1 Bochica: una representación del mito del héroe civilizador, llevado al espacio educativo como aporte cultural en los grados sextos. Wilson Eduardo Daza Briceño Corporación universitaria Minuto de Dios Facultad de educación Licenciatura en Humanidades y Lengua Castellana Bogotá D.C. 2020. 2 Bochica: una representación del mito del héroe civilizador, llevado al espacio educativo como aporte cultural en los grados sextos. Wilson Eduardo Daza Briceño Trabajo de grado para optar al título de licenciado en Humanidades y Lengua Castellana Asesora Gincy Zárate Mendivelso. Corporación universitaria Minuto de Dios Facultad de educación Licenciatura en Humanidades y Lengua Castellana Bogotá D.C. 2020. 3 NOTA DE ACEPTACIÓN ______________________________________________________ ______________________________________________________ ______________________________________________________ ______________________________________________________ ______________________________________________________ ______________________________________________________ ______________________________________________________ Presidente del Jurado ______________________________________________________ Jurado Bogotá, mayo de 2020. 4 Debemos recocernos entre nuestros mitos, ellos nos hablan del mundo que estamos perdiendo. Wilson Eduardo Daza. La magia es solo ciencia que no entendemos aún. Arthur C. Clark Una tonada es más perdurable que el canto de los pájaros, un cuento es más perdurable que toda la riqueza del mundo. Proverbio irlandés Los mitos relatan la verdad del alma Diana Uribe. En todo el mundo habitado, en todos los tiempos y en todas las circunstancias, han florecido los mitos del hombre. "El héroe de las mil caras" (1949), Joseph Campbell https://www.mundifrases.com/tema/mitos/ https://www.mundifrases.com/tema/verdad/ https://www.mundifrases.com/tema/alma/ 5 Agradecimientos A mis padres, quienes a pesar de las dificultades en la que vivimos, me enseñaron a conocer el mundo por medio de los libros y a apoyarme en mi sueño de ser docente. Ellos, aunque no tuvieron estudios (ella primero de primaria, y él séptimo grado), me inculcaron en conocimiento y me motivaron a continuar mi proceso de formación universitaria sin importar los contratiempos. Por ellos es que, sin importar los tropiezos, aquí sigo. A los momentos que desde pequeño me sentí interesado por los relatos de espantos y cuentos tradicionales del campo, y en especial los contados por mi familia (oriunda de Soatá, Boyacá), ellos me enseñaron a ver que había otros mundos en mi imaginación; al igual que a las horas que en mi adolescencia leí interesado en saber más, aquí quiero agradecer enormemente a Juan Jesús Vallejo, quien he admirado desde joven y ahora puedo contar como amigo y me inspiró a realizar este trabajo de grado. A la profesora Gincy Zárate, quien le dio en el punto exacto que quería para exponer mi idea del mito. Infinitas gracias. Y a Dios quien sé que me dio la fascinación por los cuentos tradicionales. A él espero agradecerle personalmente algún día. 6 Contenido Agradecimientos ........................................................................................................................ 5 Algunas palabras de introducción .............................................................................................. 7 Capítulo uno: ............................................................................................................................ 10 El estatus epistémico del mito .................................................................................................. 10 Capitulo dos: ............................................................................................................................ 13 Mito: un relato más allá de la fantasía ..................................................................................... 13 Capitulo tres ............................................................................................................................. 28 Los muiscas: un pueblo que habla en la actualidad a través de sus mitos. .............................. 28 La herencia muisca ............................................................................................................ 29 Bochica: el héroe civilizador. ............................................................................................ 33 Capitulo cuatro ......................................................................................................................... 38 Mito: una identidad perdida en el tiempo ................................................................................ 38 Capitulo cinco .......................................................................................................................... 50 Identidad y su espacio en la educación .................................................................................... 50 Una reflexión final ................................................................................................................... 60 Referencias ............................................................................................................................... 63 Resumen analítico. ................................................................................................................... 66 7 Algunas palabras de introducción Para los primeros pueblos en la historia de la humanidad, el mito era una forma de representaban su visión de mundo. Esto parte de una definición universal, donde no solo habla de su importancia, sino de lo relevante de estos relatos como un testimonio de su grandeza cultural en la actualidad. Existen en la historia universal, mitos de culturas como la griega, romana, egipcia, escandinava, entre otros, que son muy populares en varios aspectos sociales; el entretenimientos, la literatura, las artes, pero también están los mitos de la América precolombina perteneciente a diversas civilizaciones como los aztecas, mayas o incas, y por supuesto, están los muiscas quienes entre sus mitos más reconocidos como Bachué ( la madre primogénita del mundo según este pueblo) o la leyenda de El Dorado ( la ciudad mística, poseedora de una gran riqueza), está Bochica, un personaje que fue fundamental en la formación intelectual y social del pueblo muisca que habitó la sabana de Bogotá desde hace más de dos mil años hasta la época de la Colonia y con un significativo grupo de descendientes que habitan varios sectores de Bogotá como Suba, Engativá o Bosa, entre otros lugares, y que mantienen su legado en el presente. En la actualidad a pesar de la importancia ya dicha, este relato mítico, así como otros, son vistos como indicios de supersticiones y de pueblos primitivos carentes de lógica. A pesar que, en el plan de estudios educativos de la lengua castellana, en diversos grados tanto de primaria, como de bachillerato, se encuentra los mitos indígenas, estos no son abordados de manera tal que los estudiantes reconozcan su importancia; entonces: ¿Cómo el relato mítico de Bochica puede servir de herramienta educativa para enseñar los aportes 8 culturales y de identidad en la educación? Una pregunta que a lo largo de este trabajo se tratará de responder analizándolo desde los aspectos culturales y educativos. Así que el objetivo de este ensayo argumentativo es reflexionar desde el ámbito educativo cuáles son los elementos que contiene el relato de Bochica desde el plano cultural y su importancia pedagógica cómo fuente de saber ancestral. Este ensayo argumentativo se ha planteado en tres capítulos donde se hablará de los aspectos tanto sociales como antropológicos del mito y su concepto, a continuación se expondrá cómo los muiscas han trasmitido su legado cultural hasta a la actualidad así cómo reseñar la figura mítica de Bochica; después, se hablará de cuál es la causa de que el mito, así como la cultura muisca, no se ven representados con la importancia merecida en la sociedad colombiana a partir de su identidad, la cual será abordada desde el aspecto latinoamericano: la conquista, colonia y el saqueo cultural sufrido en esta época, así como la búsqueda de la identidad de una América Latina que ha sufrido un estigma a partir de una etiqueta racial; es aquí, donde la oralidad, las tradiciones y los relatos míticos ancestrales indígenas pueden desempeñar un papel importante en el momento de reconocer su cultura. Para finalizar, se abordará la educación y el papel que ha tenido en la enseñanza del mito indígena en el aula de clase. Siendo esto, el objetivo general de este trabajo es reflexionar cómo el mito es una herramienta o insumo de conocimiento por el cual se plantea un estatus epistemológico de dicho género literario y su aporte a la educación desde el plano cultural. Mostrando como estos relatos hablan de la sabiduría y conocimientos que poseían los antepasados indígenas, así como conocer la riqueza narrativa del mito y el significado que tuvo para la cultura indígena muisca, 9 y así indagar cómo el mito de Bochica resalta la identidad cultural de la etnia indígena; de la misma manera, observar cómo desde el ámbito educativo se puede convertir en un aprendizaje significativo para los estudiantes este relato mítico. 10 Capítulo uno: El estatus epistémico del mito El pueblo muisca es una de las comunidades indígenas más representativas en Colombia no solo por su historia y costumbres sino por su legado que perdura hasta el día de hoy, la herencia que este pueblo indígena deja es su aprecio por la naturaleza, ya que quienes conformaban dicho pueblo prodigaban un amor y respeto que se puede encontrar en sus relatos míticos en especial en el mito de Bochica quien fue un héroe para el pueblo muisca y le enseñaron a estos, entre otras cosas, muchas de las costumbres y tradiciones que han perdurado hasta la actualidad. Es por esto que los relatos tradicionales son fuente de identidad desde el cual las primeras civilizaciones, expresaban sus miedos, temores e ideales acerca del mundo que los rodeaba y son en la actualidad, una herramienta de conocimiento que permite comprender las culturas ancestrales; de ahí parte la importancia de los mitos como narraciones a partir de las cuales se han expresado los indígenas precolombinos, entre ellos los muiscas quienes visualizaban y comprendían su entorno. Entre muchas características del ser humano que son representativas entre otros seres vivos, está el lenguaje, el cual ha permitido que exprese lo que otros no pueden hacer. Tal vez el temor por tener el depredador cerca lo manifiestan los animales con sonidos como aullidos o camuflarse, sin embargo, el hombre va más allá: tiene la capacidad de describir más características como su entorno y socializarse; y esta facultad de ser más flexible, hace que el lenguaje sea capaz de expresar y compartir información del mundo y a su vez de hablar de cosas que no existen y solo el ser humano tiene la facultad de hablar lo que nunca ha visto por medio de expresiones humanas como los mitos o leyendas, junto con la evolución cognitiva. Esta posibilidad de hablar sobre ficciones es la capacidad que tiene el ser humano desde sus inicios evolutivos. Esto le ha permitido 11 imaginar no solo individualmente sino colectivamente expresado por medio de sus religiones (Harari, 2014). Es así que desde la evolución del lenguaje se ha comenzado a expresar por medio de relatos sus vivencias, más adelante, en el siglo IV AC, en la invención de la escritura en Irak, se comenzó a perdurar los mitos hasta llegar a la actualidad. Es por esto que los mitos muiscas pueden ser una herramienta educativa desde la cual se puede conocer los aportes culturales del pueblo muisca a la sociedad colombiana, así mismo, pueden crear en los estudiantes un sentido de identidad étnico y respeto por las tradiciones ancestrales de los indígenas colombianos en general. Infortunadamente en el ámbito escolar no tiene el espacio que merecen. A pesar de que los mitos son una huella de los antepasados