadas, es decir, en nuestro país, sólo en este lapso de tiempo, más de cien mil personas han tenido el “secuestro” escrito en su existencia” (Esguerra, 2011, p.38) Por tanto hay un porcentaje muy alto de personas que han pasado por esta 24 experiencia, entre ellas, claro está, los funcionarios del Estado como son los policías, que en muchas ocasiones están en el ojo del huracán del conflicto. 3.3 El contexto político y legal: una apuesta colec tiva por la paz y el posconflicto La Fundación Ágape por Colombia se constituye y comienza a trabajar sobre una realidad y con unas aspiraciones, que cobran sentido mirándolas dentro del contexto histórico colombiano. Surge en el año 2007, cuando ya había pasado el momento de mayor recrudecimiento de la guerra, que se dio durante el periodo de gobierno de Andrés Pastrana (1998- 2002), pero que conllevó una salida de muchas personas como refugiadas, que llegaron, entre otros países, a Canadá. Durante ese periodo y el siguiente, con el mandato de Álvaro Uribe (2002-2010), se consolida un consenso social por el cual se deslegitima la lucha de las guerrilas y se justifica la salida del conflicto por vía militar; dicho consenso se materializa en la política de seguridad democrática del Estado durante ese periodo, que lanza una imagen de los grupos ilegales como terroristas, imaginario enmarcado dentro del discurso global que se comienza a manejar desde EEUU a partir de los atentados terroristas del once de septiembre de 2001. Discurso que polariza una situación tan compleja, entre buenos y malos, y obvia la situación de injusticia estructural como base del conflicto (Centro de Memoria Histórica, 2012). En esa situación empiezan a llegar los jóvenes desvinculados al Canadá, y los encuentros que allí se producen, permiten, tal vez, romper con ese discurso oficial para ver las situaciones humanas, sociales, económicas, que hay detrás de todo ello, y vislumbrar el potencial y la necesidad de la reconciliación para un país tan desgastado por tantos años de conflicto. Con la llegada de Juan Manuel Santos al poder (2012-actualidad) y la apuesta de 25 dicho gobierno por la paz a través de los diálogos con las guerrillas en la Habana, se empieza a crear un clima social de esperanza en la salida dialogada del conflicto, y las palabras posconflicto y reconciliación se convierten en agenda pública; los medios de comunicación cada vez visibilizan más escenarios y columnas de opinión en los que se resalta esta visión. Se empieza a conocer en mayor medida todos los esfuerzos que cientos de organizaciones de base vienen trabajando por la reconciliación desde hace años, y las nuevas que se están constituyendo o trabajando en este sentido. Por lo que Ágape por Colombia se enmarca dentro de esta corriente en la que queda claro la importancia de la vinculación de toda la sociedad, y no sólo de los actores que han participado en el conflicto desde las posiciones de poder, en la salida al mismo. Y en la necesidad de comenzar a reconstruir un tejido social roto por la violencia, la desconfianza, la indiferencia. En ese marco, y en paralelo a un conflicto que aunque se esté dialogando, sigue su curso, las instituciones estatales comienzan a tomar medidas políticas para dar salida al mismo, como es la Justicia Transicional, la elaboración de la Ley de Víctimas y la creación de diversos organismos, como lo es la Unidad de Reparación y Atención Integral a las Víctimas. Por tanto, a pesar de la continuidad del conflicto armado, que sigue causando miles de víctimas, actualmente estamos en un momento histórico, en el que puede ponerse fin al mismo de manera dialogada; es un momento con grandes oportunidades dado que a nivel institucional se están dando las condiciones para albergar un proceso de reconciliación, y a nivel social, cada vez hay mayor conciencia de la necesidad de dicha reconciliación. Todo ello favorece la labor de Ágape por Colombia, que a su vez, está aportando su granito de arena a hacer posible un futuro de paz. El contexto legal de la Fundación, como se mencionó anteriormente, va ligado a las políticas públicas y legislaciones que el Gobierno viene aprobando en relación a las 26 víctimas y la reconciliación, siendo la Ley 1448 de 10 de junio de 2011, o Ley de Víctimas, el referente principal. Esta ley es el conjunto de medidas judiciales, administrativas, sociales y económicas, individuales y colectivas, recogidas en beneficio de las víctimas del conflicto armado, a fin de hacer efectivo el goce de sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación (Ley 1448, 2011) Tal y como se relata en su primer reporte de actividades de la organización, “El interés de Ágape por Colombia por el tema de la reconciliación coincide con los objetivos de la Ley de Víctimas 1448/11 en cuanto esta contribuye al proceso de reconciliación y aspira a la paz nacional” (Ágape por Colombia, 2012, p.4); como aclara Ágape en su documento, en efecto, la reconciliación es uno de los objetivos de la Ley de Víctimas; En la presentación de la Ley (2011) se manifiesta específicamente que el Estado busca “la generación de condiciones propicias para promover y consolidar la paz y la reconciliación nacional” (citado en Ágape por Colombia, 2012). Así mismo, enfatiza que “aunque el alcance de Ágape es reducido, el organismo busca aportar una contribución en esa área y en particular con respecto a las medidas de satisfacción (Cap.IX.Art.139) -por medio de acciones que proporcionan bienestar y contribuyen a mitigar el dolor de las víctimas y difundir la verdad de lo sucedido-” A continuación destaca que a través de esos talleres se busca , al igual que menciona el art.139 de la Ley, “el reconocimiento público del carácter de víctima, de su dignidad, nombre y honor ante la comunidad y el ofensor, la realización de actos conmemorativos y dar un apoyo a la reconstrucción del tejido social” (citado en Ágape por Colombia, 2012, p.4). 27 3.4 Las preguntas iniciales Dado que la asociación pretende que los encuentros sirvan a los sobrevivientes que pasan por la experiencia para realizar una reparación simbólica a través de la narración de sus historias de vida y de la convivencia generada durante esos tres días, con el fin de aportar a la reconciliación entre dichos sectores, la pregunta general que guiará esta investigación es: ¿cómo aportan los Encuentros a conseguir esa reconciliación según la percepción de los participantes en los mismos? Algunas preguntas que se desprende de aquella son: ¿Qué prácticas significativas realiza Ágape en los Encuentros para propiciar la reconciliación? ¿Cómo entienden tanto la Fundación como los participantes los conceptos de reconciliación y perdón, y cómo los vivencian aquéllos? ¿Cómo se llevan a cabo aquellos aspectos principales del proceso de reconciliación a partir de sus pŕácticas y la percepción de los participantes. ? ¿Qué fortalezas y tensiones se identifican en los Encuentros para dar cumplimiento al objetivo de reconciliación? 