y que reflejan entre algunas características como temores, valores morales, el aprecio por su entorno, resaltan sus tradiciones o mantienen vivas sus raíces, esto no se ve reflejado en el aula de clase donde subestiman su importancia y son vistos en este espacio educativo en los grados sextos superficialmente. Así mismo, los muiscas poseían un respeto por su entorno y preservaban sus tradiciones tan vivamente que hasta el día de hoy se mantienen vigentes en algunas expresiones sociales como la gastronomía, indumentaria como las ruanas y tejidos de vivos colores o expresiones cotidianas, en especial, para la sociedad de Bogotá; esto se ve en sus mitos y más en el de Bochica quien fue para ellos un héroe civilizador. De esta manera, estas narraciones son ricas culturalmente. Es por esto que, al igual que otras manifestaciones culturales, estos tipos de narraciones son parte esencial del folclor de un pueblo, así como Javier Ocampo López menciona (1998): El folclore investiga los mitos y creencias que han penetrado profundamente el alma popular y que hacen parte del saber de pueblo; ellos se manifiestan como vigencias que permanecen por 12 tradición en el tiempo y que son del dominio de las masas populares, aceptándose o transmitiendo de generación en generación. (p13) Es por esto que el objetivo de este trabajo es demostrar que el mito es una herramienta o insumo de conocimiento por el cual se plantea un estatus epistemológico de dicho género literario, así mismo, se hará alusión frente a puntos de vista de algunos antropólogos o mitólogos, quienes han profundizado en el estudio de los mitos para resaltar la relevancia que estas narraciones poseen sacándolos de etiquetas peyorativas como “invenciones de mentes ilógicas” o “relatos producto de pueblos sin cultura ni raciocinio”, propias del pensamiento del siglo XX en adelante; todo lo contrario, son el reflejo del imaginario y capacidad magistral para interpretar el mundo y su propia existencia. 13 Capitulo dos: Mito: un relato más allá de la fantasía Las narraciones míticas pueden ser un instrumento enriquecedor a la hora de trabajar la identidad desde el aspecto indígena en el aula de clase en estudiantes, es decir, los aportes que los primeros pueblos precolombinos trasmitieron por medio de sus mitos, ya bien sea de los grados sextos u otro nivel de escolaridad, ya que, por lo llamativo de sus narraciones, hacen que el lector explore su imaginación recreando estos relatos. Estos han sido fuente de inspiración de algunas expresiones artísticas como la pintura, la escultura, el cine, videojuegos o la literatura en géneros como el terror o la fantasía. Pero para entrar en contexto de lo que se pretende tratar, hay que conocer de qué trata un mito. El mito no es algo ajeno para nadie, de hecho, esta palabra es relativamente común escucharla, cuando se habla de un suceso que no puede ser creíble como una noticia donde lo narrado va más allá de lo inexplicable, o la vida de una celebridad y sus excesos; un personaje en la cual su vida es expuesta en los diarios sensacionalistas ya es considerado un personaje mítico por la cultura pop, como por ejemplo el hecho de decir que Elvis Presley sigue vivo, habitando en una isla solitaria alejado de la gran fama que obtuvo en sus años de cantante, extraterrestres en el área 51 o lo verdaderos motivos del 11 de septiembre son por muchos llamados mitos (aunque en sí se podría llamar leyenda urbana pero no se hablará de esto en este escrito). Solo por citar algunas expresiones comunes que se tiene del mito en la actualidad. Lo que alienta a las personas en general de llamar estos hechos “mito” es debido a que son sucesos que están enmarcados en hechos difíciles de creer, que sirven para cubrir de fama una figura pública o simplemente dar una explicación de un hecho que se desconocen sus causan o como ocurrieron. Las diversas hipótesis de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán como, por ejemplo, 14 que fue planeado por la CIA, un complot de los presidentes de la época que se reunían en la conferencia Panamericana en 1948, hasta el conocido hecho propiciado por Juan Roa Sierra son un claro ejemplo de lo que se puede llamar un mito actualmente. Se sabe que Hitler murió a causa de un suicidio, pero al sentirse derrotados los nazis, estos emigraron a varios sitios del mundo entre ellos América Latina donde es bien conocido sus nexos con la política sudamericana, esto ocasionó que se especulara que el Führer se pudiera escapar y encontraría una muerte tranquila años después en un sitio paradisiaco en Argentina o Brasil, ya esto alimentó el “mito” nazi. En sí, a partir de un hecho, la mente de puede crear muchas ideas frente a lo que no se conoce. Puede que entre muchas cosas que ocurran exista algo de verdad (y lo puede haber) pero con el trascurrir del tiempo la palabra mito se ha utilizado no solo para nombrar lo anteriormente expuesto sino para desacreditar algún hecho histórico; para muchos la figura de Simón Bolívar no es la del Gran Libertador sino de un personaje que aprovechando las circunstancias se tomó el poder y se convirtió en un dictador. Este relato pudo haber sido alimentado por sus detractores quienes no veían con buenos ojos lo que él hacía en la campaña libertadora; la corona española quienes no aceptaban un criollo como el precursor de la emancipación de la Nueva Granada. En sí, el mito se ha convertido en una palabra para desacreditar o señalar de forma peyorativa un hecho o la vida de alguien. Sin embargo, la palabra mito ha perdido su verdadero valor que, si bien no es tan erróneo, si está alejado del sentido esencial que pretende. Es muy común encontrar definiciones encaminadas a resaltar el mito como un tema de poco valor, un ejemplo claro lo podemos encontrar en la definición enciclopédica donde menciona: Historia de dioses y de héroes de las culturas primitivas, producto de las comunidades tribales y de las primeras colonizaciones. El mito es una lectura del mundo y una 15 interpretación de la vida dada en forma de relato plena de símbolos, visiones y representaciones fabulosas; carece de forma de reflexión racionales y de una sistemática teórica. El mito no ha de entenderse solamente como un grado cultural pre racional, sino como un propio medio cognitivo. (Enciclopedia Ilustrada Círculo, 1984, p.2788) Como se observa, es una definición bastante conocida por muchos ya que refleja los términos por los cuales se distingue este relato: de dioses e historias de batallas donde hay un vencedor y un vencido enmarcado dentro de un hecho fantástico y a la vez difícil de creer, pero sobre todo se resalta un pensamiento que no solo en este concepto se puede encontrar sino en una definición popular: que es un hecho irracional, no obstante, va más allá. Elementos como la oralidad, lo ficcional junto con otros componentes, hacen la diferencia frente a otras narraciones como la poesía, cuento, novela hasta la fábula, sin embargo este mismo se puede contener en los ya mencionados, un mito puede estar escrito de forma poética como los cantos de la Odisea de Homero, en forma de cuento como Las mil y una noches, como una novela al etilo de Viaje al Oeste de Wu Cheng'en, y las fabulas de Esopo, porque en sí, el mito no es el estilo narrativo sino lo que contiene. Pero entre los conceptos que se tengan del mito que hacen carecer de una trascendencia relevante es lo “primitivo” de su procedencia ya que referirse al mito se evoca culturas de un pasado muy lejano o pequeñas tribus de algún sitio eso sí, alejado de la “modernidad” europea y estadounidense, y ese es el problema, de esto, Eliade (1963), menciona: “así como el hombre moderno se estima constituido por la historia, el hombre de las sociedades arcaicas se declara como el resultado de cierto número de acontecimientos míticos” (p,1963). Es decir, que el ser humano moderno debe su existencia entorno a situaciones propias de hechos o situaciones que se dan en la 16 historia, mientras, los pueblos en el pasado justificaban su existencia a un mandato o resultado de acciones atribuida a dioses o seres míticos y donde estos han asignado un destino o propósito. Este ser “arcaico” se reconoce dentro de una rememoración mítica, esto lo hace repasando sus relatos sagrados. Pero algo que hay que tener en cuenta, es que mientras el ser humano actual se reconoce entre una historia se vuelve a sí mismo producto de una época banal y dedicado al diario vivir, el ser antiguo creía en estos mitos como parte de algo sagrado ya que lo acontecido en estos mismos eran realizados por seres divinos y al mismo tiempo reales, por lo tanto sagrados, así por ejemplo si una divinidad enseña a una actividad que sea productiva y de esta sea el motivo del desarrollo de dicho pueblo, esto mismo es un acto sagrado, así como nacer o tejer. Todo lo que esté fuera de los relatos míticos son considerados fuera de lo sagrado, por lo tanto, profano. Es por esto que los actos de la humanidad primitiva debían estar sujetos a un parámetro más religioso, su diario vivir siendo sus acciones más ejemplares (Eliade, 1981). Y es que el mito parte por sí mismo de un contenido más alejado de los parámetros actuales: de un relato lleno de prejuicios e ignorado, por eso, entre muchas definiciones que se pueden encontrar todas van enfocadas de diferentes maneras, pero en sí, recrean lo que un antepasado quiera decir. Entre varias definiciones se puede encontrar la presentada por Eliade (1963) que argumenta: El mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los “comienzos”. Dicho de otro modo: el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los seres sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea esta la realidad total, el Cosmos o solamente un fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una institución. (p.7) 17 Hay varias definiciones de muchos estudiosos en el tema, sin embargo, la gran mayoría coinciden en un tema primordial que se encuentra en dicho relato: es que lo consideraban una realidad, la realidad de una humanidad antigua la cual explicaban por medio de metáforas lo que los rodeaba, por ejemplo, en civilizaciones rodeadas de ríos o lagunas, explicaban cómo la vida venia de estos sitios o en un desierto, cómo estos se habían formado como el mito del carro de Helios. En síntesis, el mito sirve para entender a un grupo histórico alejado en un tiempo lejano Entonces, es a partir de esta definición más encaminada al ser humano, presentando al mito cómo un modo de expresión de las emociones propias de las primeras civilizaciones por explicar lo que sentían, de una inspiración viva que surgía de una actividad propia del cuerpo y la mente, expresada en la energía del cosmos, es así como la obra El héroe de las mil caras hace mención: No sería exagerado decir que el mito es la entrada secreta, por la cual las inagotables energías del cosmos se vierten sobre las manifestaciones culturales humanas. Las religiones, las filosofías, las artes, las formas sociales del hombre primitivo e histórico, los primeros descubrimientos, científicos y tecnológicos, las propias visiones que atormentan el sueño, emanan del fundamental anillo mágico del mito. (Campbell, 1959, p 60) Hay un sin número de definiciones en torno al mito, unas más literales, otras más espirituales, pero todas coinciden en algo, que es un proceso que parte del interior de una humanidad antigua que narraba lo que en su mente veía y en su lógica entendía. Y es desde este punto donde se observa en cada relato algunas características: el hombre es el eje central del mito; explicando su origen, su inicio social y su expresión en el arte, y desde este punto es donde se puede discriminar el mito, ya que muchas veces contiene hechos coherentes, 18 comprensibles y su significado es transparente; mientras otros contienen términos irracionales donde su relato carece de razonamiento (Caudet,2000), como por ejemplo: el acto heroico de los trabajos y la vida de Heracles son comprensibles y pueden llamarse razonables, pero como fue concebido, de una visita de Zeus quien se convirtió en Anfitrión, esposo de Alcmena, esta quedó embarazada, ya el hecho de narran sucesos incomprensibles, ya son llamados irracionales. Lo anterior, es un claro ejemplo de cómo un mito es rico tanto en sus personajes como los hechos que narra llevando a un variados de estudios e investigaciones de los mitos. Una inquietud que con el paso del tiempo se ha abrigado desde varias disciplinas se comienza a despertar un interés, es por esto que Cassirer (cómo se citó en Páramo, 1989) describe que la experiencia del mito está entre un mundo onírico y un objeto real, y es por este motivo que contiene una frontera invisible donde están las representaciones que se interpretaban, es por esto que el mito es visto desde el misterio ya que su contenido es simbólico y su significado se encuentra de una manera oculta. Es por esta razón que se puede apreciar una conexión más íntima entre el mito y la humanidad, ya no es un simple cuento fantasioso lleno de hechos inventado por pueblos que no poseen una mentalidad “racional”, sino parte de una inspiración que va de dentro del que lo trasmite. Va de una conexión entre el ser humano y su contexto, el ser y la naturaleza; así como Campbell (1991) se refiere a un mundo vegetal contiene conciencia y energía, esta interactúa con el ser humano, y hay una relación entre este y la naturaleza, una energía vital. Es así que se puede explicar cómo esta “simbiosis” entre el hombre y su entorno, en este caso la naturaleza, demuestra la razón de una unión, donde se crea un vínculo de respeto y protección. Es una conclusión que se puede sacar y da respuesta de porqué del respeto entre el hombre antiguo y la naturaleza, esa conexión vital. 19 En tiempos pasados, la humanidad iba evolucionando, pasando de una situación de ser nómadas hasta establecerse en un sitio especifico debido a encontrar recursos que les favorecía su subsistencia, de ahí comenzaron a crecer socialmente, construyeron sitios donde refugiarse diferentes a las cuevas oscuras e inseguras, alterándolas con la caza y la agricultura. Con el tiempo, se encontraron con una realidad que los llevaba a preguntarse cuál era el propósito de estos aconteceres. Una cascada, un gran lago, una espesa selva, un frondoso bosque o una helada tierra los invitaba a pensar y de este punto nacían seres, personajes, hechos y momentos por los cuales justificaban o que veían y les maravillaban o en muchas ocasiones asustaban. Debido a esto es que los mitos narran un sinfín de acontecimientos, personajes y muchos pueblos tienen diferentes versiones del mismo relato, esto es debido al interés social que tenga cada uno de ellos; estas narraciones se acoplan y se aplican según la sociedad y su estabilidad institucional para justificar o reconocer sus derechos jerárquicos casi siempre desde un lado divino (Páramo, 1989). Pero ante tanta riqueza que se puede evidenciar en el mito cabe la pregunta: ¿dónde ha quedado el mito en la actualidad? ¿cómo es que se ha perdido en el tiempo?, y para muchos es comprensible, se piensa que estos relatos han quedado en un pasado remoto donde la electricidad, la tecnología o la llamaba “modernidad” no existía. La mirada a un mundo espiritual y mágico se ha perdido, el contacto con la naturaleza, el apego y afecto entre la humanidad cada vez va desapareciendo. En un mundo donde las noticias y lo banal es lo imperante, donde los problemas de cada día, el trabajo, las relaciones fugaces, el entrenamiento vacío están dejando a un lado el sentido de asombrarse, de maravillarse de lo que rodea al hombre, lo que siente cada mujer en su vientre, lo que transmite esa sensación de estar en el campo, de sorprenderse con nuevos descubrimientos en 20 el mundo y el espacio; es porque se cree que la ciencia tiene todas las respuestas y todo tiene una explicación “razonable” y si, puede ser pero ante todo, se han perdido las emociones. En pocas palabras, el ser humano ha perdido la capacidad de maravillarse. Y es en este punto donde el mito cobra relevancia, ya que es la interpretación de lo que sentían, lo que los emocionaba, a lo que le temían o adoraban; era su mundo, pero se pretende que el mundo científico da todas las respuestas, así es como desde la mirada de la ciencia, el amor es solo una reacción de sustancias y neurotransmisores como: la adrenalina, dopamina, serotonina, oxitócica o vasopresina, que tiene una reacción neuronal en el hipotálamo, la corteza prefrontal y la amígdala, que llevan a lo que comúnmente se denomina enamorarse (Natgeo, 2017). Y claro, es posible que la ciencia haya avanzado mucho, explicando muchos sucesos que antes eran místicos: el paso de la primavera ya no se le atribuye al rapto de Perséfone para los griegos o que si llueve no es por la herida que le hizo Bigima a un delfín en las creencias de los indígenas Witotos en el Amazonas. Ahora bien, es válido fiarse de la ciencia y más cuando en la actualidad es la que mantiene la sociedad contemporánea, pero entre más avanza la tecnología más se pierde la sensibilidad, las emociones y el contacto con el otro, o si con esto no basta, están las redes sociales que limitan las relaciones con un clic. Se pretende que los mitos son solo relatos sin sentido y son cosas de una mente “primitiva” y este desprecio u olvido, se debe a darle relevancia a lo material y no a las sensaciones. Claude Levi Strauss (1977), habla de una división de pensamientos frente al mito mencionado: (…) Una separación entre el pensamiento científico y el pensamiento mítico, donde lo concreto, lo que arroja un resultado palpable o corroborable (científico) se ha separado de 21 los sentidos (mítico), esto no es de hace algunos años ni décadas; ya entre los siglos XVII y XVIII, Bacon, Descartes o Newton mantenían esta posición (p.26) Posteriormente, ya entrado el siglo XX, varios antropólogos o sociólogos se refieren al pensamiento “primitivo” como pre-lógico por el antropólogo Lucien Lévy-Bruhl, ya que las emociones reemplazan la lógica y es por esto que en los mitos son “fluidos” y en ellos pueden ocurrir cualquier cosa (Páramo, 1989). Otros como el también antropólogo Edmund Leach, quien evitando este término utiliza el pseudo-lógico o mitológico de los comportamientos (Páramo, 1989). Estos términos son usados para comprender o justificar los pensamientos del ser humano en el pasado desde la ciencia. Obviamente, a medida que avanzaba los experimentos científicos, este desprendimiento de los sentidos y de lo visible se hacía más claro y con el pasar del tiempo los pensadores y científicos desestimaban los pueblos primitivos o como menciona Levi Strauss (1977) “lo correcto es llamarlos “pueblo ágrafo” pues es éste, creo yo, el factor que los distingue de nosotros” (p, 37). Y en si sería lo correcto mencionarlos ya que, si bien muchos carecían de ese sentido científico, si poseían ese sentimiento místico (emociones), este a pesar de mantener una vida de supervivencia y un mínimo de subsistencia entre situaciones difíciles eran capaces de pensar y comprender el mundo que los rodeaba y su naturaleza (Levi Strauss, 1977). Es claro el concepto que menciona Claude Levi Strauss entre pensamiento científico y mítico, pero ¿por qué se afianza estas ideas entorno al mito?, por algo muy sencillo y es que, por el afán de separar estas dos ideas, el ser humano ha perdido ciertas capacidades mentales, encaminado en esta idea, Levi Strauss (1977) menciona: Al parecer existía una determinada tribu que conseguía ver el planeta Venus a la luz 22 del día, cosa que además de increíble me parecía materialmente imposible. Cuando expuse el problema a astrónomos profesionales me respondieron que, efectivamente, nosotros no lo logramos, pero que atendiendo a la cantidad de luz emitida por el planeta Venus durante el día realmente no es inconcebible que algunas personas puedan detectarlo. Más tarde consulté viejos tratados de navegación pertenecientes a nuestra propia civilización, y todo indica que los marineros de esa época eran perfectamente capaces de ver el planeta Venus a la luz del día. Probablemente, también nosotros podríamos lograrlo si tuviésemos la vista entrenada. (p. 42) Es así que se puede evidenciar como las primeras civilizaciones por medio de sus sentidos basados en experiencias entendían – y más que eso comprendían- su propia vida la cual no les era ajena y gracias a esto desarrollaron muchas capacidades que el ser humano de hoy en día esta hasta ahora descubriendo, como por tomar un ejemplo la relación entre las plantas y las tribus indígenas del Amazonas, estos ya desde muchos siglos por medio de su relación con las plantas conocen ciertas propiedades medicinales que hasta el día de hoy, los científicos están explorando, a lo cual han llamado etnobotánica, un nombre bastante atractivo para las multinacionales farmacéuticas europeas. Ahora bien, hay que reconocer en cierta medida que con el pasar del tiempo el mito ha sido objeto de muchos análisis desde varios aspectos. Por su narrativa, la literatura desde el estructuralismo ha analizado el mito y cómo está compuesto, la mitocrítica amplía esta teoría y la mitología comparada hace un análisis desde varios relatos y la similitud entre culturas al igual que la antropología con escritores como Roland Barthes, Claude Levi Strauss, Mircea Eliade, Max Müller, Joseph Campbell entre otros no mencionados en entre escrito, así como la historia 23 o diversas ciencias. Muchas de ellas para desmentir o en el mayor de los casos aprobar o dar credibilidad a ciertos mitos. Con el pasar del tiempo y en la profundización de estos relatos míticos se ha despertado la admiración del contenido de estas narraciones. Para resaltar, una de las mitologías más conocidas –entender mitología como un conjunto de mitos provenientes de una misma cultura- es la griega; sus dioses y hazañas han sido la inspiración tanto para escritores, pintores, escultores entre otras expresiones artísticas, siendo referente en diversas épocas de la historia como el Renacimiento y a otros ha fascinado por citas un ejemplo la Ilíada quien para Heinrich Schliemann, era más que una obra fantasiosa sino que su pasión por este relato lo llevó en 1876 a descubrir la máscara de Agamenón, ahí se dio cuenta que había encontrado Troya. Así mismo seres como ciclopes, sirenas, arpías, centauros y otros monstruos de otras mitologías han sido el campo de las supersticiones y miedos alrededor del mundo nutriendo varios textos y despertando las páginas de textos como los Bestiarios, obras de la Edad Media que consistían en recopilación de seres malignos que eran el terror de los campesinos y cortesanos de la época, así como de navegantes quienes todavía creyendo la teoría de la tierra plana narraban como se encontraban con dragones u otros seres marinos dignos del miedo que era alimentado al entrar en aguas desconocidas. Hoy en día se sabe que por complicaciones tanto en la gestación como en el parto nacen niños con deformidades, ahora es entendible, pero en aquella época era visto como señal de mal augurio, de maldición a una familia, presagio de una mala cosecha u otras calamidades. No es sino hasta 1575 cuando de manos del médico francés Ambroise Paré, quien realizó una recopilación -y publicado posteriormente- de sucesos “monstruosos”, hechos que en muchos 24 casos ya hoy en día son imposible de creer como el nacimiento de sirenas, niños con un cuerno o un huevo a partir de una mujer, pero entre todos estos casos inverisímiles. Paré habla de las causas de estos nacimientos unos llevados por la superstición y el prejuicio como: la cólera de Dios, actos sexuales con el diablo, zoofilia o la imaginación de la mujer al concebir el niño o, por otro lado –más desde la medicina- a cuestiones físicas como la estrechez del vientre, un golpe en el vientre en periodo de gestación, una enfermedad hereditaria, costumbres insanas de la madre como una inadecuada postura al sentarse entre otras causas. Claramente De monstruos