3.5 Objetivos Objetivo General: Comprender cómo aportan los Encuentros de la Fundación Ágape por Colombia, en el logro de la reconciliación entre los sobrevivientes del conflicto armado que han participado en ellos, según su propia percepción, a fin de fortalecer dicho proceso. Objetivos Específicos: Caracterizar aquellas prácticas significativas que realiza la Fundación Ágape por Colombia en los Encuentros para contribuir a la reconciliación entre los participantes. Comprender qué entienden tanto la Fundación como los participantes por los conceptos 28 de reconciliación y el perdón, y cómo se vivencia en aquellos. Analizar cómo aborda la Fundación Ágape por Colombia algunos de los aspectos principales del proceso de reconciliación a partir de sus pŕácticas y la percepción de los participantes. 4. RECUPERACIÓN DE LA EXPERIENCIA A continuación realizo una reconstrucción de los dos Encuentros que seleccioné como objeto de la sistematización, a partir de las grabaciones de video, apuntes, actas y observación participante. 4.1 Primer Encuentro de reconciliación y convivenci a de víctimas del conflicto y sociedad civil La Fundación Ágape por Colombia realizó su primer Encuentro de reconciliación y convivencia en Colombia, el 17, 18 y 19 de marzo del año 2012 en Armenia. Tal y como explican en el informe de reporte de la actividad, Ágape por Colombia, ansioso de replicar la experiencia canadiense en Colombia, y con el deseo de realizar un Encuentro a la luz de la Ley de Víctimas, organizó, con el patrocinio de la OIM y la colaboración de la ONG Cielo y Tierra, el primer Encuentro de Reconciliación y Convivencia de víctimas del conflicto (…) (Ágape por Colombia, 2012: 3) Como se comentó en el apartado de contextualización de la institución, desde el año 2007 Ágape por Colombia venía acogiendo a menores desvinculados en Canadá, los cuales iban a hacer sus pasantías a partir de un programa del ICBF en colaboración con la OIM. A partir de esas pasantías, se producían momentos de perdón y reconciliación entre ellos y otros colombianos que habían llegado a Canadá como refugiados producto de la violencia del conflicto armado. 29 Pero en el año 2011, hubo un cambio de gobierno en Canadá, a partir del cual se modificaron las normativas migratorias, y se estableció la denegación de la entrada al país de aquellas personas que hubieran estado vinculadas con grupos armados. Esta nueva política migratoria impidió seguir llevando a jóvenes desvinculados a realizar las pasantías a Canadá, momento en el cual, la Fundación decide que es importante replicar la experiencia de reconciliación y perdón que venían desarrollando, en el contexto colombiano. Y es así como surge el proyecto de hacer este primer Encuentro de reconciliación y convivencia entre víctimas del conflicto armado y sociedad civil en Armenia, el cual lo realizaron en colaboración con la organización Cielo y Tierra. Participantes En el Encuentro participaron treinta y ocho personas entre jóvenes “desvinculados, personas en condición de desplazamiento, ex-secuestrados, familiares de víctimas del secuestro, representantes del Estado, líderes de comunidades campesinas y miembros de comunidades indígenas” (Ágape por Colombia, 2012:4). Específicamente participaron 32 personas, de las cuales: • Cuatro miembros de la Fundación Ágape por Colombia que viajaron desde Canadá, donde residen; una de ellas refugiada. • Ocho personas de la sociedad civil, en su mayoría pertenecientes a la asociación Iniciativas de Cambio, de Bogotá. • Ocho jóvenes desvinculados, de los cuales más de la mitad habían viajado a Canadá a hacer pasantías y ya se conocían con la Fundación. • Dos personas afro en condición de desplazamiento amistades de la Presidenta de la Fundación. • Dos miembros de la comunidad indígena Yanacona. 30 • Dos campesinos. • Cuatro miembros de la Organización Cielo y Tierra con quien se organizó el encuentro. • Dos representantes de la Unidad de Víctimas de Armenia. Duró tres días, durante los cuales todos los participantes se alojaron en un Club de suboficiales de la armada que buscó la organización Cielo y Tierra, donde poder desarrollar los talleres, dormitar, realizar actividades recreativas, y comer. La convocatoria se hizo directamente a las personas, a través de los contactos que la presidenta, Inés Marchand, tenía; a muchos ya los conocía, otros fueron convocados por el boca a boca a través de los ya conocidos. No hubo una intermediación de ninguna institución gubernamental para contactar con los participantes. Se les llamó por teléfono a cada uno, y se les contó que se iba a hacer un Encuentro de Reconciliación para convocarles. Talleres El Encuentro estuvo estructurado a partir de tres talleres: “la restauración de las relaciones de confianza”, “la construcción de la convivencia”, y “a la luz de la reconciliación y el perdón”. Según explica la presidenta en la presentación que realiza al iniciar el Encuentro, los temas de estos tres talleres fueron escogidos con base en las medidas de satisfacción que propone la Ley de Víctimas. Antes de dar inicio a los talleres, se hizo una primera presentación del evento, y se explicó una actividad que iba a desarrollarse transversalmente a lo largo de los tres días: se trataba de un mural del perdón: “el primer día, cada uno de los participantes ha descrito en un cuadradito de papel de qué manera su propia vida ha sido afectada por el conflicto. Estos papeles serán pegados en un tablero, de manera que todos puedan leerlos durante los días que dure el taller” (Ágape por Colombia, 2012a, p.1). El último 31 día se haría un ritual en el que se utilizarían dichos papeles. En el video se puede apreciar cómo hay un tablero grande con un encabezado que dice “mural del perdón”, que está colgado en una de las paredes del salón donde se desarrollaron las actividades, y tiene los papelitos pegados. A continuación, reconstruyo el desarrollo de los tres talleres, a partir de la información obtenida en las entrevistas, el video, y los reportes de la Fundación: Taller 1: La restauración de las relaciones de conf ianza En el reporte de este Encuentro, la Fundación Ágape por Colombia explica que aborda el tema de la restauración de las relaciones de confianza porque ésta, según la Ley de Víctimas, es un elemento fundamental en el camino de la reconciliación y la paz (Ágape por Colombia, 2012). Este taller se desarrolló en cuatro momentos: I. Una introducción hecha por la presidenta sobre la importancia de la confianza para poder construir la reconciliación. II. Una dinámica grupal vivencial que aborda el tema de la confianza. III. Los testimonios de cinco personas distintas sobre su proceso de construcción de confianza: el de Sandra, una voluntaria miembro de Ágape por Colombia en Canadá que pasó por la experiencia del secuestro, el de dos jóvenes desvinculadas, Blanca y Diana, acerca de su experiencia tras salir del grupo armado y su pasantía en Canadá, y el de dos campesinos, Juan, señor que tuvo muchas pérdidas familiares, y Emilio, que fue desplazado por la violencia. IV. La intervención de Fidelina Hurtado y Esther Aragón, madre e hija, dos mujeres desplazadas, quienes reaccionan fuertemente ante los testimonios de las jóvenes desvinculadas. En el segundo momento, dedicado a hacer la dinámica grupal vivencial, se dividió al 32 grupo en seis subgrupos de unas seis personas cada uno. Cada grupo se conformó intencionalmente de una mezcla de personas pertenecientes a cada uno de los grupos