y prodigios, de 1575, es un tratado lleno de superstición y pensamiento medieval donde a la vista de Paré, los monstruos son cosas que aparecen fuera del curso de la naturaleza y en contra de la misma, siendo signo de una desgracia próxima (Moros, 2003). Pero a Paré se le debe el primer intento de estudios seres fantásticos desde la ciencia, en esta ocasión la medicina. Según Leach (citado por Páramo, 1989), la humanidad tiende a distinguir y clasificar elementos de oposición binaria y en esto reside lo lógico en los mitos como particularidad: Dios y el mundo, vivos y muertos, hombres y mujeres, lo licito e ilícito, el bien y el mal; y en medio de este compuesto binario, nace una tercera categoría que es “anormal” o “anómala”, desde la perspectiva de la racionalidad. Es por esto que el mito contiene seres fabulosos, situaciones fuera de lo común o dioses que se salen del molde de la lógica del otro, del que no comparte el mito. Todos estos seres, momentos y hechos, han sido fuente de la literatura a lo largo del tiempo. Muchos aspectos humanos, que no solo en la actualidad, sino también en épocas pasadas eran comunes, fueron retratados en los mitos. Y es que elementos como la muerte, crisis emocionales, traiciones, miedos, frustraciones y diversos adjetivos con los que describimos el mundo y expresan lo que es el ser humano, lo que fue, y querrá ser sin llegar a repetir como 25 sociedad e individuos; son fuente de inspiración por el cual se han recreado el imaginario (Vivanco, 2009). Un elemento clave en la ficción literaria que conlleva a recrear mundos particulares tomados y recreados desde la misma imaginación de los pueblos. El ser humano en su antigüedad, para su racionalidad, recurría a su imaginación para narrar, dibujar o escribir posteriormente acontecimientos que a su razón eran maravillosos. Y es en este punto donde la literatura desempeña un papel importante ya que, por siglos, se ha encargado de trasmitir los mundos recreados a partir de la noción de lo imaginario de la mente de sus autores ya que, lo imaginario es propiedad de cada individuo y sociedad que posee una función social y cultural representado en lo arquetipo y lo concreto. Y es que lo imaginario es un elemento simbólico que hace presencia en las instituciones sociales, expresiones humanas como el arte –pintura, ideologías, religión-, la oralidad –mitos y leyendas-, y la literatura (Vivanco, 2009) y no solo se expresa y/o simboliza lo negativo de la mente humana, sino que es el lugar donde está especificado lo oculto, lo inimaginable, lo frustrante o lo inexplicable. Son elementos que enriquecen el mito y han sabido perdurar en la historia trayendo hasta la actualidad las ideas e imaginación del pasado. Lo imaginario es el medio por el cual el mito (al igual que otros tipos de narraciones), ha logrado trasmitir entrando en el inconsciente colectivo, este imaginario ha servido para eufemizar problemáticas sociales e individuales como las angustias como temas más transcendentales como la muerte o la vida más allá de la misma, aunque en sí, lo inevitable de una vida efímera y la pregunta de una posterior existencia ha hecho que lo imaginario no sea una máscara para ocultar lo inevitable, sino mejorar la situación humana en este mundo (Vivanco, 2009). 26 En todo esto, la ficción cumple un papel relevante en el mito ya que es el espacio idóneo para que el ser humano encuentre su espacio donde se exprese y desarrolle su capacidad creadora ya que él es autónomo y soberano en saber cómo y a quien introduce en su mundo social, sus sueños y ficciones literarias, sus significaciones, símbolos e imaginarios (Vivanco, 2009). Una característica, por ejemplo, es que los mitos latinoamericanos relacionan sus miedos y capacidad de asombro con su entorno, representado en la naturaleza y sus dioses tutelares y personificaciones de las fuerzas de la naturaleza que gobiernan la vida de los pueblos y campos. Muchos de estos seres son objetos activos que comúnmente rodean al ser humano ya que son poseedores de un núcleo o esencia espiritual y en varios casos poseen creencias filosóficas (teológicas) y son símbolos de representaciones de dioses tutelares que pueden ser benévolos o malignos para determinada población (Ocampo, 1988). Cómo se ha podido observar, el mito tiene mucho que decir, siendo la voz de un antepasado que se proyecta al futuro y que en sus palabras ha tratado de evidenciar cómo, más que ser relatos fantasiosos, son el contacto que ellos mantenían con la naturaleza, como la entendían y sobre todo la respetaban. Tomando un ejemplo, para los primeros chinos, los cuatro ríos principales de China son los dioses dragones que hay que proteger, como para los celtas, habían bosques impenetrables e inviolables que eran el hogar de un reino élfico que para el ojo humano es invisible, como para los britanos en la actualidad la figura del rey Arturo es más que un relato, es una reivindicación de la gloria de un reinado inglés que hasta hoy se mantiene o para el campesino colombiano hay que cuidar los bosques porque al que no los cuide la Madremonte (quien es considerada la guardiana de estos sitios) encarga de castigarlo. Es por esto que desde diversos relatos míticos se puede evidenciar cómo el ser humano desde los tiempos remotos, argumentaban del porqué del respeto por la naturaleza ya que esta 27 hacia parte de su hogar, para algunos era la madre tierra, la Pachamama (divinidad andina de la tierra), Gaia, pero ante todo reconocían lo importante que era para la humanidad, un valor que en tiempos modernos se ha perdido y es de ahí que parte su riqueza. 28 Capitulo tres Los muiscas: un pueblo que habla en la actualidad a través de sus mitos. No se puede negar la riqueza cultural que posee Colombia, esto debido a la herencia española, africana e indígena que han permeado a medida que la historia del país ha avanzado. Desde el idioma castellano, indumentaria con influencia española, ritmos llenos de emoción traídos desde el interior del continente negro, son muestra la influencia que mantienen. Sin embargo, la tradición indígena que se puede considerar la más presente en cada colombiano (cómo se mencionará en el presente capítulo) parece ignorada, es como si el tiempo se encargara de hacerla perder en sus dominios. Un claro ejemplo son los muiscas, quienes poseían una cultura dignan de mencionar ya que fue tan fuerte que hoy en día se puede rastrear en los habitantes de la región cundiboyacense; son tantos siglos que su gastronomía, sus costumbres o concepto humano han sobrevivido hasta pleno siglo XXI que a continuación se mencionan: elementos tan tradicionales como la alimentación provienen de los antepasados muiscas, productos como las habas, Ibias, cubitos, el maíz, la papa, la yuca, por mencionar otros platos cocinados como la changua, mazamorra, los asados, sudados o dulces entre otros son provenientes de la tradición indígena; de igual manera las ruanas que se puede considerar la evolución de las mantas de vivos colores que diseñaban los muiscas que posteriormente tuvieron una variación con influencia española siendo la prenda más autóctona de esta región andina. Es mucho lo que hay que evidenciar en el diario vivir de los habitantes de la región cundiboyacense y su influencia muisca, que antes hay que mencionar algunas de sus características. 29 La herencia muisca Los muiscas en la historia de Colombia poseen una importancia más que relevante, desafortunadamente lo que se conoce es por los cronistas españoles quienes describen las tradiciones y modos de vivir por una visión europea, llena de prejuicios. Los primeros relatos que se conocen provienen de Gonzalo Jiménez de Quezada, pero con el tiempo se han perdido. El término “muiscas” significa personas u hombres, mencionando este tema, Beltrán (1987) dice: “Ellos no tuvieron necesidad de recurrir a nombres de lugares, objetos o animales para denominarse, les fue suficiente llamarse entre ellos hombres. Concebirse como seres humanos sin más, creemos, implica todo un desarrollo intelectual” (p 25). Esto puede hablar del sentido de comunidad que mantenían, pues los muiscas no creían en la individualidad sino en el bien común, les daba un sentido de armonía y estabilidad ambiental. En trabajos como la agricultura, su labor se hacía de forma comunitaria, esto disminuía el concepto de esclavitud, ya que si bien si tenían esclavos (tomados en guerras con otras tribus) no eran un motor a la hora de trabajar, es debido a esto que Pérez de Barradas (citado por Beltrán, 1987) afirma que: “la falta de esclavos es la causa que no tuvieran un desarrollo completo, ya que esto mismo es la base del desarrollo de las grandes culturas” (p 97). Ahora bien, la amplia gastronomía que poseían los muiscas se debía a muchos factores, uno de ellos era la posición geográfica en la que se ubicaban, ellos poblaban los Andes donde encontraban una variedad de climas, abundantes paisajes, grandes bosques y terrenos ricos en afluentes de aguas entre ríos y lagunas, propicios para la pesca. Esto influenció en su desarrollo socio-cultural y socio-económico donde aprovechando las tierras de las altiplanicies andinas y fértiles cosecharon una gran diversidad de alimentos y explotando los recursos naturales que se 30 encontraban allí; tierras propicias para el asentamiento humano. Así de la misma manera es como otras civilizaciones propiciaron su pleno desarrollo como los aztecas o incas. Hoy en día se pueden apreciar los grandes campos sembrados de papas o cebollas en varias regiones de Cundinamarca y Boyacá, sin embargo, este estilo de siembra ya se podía ver desde la época muisca; ellos utilizaban estos terrenos para realizar amplios sembradíos de diversos productos como papa, frijoles, ahuyama, tomate entre otros. Villate, G (citado por Enríquez, 2017) menciona que: A la llegada de los españoles, estos se mostraron asombrados de la amplitud de los cultivos y su variedad ya que para llegar a esta altiplanicie habían pasado dificultades al atravesar el río Magdalena y el ascenso a la cordillera. Los muiscas utilizaban sistemas como las terrazas para disminuir la erosión o sus conocimientos astronómicos como la posición de la luna para determinar cuándo debían sembrar (p 13). Así pues, el entorno en el que se encontraban era el idóneo para su desarrollo, ya que este les proporcionaba elementos de subsistencia, así como la materia primaria para enriquecer su industria y su expresión artística reflejada en cerámicas, mantas ricas en variados colores, por estas características eran muy apreciadas no solo entre sus habitantes sino entre las tribus vecinas. Estas eran ofrecidas tanto como obsequios bien valorados tanto a los jeques como a las divinidades, como tributo o trueque. Se le conoce como el país muisca al amplio terreno en el cual se establecieron, según Triana (citado por Beltrán, 1987) menciona: 31 Poseía una población entre un millón y dos millones de habitantes, comprendía lugares como la sabana de Bogotá, Sibaté, Zipaquirá, Sopó, Guatavita, Fusagasugá, Pacho, por el note, el valle de Tenza y el Guavio, Oriente: Fomeque, Caqueza y la región de los Guanes entre Boyacá y Santander (p 28). De igual manera, se relata que existían varias jurisdicciones de cacicazgos por todo el territorio música, sin embargo estaban sectorizados en dos grupos centralizados: Bogotá y Tunja, que no solo resolvían las querellas entre caciques de las jurisdicciones sino en administrar los impuestos que estaban instituidos entre los muiscas, estos pasaban al fisco quien los distribuía entre los funcionarios públicos la jerarquía sino entre los que sufrían de calamidades o vivan en la mendicidad, de la misma manera se encargaba de recibir los bienes del ciudadano fallecido que no dejaba heredero (Beltrán, 1987). Una de las características bastante relevante (sobre todo en la actualidad) es el rol de la mujer que era importante, por ejemplo era la única que podía castigar a los políticos, si la mujer moría, el hombre era el que llevaba