convocados (desplazados, desvinculados, sociedad civil, etc.). La dinámica consistía en crear un círculo entre los seis participantes. En el centro del círculo se debía ubicar por turnos, cada uno de ellos; ya estando en el centro, la persona se debía dejar caer como si fuera una tabla rígida, inclinándose hacia alguno de los participantes, el cual debía sostenerlo para que no se cayera al piso, y empujarlo hacia otro de los participantes, pasando por las manos de todos los que rodeaban a la persona, de tal manera que, en palabras de Sandra, la persona que dinamizó este juego, “cuando estamos en el centro, estamos obligados a confiar en los que están alrededor; y cuando estamos alrededor, tenemos una responsabilidad muy grande, de no dejar caer al que está en el centro” (Sandra en Sánchez, 2012). Tras finalizar la dinámica, se realizó una reflexión colectiva de la misma; quien quiso compartió su reflexión. En el video, Fidelina, una de las participantes explica que Hacía tiempo había perdido el sentido de la confianza, no confiaba en nadie; pero cuando empezamos me sentí útil, cuando me tocaba que sostener al que estaba en el centro. Pero ya cuando me tocó a mi me sentí plena porque sentí que había personas que me estaban cuidando, protegiéndome; y eso es muy bueno sentir uno eso (Fidelina en Sánchez, 2012) A partir de las reflexiones compartidas se dio inicio al tercer momento del taller, los testimonios. Comenzó, Sandra, una de las voluntarias de la Fundación Ágape por Colombia que vive en Canadá y que viajó para realizar este Encuentro junto con el resto del equipo; da un testimonio de la experiencia de un secuestro que vivió en Colombia, del impacto que éste tuvo para su vida, en concreto, cómo éste le hizo perder la confianza, para finalizar contando cómo posteriormente hizo el proceso de recuperación de la misma. El testimonio se realiza en un salón donde todos los participantes están sentados en sillas, formando un círculo grande; mientras ella habla, todo el mundo la escucha sin 33 hacer interrupciones. Comienza describiéndose a si misma antes de la experiencia del secuestro, como una persona muy activa y comprometida socialmente, constantemente realizando actividades de carácter social, dado que es trabajadora social. En un momento dado, ella describe que antes del secuestro “yo confiaba en todo el mundo, para mi todo el mundo era bueno, todo el mundo era capaz, todo lo podía hacer, todo lo podía lograr, no había nada que me quedara grande” (Sandra en Sánchez, 2012) Posteriormente narra brevemente su experiencia de secuestro sin entrar en detalle, resaltando sobre todo aquellos aspectos que incidieron en la pérdida de la confianza. Habla de cuatro pérdidas de confianza: la primera, en relación con las personas en general, dado que durante el secuestro les mintieron en múltiples ocasiones acerca de los motivos del mismo y de cuándo sería la liberación; la segunda en relación al gobierno, “perdí la confianza en el gobierno, me sentí abandonada, que no fue capaz de protegerme” (Sandra en Sánchez, 2012); la tercera en relación a sus ideales con respecto a los motivos por los que las guerrillas luchaban; la cuarta, en relación a sí misma: “lo más duro fue perder la confianza en mi misma, creer que no iba a ser capaz de salir de ahí, que yo me iba a morir, que no iba a sobrevivir” (Sandra en Sánchez, 2012). Pero rescata que “hay unas personas en las que nunca perdí la confianza: son mi familia y mis mejores amigos” (Sandra en Sánchez, 2012). A continuación narra el impacto que esta experiencia tuvo una vez fue liberada del secuestro. Yo decidí salir del país, no era capaz de quedarme, no confiaba en nada ni en nadie. Yo vivía en Cali, y manejaba el carro de mi padrastro que no tenía aire acondicionado, y yo en Cali con ese calor, y andaba siempre con las ventanas bien arriba, no las bajaba por nada del mundo ; y cuando llegaba a un lugar, esperaba, y miraba todo alrededor, y me esperaba aproximadamente unos 10 m para saber si me podía bajar del carro o no, para saber si era seguro bajarme del carro (...) no confiaba en nada ni en nadie y no fui capaz de volver a confiar en 34 mi misma, de saber que todo lo que había querido construir antes, todo ese mundo mejor, todas esas cosas bonitas, todos esos proyectos comunitarios que hacía antes, no me sentí capaz de volverlos a emprender, no me sentí segura de volver a hacerlos” (Sandra en Sánchez, 2012) Para finalizar, una vez en Canadá, relata cómo comenzó a recuperar la confianza en sí misma y en las personas; dice que éste fue un proceso, que es algo que no se realizó de la noche a la mañana; inició con el primer contacto que tuvo con Inés Marchand, la presidenta de la Fundación Ágape por Colombia: Sandra vio un anuncio de la Embajada Colombiana donde convocaban a una charla de una joven desvinculada que iba a contar su experiencia, y a ella le llamó la atención y sintió que tenía que ir. Con Inés habló de poder colaborar con la organización, pero explica que tardó un año en poder confiar en que ella misma sería capaz de poder hacer parte del proceso de la Fundación, y por eso se demoró en contactar con la Fundación de nuevo. Posteriormente durante el primer año comenzó a participar de las actividades que realizaba la Fundación, pero sólo yendo a alguna de las reuniones que ésta organizaba con los jóvenes desvinculados que habían llegado a Canadá a hacer las pasantías. Según cuenta, no era capaz de abrir las puertas de su mundo, todavía no confiaba en los jóvenes; durante el segundo año, esa puerta se abrió un poco más, y participó en una salida de una semana; para el tercer año, describe que pudo abrir la puerta totalmente, cuando decidió que varios de los jóvenes pudieran vivir en su casa durante su estancia en Canadá. Y con la venida a Colombia para hacer este Encuentro, se abría otra puerta a la confianza, puesto que para ella no es fácil regresar al país (Sandra en Sánchez, 2012). Tras el testimonio de Sandra, es Blanca, una de las jóvenes desvinculadas que hicieron las pasantías en Canadá, quien cuenta su experiencia. Narra cómo fue el proceso después de salir del grupo armado a los 15 años; fue pasando por varios programas y residencias bajo la responsabilidad del ICBF, tras lo cual llegó a un hogar tutor con una 35 familia con hijos. Explica lo difícil que fue la convivencia con la familia al principio, porque debía respetar unas normas impuestas, y no confiaba mucho en ellos, pero cómo eso se fue transformando con el tiempo en cariño, afecto y aceptación, llegando a sentir que ellos querían el bien para ella y que la señora era su segunda mamá y que sus hijos eran como sus hermanos. Estuvo con esta familia hasta que cumplió los 18 años, momento en el cual tuvo que salir de la casa familiar y vivir sola, bajo el acompañamiento de la Alta Consejería de la Reintegración. En este momento sintió mucho miedo, porque pensaba que una vez siendo mayor de edad, le podían meter en la cárcel por las cosas que había hecho durante su estancia en el grupo armado como menor. Y además estaba triste porque extrañaba mucho a su familia y durante tres años no pudo volver a su vereda a visitarla, por el peligro que suponía; hoy en día manifiesta que no siente la confianza de estar allá por si le pasa algo a ella o a su familia. Por último cuenta la pasantía que hizo en Canadá; manifiesta que se sintió muy bien con el recibimiento que la Fundación Ágape por Colombia les hizo, por abrirles las puertas de su casa, por la confianza mostrada en ellos, por hacerles sentir importantes, se sintió como en casa. Otro testimonio fue el de Diana, otra joven desvinculada; sin embargo, éste no aparece completamente en el video de la Fundación; según la entrevista mantenida con ella, comenzó a narrar también su propia experiencia: cuándo entró y salió del grupo armado, cómo fue su proceso de salida, y lo que vivió en Canadá. Sin embargo, no pudo terminar su testimonio porque Fidelina comenzó a hablar, reaccionando fuertemente ante lo que Diana estaba contando. En palabras de Fidelina Yo estaba sentada al lado de Diana, y ella estaba contando (la imita con voz de sorna) -ay, si, cómo le parece que yo estuve en Canadá, comí con la mujer del cónsul-. Eso me sacó la cola, porque nosotros pedimos asilo allá, refugio, y para nosotros no hubo refugio. Y en cambio ella que hizo daño, para ella sí (...) y a mi lo que me dio es una rabia que lo que me provocaba era coger a Diana y 36 estrellarla, pero a quitarle la vida en esa pared, yo decía la cojo y le reviento la cabeza. Sí porque yo tenía mucha venganza (...) Y le dije, -usted está estudiando, ¿cierto?- y me dijo, -si-. Y le dije -¿y usted cómo cree que yo vivo?-; ya el río se había llevado lo de nosotros, y bueno, y ya nos agarramos por ahí. Y eso yo lloraba y lloraba Diana… yo hasta que no le dije todo lo que sentía por ser motivo de violencia, y que yo me acordé.. y yo decía ay Dios mío ayúdame, porque yo ese día creía que me iba a dar un infarto. Pero gracias a Dios que no pasó a mayores (...) me dio pena porque yo le dañé el taller a la Mona (la Presidenta), porque lo que yo hice no era para ese día (Hurtado, F. Comunicación personal, 13 de abril de 2014). Para Diana fue muy impactante dicho momento, según comentó en la entrevista: fue como recibir todo el dolor, pero no sólo el que yo haya podido causar, sino que digamos que en parte recibí el desespero de que el gobierno sí no les brindó, digamos las oportunidades de un asilo; y por la otra parte porque ella descargó todo lo que le habían hecho los demás en mi. Eso no me gustó, fue triste, difícil. Después hablando con Sandra, las cosas como que se tranquilizaron, pero eso no quiere decir que uno no quede con su vainita, ya uno queda como curadito (...) Yo lloré, fue como la presión (...) como de herida, sí me dolió bastante; me tocó y siempre al momento me dio duro (...) no sabía la situación de los desplazados, estaba confundida en ese momento (D. Hernández, comunicación personal, 31 de enero de 2015). El siguiente testimonio de este taller fue el de un señor campesino, Juan, que inicia su narración expresando que “hay casos tan extremos que a uno le resulta muy difícil confiar en nadie, pues yo perdí a muchas personas de mi familia” (Juan en Sánchez, 2012, m.26’30). Pero agradece que en este espacio se vaya hablando abiertamente y la confianza que le generan todos para poder contar su historia. Comparte con todos los presentes el caso de una sobrina suya, a la que asesinaron seis hermanos, y la cual también estuvo a punto de morir asesinada; describe detalladamente cómo fue atacada y el proceso médico tan complejo que vivió. Concluye que “sí es bien difícil generar confianza (…) uno en esas condiciones no cree en nada” (Juan en Sánchez, 2012, m.26’52). Por último, da su testimonio otro señor campesino que fue desplazado por la violencia, Emilio. Comienza diciendo “sinceramente, yo no me he podido recuperar, porque la 37 parte trágica que llevó el desplazamiento fue mi esposa” (Emilio en Sánchez, 2012, m.29’05). En seguida relata la situación que tiene como consecuencia de dicho desplazamiento. Dice que el impacto del mismo generó en su esposa unos fuertes transtornos mentales y que no tiene apoyo suficiente: ni por parte de la familia, que no sabe cómo tratarla debidamente (la llaman loca y la tratan mal), ni por parte del sistema de salud, que no le facilita los medicamentos ni los profesionales para poder tratarla convenientemente. “No es capaz uno de recuperarse, porque no le ofrecen esa vía de recuperación” (Emilio en Sánchez, 2012, m.31’25). Una vez reconstruidos los distintos momentos del primer taller relativo a la confianza, paso a recoger las reflexiones que la Fundación hace en torno a este concepto. Tal y como lo expresa la Fundación en el reporte de la actividad, Al poder identificar a cada individuo y a cada historia se rompen las percepciones falsas así como los prejuicios. De esta manera al verbalizar, al escuchar al otro y al contextualizar las experiencias de los demás, se obtienen nuevas compresiones, percepciones y representaciones del otro. En el compartir ocurrido durante los conversatorios y en diversos momentos a través del Encuentro emergió poco a poco una nueva visión de la realidad creada en el intercambio con el otro. A través de este ejercicio y del conversatorio emergente, el velo de la desconfianza empezó a ceder y un ambiente de convivialidad y confianza empezó a reinar en el Encuentro mismo (Ágape por Colombia, 2012:9). Por tanto, la Fundación plantea que para que haya construcción de la confianza es necesario que previamente se cambien los prejuicios hacia el otro y se entienda el contexto desde el que actuó. Las narraciones de las historias de cada uno, contadas por ellos mismos, permiten el cuestionamiento de esos prejuicios. Taller 2: La construcción de la convivencia En el informe de reporte de la Fundación, se recoge que ésta aborda la convivencia porque está contemplada en la Ley de Víctimas como algo que contribuye a la reconstrucción del tejido social y por tanto a la Reparación Integral de las Víctimas 38 (Ágape por Colombia, 2012). En este taller narraron sus experiencias en relación con la convivencia mantenida en las pasantías de Canadá, dos personas: un joven desvinculado, Edgar, y una integrante de la Fundación que fue hogar receptor en aquel país, Sara. Con respecto a Edgar, éste narra la experiencia que vivió posterior a la salida del grupo armado: cómo pasó por varios programas del ICBF y de la ACR, y el camino de convivencia que tuvo que realizar en cada una de las casas donde fue residiendo; agradece a estas instituciones el apoyo recibido porque piensa que sí le ha ayudado en su camino de rehabilitación. Habla de cómo ha ido reconstruyendo su vida en ese camino: ha podido realizar estudios superiores, lo cual es motivo de orgullo para él y para su familia, que lo reconoce por ese motivo, porque es el primero en conseguirlo; también habla de que ha conseguido construir una buena relación de respeto y colaboración con sus familiares, y de que ha conseguido sus metas, gracias al motor de su hijo. Cabe destacar tres momentos de su narración en el aspecto de la convivencia: en primer lugar, la que se produjo en dos hogares transitorios; en el hogar de la organización “Semillas de Amor”, compartió vida durante varios meses con jóvenes de otros grupos armados contrarios al que él perteneció; él explica que “ahí es donde uno