el duelo representado en un tiempo de abstinencia sexual, si la mujer moría en parto, el hombre debía pagar una elevada indemnización a los familiares; de igual manera el matrimonio era visto desde la perspectiva del matriarcado ya que la mujer tenía la última palabra así como tenía una plena libertad sexual en la fase prematrimonial ya que la virginidad no tenía un significado de valor femenino y ella era la que decisión de entregarse o no al hombre. Así mismo, el hombre que cometiera un acto sexual violento contra la mujer era severamente castigado (Beltrán,1987). Estos actos eran comunes en varias culturas antiguas ya que valoraban a la mujer como un ser creador de vida. 32 El maíz como en varias culturas precolombinas era de gran importancia, gracias a este alimento es que se ha podido datar la antigüedad de los primeros muiscas ya que como Beltrán (1987) afirma: El análisis del maíz calcinado dio la cifra de 1640 años, más o menos 50 años, calculado antes de 1950. Esto quiere decir que hacia el año 310 d.C, los muiscas ya tenían dentro de sus sacrificios religiosos la cremación del maíz. Más aun significa que tal fecha la civilización música se encontraba en un estado de considerable desarrollo, fruto de un largo proceso de varios siglos (p 33). Al igual que en otros pueblos andinos, la chicha era una bebida sagrada, era consumida en reuniones y ritos donde era acompañada de bailes y canciones seguidas de comentarios e historias donde se hablaba de la grandeza de los mayores y bebían en homenaje a Nencatacoa, el dios de los bailes, las borracheras y los tejidos. A estas fiestas donde se consumía esta bebida, los españoles les llamaban borracheras las cuales eran mal vistas ya que eran consideradas subversivas por tal motivo eran rechazadas y perseguidas (Herrera Ángel, 2005), Entre otras particularidades que se conocen de los muiscas era entre otras como el concepto de dignidad y honra, no permitían que los humillaran, preferían suicidarse. Otra característica era la noción de guerra, si bien eran conocidos por pacíficos, también tenían el concepto de guerra entre su comunidad ya que luchaban con sus otros vecinos como los panches o muzos. Antes de comenzar una contienda como forma de ritual enviaban un emisario para avisar al enemigo de la próxima batalla; de igual manera no aceptaban mercenarios y a la contienda llevaban los muiscas, ídolos y cadáveres de antiguos guerreros para incentivar la guerra (Beltrán, 1987). Estas características son pocas para lo relevante que es la cultura muisca. Fueron mencionadas algunas dentro de tantas que hacen de esta población indígena sinónimo de una identidad que 33 permanece en la cultura colombiana a pesar de que hay recientes estudios que parecen desmentir la riqueza (o por lo menos en su parte política) de los muiscas. Con lo poco que conocemos hay un elemento que es relevante para este escrito: el sentido humano representado en el respeto a la naturaleza que se muestra en sus mitos; más aún en su héroe civilizador Bochica. Bochica: el héroe civilizador. Hablar de Bochica, es hablar ya de por sí de los muiscas; es como una referencia directa. Sin Bochica, hablar de los muiscas no tendría sentido. A pesar que en su mitología, poseían varios personajes entre divinidades y seres fantásticos como: Huitaca, la diosa rebelde; Chibchacum, el Atlas de los muiscas; Cuchavira, o el Arco Iris; Nencatacoa, el dios de los artistas y de las fiestas; Hunzahuá, el primer zaque; Idacansás, el mago chibcha; Goranchacha, el profeta; Tomaghata, el cacique rabón; Guatavita, y el mito de El Dorado (muy célebre por los guaqueros y exploradores del siglo XIX y XX); Furatena y la creación de las esmeraldas; entre otros mitos, pero Bochica sin lugar a equivocarse, es el emblema de esta cultura indígena. Su importancia no solo por su relato sobrenatural sino por su significado, se podría decir sin dudarlo, él es la razón por la cual las tradiciones de los muiscas han perdurado hasta la actualidad. Los relatos de Bochica se remontan a épocas lejanas donde se dice que un hombre de cabellera larga y blanca, quien venía de las llanuras de Venezuela, venía en nombre del dios Chiminigagua. Conocido por otros nombres como Nemqueteba o Sadigua, este venerable anciano fue la persona que instruyó en diversos artes como el tejido y la cerámica, así como las diversas técnicas de aprovechamiento de recursos para su benefició. Posteriormente, la sabana de Bogotá sufrió la ira del dios Chibchacum; este inundó la tierra de los muiscas de Bogotá acabando sus cultivos y causando otros desastres. Ante tal tragedia, los habitantes de estas tierras invocaron al enviado de Chiminigagua quien lanzó su vara de oro y haciendo una gran abertura 34 en una montaña creo el actual Salto del Tequendama. Este personaje ha trascendido no solo por su acto maravilloso, sino por lo que posteriormente representó para una cultura indígena la cual se le atribuye que estos lograran un grado de civilización comparado con otras civilizaciones precolombinas como los Aztecas o Incas. Infortunadamente, los muiscas no llegaron a un grado de civilización alto para crear una escritura por la cual se pudiera conocer en la actualidad y de primera mano tanto de sus relatos míticos, como sus hechos y su cultura. Lo que se conoce hoy en día viene de la mano de las crónicas de la época tanto de la conquista como de la colonia. Para esta época numerosos cronistas tanto españoles como criollos documentaron la época de ese entonces, algunos como: Alonso de Zamora, Fray Bartolomé de las Casas, Lucas Fernández de Piedrahita, Juan Rodríguez Freire, José Domingo Duquesne, Alonso de Medrano, Pedro Simón, Juan de Castellanos entre otros aportaron lo que en la actualidad se conoce de la vida indígena del siglo XV, XVI y XVII. Por cierto, este último relata cómo era descrito Bochica: Verdad sea que cuentan cómo vino en los pasado siglos un extraño á quien llamaban Neuterequeteua, ó Bochica por otro nombramiento, ó Xue que según dicen algunos, no fueron sino tres los que vinieron en diferentes tiempos predicando; pero lo más común es que uno solo tenia los tres dichos epítetos. Este tenía muy crecida la barba y hasta la cintura los cabellos, con venda rodeados y cogidos, al modo del rodete que ellos usan, ó como los antiguos fariseos los anchos filacterios ó coronas con que se rodeaban la cabeza, y del Decálogo de mandamientos en medio de la frente colocados que bien desta manera tienen estos una rosa de plumas en el medio deste que los rodetes tienen uno, el cual compuesto sobre los cabellos, cae la rosa dél sobre las cejas (…) (Canto primero, 1886 35 Hay numerosas crónicas que dan fe de la existencia tanto del relato muisca cómo de la importancia que tenía entre los habitantes de esta región. Tan es así que cronistas como el padre Medrano quien describe a Bochica como un hombre rubio que llegó en un camello y enseñó el camino de la salvación; claramente una directa referencia hacia la doctrina cristiana, de igual manera atribuyó estas enseñanzas al apóstol San Bartolomé quien habría recorrido el nuevo mundo (Langebaek, 2005). Otros como Fernández de Piedrahita relacionaban a Bochica con San Bartolomé o Alonso de Zamora quien interpretó a Bochica como un apóstol que predicó el concepto del cielo y la tierra (Herrera, 2005). No solo con las costumbres cristianas, de igual manera (y observando que la población americana era bastante distinta a la europea) trataron de relacionar el nuevo continente con el antiguo llegando a teorizar una ascendencia de los indígenas con el pueblo judío o fenicio aludiendo anteriores viajes (Langebaek, 2005). Esto demuestra que la influencia europea que pudo tener las crónicas, vistas desde el prejuicio y la mirada cristiana de la época. Pero a pesar de que las crónicas trataron de justificar la invasión española en tierras americanas, hay un hecho que, si es cierto, es la gran importancia que tenía la figura de Bochica en la mentalidad muisca. En estos relatos se menciona cómo los pobladores del país muisca tenían total veneración a su héroe civilizador, le hacían ritos y bailes acompañados de ofrendas. A la hora de una guerra, ellos se encomendaban a Bochica. Lo adoraban en los ríos, cascadas y lagunas. Los caciques le tenían especial aprecio ya que gracias a él tenían mayor territorio por cuenta de la inundación. En resumen, menciona Triana (citado por Villa, 1993): “Si el trono del Olimpo indígena no estuviera ocupado por la magnificencia del Sol, el Bochica sería el Monarca de los dioses” (p,12). 36 Y es entendible el impacto que generó la aparición de su héroe, sus enseñanzas les cambió la vida o, mejor dicho, se las volvió más útil. Trabajos como la agricultura eran vistos y parecidos como una actividad inspirada en los dioses ya que fue enseñada por Bochica, por lo tanto, como su deidad los instruyó en este quehacer significaba un acto divino. Porque todos actos realizados por algún héroe civilizador son considerados reales, por lo tanto, sagrados, ningún ser mítico revela algo profano (Eliade, 1981), debido a esto, cada vez que sembraban o recogían su cosecha hacia parte de un ritual, que era acompañado de cánticos, bailes y fiestas, toda una ceremonia, invocando a la prosperidad. No solo la agricultura, el tejido era forma de honrar a sus dioses, por eso es que Bochica, pensando en que algún día sus hijos olvidaran lo aprendido, se esmeró en que sus enseñanzas quedaran grabadas en las rocas, para que estos oficios no se olvidaran y perduraran (Beltrán, 1987). Es de esta manera como a las enseñanzas de Bochica de tenían en un alto grado de importancia, tanto que se trataron de preservar para no cayeran en el olvido. Pero una de las enseñanzas que dejó para los muiscas Bochica aparte de las ya mencionadas era los principios morales y sociales, los cuales inculcó. Como ya se ha comentado anteriormente, un pensamiento colectivo dejando a un lado el individual fue una de sus mayores virtudes, esto no solo ayudó a que como comunidad tuvieran un desarrollo relevante desde la parte económica sino social; la mendicidad y la calamidad eran cubiertas por el mismo gobierno. Ese mismo respeto era un factor importante en la convivencia social, el valor a la familia era vital, al respecto, comenta Aguado (citado por Beltrán, 1987) “ámánse y respétanse; mucho los parientes unos a otros, especialmente los mozos a los viejos” (p,95), 37 Es de digno mencionar y sobre todo valorar es uno de los mayores y bellos principios que prodigaban los muiscas y consistía en el amor y sobre todo el respeto por la naturaleza, hasta se puede afirmar que desde aquellas épocas ya se podía hablar de un espíritu ambientalista. Consideraban a los bosques sagrados o montes; en estos no les era permitido talar árboles, beber o recoger agua ni siquiera tomar ramas del piso; era sitio de veneración a sus dioses. Estos actos demuestran el sentido ecologista traduciéndolo en guardar un equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, una sana convivencia dando a entender una relación animista con los bosques (Beltrán, 1987). Tan sagrado era la naturaleza que hasta las rocas eran parte de ese espíritu divino; las montañas eran sus templos y lugar de habita de los dioses, así como hoy en día Monserrate y Guadalupe, los cerros emblema de Bogotá eran los lugares consagrados a Sue y Chía, esposo y esposa. Por ello no construyeron con piedras sino con madera, es por esta razón que en la actualidad no se conserva construcciones muiscas, salvo algunos templos. Con el pasar del tiempo, las costumbres y trabajos realizados por los muiscas, el mito de Bochica cobró mucha fuerza, no solo como un personaje mítico y a la vez representativo de una cultura indígena, es más, se puede considerar un símbolo de como los antepasados colombianos son mantenidos vivos por medio de las tradiciones, cada vez que se ve el respeto de un campesino al sembrar, llevar su producto al mercado, tejer, bailar y llevar una vida de respeto por el campo, de alguna manera se está haciendo un homenaje a las personas que en épocas pasadas realizaban estas mismas tareas con devoción y religiosidad. Pero a pesar que es evidente que varias de las costumbres tanto de la ciudad como en el campo provienen de un pasado música, en un punto de la historia se ha perdido la conexión entre el respeto por los antepasados y una actualidad que pareciera que se encarga de enfocar una identidad más hacia una cultura extranjera que lo propio. 