no encuentra la verdadera causa por la que estaba peleando, porque ahí llegamos con gente de izquierda, con gente de derecha y claro, en lo último terminábamos siendo amigos, compañeros de habitación, de estudio y trabajo, y entonces uno decía que las causas por las que estaba peleando pues no tenían una realidad ni una justa causa” (Edgar, en Sánchez, 2012, m.34,30). Después estuvo dos años en un CAI agrícola donde también tuvo que convivir con jóvenes de grupos armados contra los que había peleado, y define que esa convivencia fue muy buena, al igual que la anterior, y esto tenía que ver con que los coordinadores del lugar les enfatizaban que esas luchas eran 39 una cosa del pasado. En segundo lugar, la convivencia que experimentó en la pasantía de Canadá con las familias que les acogieron: el trato fue muy bueno, porque a pesar de que también había allá víctimas del conflicto de Colombia, y nosotros aun sabiendo que en un momento habíamos causado daño, pues fue como complicado, porque uno se siente mal de que en un momento sufrieron algo y que de pronto en un momento le llegó a hacer daño a alguien; y entonces sentí pena, como culpabilidad ajena y propia, porque pues uno en el momento no pensaba las acciones que estaba haciendo, como si le tuvieran el cerebro lavado, porque uno por ahí hacía lo que le dijeran, y uno pues acá ya hacía las cosas diferentes. Yo me sentí en mucha confianza para haber estado allá (Edgar, en Sánchez, 2012, m.35,40). En tercer lugar, la convivencia en su vereda: “cuando yo llego por allá ya no me ignoran como me ignoraban cuando yo hacía parte del grupo; yo ahorita el respeto no es por miedo, sino por la persona que soy” (Edgar, en Sánchez, 2012, m.38,52). Aunque también resalta que la convivencia no siempre ha sido buena en todos los momentos y lugares, pues explica que ésta “no se ha podido establecer bien en todos los lugares porque hay que gente que no es amable, no toda la gente apoya la causa, hay mucho rechazo, hay mucho señalamiento, pero yo me pego de lo bueno, no de lo malo” (Edgar en Sánchez, 2012, m.39,44). En el video no se muestra la narración de la integrante de la Fundación que ofreció su casa como hogar receptor. No obstante, el informe de reporte sí recoge las apreciaciones sobre dicha convivencia, que marcaron la experiencia de reconciliación que se vivieron allá. Explica que La experiencia de la convivencia fue parte de la esencia misma del programa en Canadá. Los jóvenes desvinculados convivieron en las casas de otras víctimas del conflicto y de otros miembros de la sociedad civil. Ágape considera esta convivencia como un privilegio puesto que fue así como se dio el apego. El apego entendido como ese vínculo emotivo que supera la realidad física y 40 perdura a través del tiempo. Ha sido a través de este vínculo como se han logrado resultados significativos tales como un seguimiento a través de los años en términos de apoyo a sus proyectos de vida, en su orientación profesional, en la realización de sus estudios y en sus decisiones personales. El ejemplo mas concreto de este vínculo fue precisamente la realización de este primer encuentro de reconciliación (Ágape por Colombia, 2012). Taller 3: el perdón y la reconciliación Este último taller se dedica a trabajar la reconciliación y el perdón, principales apuestas de la Fundación. Cabe aclarar la visión que la Fundación tiene sobre el concepto de reconciliación en sus reportes: basa su enfoque de reconciliación en el reconocimiento de que las condiciones que originaron y mantienen el conflicto armado continúan existiendo y son responsabilidad de la sociedad en su totalidad. Por esta razón el programa de Ágape se acoge a un enfoque no dualista de la reconciliación y de esta manera se separa del esquema clásico de reconciliación entre facciones que estuvieron en disputa (Ágape por Colombia, 2012, p.4-5) Por tanto, este enfoque no dualista, no implica necesariamente el diálogo entre bandos opuestos, puesto que tanto los jóvenes desvinculados como los desplazados y refugiados son considerados legalmente como víctimas. Esta propuesta de reconciliación busca terrenos comunes donde víctimas pueden encontrarse para compartir sus experiencias y, de manera algo paradójica, busca la reconciliación entre víctimas. Una posible respuesta al dilema de la reconciliación entre víctimas radica en el reconocimiento de los distintos tipos de victimización vividos por distintos sectores de la sociedad como consecuencia del conflicto armado. Durante este taller hablan dos personas: inicia su relato Sara, una integrante de Ágape Canadá que viajó para hacer este encuentro y contar su experiencia de refugio en Canadá y el proceso de perdón y reconciliación que ella y su familia han vivido. Continúa posteriormente Fidelina, que como ya dijimos fue desplazada en múltiples ocasiones por los grupos armados. 41 Con respecto a Sara, ella se levanta y se sitúa en el centro del círculo que forman el resto de participantes, para poder contar su historia, la cual narra de forma muy emotiva. Ella estuvo viviendo durante muchos años en la Sierra de la Macarena con su familia; allí ejercía como profesora de la escuela de primaria, y su marido como periodista; ambos eran personas activistas defensoras del medioambiente y de los derechos de las personas. Comienza contextualizando su historia con la explicación del impacto que tuvo el asesinato de su marido por parte de uno de los grupos armados para ella y sus hijos, que en aquel momento eran muy pequeños. Explica que una de sus hijas dejó de hablar durante dos años después de ese suceso, y pudo retomar el habla a partir de la escritura de cuentos en los que narraba lo que había sentido. “Esos cuentos trataban era de cómo ellos empezaron a ver a la gente, y cómo ellos perdonaban; para mi eso fue muy hermoso porque eran cuentos que decían: –los entendemos perfectamente lo que han hecho, porque ustedes no han visto la luz- ” (Sara en Sánchez, 2012). Continúa explicando la relación que tenía con los guerrilleros que les amenazaban en la Macarena; algunos de ellos habían sido estudiantes suyos de la escuela, y existía una relación de afecto. Tras el asesinato de su esposo tuvieron que salir huyendo, primero a Villavicencio, después a Bogotá, y por último, con dolor, decidió pedir refugio en Canadá, ya que le intentaron asesinar a ella y secuestrar a sus hijos. Posteriormente narra su experiencia de perdón y reconciliación vivida a partir de su participación en las pasantías de los jóvenes desvinculados en Canadá que organizaba Ágape. En un primer momento, explica las dificultades que tuvo para decidirse a participar de las actividades de Ágape Cuando llegan los primeros muchachos me dio la pataleta del siglo (...) yo sabía que los que venían eran desvinculados...que ellos el gobierno les había dado, que había un programa específico para desvinculados, y que no era mucho tampoco (...) pero tenían la atención del gobierno...y ¡qué pasaba con estas comunidades que yo había dejado en la Macarena, en medio de la pobreza mas terrible, donde son ignorantes de muchas de las cosas administrativas y que los administradores se aprovechan de la ignorancia de la gente para no darles nada, 42 para tenerlos allá!...¡¿qué pasaba con esa gente que siempre se negó a ir a la guerra?! Que para mí eran los abanderados, ¿cierto? ¡Era injusto! completamente injusto que yo estuviera apoyando un programa de estos, ¡imagínate!... yo no podía hacerlo, yo me sentía como la mujer más traicionera con la comunidad, con mis niños, con los niños de la escuela (Sara en Sánchez, 2012). Finaliza su relato contando cómo pudo finalmente acercarse a los jóvenes, y deja entrever el proceso de perdón que hizo aunque no lo cuenta explícitamente, a partir de las reflexiones sobre la relación con los alumnos que se habían ido a la guerra a los que no pudo ayudar. Pero empecé a pensar una cosa: dije estos son niños y empecé a pensar en mis niños que se fueron...yo siempre hablo de mis alumnos como mis niños (...) ¿qué había pasado con esos niños que se habían ido a la guerra y después me decían –Profe, esto es el infierno, ¿por qué no nos ayudas a salir?- Y yo no había podido hacer nada (...) y entonces empecé a pensar que yo nunca hice nada por ellos y me sentí remal, y tomo la decisión de quedarme en Ágape ¿por qué? Por esos niños que se quedaron y me decían –Profe, yo quiero volver, yo quiero darme la oportunidad- y ahora yo represento por (nombra a cuatro jóvenes desvinculados que hicieron las pasantías y que están presentes en el salón, los señala), porque ellos fueron esos alumnos, que ahora han vuelto a la sociedad civil y me han dado muchas muchas lecciones (Sara en Sánchez, 2012). Una vez que Sara finaliza su testimonio, la aplauden y un participante de la sociedad civil se acerca a darle un abrazo. Seguidamente Inés Marchand, la presidenta de la Fundación, que es quien está facilitando este taller, se acerca a donde está sentada Fidelina, mujer afro originaria de Buenaventura, de unos 60 años, alta, de constitución fuerte, y dice “yo creo que para Fidelina no es fácil escuchar el testimonio de Sara, pero yo quiero que respondas de alguna manera” (Inés, en Sánchez, 2012). Fidelina se levanta de su asiento, se sitúa en el centro, y comienza a contar su historia de desplazamiento: primero visibilizando cómo con su familia fueron construyendo un patrimonio en el tiempo con la compra de terrenos, ganado, y con el cultivo, para luego narrar cómo todo eso se perdió con la llegada de la guerrilla al pueblo, y las relaciones 43 tensas con los comandantes, hasta tener que salir desplazados a Bogotá con todos los nietos. Una vez en Bogotá narra las vicisitudes que tuvieron que pasar para encontrar empleo y vivir bien. Su narración se caracteriza por estar salpicada de mucho sentido del humor, riéndose de si misma y de las situaciones que pasó, a veces con humor negro y toques irónicos, que hacen que los participantes que la escuchan no puedan reprimir las risas de tanto en tanto, y se genere un ambiente de complicidad, de solidaridad, de empatía, con ella y su historia, sin quitarle a pesar del humor, un ápice de seriedad o dolor a su historia. En un momento dado, se dirige a la persona representante de la Unidad de Víctimas, y le dice que es importante que desde el gobierno se promuevan este tipo de espacios Y yo pienso que el gobierno o no sé qué entidad, a quien le toque eso, debiera hacer talleres como este, porque perdón y olvido no existe, mientras no se pase por esto, perdón y olvido es mentira mami, y dígale a su jefe que cuando piense en el perdón y olvido piense en esto; ¿porqué? porque ellos son diferentes a nosotros, pero si nos integramos, vamos a ser iguales, vamos a podernos mirarnos a la cara, vamos a podernos contar cosas, porque nosotros vivimos nuestra amargura y ellos vivieron la de ellos. Entonces esto es un taller de reconciliación y esto es lo que en Colombia falta. Por eso yo digo este taller es una puerta para que todos, las víctimas y los victimarios, entremos por él y vamos sacando lo que hay acá, porque yo en este momento prefiero que reparación a víctimas me de la oportunidad de reconciliación así no me den un peso. (Fidelina en Sánchez, 2012). A continuación explica por qué es importante para ella este proceso de reconciliación, explicita el impacto que está teniendo en ella lo que está viviendo Porque yo vivía enferma, desde ayer ya me liberé un poquito mi rencor porque era demasiado; la situación para nosotros es difícil, (…) pero yo acepto mejor que me ayuden a reconciliarme (…) porque es mejor que lo que estas mujeres están haciendo desde Canadá lo hagan en Colombia, que es donde está la herida, donde está el dolor, donde está la rabia, porque yo ayer hubiera podido morirme de rabia, de un infarto, pero hoy gracias a Dios amanecí más descongestionada (Fidelina en Sánchez, 2012). Visibiliza qué es lo que ha hecho que se sienta mejor, y tiene que ver con el cambio de 44 mirada hacia los jóvenes a partir de escuchar sus historias “porque hay personas que han sido víctimas como yo, son personas que si han levantado un arma, no ha sido porque ellos quieren, sino porque a ellos les han obligado, y yo digo yo no lo hice porque yo soy vieja, yo soy adulta (...) (Fidelina en Sánchez, 2012). A continuación recojo el testimonio dado por Esther Aragón, hija de Fidelina, también desplazada por la violencia, en una entrevista hecha posteriormente para reconstruir este Encuentro. La intervención que ella narra no se hizo durante este tercer taller de reconciliación y perdón, sino en el del primer día sobre “la restauración de las relaciones de confianza”. No obstante, dado que lo que relata está relacionado con el proceso de reconciliación, por motivos de coherencia temática he decidido incluirlo en este taller. En primer lugar, cuenta cuál fue su reacción cuando ella se enteró de que el Encuentro era sobre reconciliación y de que a su lado estaban sentados jóvenes desvinculados: “no quería darles la mano, no me quería acercar, no quise hacer ninguna actividad junto con ellos”. “Todo el mundo me respetó la decisión de no querer acercarme, de querer salir (…) pero ellos sabían que yo no estaba contenta con ellos, y ellos estaban muy asustados conmigo” (Aragón, E. Comunicación personal, 20 de enero de 2015). Posteriormente cuenta cómo comenzó a entablar relación con ellos, durante el desarrollo de los talleres: Yo tenía a Diana ahí al lado, y yo le decía cosas pero cerquitica, porque estaba al lado: le decía cosas como que si estaba contenta, que si le parecía bien haber ido a pedir perdón al Canadá y no aquí en Colombia, que si los que estaban en Canadá eran sólo los que necesitaban que les pidieran perdón y no los desplazados que estábamos aquí en Colombia (…) ella no contestaba nada, sólo lloraba (comunicación personal, 2015). Posteriormente, cuando escuchó a Edgar, a medida que ellos fueron contando fue cuando se descompuso todo. Porque dije, mire, a él lo respetan porque estudió, pero estudió ¿a costa de qué?, ¿de la vida de los demás? Y uno que vio matando tanto (…) ya uno se empieza a poner 45 mal, porque dice, tanta gente que mataron y ahora eso les da para estudiar, para vivir bien, para comer, entonces eso me daba rabia (…) ver que ellos sí estudiaron y los que mataron no lo lograron, ya eso empieza a doler (Comunicación personal, 2015). Cuenta Esther, que cuando le tocó a ella salir a hablar al círculo (algo que