38 Capitulo cuatro Mito: una identidad perdida en el tiempo Como ya se ha podido observar, el mito ha logrado una relevancia por mérito propio; corresponde a la identidad de un pueblo que habla desde hace siglos y conserva sus tradiciones y costumbres; gracias a ellos, se logra reconocer como los muiscas poseían una capacidad que les permitía ver su mundo de una manera que hoy en día se ha perdido. Y es que la identidad, ayuda a un sujeto a reconocer dentro de una sociedad, saber a un individuo quien fue, quien es y lo que será. Así mismo, se entiende como identidad, lo que hace distinguir a un miembro, ya sea individual o colectivo culturalmente, en esto Solórzano (2009) describe identidad como: “Identidad” se deriva del vocablo latino identitas, cuya raíz es el término idem, el cual significa “lo mismo”. En su acepción más básica, la identidad incluye asociaciones, por una parte, con los rasgos que caracterizan a los miembros de una colectividad frente a los otros que no pertenecen a la misma y, por otra, a la conciencia que un individuo tiene de ser él mismo y, entonces, distinto a los demás. (p, 140) Aunque al inicio, la identidad fue analizada desde el plano psicológico como por ejemplo el “ego” desde las teorías de Freud hacia los años cincuenta del siglo XX, no obstante, décadas después, fue abriéndose paso en teorías sociales, apareciendo en los discursos de diversos movimientos de activismo social que en sus discursos contenían nociones como raza, género, etnia, o sexualidad. Es así, como es siglo XX la identidad, se fue asociando más a los cambios sociales que se estaban dando, como Solórzano (2009) comenta: La categoría de identidad fue dejando atrás su carácter esencialista, para incorporar también estrategias cada vez más sutiles y cada vez más dinámicas de la acción social. En 39 los decenios posteriores a la segunda guerra mundial, los procesos de descolonización de Asia, África y el Caribe francés provocaron un interés inicial en cuestiones identatarias en el ámbito de la academia europea (p140). Tal vez debido a que muchos pueblos como en la India, y después de su independencia de la corona británica, sintieron la necesidad de encontrar sus raíces culturales, para identificarse como nación. De igual manera, es una cuestión de cómo este discurso académico de la identidad encaja con el ideal latinoamericano, ya que desde la independencia de la corona española hace dos siglos, ha sido la constante que se ha tratado en la academia. Es por esto que hay que ver la identidad desde el contexto de América Latina: desde varios puntos que poco a poco se trataran a continuación: el estigma racial, la desaparición cultural desde la colonia, y la lucha por reconocer la riqueza cultural conociendo el pasado, y en este punto donde los relatos míticos desempeñan una labor relevante pues es importante que se sea al pasado para que un pueblo se reconozca en el tiempo y el espacio, es decir, lo relevante que fueron en algún momento y lo que aportan en una sociedad, en este caso culturalmente. Es así, que en la identidad hay varias facetas, como como entre las varias facetas como el folclor, que es una muestra clara de unión entre todos los latinoamericanos y sus variadas expresiones como los relatos (escritos y orales) entre otros elementos que componen el folclor. Es entonces, que resurgen interrogantes cómo en qué momento se ha perdido el sentido de pertenencia hacia los mitos, o por qué se ve con cierto desdén estos relatos. Pareciera que, en lo moderno, lo que no pertenece al afán del diario vivir y a lo actual, el mito no posee su espacio. Cuando se conocen relatos como el mito Artúrico, las hazañas de los emperadores de China y Japón o de las epopeyas de los héroes míticos de la Grecia y Roma clásica, se puede 40 denotar como hacen parte de esa identidad propia de cada pueblo, pero parece que no ocurre en Colombia, puede que, sea de conocimiento general quien es Bochica o Bachué, pero de la información de ser simples dioses de indígenas antes del descubrimiento de América, sin embargo lo representativos que fueron es de muy poco conocido. Esto se debe a una idea que desafortunadamente se mantiene actualmente y se remonta hace siglos: es el concepto de raza. A la llegada de los españoles, implementaron esta idea de raza para clasificar lo que no pertenecía a ellos, lo que no consideraban civilizado. Esta idea generó muchas consecuencias, el dominante y el dominado, el superior y el inferior, el blanco y el “otro”. Esta idea permitió establecer a los españoles como potencia económica ya que utilizaron esta clasificación racial con fines laborales, sometiendo al indígena como parte de una mano de obra provechosa para la corona. Desafortunadamente, esto hizo que diezmara la población indígena ya que ellos no estaban acostumbrados a labores tan pesadas y en condiciones infrahumanas, por tanto, fueron apartados a menesteres más hogareños. Esto ocasionó que de África llegaran barcos cargados de negros propiciando otra masacre étnica. También ayudó que la posición geográfica de América, ya que permitió una exclusiva ruta económica por el Atlántico por donde controlaban el tráfico marítimo, tomando control de los recursos mineros como el oro, la plata y el trabajo gratis por parte de los pueblos sometidos (Quijano, 1992). El punto estratégico del continente fue una zona propicia para que se desarrollara la conquista como se ocurrió. Se puede afirmar que América fue el salvavidas de un imperio casi agotado y endeudado tanto por las guerras con los musulmanes, la expulsión de los judíos y mantener la dominación en el mediterráneo dejaba cada vez más las arcas de la corona española en ceros, así que la dominación-producción-apropiación-distribución de los recursos del nuevo mundo ayudaron a mitigar su crisis económica y de paso pagar el título que compró Carlos V como emperador de 41 Alemania -Carlos I de España-. Esto no solo ayudó a España, sino a los otros reinos que vinieron -por decirlo de una manera- a acompañar la conquista como los ingleses, franceses, holandeses y portugueses tomando de igual manera el término que segregó el trabajo por el mundo, la categorización racial. Esto constituyó una nueva estructura de producción histórica: el capitalismo mundial (Quijano, 1992). Con la llegada de ese ideal eurocéntrico se borró poco a poco las culturas existentes ya que lograron implementar su poder en aras de sus riquezas implementando un capitalismo donde explotaron los recursos existentes; el más perjudicado la mano de obra ya que al interiorizar al nativo, este no tenía derecho al pago argumentando que solo el blanco era el merecedor de un salario (Quijano, 1992). Con el descubrimiento, llegó la idea de raza que ocasionó un gran impacto, ya que todo lo que era materia de juicio por parte de los conquistadores era visto desde la mirada del ser blanco “superior” frente al indio, negro, mestizo, es decir el “inferior” creando así un dominio de poder entre el dominante y el dominado, es aquí donde ya no estaba el Maya, Azteca, Chibcha y sus costumbres, sus tradiciones, sus ritos, su lengua: todos estaban dentro del mismo grupo para ellos, era los indios. Todo al juicio del europeo, aunque según Quijano (1992): La idea de raza, en su sentido moderno, no tiene historia conocida antes de América. Quizás se originó como referencia a la diferencia fenotípica entre conquistadores y conquistados, pero lo que importa es que muy pronto fue construida como referencia a supuestas estructuras biológicas diferenciales entre esos grupos. (p, 202). 42 Es así como reconociendo ciertas diferencias físicas e intelectuales entre el europeo y el “otro”, fue el argumento idóneo del europeo para validar su superioridad ante el indígena. Con este sometimiento, ya el indígena pasó de ser el dueño de su tierra, sus costumbres, sus tradiciones, su visión de mundo, su familia hasta de su vida para ser una especie de objeto del “dominante”. Con el pasar de los años, la población oriunda de América se fue limitando a unos pocos, la arrolladora conquista por parte de los europeos, las enfermedades que llegaron con ellos junto con el clima tropical lograron ser fulminante y los trabajos fuertes excesivos, fueron alguna de las causas que permitieron su disminución. Y no solo se menguó la población indígena, sus tradiciones fueron desapareciendo, aunque inicialmente, a la llegada de Colón, los europeos mostraban cierto grado de tolerancia ya que, a juicio de estos, los indígenas tenían noción del bien y del mal, de un dios creador pero esta tolerancia desapareció en la conquista de Cortez en México (Langebaek, 2005). Fueron perseguidos por sus costumbres muy apartadas del concepto judeo-cristiano. Muchas de ellas politeístas y totemistas. Esta categorización a partir de la clasificación racial, sentó muchos precedentes de parte de las potencias ya que marcó una división mundial, todo visto desde la posición eurocéntrica: Occidente-oriente, primitivo-civilizado, racional-irracional, tradicional-moderno. Con ello, el eurocentrismo tomó fuerza a partir del sometimiento destituyendo a los pueblos indígenas de su identidad: ya no tenían una religión, ya no poseían una lengua propia, ya no tenían un territorio sagrado, su forma de pensar, su universo simbólico; ahora estaban sometidos a la idea judeo- cristiana. 43 Pero aparte de autonombrarse privilegiados entre otras razas, de igual manera se atribuyeron ser el origen de la civilización –por decirlo de una manera-: etnocentristas; así como comenta Quijano (1992): (…) se señalaban de ser la civilización en la que la humanidad comenzó basándose en el legado greco-romano, en su avance evolución frente a los “otros “que por naturaleza eran distintos e inferiores; algo lógico para ellos, sin embargo, no hay que olvidad que entre unas cosas: la modernidad del mediterráneo estaba en manos de los árabes y judíos antes del conocimiento de América (p 213). De igual manera, mientras Europa occidental estaba en el feudalismo y oscurantismo, las grandes ciudades del mediterráneo ya comercializaban con la minería, los textiles, productos agrícolas y ya se pensaba en la filosofía, la historia; y no solo es a la derrota del islam en Europa, es que estos toman la hegemonía frente al mercado. No hay que olvidar que, por medio de las rutas de la expansión del islam, camino no solo productos como especias, telas sino conceptos como el álgebra, los números indo arábigos y lo que se puede concebir como el inicio de la química: la alquimia. No hay que olvidar que muchas tradiciones en Latinoamérica en la actualidad tienen su origen islámico, desde términos de raíces lingüísticas, hasta supersticiones. Esto denota lo fuerte que por siglos fueron los musulmanes. Hay que recordar lo que conllevó la conquista de América; prácticamente un exterminio de una población, se dice que hasta la segunda guerra mundial se terminó de usarse la perspectiva racial para la dominación-explotación (Quijano, 1992), la historia afirma que la idea de superioridad en varias partes del mundo forzaron a la exterminación de grupos étnicos y pueblos por parte de dictadores como Pol Pot en Camboya o Leopoldo II de Bélgica en el Congo, esto 44 causó que desgraciadamente se haya perdido muchas culturas; no solo los animales son objeto de exterminio. Pero, ante todo, se puede ver como un hecho histórico, pero hasta hoy en día, este concepto de discriminación se mantiene vigente, y no propiamente como se entiende discriminación como un hecho de rechazar, sino como el termino