no aparece en el video que editó la Fundación), yo les sacaba en cara todo, y entonces yo les dije que yo me sentía castigada, y ellos que habían hecho tanto mal habían resultado premiados, y que aquí en Colombia a uno le castigan por no hacer nada; cualquier cantidad de cosas les dije (…) Eso estaba previsto para el tercer día y yo lo dije el primer día, se dañó todo -risas- (Comunicación Personal, 2015). Estas dos intervenciones, tanto la de Fidelina como la de Esther, son de las más recordadas por todos los participantes, como muy importantes para el proceso de reconciliación y perdón; fueron tanto tensas como emotivas. Tras finalizar los testimonios de este taller del perdón y la reconciliación, que tuvo lugar el último día del Encuentro, Sandra dirige una ceremonia del perdón para cerrar el mismo: se pidió a los participantes que buscaran los papeles que cada uno había pegado en el mural del perdón; posteriormente todos forman un círculo alrededor de un fuego que es encendido dentro de una tinaja, en el interior del salón y están cogidos de la mano. Sandra va caminando alrededor del fuego dentro del círculo, explicando el funcionamiento de esta ceremonia así como el significado de aquél : El fuego tiene dos significados: consume y destruye; pero también calienta e ilumina. En cualquiera de los dos casos, el fuego es un agente de transformación y cambio. El fuego se ha llevado cosas que amamos (tierra, trabajo, familia, amigos), pero ese mismo fuego de la guerra nos ha provisto con nuevas experiencias, nos ha hecho fuertes y nos ha provisto de nuevos valores para enfrentar la adversidad. Ese fuego que ha consumido muchas cosas, es el que nos tiene aquí y ahora compartiendo este encuentro. Ahora es un fuego generador puesto que él propició el intercambio de nuestras diversas experiencias durante los días del taller. Es ahora ese carácter creador del fuego el que vamos a utilizar. El fuego trae ardor y entusiasmo, lo usaremos para iluminar nuestras vidas (Ágape por Colombia, 2012a, p.1). 46 El momento está cargado de un alo sobrenatural, sobrecogedor, y a la vez íntimo, trascendental, tanto por la música clásica que suena de fondo, como por el inicio, al mismo tiempo, de una tormenta muy fuerte, que hace que el salón esté oscuro, dando protagonismo a la luz del fuego; el ruido de la lluvia cayendo, que es casi ensordecedor, es así mismo simbólico. En el video se observa cómo cada participante justo antes de quemar su papel, dice en voz alta lo que escribió en éste: los aspectos negativos que le ha traído el conflicto a su vida, los cuales quiere quemar para transmutarlos. Ocurre ante la mirada silenciosa de los demás, y el ruido de la lluvia de fondo. A continuación se pide a cada participante que uno a uno se aproxime a la mesa donde está el fuego, y coja una de las velitas que hay sobre aquélla, la prenda con el fuego, y la deje flotando en unos recipientes con agua y sal que hay sobre la mesa pensando o diciendo en voz alta una acción o una actitud que adoptará para enmendar o reparar los daños que ha podido causar en otros, un pensamiento de paz. Se explica lo que la sal significa: es un elemento que se usa para (...) purificar, para limpiar. La sal en el agua en la que flotarán nuestras velitas simboliza la palabra dada, con la sal la palabra dada se vuelve incorruptible, indestructible (...) Todas las velas flotarán y estarán encendidas juntas, simbolizando una nueva luz de esperanza y el deseo de perdón que se ha instalado en cada uno de nosotros (Ágape por Colombia, 2012a, p.1). Tras haber encendido todas las velitas, se pide a las personas del círculo que se tomen de las manos y se les invita "a hacer no un minuto de silencio, sino un minuto de ruido (gritar, cantar o simplemente hablar), como muestra del compromiso adquirido de construir una sociedad que sane las heridas de la guerra" (Ágape por Colombia, 2012a, p.1). Para finalizar el Encuentro, se pone la canción de Juanes, Banderas de manos, que está relacionada con la reconciliación. Dentro del salón, ya con la luz encendida, todos bailan cogidos de la mano entre sí, formando un serpenteo que gira sobre sí mismo. 47 4.2 IV Encuentro de reconciliación y convivencia en tre sobrevivientes y sociedad civil Este Encuentro se desarrolló en una finca recreativa llamada La Cosmopolitana, ubicada a pocos kilómetros de Villavicencio, el fin de semana del 2, 3 y 4 de noviembre de 2013. La elección de los temas a trabajar, así como del perfil de los participantes, y del lugar, se basó en lo que aconteció en el II Encuentro de reconciliación realizado en octubre 2012 en Cali; en dicho Encuentro participó un sargento de la Policía Nacional que había sido secuestrado durante 13 años y medio, el sargento César Augusto Lasso. Tras finalizar aquel, éste manifestó el deseo de que todos sus compañeros de secuestro pudieran vivir una experiencia como ésta dados los beneficios que la misma podría aportar a cada uno de ellos. El sargento Lasso junto con el Sargento José Libardo Forero, compañero de secuestro, apoyaron a Ágape en la realización de este cuarto Encuentro, para lo cual se eligió como ubicación a Villavicencio por ser la ciudad donde se encontraban viviendo gran parte de los policías a los que se convocó, así como por las posibilidades de financiación por parte de la Gobernación del Meta, con la que ambos policías estaban vinculados. Así mismo, el Sargento Forero puso en contacto a Ágape con la Asociación de Mujeres Mirando al Futuro de Villavicencio, asociación que trabaja con mujeres víctimas del conflicto armado, y que estaban igualmente interesadas en poder participar en el Encuentro. Desde la Fundación se habló tanto con los sargentos como con la presidenta de la asociación de mujeres, a fin de explicarles la dinámica del Encuentro y que ellos seleccionaran a unas 5 personas de sus entidades, que consideraran estuvieran preparadas para participar en el mismo. Objetivos del Encuentro Según el Reporte de actividades de Ágape por Colombia (2013: 2), los objetivos que se 48 establecieron para este Encuentro fueron: • Proporcionar un espacio seguro que permita a todos los participantes: policias liberados, mujeres víctimas de abuso sexual en el conflicto armado, personas en condición de desplazamiento, desvinculaos y miembros de la sociedad civil, expresar sus sentimientos e interactuar civil, en busca de la reconciliación. • Generar espacios de reconocimiento y reconciliación que permitan de manera significativa el fortalecimiento del tejido social, favoreciendo la restauración de las relaciones de confianza entre las personas que han sido victimas del conflicto. • Contribuir a una toma de conciencia transformadora con respecto a los prejuicios y a la condición de los sobrevivientes del conflicto armado. • Contribuir a la superación de la victimización y favorecer el reconocimiento y la restauración de su dignidad como personas mas allá de su condición de víctimas. Participantes En este Encuentro participaron 48 personas, distribuidas como sigue: 9 policías víctimas de secuestro 2 familiares de policías víctimas de secuestro 5 mujeres víctimas de abuso sexual en contexto de guerra 5 jóvenes desvinculados 1 menor, hija de desvinculada 3 miembros de ÁGAPE 11 Miembros de la Sociedad civil, 2 estudiantes de Tecnología en Comunicación Audiovisual de Uniminuto 5 víctimas de desplazamiento forzado 3 miembros de las comunidades indígena Nasa y Yanaconas 2 representantes de la Unidad Nacional de Victimas (Ágape por Colombia, 2013) Con respecto a los Encuentros anteriores, hubo 26 personas que participaron por primera vez: la mayor parte de los policías, todas las mujeres víctima, la mitad de la sociedad civil, los estudiantes, los representantes de la Unidad de Víctimas, y un familiar de los policías. 