literal: separar o clasificar. El ser humano tiende a no reconocerse junto con otros, siempre hay una diferencia que resaltar, no solo por creerse únicos sino porque el ego de la superioridad de blancos frente a los “otros” (o el que es diferente socialmente, según su apreciación,) se mantiene en la actualidad sobre todo en América, simplemente por un tema económico. Ahora es Latinoamérica - Estados Unidos. Se podría señalar que con la emancipación de los países americanos acabaría el tema racial y se comenzaba a desarrollar un sentido de identidad, no obstante, ya no era el occidental el oriental o el europeo y frente al americano. Ya era el negro, indio, el campesino, el criollo, el zambo, un mestizo a pesar que con las campañas victoriosas independentistas por toda América se comenzó hablar de identidad con el fin de consolidar un sentimiento de nación. En varios países como Perú y México hubo una mezcla de indígenas con criollos asemejándose a las tradiciones de estos últimos ya que sus costumbres se consideraban superiores. Mientras que en Colombia después de la independencia, los liberales tomaron la imagen de los indígenas en contra de la iglesia mientras los conservadores defendían esta última ya que cristianizaron a los indígenas aportándoles el legado de la conquista española. Posteriormente, la élite criolla en el siglo XIX comenzó a realizar un estudio para restaurar ese sentimiento de una nueva nación glorificando grupos como los muiscas quienes fueron resaltados entre los estudiosos de la época como el tercer imperio, también se comenzaron a realizar entre otros estudios antropológicos, el lingüísticos. (Langebaek, 2005). Sin embargo, hay que recordar 45 que la colonia, con el fin de cristianizar a los indígenas y aumentar su poder, la iglesia por medio de los jesuitas y dominicos realizaron los primeros estudios lingüísticos, gramática indígena produciendo las primeras gramáticas indígenas. También en los Estados unidos se dio un surgimiento de identidad, aunque de manera diferente, como menciona Solórzano (2009): En Estados Unidos, la cuestión de la identidad se convirtió en parte central de los movimientos sociales a finales de los años sesenta del siglo XX, influenciado por el movimiento de los derechos civiles y por el feminismo norteamericano, la investigación estadunidense de la identidad desechó muy pronto el enfoque de clase y lo sustituyó por un análisis que privilegiaba las categorías de género y sexualidad (p,141). Es claro como ya sin un sometimiento se trata de estudiar unas raíces para buscar una identidad, pero a pesar de esta sensación de reivindicación indígena, todavía se desestima su valor cultural. Con el tiempo, diversos estudios europeos de variados campos científicos se comenzaron a reconocer la intelectualidad que poseían los indígenas antes de la conquista. Al descubrieron de los mayas, quienes a la llegada de los españoles ya no eran para nada la gran civilización que fue, sí desarrollaron una especie de escritura o jeroglíficos mostrando un alto nivel de intelectualidad, solo comparándolas con otras civilizaciones como las asiáticas, africanas o hasta las europeas, sin embargo, no todos comparten estas ideas, revolucionarias en su momento, entre 1831 y 1832, el filósofo alemán Federico Hegel tenía una idea bastante retrógrada con respecto al nativo americano señalándolo repeler la superioridad europea, también tratar de “civilizarse” adaptando costumbres europeas pero no ser capaces de asimilarla, como afirma Hegel (citado por Arciniegas ,1990): 46 La inferioridad de estos individuos en todo sentido, hasta en su propia estatura, es notoria; sólo cabe descontar una raza aislada como la de los de Patagonia, en el sur, de naturaleza más vigorosa pero que todavía se mueven dentro de una condición de rudeza y barbarie (p,119) Seria entendible hasta de él ya que, aunque para la fecha que Hegel hacia estas afirmaciones, hechos como las independencias de varios países americanos,- excepto Cuba y Puerto rico-, desconoce totalmente y se comporta como un ignorante frente a la historia logrando con esto un rompimiento entre los dos hemisferios en materia histórica (Arciniegas, 1990), pero no para la clase criolla quienes seguidos por su arraigo español no aceptan que los indígenas poseían un alto grado cultural e intelectual. Muchos criollos argumentaban que el continente carecía de una gran civilización por ser un territorio débil, paupérrimo y joven, sin embargo, otros como Manuel del Socorro Rodríguez defendieron a los antiguos americanos refiriéndose a algunas pruebas como sus monumentos y sus calendarios (Langebaek, 2005). En todo caso, hasta el siglo XX y hoy en día, se comete el descaro de cuestionar el intelecto de los primeros habitantes de América justificando lo que Báez (2006) determina como Memoricidio, a esto él afirma: Este memoricidio, cometido en la época del humanismo clásico, avalado por los mejores pensadores europeos, fue premeditado: los distintos proyectos imperiales transculturizaron por igual a indígenas y africanos para someterlos con una derrota total. Como bien se sabe, ningún imperio puede sostenerse sólo por la fuerza de las armas o de un modelo económico y político, se requiere la imposición de valores culturales y la práctica de la damnatio 47 memoriae sobre los pueblos vencidos. Dado que la memoria es el vínculo más importante de la identidad nacional, es el primero en ser amenazado o atacado (p 2) De igual manera, como se ha podido observar en este capítulo, tanto en la conquista como en la colonia, un Saqueo Cultural, no solo despojaron a los indígenas del oro y plata, también de su naturaleza: las plantaciones de azúcar en Centroamérica perjudicaron el terreno, el robo de ídolos sagrados hechos en oro y después fundidos, la venta en el mercado negro de piezas en cerámica o el abandono del gobierno en materia de preservar documentos precolombinos y archivos, son elementos por los cuales con el pasar del tiempo cada vez desaparecen los vestigios culturales que posee América Latina (Báez, 2006). De lo poco que se puede mantener como herencia del pasado son los mitos, un legado que se ha mantenido, aunque no tan puro como ya se ha comentado. Años recientes, se ha tratado de contradecir algunas ideas erróneas acerca de justificar una posible “inferioridad” de los pueblos de América Latina y también de sus gobiernos, tratando de fortalecer la identidad latinoamericana de la influencia de los Estados Unidos y Europa en el siglo XX. Esta identidad se ha planteado a partir de lo que se puede afirmar como una nueva colonia. Se pasó de estar en las manos de la corona española del siglo XV al siglo XIX para pasar a estar en el puño de la globalización mundial; ya las guerras pasaron a ser comerciales, las tendencias actuales de moda permean no solo en la cultura latinoamericana sino invita equivocadamente a cuestionar al latinoamericano en que es lo correcto para vestir o pensar. Con el paso del tiempo, los sucesos del siglo XX, han hecho replantearse la identidad. La inmigración, el reconocimiento de la población afro, la lucha feminista y la perdida de territorios frente al convulso ambiente político de Latinoamérica; las dictaduras militares de derecha han hecho que movimientos de izquierda tomen la iniciativa para lograr visibilizar y apreciar la cultura 48 e identidad Latinoamericana al igual que se hable de una unión aparte de la política, que sea más bien cultural, en un territorio donde los próceres en la época de la emancipación tomaron el concepto de nación europeo para crear un sentimiento de unificación sociocultural, donde se comparte costumbres, lengua y hasta un concepto de espiritualidad, pero que en su momento se vio opacado por las clases dominantes que no estaban cómodos con el mensaje del Libertador “La patria es América” (Tünnermann,2007). Es de este modo que para que exista un reconocimiento de identidad en América Latina, se debe reconocer a los indígenas, como un elemento directo en la sociedad, y también reconocer su historia indígena, lo que se ha perdido y que se tiene en común. Es también pertinente saber que a pesar que el termino América, fue un concepto de creación del neocolonialismo europeo, emergente después de las guerras de independencia a mediados del siglo XIX, así como reconoce Tünnermann (2007) de igual manera de América latina: (…) “En cuanto a la expresión “L’Amérique latine”, ésta no fue creada de la nada. “Latinoamérica” fue concebida en Francia durante la década de 1860, como un programa de acción para incorporar el papel y las aspiraciones de Francia hacia la población hispánica del Nuevo Mundo. (p 16), América tiene más cosas que los une y puede buscan una identidad en común, qué los caracteriza, que comparte y que los hace prosperar. En Colombia, como es lógico es el mismo ambiente, y al igual que el resto de América Latina se ha comenzado desde hace algunas décadas de rescate de una identidad. Es algo optimista, ya que, si bien la influencia estadounidense es bastante notable sobre todo por el comercio, las distintas luchas de género o etnia han hecho despertar el interés por visibilizar las diversas culturas indígenas colombianas y sus expresiones. 49 De eso se trata este escrito, de visibilizar los relatos míticos como instrumento de identidad, pero para eso hay que trabajar conjuntamente con la educación; para eso hay que observar y analizar qué elementos facilitan la escuela. 50 Capitulo cinco Identidad y su espacio en la educación Uno de los objetivos de la educación frente a los pueblos indígenas en Colombia no es solo que hable de ellos, sino que se reconozcan como ciudadanos y además que se distingan como personas culturales. Y es que la educación desde los inicios de Colombia como nación no ha tenido una buena relación con las comunidades indígenas debido entre otras cosas, al menosprecio que su cultura ha recibido por décadas. Como ya se ha mencionado en el capítulo anterior, desde la llegada de los conquistadores a América, los pueblos indígenas sufrieron un exterminio la cual disminuyó su población drásticamente. Pero es que no solo en este aspecto, sino que a medida que avanzaba la época colonial, el interés de la corona española por “civilizarlos” los debilitó desde su cultura; con el paso del tiempo esta fue desapareciendo. No solo la sociedad que iba apareciendo creó una imagen desfavorable de los primeros habitantes del país (debido a que tuvo bases de formación europea), sino que la misma educación se encargó en tratar de desaparecer sus costumbres. Ya en el siglo XVI y XVII, la corona se encargó de reforzar las misiones desde la doctrina cristiana para que los pueblos indígenas comenzaran a admirar y adorar los dogmas religiosos de Europa. Con esta imposición, se comenzó a instruir a los indígenas no solo en la enseñanza de un dios desconocido para ellos sino que eran instruidos en la lengua de Castilla, a pesar que en un comienzo los clérigos realizaron estudios y hasta compilaciones de las lenguas nativas, estas con el tiempo no eran capaces de ilustrar conceptos como amor, caridad, Virgen María ya que en las lenguas nativas no tenían estos términos (Langebaek, 2005), esta idea fue la que con el tiempo varias lenguas indígenas como la muisca entrara en desuso. 51 Con el tiempo, el uso de lenguas indígenas se fue dejando de utilizar por muchos factores, uno de ellos como el ya citado, sin embargo, también la corona española veía como una forma de amenaza esta lengua a la unión de sus colonias tras las reformas borbónicas quienes prohibieron estas lenguas (Romero, 2010) y en años posteriores, la misma iglesia (ya a inicios del siglo XX) prohibió a muchos campesinos quienes eran los descendientes de los muiscas que no hablaran esta lengua ya que era considerada impura. En los posteriores años, los indígenas colombianos fueron instruidos dentro de las enseñanzas europeas, su identidad se fue perdiendo dentro de una educación que solo se limitaba a educar dentro de los lineamientos de la iglesia (como solo a rezar o adorar). La educación en la colonia era de muy baja calidad ya que los maestros solo sabían en muchos casos a leer y escribir. Aparte de esto, era clasista y racista, no todos tenían la oportunidad de obtener una educación digna (Patiño, 2014) Con la llegada de la independencia, se trató de organizar la educación. Simón Bolívar trató de alguna manera en corregir algunos errores cometidos hacia los indígenas y por medio del decreto 20 de mayo de 1820 (cuartel general de Cúcuta), que se les devolvía las tierras que los indígenas reclamaban como suyas -artículo 1- y que los jóvenes mayores de cuatro años y menores de catorce años –articulo 9- deben asistir a las escuelas donde aprenderán letras, aritmética, principios de religión y derechos y deberes como todo ciudadano colombiano (Romero, 2010). Años posteriores y utilizando el método lancasteriano traído de Europa, se organizó la educación encaminada a la enseñanza de saberes como la lectura, escritura, moral cristiana y una férrea disciplina que subsistía en castigos físicos. La educación pasó a manos de la iglesia. Que por medio de los jesuitas y dominicos fueron los que eran los encargados de la educación 52 recibiendo esta una gran influencia religiosa, aunque Santander trató de disminuir su autoridad. En 1767 fueron expulsados con el objetivo de renovar la enseñanza, años más adelante -1844- se contrarrestó esta expulsión regresando. Como era de esperarse, mientras se comenzaba a estructurar la recién nacida nación, la educación sufrió muchos cambios, pero enfocados en las ciencias y disciplinas de Europa, pero no se enfatizaba en nada resaltar los saberes indígenas. Eran menospreciados ya que sus tradiciones no iban con la vanguardia del momento que giraba en torno a la educación. de hecho, los cambios que constantemente se realizaban iban menos a las humanidades y más a las ciencias como el gobierno de Pedro Alcántara Herrán y su ministro Mariano Ospina Rodríguez quien implementó una educación encaminada a enseñar ciencias modernas y “útiles” mientras lo que se oponía a lo que en su criterio consideraba como un obstáculo del progreso nacional. Era muy conocido por ser un crítico a la literatura. (Patiño,2014). Nuevas ideas que comenzaron a aparecer a finales del siglo XIX, fueron polémicas en muchos casos, pero eran considerados parte de una mentalidad liberal del siglo XIX, pero no eran bien vistas desde la sociedad colombiana ya que iban encaminadas a resaltar la cultura. La misma iglesia, firme contradictor de estas ideas las consideraba como “una secta de los francmasones” (2014). Estos cambios fueron estigmatizados. Con la llegada del siglo XX, se abría un debate frente entorno a la innovación y la tradición, la herencia española o nuevos modelos culturales que formaran. En esto se cruzaban los ideales conservadores y liberales que abogaban los primeros por una educación más novedosa, encaminada a nuevos pensamientos mientras los segundos creían que la moral y las buenas costumbres deberían ser enseñadas, claro, desde la doctrina religiosa de la iglesia. De igual manera se mantenía la prohibición de las lenguas indígenas (prohibición borbónica) 53 expresado en la constitución de 1886, en esta misma se consideraba como a los indígenas menores de edad e “incapaces” (Romero, 2010). No es de extrañar ya que a pesar que se consideraba una nación soberana para esta época, todavía se mantenían en un pensamiento eurocentrista y con el concepto de clasificación racial. Pero con el pasar del tiempo, el ideal de una identidad que partía de los primeros pobladores comenzaba a surgir. Movimientos sociales que abogaban por sus derechos brotaron desde los ideales comunistas que empezaron a tener adeptos sobre todo en sectores como el obrero, feminista, universitario, critica al clero entre otros, pero estas ideas no eras bien recibidas por varios sectores sociales que seguían una dirección y sometimiento católico quienes mantenían atacando estas corrientes de pensamiento (Ramírez, 2008). De estos movimientos sociales fue que comenzó a pensarse desde el lado indígena que con personajes como Emmanuel Quintín Lame quienes hicieron que la sociedad girara la mirada a los indígenas. En las décadas siguientes, desde la de 1920 en adelante, surgieron organizaciones que empezaron a hablar de identidad. Como una forma de rescatar esta identidad, se empezó a hablar de enseñanza a partir de las lenguas indígenas. Algunos pueblos del Cauca comenzaron a retomar esta educación a partir de las lenguas incaicas como la nasa yuwe, tiempo después con estudios como la maestría de etnolingüística (Universidad de los Andes) se comenzó a rescatar las variadas lenguas indígenas (Romero, 2010). Como se ha podido observar, si bien los indígenas no han llevado la mejor parte desde la conquista y la colonia del país (sin hablar de la población afro que su proceso fue más lento) en materia de educación, con el pasar del tiempo se ha visto un pensamiento de reivindicación de 54 sus derechos para de alguna manera reestablecer su pensamiento cultural. Esto parte desde el lugar idóneo que es la escuela; para esto, no solo como organismos nacionales sino internacionales abogan por la visibilización la cultura indígena por medio de la educación. La declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (ley 21, marzo 4 de 1991) aprobada en la convención de Ginebra en 1989, corresponde a este llamado de resaltar la culturalidad entorno a los pueblos indígenas en materia de educación, así como el mejoramiento de servicios de salud, trabajo; considerándolos prioridad de las regiones donde habitan ((articulo7, parte I, política general). De igual manera mantener una educación a la medida que garantice una igualdad mínima al resto de la comunidad donde permanecen (artículo 26, parte VI) y también que esta misma contenga su diversidad cultural, tradiciones, historias de forma digna (artículo 15). De esta manera se contribuye a sino un prioridad nacional e internacional demostrando la importancia que ha tenido y mantienen los indígenas en la sociedad moderna. Ahora bien, dentro de estos aspectos de la educación que señalan el rescate de una identidad indígena se puede incluir el mito, ya que como se ha mencionado a lo largo de este ensayo, tiene elementos suficientes para encontrar la riqueza que contienen. En la actualidad, se puede observar que estos relatos míticos tienen su espacio donde en grados tanto de primaria como de secundaria se hablan de ellos reconociendo que el leguaje (refiriéndose a la castellana) o la literatura como una cualidad de la evolución del ser humano ya que estas mismas les ha permitido cuestionarse su existencia (estándares de la educación, 2006), así como estos relatos - junto con los rituales, leyendas y cantos- contienen el pensamiento del desarrollo de un conocimientos tecnológicos, científicos y artísticos que utilizaron para el aprovechamiento de la biodiversidad de sus territorios así como estos mismos ser un ejemplo de diversidad cultural de 55 los pueblos indígenas (lineamientos curriculares, 1998). Pero como se puede apreciar, estos términos quedan en buenas intenciones, ya que ella práctica, estos relatos míticos son tratados como un instrumento para que los estudiantes distingan los diferentes textos. Es bien sabido que en el aula de clase, existen muchos temas los cuales el docente debe tratar y acudir a su rol profesional para guiar a sus estudiantes para que comprendan lo enseñado, se utiliza el mito (y la leyenda) junto con otros relatos como el cuento, la fábula, el refrán, los poemas entre otros para sus educandos sepan diferenciar los tipos de textos y así como los estudiantes no reconocen la importancia del cuento contado o de un poema bellamente recitado, los relatos míticos quedan en la memoria de estos como una especie de idea fantasiosa que proviene de pueblos “primitivos” que fueron “culturizados” a la llegada de Colon; tristemente ocurre. Por estos motivos es que la figura de Bochica solo es figurada como muchas veces pasa como el nombre de un barrio de Bogotá localizado al noroccidente de esta ciudad y no como el héroe que en épocas de antaño fue el precursor de la identidad cultura muisca que hoy en día se pretende rescatar y visibilizar en la educación. Para esto, hay que enfocar la educación no como en formar seres humanos en torno a un pensamiento eurocéntrico, sino que sea capaz de reflexionar y aportar a la sociedad que se encuentra; que mire y observe el pensamiento cultural que poseían los muiscas antes, durante y con lucha actualmente los pueblos músicos es parte de la cultura e identidad que hay que seguir formando conociendo como veían el mundo estos pueblos ancestrales por medio del mito. Hay crear en una educación con pensamiento intercultural. La interculturalidad es un excelente espacio donde la educación puede reconocer las fortalezas y debilidades que se pueden observar a la hora de hablar de identidad cultural, ya que 56 es un espacio donde las diversas culturas comparten, saberes, tradiciones y valores que cada uno de estos poseen. Pero no solo es una conversación para compartir saberes, sino que va más allá. Se debe plantear desde la Interculturalidad crítica, donde más que hablar entre grupos étnicos, se debe plantear desde todas las sociedades, es decir, entre los grupos étnicos y el “blanco” (Walsh, 2009). De esta manera, no solo es reconocer, tolerar la diferencia, sino refutar las estructuras sociales donde se ponen en escenas las prácticas y formas culturales diversas para pensar no solo entre el mestizo, el indígena, el afrocolombiano o el romí, sino el europeo y resaltar la gran variedad que mantienen en común y como se puede dialogar entre la diferencia. A pesar que se toman en muchas oportunidades las diferencias culturales para menospreciar al “otro” y en pleno siglo XX, pretender hablar de culturas o pueblos “inferiores”, en la actualidad, este escenario de intercambio intercultural sirve para reconocer dentro de una misma sociedad otras culturas y así confrontar la discriminación, el racismo, la exclusión logrando una sociedad más justa o igualitaria (2009). Afortunadamente, el planteamiento de interculturalidad ha sido enfocada en varias ambientes políticos y sociales donde se reconoce los aspectos ancestrales de cada pueblo y como han influido en la construcción de la sociedad en cuestión. De la mano con esto, la educación tiene un escenario idóneo para hablar y trasmitir estos conocimientos ancestrales. Es la etnoeducación. Pero, ¿Qué es etnoeducación? En términos sencillos es una educación encaminada a los diversos grupos étnicos del país, que contengan sus propias tradiciones, lengua y cultura. A esto tiene el objetivo de integrar las costumbres propias de cada pueblo étnico, saberes y lengua autóctona con la educación implementada en los estándares de educación nacional. 57 La etnoeducación no solo se basa en estos parámetros, sino que tiene una visión más intercultural y comunitaria y de progresividad pues va encaminada en una educación bilingüe donde se refuerce la lengua propia de cada grupo étnico y se entremezcle con el castellano, al igual que fortalecer los planes comentarios que cada grupo tiene para su bien común. También en este sentido, el Ministerio de Educación Nacional (MEN) preserva estos saberes por medio de educadores que son habitantes de estos de estos grupos y se encargan de reforzar y trasmitir este tipo de educación. Para esto, el MEN implementa programas curriculares, capacitaciones etnolingüísticas, textos encaminados a reforzar este tipo de enseñanza donde es todo manejado por la misma población a tratar. Según la ley general de educación (Decreto 804 de mayo de 1995, título III, capítulo 3°) menciona la contribución de dicho tipo de educación como: a) Integralidad, entendida como la concepción global que cada pueblo posee y que posibilita una relación armónica y recíproca entre los hombres, su realidad social y la naturaleza