49 Repetían experiencia todos los jóvenes desvinculados, todos los desplazados, la mitad de los participantes de la sociedad civil, y los miembros de las comunidades indígenas. Para la Fundación fue novedoso el perfil de participantes de este Encuentro; hasta ahora habían asistido personas en condición de desplazamiento, jóvenes desvinculados, representantes de comunidades indígenas y sociedad civil. En esta ocasión se amplió el perfil con los policías liberados y las mujeres víctimas de abuso sexual. Talleres A continuación se describen los talleres que se realizaron a partir del Reporte de Actividad que elaboró la Fundación, mi propia participación, los videos grabados, y las fotos. En esta ocasión la narración va a estar guiada por las actividades o momentos más importantes del Encuentro a lo largo de los tres días, en vez de ir taller por taller. A las 14:00 se dio apertura al Encuentro en un salón abierto a donde se nos convocó a todos. Nos fuimos inscribiendo en una mesa a la entrada del salón, en la que uno de los miembros de Ágape repartía un esfero, un cuaderno, y una etiqueta adhesiva con el nombre. Una vez allí comenzamos con una actividad rompe hielos organizada por el animador de la finca, con la que hicimos algunos ejercicios y bailes tipo meneíto. Posterior a ello, nos sentamos todos formando un gran círculo, y la presidenta de la Fundación dio unas palabras de bienvenida, explicó en qué consistía el Encuentro, qué es Ágape por Colombia, y presentó las reglas de las actividades así como el funcionamiento de las fincas. Nos presentamos todos diciendo nuestros nombres, y después una de las voluntarias, explicó que tanto a los policías como a las mujeres víctimas se les iba a entregar un cuaderno que representaba unos manuales de supervivencia, en los cuales, el resto de asistentes al encuentro les podían escribir los mensajes que desearan: el contacto, 50 frases, aspectos que les hubiera inspirado de ellos, etc. Sería para utilizar durante los tres días, y era una manera simbólica de representar el apoyo a cada uno de ellos para acompañarles en sus propios procesos de supervivencia ante las duras situaciones vividas por el conflicto armado. Me llamó la atención que el manual de superviviencia no se les entregara ni a los jóvenes desvinculados ni a los desplazados, considerando que también ellos son sobrevivientes, y sentí que podia ser vivido como algo excluyente por ellos. Parece ser que la explicación reside en que ellos ya habían participado en varios encuentros previos, en los que habían realizado todo un proceso de superación, por lo que al planear las actividades el equipo consideró que ya no eran víctimas, algo que se dejó atrás con los otros Encuentros, motivo por el cual ya no les era necesario el manual de supervivencia. No obstante el peso del argumento, considero que hubiera sido adecuado hacer explícita esta reflexión con todos al momento de hacer la entrega de los cuadernos, y preguntar a los participantes que estuvieron en Encuentros anteriores, si consideraban que todavía les era necesario disponer del manual de supervivencia. Talleres sobre la restauración de las relaciones de confianza y la convivencia después del evento traumático A continuación narro tres momentos importante de los talleres, en los que se quiso que los protagonistas fueran los policías que habían sido liberados del secuestro, los jóvenes desvinculados de los grupos armados, y las mujeres víctimas de violencia sexual, para que pudieran mostrar a los demás cómo estaba siendo su proceso en la recuperación de la confianza y en la construcción de la convivencia después de un hecho traumático como lo es un secuestro de larga duración, la vinculación a un grupo armado desde la infancia, o la vivencia de situaciones de abuso. En la preparación de los talleres, la fundación pidió a un policía, a varios jóvenes 51 desvinculados y a una de las mujeres, que fueran los que protagonizaran los mismos dando sus testimonios con base en unas preguntas orientadoras que formuló la fundación; ello facilitaría que el resto de asistentes se sintiera en confianza para luego dar sus propios testimonios. A continuación se detalla el listado de preguntas que les fueron entregadas tanto a policías como a los jóvenes; no obstante,luego cada exponente habló de lo que se sintió capaz de compartir: • ¿Cuáles aspectos de tu personalidad y cuáles capacidades sobrevivieron al secuestro/ reclutamiento que viviste siendo menor? • ¿Qué hiciste para poder sobrevivir allá? ¿Qué te ayudó a aprender a vivir de nuevo en nuestra sociedad? • ¿Cuáles han sido los retos al restablecimiento de las relaciones de confianza y a la convivencia familiar? • ¿Cuáles son las herramientas que han facilitado la convivencia en la sociedad? • ¿Qué intervenciones de otras personas u organismos han sido facilitadoras del proceso de restauración de la confianza y de la convivencia? • En tu proceso de recuperación, ¿Qué te ha hecho falta? Las preguntas que se dieron a las mujeres fueron un poco diferentes. Son las siguientes: • ¿Qué medios has utilizado para sobrevivir después de los eventos dolorosos que has vivido? • ¿Qué experiencias te han permitido desarrollar la confianza? 52 • ¿Qué rasgos de tu personalidad o capacidades sobrevivieron a los eventos? • ¿Cómo hiciste para aprender a convivir de nuevo en sociedad? • ¿Cuáles apoyos han sido útiles? ¿De quién? ¿Qué hizo esa persona? • ¿En tu proceso de recuperación qué te ha hecho falta? • ¿Esta experiencia tan dolorosa ha sido fuente de algún aprendizaje? • ¿Hay algo mas que quieras compartir? Con respecto al relato de los policías, en un primer momento se contó con el testimonio del Sargento Forero y de su esposa Nolly como apertura al taller, debido a su experiencia y a la relación de confianza ya construida con Ágape. Él estuvo secuestrado 13 años, fue liberado en el 2013. Posteriormente algunos de los policías compartieron sus experiencias como víctimas del conflicto armado. Una vez finalizados los testimonios, se hicieron conversatorios en grupos pequeños. Se trató que en los grupos conformados hubiera integración de los diversos participantes. La consigna para los conversatorios fue: después del evento victimizante, ¿cuáles son las personas, organismos o situaciones que te ayudaron a recuperar la confianza? En un segundo momento, fueron René, Diana, Lilianed y Juan, cuatro jóvenes desvinculados de los grupos armados que hicieron sus pasantías en Canadá, los que contaron sus relatos de vida. Escuchar a estos jóvenes justo después de oír las historias de los policías secuestrados fue muy impactante y emotivo. Sobre todo cuando uno de ellos se levantó y se dirigi